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  • Cuenta regresiva para las Elecciones 2026: guía completa y fechas clave

    A menos de dos meses de que los colombianos acudan a las urnas, el calendario electoral entra en su fase definitiva. Conozca los plazos para inscribir su cédula, las fechas de ley seca y los días de votación para Congreso y Presidencia. Colombia se prepara para un año electoral histórico en el que se renovará el Legislativo y se elegirá al sucesor de Gustavo Petro. Para evitar contratiempos, la Registraduría Nacional ha definido una hoja de ruta estricta. Si usted planea votar o participar en los procesos, estas son las fechas que debe tener en su radar este trimestre. Lea también: Elecciones 2026: aún está a tiempo de actualizar su puesto de votación Elecciones de Congreso y Consultas (8 de marzo) La primera cita en las urnas será el próximo domingo 8 de marzo. En esta jornada se elegirán senadores y representantes a la cámara, además de las consultas interpartidistas para definir candidatos presidenciales. Hitos clave antes del 8 de marzo: 8 de febrero: Último día para modificar candidatos por causas legales o inhabilidades. 21 de febrero: Fecha límite para la designación de jurados de votación. ¡Atento a las notificaciones! 26 de febrero: Publicación oficial de las listas de jurados en www.registraduria.gov.co. 2 de marzo: Apertura de urnas en el exterior (durante una semana). 7 de marzo (6:00 p. m.): Inicio de la Ley Seca en todo el territorio nacional. 8 de marzo: Día de la elección. Las urnas abrirán a las 8:00 a. m. y cerrarán a las 4:00 p. m. Los escrutinios comenzarán inmediatamente después del cierre. Elecciones Presidenciales (31 de mayo) Tras la jornada legislativa, el país se enfocará en la elección del nuevo Jefe de Estado. La primera vuelta se llevará a cabo el domingo 31 de mayo. Trámites ciudadanos vigentes: Inscripción de cédulas: Desde el pasado 9 de enero y hasta el 31 de marzo, los ciudadanos pueden inscribir su documento o cambiar su puesto de votación si se mudaron de residencia. Censo electoral: El 31 de enero se suspende la incorporación de cédulas expedidas por primera vez para el censo de esta jornada. Cronograma de candidaturas y campaña 31 de enero: Inicio oficial de la campaña presidencial y periodo de inscripción de candidatos. 13 de marzo: Cierre de inscripción de candidaturas presidenciales. 20 de marzo: Vencimiento del periodo para modificar inscripciones. 16 de mayo: Designación de jurados de votación para la primera vuelta. Recta final: 25 de mayo: Comienzan las votaciones en consulados y embajadas fuera del país. 30 de mayo (6:00 p. m.): Inicia la Ley Seca hasta el lunes 1 de junio (6:00 a. m.). 31 de mayo: Día de la elección presidencial. De igual manera, comienzan los escrutinios distritales, municipales y auxiliares, a partir de las 4 de la tarde hasta las 12 de la noche. 1 de junio: Finaliza la Ley Seca. Concluye a las 6 a. m. del día siguiente a la elección. Además, continuarán los escrutinios distritales, municipales y auxiliares, desde las 9 a. m. del lunes siguiente a la votación hasta las nueve 9 p. m. 2 de junio: Comienzan los Escrutinios Generales, desde las 9 a. m. del martes siguiente a la votación hasta las 9 p. m. Lea también: Elecciones a Senado 2026: entre la polarización y las nuevas alianzas Recomendaciones Consulte su puesto: No espere al último día para verificar su lugar de votación. Puede hacerlo en la App "Infovotantes" o en la web de la Registraduría. Jurados de votación: Recuerde que ser designado jurado es de forzoso cumplimiento. No asistir sin una causa legal justificada puede acarrear multas o sanciones si es servidor público. Testigos electorales: Los partidos tienen hasta el 6 de marzo (Congreso) y 29 de mayo (Presidencia) para postular a quienes vigilarán las mesas.

  • Consejo de Estado autoriza el pago de deudas antiguas con recursos de la UPC

    En un pronunciamiento que da un respiro financiero al sector, la alta corte aclaró que las aseguradoras pueden sanear carteras de años anteriores utilizando los giros actuales, siempre que no se ponga en riesgo la atención del usuario. El sistema de salud colombiano, sumido en una asfixiante crisis de liquidez y una creciente acumulación de deudas entre EPS, clínicas y proveedores, recibió una aclaración jurídica fundamental. El Consejo de Estado emitió un concepto clave sobre el uso de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) —el monto que el Estado gira por cada afiliado—, determinando que estos recursos sí pueden utilizarse para saldar obligaciones de vigencias pasadas. Lea también: Las EPS deben más de $20 billones a clínicas y hospitales El fin del mito de la "anualidad" La interpretación de la alta corte surge como respuesta a una consulta del Ministerio de Salud. El punto de honor radicaba en si la UPC debía regirse por el principio de anualidad presupuestal (gastarse solo en el año en que se recibe). El Consejo de Estado fue tajante: la UPC no forma parte del Presupuesto General de la Nación, sino que tiene una naturaleza parafiscal. Al ser recursos con una destinación específica para financiar el Plan de Beneficios en Salud (PBS), su uso no está limitado al calendario anual, permitiendo que las EPS cubran facturas rezagadas con ingresos actuales para destrabar la cadena de pagos. Las 4 condiciones para el pago de deudas Aunque el espaldarazo a las EPS es claro, la autorización no es un "cheque en blanco". Para utilizar la UPC de este año en deudas antiguas, las aseguradoras deben cumplir cuatro requisitos estrictos: Vigencia de la deuda: Las obligaciones deben estar debidamente soportadas y no haber prescrito. Continuidad del servicio: El pago de deudas viejas no puede desfinanciar la operación actual ni interrumpir tratamientos de los usuarios. Eficiencia y sostenibilidad: Las decisiones financieras deben garantizar que la EPS siga siendo viable a largo plazo. Evaluación de flujo de caja: Cada entidad debe realizar un análisis técnico previo antes de priorizar la cartera rezagada sobre los gastos corrientes. Impacto en la liquidez y las Reservas Técnicas El concepto también arroja luz sobre el rol de la Adres (la entidad que administra los recursos de la salud), subrayando su responsabilidad en garantizar que el dinero circule con agilidad entre los actores del sistema. Además, el documento ofrece lineamientos sobre el manejo de las reservas técnicas —el ahorro obligatorio que deben tener las EPS para contingencias—. Con esta claridad operativa sobre la radicación de facturas y el flujo de caja, se espera que las aseguradoras tengan un margen de maniobra más amplio para reducir la morosidad con las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS). Lea también: Supersalud anuncia estrategia para que EPS paguen sus deudas Este concepto jurídico es una herramienta vital para mitigar la parálisis financiera del sector. Al permitir que el dinero fluya hacia deudas anteriores, se facilita el saneamiento de los balances de hospitales y clínicas, quienes son, en última instancia, los que prestan el servicio directo al ciudadano. Beneficios para las IPS (Clínicas y Hospitales) Las IPS son las más beneficiadas con este concepto jurídico, ya que son las principales acreedoras del sistema. Saneamiento de Cartera: Muchos hospitales tenían facturas de hace dos o tres años "congeladas" porque las EPS argumentaban que no podían usar presupuesto nuevo para deudas viejas. Ahora, hay una vía legal clara para cobrar ese dinero. Mejora en el Flujo de Caja: Al recibir pagos por servicios antiguos, las IPS pueden ponerse al día con el pago de nóminas a médicos y enfermeras, y renegociar con proveedores de insumos y medicamentos. Reducción del Riesgo de Quiebra: La certeza jurídica permite que las IPS proyecten mejor su sostenibilidad financiera, reduciendo la necesidad de suspender servicios por falta de liquidez. Lea también: EPS deben $25 billones a proveedores: Contraloría Impacto para los afiliados Aunque parece un tema puramente contable, el impacto en el ciudadano es tangible: Garantía de Continuidad: El Consejo de Estado fue explícito: el pago de deudas viejas no puede afectar la atención actual. Esto protege al paciente de que su EPS use todo el dinero en deudas y deje de autorizar citas o cirugías del día a día. Acceso a Insumos y Medicamentos: Cuando la EPS le paga a la IPS (y esta a sus proveedores), se reducen los bloqueos de suministros. Es menos probable que al paciente le digan "no hay agenda" o "no hay el medicamento" debido a carteras morosas. Mejor Infraestructura y Trato: Un hospital con flujo de caja puede invertir en mantenimiento de equipos y estabilidad de su personal, lo que se traduce en una atención más humanizada y eficiente.

  • Paloma Valencia sacude el tablero, ¿rompe la posibilidad de tercerías?

    La última encuesta de GAD3 revela un crecimiento meteórico de la senadora del Centro Democrático, quien en menos de un mes se ha posicionado como la ficha clave de la centro-derecha bajo la sombra de Álvaro Uribe. A pesar de las controversias técnicas que rodean al más reciente sondeo de la firma española GAD3, un dato es innegable: los reflectores hoy apuntan a Paloma Valencia. La senadora no solo ha consolidado su base, sino que ha dinamitado las proyecciones de la denominada "Gran Consulta por Colombia", perfilándose como la rival a vencer para la primera vuelta. Lea también: Abelardo De la Espriella y el imperativo de redefinir su estrategia electoral Aunque Valencia formalizó su adhesión al bloque de centro-derecha el pasado 23 de diciembre, las cifras ya le otorgan un 23% de intención de voto para la consulta del 8 de marzo. El dato es contundente: triplica a sus competidores más inmediatos, la periodista Vicky Dávila y el exsenador Juan Manuel Galán, quienes empatan con un 8%. El resto del espectro se fragmenta en cifras menores: Juan Carlos Pinzón: 6% Juan Daniel Oviedo: 4% Aníbal Gaviria: 3% Enrique Peñalosa: 2% David Luna y Mauricio Cárdenas: 1% cada uno. No obstante, el panorama no está del todo despejado. Un 34% de los encuestados manifestó que no votaría por ninguno de los candidatos de este bloque, una cifra que Enrique Peñalosa atribuye a la fuerte polarización y al arraigo del petrismo en ciertos sectores consultados. El desafío a las "tercerías" El fenómeno de Valencia ha desplazado a figuras que tradicionalmente ocupaban el centro. Por primera vez, alguien del bloque uribista supera en proyección a figuras como Sergio Fajardo, quien con un 2% de intención de voto general parece ceder el espacio que antes dominaba. Desde el interior de la consulta, la consigna es la unidad. Juan Manuel Galán y David Luna han enfatizado en la necesidad de una "tercería" que huya de los extremos. Luna, con una autocrítica inusual en política, calificó su bajo desempeño (1%) como un golpe duro: "Uno se puede justificar de mil formas; yo no. Las asumo y me pongo a trabajar", declaró en sus redes sociales. El factor determinante: la inocencia de Uribe El motor detrás de Valencia tiene nombre propio: Álvaro Uribe Vélez. El expresidente, que busca regresar al Senado tras ser exonerado en el proceso de supuestos falsos testigos, ha volcado su capital político en favor de la senadora. La propia Valencia reconoció la ventaja estratégica: "Hacer campaña a su lado es como andar en carro, mientras los demás van a pie", afirmó a La FM. Para sus críticos y aliados, la presencia de Uribe no solo garantiza votos, sino que redefine la narrativa del Centro Democrático tras años de asedio judicial. Lea también: "Guiño" de Uribe a De la Espriella es mal recibido en campaña de Valencia El espejo de la izquierda: Iván Cepeda domina el Pacto Amplio En la otra orilla, el panorama parece más definido pero igualmente complejo. Iván Cepeda lidera cómodamente su sector con un 34%, seguido muy de lejos por Roy Barreras (4%) y Camilo Romero (3%). Sin embargo, el "Pacto Amplio" enfrenta su propio fantasma: un 44% de rechazo (personas que no votarían por nadie del grupo). Roy Barreras ha fijado una meta ambiciosa de 6 millones de votos para legitimar el legado de Gustavo Petro, una cifra que duplica lo obtenido en las consultas internas de octubre.

  • Sin acuerdos concluye reunión por emergencia económica

    El Ministerio de Hacienda informó que se realizó una reunión entre el Gobierno nacional y la Federación Nacional de Departamentos para analizar la aplicación en los territorios de las medidas adoptadas en el marco de la Emergencia Económica. El encuentro se llevó a cabo en la sala Antonio García Nossa, adjunta al despacho del ministro de Hacienda. A la reunión asistieron el ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas; el ministro del Interior, Armando Benedetti; el director de la Dian, Carlos Betancourt; el viceministro técnico, Leonardo Pazos; el director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos, Didier Tavera, y los gobernadores de Atlántico, Tolima, Chocó, Risaralda, Nariño, Meta, Guainía, Putumayo, Caquetá, Caldas, Valle del Cauca, Boyacá, Santander, Vaupés y Vichada. El gobernador de Antioquia solicitó participar de manera virtual y se sumó en la parte final del encuentro. Lea también: Superindustria anuncia que evitará abusos tras incremento del salario mínimo Según lo informado por el Ministerio, tras la reunión se acordó avanzar en una evaluación del efecto del recaudo a través de mesas técnicas de trabajo y proyectar un nuevo encuentro en una fecha próxima. Entre los temas mencionados estuvieron el control al contrabando, la aplicación de una salvaguarda legal que reconoce que la erosión de la demanda recae sobre la Nación y la instrucción de la Corte Constitucional de igualar la Unidad de Pago por Capitación (UPC) del régimen contributivo con la del régimen subsidiado. Desde el Gobierno nacional, el ministro del Interior, Armando Benedetti, aseguró que existe acuerdo frente a las dificultades derivadas de los impuestos y afirmó que la Nación se comprometió a compensar a las regiones en caso de que se vean afectadas sus finanzas por las medidas adoptadas en los decretos de emergencia económica. Benedetti señaló que, si los impuestos a licores y tabaco llegan a impactar el recaudo departamental, el Gobierno nacional asumiría el déficit que se genere. No obstante, varios gobernadores expresaron una posición distinta tras el encuentro. El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, calificó la reunión como “una reunión para una foto” y afirmó que debió realizarse antes de decretar la emergencia económica. “No hubo humo blanco, solo humo. Como nos tiene acostumbrados este Gobierno. Nosotros, los mandatarios seccionales, quedamos en manos, y todos los colombianos, de la Corte Constitucional”, manifestó. Rendón anunció que Antioquia solicitará una medida temprana de excepción por presunta inconstitucionalidad de los decretos. “A ver si en la Sala Plena que habrá de tener la Corte en los próximos días pueden suspender los efectos, sobre todo tributarios, que están contenidos con relación con los departamentos en los decretos de emergencia económica”, dijo. Agregó que, si al finalizar el mes no hay un pronunciamiento de la Corte, el departamento hará uso del instrumento de la excepción de inconstitucionalidad, al considerar que las medidas vulneran los artículos 294 y 362 de la Constitución. En la misma línea, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, afirmó que la reunión no dejó acuerdos de fondo y reiteró la preocupación de los departamentos por el impacto fiscal de los decretos. En entrevista con Mañanas Blu, señaló que, aunque se propuso la creación de una mesa técnica, los gobernadores sostienen que sí existe afectación a las rentas cedidas. “Él sigue insistiendo en que no se afectan los ingresos, pero nosotros decimos que sí, porque tenemos las pruebas de cómo se van a disminuir”, afirmó. Toro advirtió que el aumento de impuestos podría incentivar el contrabando y reducir el recaudo, con efectos directos sobre la financiación del sistema de salud. Indicó que en el Valle del Cauca los recursos provenientes del impuesto al cigarrillo se destinan al régimen subsidiado y cuestionó cómo se cubriría un eventual faltante. “¿Usted me va a pagar esos 120.000 millones de pesos que yo no tengo con qué pagarlos?”, señaló que preguntó al ministro del Interior. Lea también: Inflación y déficit fiscal marcan el panorama de Colombia en 2026 La mandataria también planteó que una reducción en el recaudo obligaría a los departamentos a usar recursos de libre destinación para cubrir obligaciones como el Programa de Alimentación Escolar, el transporte escolar y otros programas que, según dijo, no cuentan con financiación suficiente de la Nación. “Estos recursos no son para los gobernadores, son para la ciudadanía”, afirmó. Por su parte, la gobernadora del Tolima, Adriana Magaly Matiz, indicó que la reunión terminó sin acuerdos y sostuvo que el decreto de emergencia económica afecta de manera directa las finanzas departamentales. Pese a las declaraciones de los mandatarios regionales, desde el Gobierno nacional se insistió en que las tensiones con los gobernadores quedaron superadas y que existe disposición para continuar el diálogo a través de mesas técnicas. Mientras tanto, varios departamentos anunciaron que acudirán a la Corte Constitucional para solicitar salvaguardas frente a los decretos de emergencia económica, en particular frente a la aplicación del IVA del 19 % a licores y cigarrillos. DATAIFX

  • Abelardo De la Espriella y el imperativo de redefinir su estrategia electoral

    Por: John Gelvis Vargas La más reciente encuesta publicada el domingo 18 de enero por RCN , a pocos meses de la primera vuelta presidencial, situó a Iván Cepeda como el candidato con mayor intención de voto, un resultado que generó sorpresa y preocupación en amplios sectores de la derecha colombiana. Estos sectores daban por sentado que su aspirante avanzaría con mayor solidez en este punto del calendario electoral, sin dimensionar plenamente los factores estructurales y coyunturales que hoy favorecen a la izquierda. En particular, el gobierno nacional cuenta con la ventaja de manejar la agenda pública y de implementar decisiones de alto impacto social que influyen directamente en la percepción ciudadana y en el clima electoral. Lea también: Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella pasarían a segunda vuelta Entre esas decisiones se destacan el incremento del salario mínimo, la reducción del precio del combustible en aproximadamente 300 pesos, el aumento salarial a las Fuerzas Militares y el fortalecimiento de los programas de subsidios dirigidos a los adultos mayores, tanto en monto como en cobertura. A ello se suma la disminución del precio del dólar, que pasó de niveles cercanos a los 4.500 pesos a rangos alrededor de los 3.600, un factor que incide en el costo de vida y en la estabilidad económica. Estas medidas, sumadas a una estrategia de presencia territorial del Ejecutivo en distintas regiones del país, han consolidado una narrativa de cercanía con las comunidades, la cual, independientemente de su evaluación técnica, puede traducirse en réditos políticos para el candidato afín a la izquierda. Contrario a lo que anticipaban algunos sectores de oposición, situaciones que se consideraban potencialmente perjudiciales para el gobierno de Gustavo Petro no se materializaron como costos electorales. La crisis venezolana, la eventual captura de Nicolás Maduro o una supuesta ruptura diplomática con Estados Unidos no generaron el impacto negativo esperado. Por el contrario, el gobierno estadounidense ha optado por mantener canales de comunicación abiertos con la administración colombiana, reconociendo su legitimidad y estableciendo escenarios de negociación. Este giro ha debilitado el discurso que preveía un aislamiento internacional del país y ha restado fuerza a una de las principales líneas de ataque de la derecha. En este escenario complejo emerge la figura de Abelardo de la Espriella, abogado reconocido, proveniente de sectores de élite y con una trayectoria construida a partir de la defensa de empresarios de alto perfil y casos jurídicos de gran exposición mediática. Su perfil profesional no constituye un problema en sí mismo; por el contrario, le otorga visibilidad y credibilidad en determinados sectores. No obstante, el principal desafío de su candidatura radica en la limitada conexión con el ciudadano común, con la “persona de a pie” que define buena parte del resultado electoral. La estrategia de campaña De la Espriella ha privilegiado el uso intensivo de plataformas digitales como Instagram, Facebook, TikTok y X (antes Twitter), así como reuniones virtuales a través de Zoom y Google Meet. Si bien estas herramientas son fundamentales en la política contemporánea, resultan insuficientes cuando no se complementan con una presencia territorial constante. La ausencia en plazas públicas, barrios populares, veredas y municipios intermedios refuerza la percepción de lejanía y dificulta la construcción de un vínculo emocional con el electorado. La política en Colombia sigue siendo, en gran medida, un ejercicio de contacto directo. Saludar al adulto mayor, escuchar al joven, dialogar con el campesino, compartir con comunidades afrocolombianas e indígenas, acercarse a los músicos, a las mujeres y a los sectores históricamente excluidos sigue siendo determinante. En este sentido, la imagen asociada al lujo, a las marcas exclusivas y a una estética distante del común de la población puede convertirse en un obstáculo simbólico. Humanizar la figura del candidato implica no solo un cambio de discurso, sino también una transformación en la forma de habitar el territorio y de relacionarse con la ciudadanía. Es cierto que los riesgos de seguridad son un factor real. Después de Álvaro Uribe Vélez, Abelardo de la Espriella es uno de los candidatos con mayor esquema de protección en el país. Sin embargo, la historia política colombiana demuestra que la excesiva distancia física entre el candidato y la ciudadanía suele tener un costo electoral alto, pues alimenta la percepción de temor, desconfianza o desconexión con la realidad social. Un aspecto que sí ha resultado favorable para De la Espriella ha sido su progresivo distanciamiento de la figura de Álvaro Uribe Vélez. Al dejar de presentarse como una extensión del “presidente eterno” y comenzar a construir una marca política propia, el candidato ha logrado diferenciarse y captar la atención de nuevos sectores. Esta estrategia de autonomía ha sido acertada y le ha permitido posicionarse como un actor con identidad propia dentro del espectro de la derecha. Lea también: Abelardo De la Espriella no tiene cómo darle la pelea a Iván Cepeda No obstante, la campaña se encuentra en un punto crítico que exige una reingeniería estratégica. Surge la pregunta de si resulta conveniente centrar el discurso en la crítica constante al presidente Gustavo Petro o si, por el contrario, es más efectivo construir una narrativa basada en propuestas claras y diferenciadoras frente a Iván Cepeda. En 2018, la victoria de Iván Duque sobre Gustavo Petro se apoyó, en buena medida, en la evocación del pasado guerrillero del entonces candidato del M-19. Sin embargo, el contexto político de 2026 es distinto, y la ciudadanía parece demandar respuestas concretas a problemas reales como el empleo, la seguridad, la educación, la salud y la cohesión social. Abelardo de la Espriella se encuentra, así, en una coyuntura decisiva: puede consolidarse como una opción competitiva o quedarse en la antesala del poder. Para superar su techo electoral y disputar con éxito el liderazgo de Iván Cepeda, sus estrategas deberán priorizar la cercanía territorial, el contacto directo con los votantes y la construcción de un mensaje incluyente. Convocar a los indecisos, especialmente a quienes respaldaron a Petro en la elección anterior, implica abandonar la retórica de confrontación y avanzar hacia un discurso de unidad nacional, reconciliación y proyecto colectivo de país. Solo desde esa transformación estratégica podrá aspirar a ampliar su base electoral y competir con mayores probabilidades en el escenario presidencial.

  • ¿Venezuela libre? reflexiones tras la captura de Nicolás Maduro

    Por: John Gelvis Vargas La pregunta sobre si Venezuela quedó realmente libre tras la salida de Nicolás Maduro y su esposa continúa abierta. Si bien su captura marcó un hecho político y simbólico de enorme impacto, el régimen chavista no desapareció con ese acontecimiento. De hecho, la posesión de Deisy Rodríguez como presidenta interina, con el anuncio de elecciones en un plazo de tres meses, evidencia que las estructuras de poder del chavismo permanecen activas y operantes. Lea también: La decisión de un hombre que cambió el mundo A nivel internacional, el operativo que condujo a la captura de Maduro provocó una fuerte reacción, especialmente entre sectores de la izquierda latinoamericana y europea. Se trató de una operación sin precedentes en la historia reciente de Estados Unidos: un despliegue militar de gran magnitud, con presencia naval en el Caribe desde septiembre de 2025 y la participación de más de 150 aviones y helicópteros. El carácter espectacular del procedimiento, propio de una superproducción cinematográfica, no dejó bajas estadounidenses, lo que reforzó su impacto mediático. No resulta exagerado pensar que, en pocos años, el episodio será llevado al cine, presentado por algunos como una captura legítima y por otros como un secuestro internacional. Este escenario reavivó el debate sobre la coherencia de la izquierda mundial, que durante los años de Maduro en el poder guardó silencio o fue complaciente frente a denuncias de fraude electoral, persecución y asesinato de opositores, secuestros y el cierre de más de 400 medios de comunicación. Todo ello ocurrió a lo largo de los últimos 26 años de historia del chavismo, sin que se produjera una condena contundente y sostenida desde esos mismos sectores que hoy cuestionan la intervención extranjera. La discusión sobre la “liberación” de Venezuela también se cruza con intereses geopolíticos y económicos. Declaraciones del entonces presidente Donald Trump dejaron claro que el objetivo estratégico de Estados Unidos era ejercer influencia directa en el país, particularmente sobre el sector petrolero. Esto abrió un intenso debate entre venezolanos y actores internacionales, especialmente de izquierda, que cuestionaron la presencia histórica de potencias como China y Rusia en Venezuela. Sin embargo, la relación de Estados Unidos con la industria petrolera venezolana se remonta a inicios del siglo XX, cuando se consolidó una cooperación que generó importantes regalías y fortaleció la economía nacional, hasta la creación de PDVSA en 1975 tras décadas de colaboración técnica y científica. En contraste, los vínculos con Rusia y China se han basado principalmente en préstamos, compra de bienes y pago de deudas mediante petróleo, una dinámica propia de la lógica geopolítica del comercio internacional. Lea también: Estados Unidos y la trampa de Tucídides en la era Trump 2.0 Finalmente, la diáspora venezolana, dispersa por todo el mundo, observa los acontecimientos con una mezcla de esperanza y frustración. Muchos esperan que potencias extranjeras continúen interviniendo, que se capture a otros altos dirigentes del chavismo y que actores externos “recuperen” el país por ellos. Sin embargo, esa expectativa puede convertirse en una peligrosa ilusión. Delegar el destino nacional en fuerzas externas, limitar la acción política a redes sociales o manifestaciones simbólicas en el extranjero, y esperar un salvador externo, puede derivar en una crónica de una democracia que nunca se reconstruye. Sin organización, participación y responsabilidad interna, la posibilidad de que el socialismo del siglo XXI se prolongue indefinidamente sigue latente, y la verdadera liberación de Venezuela continuará siendo una promesa inconclusa.

  • Un pronóstico cauteloso: ¿qué sucederá en la arena mundial en 2026?

    Autor: Dmitri Trenin (*) La experiencia demuestra que hacer predicciones, incluso a un plazo relativamente corto, como el próximo año, es una tarea arriesgada. Hay muchas posibilidades de darse cuenta muy pronto de la propia ingenuidad y de la incapacidad de ver a tiempo cosas que, en retrospectiva, parecen obvias. No obstante, siempre es interesante intentar vislumbrar el futuro y destacar las tendencias clave del desarrollo de las relaciones internacionales. ¿Qué sucederá en la arena mundial en 2026? Lea también: Estados Unidos y la trampa de Tucídides en la era Trump 2.0 Operación militar especial Es muy probable que en 2026 no se alcance un acuerdo de paz sobre Ucrania que satisfaga a Rusia. Las élites gobernantes europeas, con el apoyo del Partido Demócrata de Estados Unidos y el Estado profundo, probablemente bloquearán los esfuerzos de Donald Trump por lograr la paz en condiciones aceptables para Moscú. Es más, el propio Trump, por motivos de política interna, podría «dar un giro» contra Rusia, endureciendo las sanciones contra sus exportaciones de recursos energéticos y recurriendo a medidas contra los petroleros de su «flota fantasma». En estas condiciones, la «operación diplomática especial» del Kremlin (el autor se refiere con cierta ironía al seguimiento del juego de Trump que el Kremlin practica por si acaso funcionara. N. del traductor), que se lleva a cabo desde principios de 2025, se verá obligada a detenerse, y la operación militar especial continuará con nueva fuerza. Las hostilidades en Ucrania parecen que continuarán durante todo el año 2026. El ejército ruso avanzará, recuperando parte de los territorios de la República Popular de Donetsk y la región de Zaporizhia, que todavía están bajo el control de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Las tropas rusas también lograrán ampliar las zonas de amortiguación en las regiones de Járkov y Sumy y, posiblemente, avanzar en otras direcciones. Las Fuerzas Armadas de Ucrania se verán obligadas a retroceder, pero gracias a la ayuda militar y financiera de los países europeos y a la ampliación de la movilización en Ucrania, podrán mantener el frente. Al mismo tiempo, los combates se volverán cada vez más crueles, sobre todo por parte de un enemigo desesperado. Se multiplicarán las provocaciones sangrientas destinadas a desestabilizar psicológicamente a la población rusa. La moderación mostrada en respuesta («estamos en guerra con el régimen, no con el pueblo») creará en el enemigo una falsa impresión de debilidad e indecisión por nuestra parte y lo animará a cometer nuevas y cada vez más atrevidas fechorías. Como resultado, Rusia tendrá que renunciar a una serie de tabúes. El teatro de operaciones bélicas seguirá expandiéndose de forma implícita más allá de los territorios de Ucrania y Rusia. Los ataques «anónimos» contra petroleros que transportan petróleo ruso y contra objetivos en nuestra retaguardia serán seguidos por «silenciosas» acciones de sabotaje contra objetivos pertenecientes a los Estados europeos que libran una guerra indirecta contra Rusia. Las acciones conjuntas de ucranianos y europeos con consecuencias más graves provocarán ataques de represalia, y posiblemente no solo contra Ucrania. La «guerra tácita» entre Rusia y Europa, que ya está en marcha, se intensificará, aunque es poco probable que en 2026 se llegue a un conflicto militar a gran escala. Ucrania El actual régimen de Kiev se mantendrá en el poder en 2026, pero es probable que lleve a cabo una rotación de su cúpula. Si se obliga a Zelenski a dimitir con el pretexto de un escándalo de corrupción, su lugar lo ocupará el «peso pesado» Zaluzhny o, más probablemente, el más «flexible» Budanov (que figura desde hace tiempo en la lista rusa de terroristas y extremistas). Kiev pasará definitivamente a estar bajo el control de los europeos. La situación de Ucrania empeorará, pero aún no se producirá un «despertar» masivo de la población: la parte más activa de los ucranianos tiene una actitud marcadamente antirrusa. Lea también: Las claves de la estrategia de seguridad nacional 2025 de EE.UU. Europa Europa seguirá siendo el bastión geográfico del liberalismo globalista. A pesar de la baja popularidad de los gobiernos de los principales países de la región —Reino Unido, Alemania y Francia—, en 2026 todos ellos lograrán mantenerse en el poder. El «cambio de las élites europeas», que algunos consideran una condición para la normalización de las relaciones de Rusia con sus vecinos occidentales, si se produce, no será pronto. Los europeos se prepararán no tanto para una guerra con Rusia como para un enfrentamiento militar prolongado con ella, siguiendo el modelo de la Guerra Fría. Este enfrentamiento, presentado como «la defensa de la libertad y la civilización europeas frente a la barbarie rusa», ya se ha convertido en la principal idea aglutinadora de la UE. El tiempo dirá cuán sólida es esta base ideológica, pero para 2026 probablemente será suficiente. Al mismo tiempo, las medidas prácticas encaminadas a la militarización de Europa probablemente serán menos impresionantes que las declaraciones grandilocuentes realizadas el año pasado. La difícil situación financiera de los Estados miembros de la Unión Europea, la necesidad de compensar la negativa de Estados Unidos a financiar directamente a Kiev, así como el temor a un descontento generalizado de los votantes en caso de un recorte drástico del gasto social, enfriarán el entusiasmo militarista. La «disidencia» dentro de la UE, que hoy en día abarca los territorios de la antigua Austria-Hungría, se mantendrá (aunque el resultado de las elecciones de primavera en Hungría no está claro de antemano), pero su influencia en la política de la Europa unida seguirá siendo limitada. Mucho más importante es que la reorientación geopolítica de Estados Unidos hacia el hemisferio occidental y Asia oriental y sus consecuencias —el rechazo directo de Washington a apoyar la integración europea y el escepticismo sobre la futura ampliación de la OTAN— pueden crear un vacío de liderazgo en Europa y dar rienda suelta a las contradicciones largamente contenidas (pero no desaparecidas) entre algunos de sus países. Estados Unidos Los Estados Unidos celebrarán por todo lo alto el 250 aniversario de su independencia, acogerán la cumbre del G-20 y el Campeonato Mundial de Fútbol. Trump, como anfitrión de los eventos, brillará más que nunca. Sin embargo, la influencia del presidente estadounidense disminuirá, tanto por la pérdida prácticamente inevitable de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes en las elecciones intermedias de noviembre, como por el agravamiento de las contradicciones dentro del Partido Republicano entre el ala MAGA y la élite tradicional del partido. Trump no recibirá el Premio Nobel de la Paz en 2026 y, aparentemente, parecerá envejecido y no siempre adecuado. En la antesala de las elecciones presidenciales de 2028, comenzará la lucha por la nominación de candidatos dentro de ambos partidos. La polarización política en Estados Unidos se agudizará aún más, pero no llegará a una nueva guerra civil. La operación de enero contra Venezuela reforzó con hechos la posición de la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump sobre la prioridad de Washington en el hemisferio occidental. Probablemente, el asunto no se limitará a Venezuela. En 2026, la amenaza se cernirá sobre los regímenes de izquierda de Cuba y Nicaragua. Colombia y México también estarán en zona de riesgo. Cabe esperar que Trump tome medidas para establecer el control total de Estados Unidos sobre Groenlandia. Es poco probable que Canadá se una a Estados Unidos, pero Washington intensificará la presión sobre Ottawa para obligarla a seguir estrictamente la política estadounidense. Los canadienses no podrán «refugiarse en la UE». La concentración de Trump en el hemisferio occidental creará problemas para la reputación internacional de Rusia, especialmente en caso de que se intente cambiar el régimen en Cuba (no habrá una segunda crisis del Caribe), pero al mismo tiempo debilita el interés de Washington por Ucrania. Lea también: ¿Es posible frenar a Trump? Su deriva autoritaria irá a peor Oriente Próximo y Medio El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, seguirá «resolviendo los problemas de seguridad del Estado judío», y no solo en las fronteras del país. Su prioridad sigue siendo el problema del potencial balístico de Irán. En este sentido, Netanyahu cuenta con la ayuda de Trump. Animado por el éxito de la operación para capturar al presidente Nicolás Maduro, podría intentar llevar a cabo, junto con Israel, una acción militar contra la República Islámica, cuyo objetivo serían los misiles balísticos iraníes. Al igual que durante la guerra de 12 días en junio del año pasado, se contará con que los sistemas de defensa aérea iraníes no podrán garantizar una protección fiable y que Rusia y China, tras condenar las acciones de Jerusalén Occidental y Washington, no intervendrán en el conflicto del lado de Teherán. La situación en el propio Irán seguirá siendo tensa en 2026: en las altas esferas se intensificará la lucha por el derecho a la sucesión del líder supremo, y en las bases el descontento por la difícil situación económica se traducirá en protestas masivas. En caso de crisis del poder, no necesariamente en 2026, es posible que se reformatee el régimen político iraní con un mayor papel de las fuerzas armadas (IRGC) y una disminución de la influencia de los ayatolás. En este caso, Irán no renunciará a sus pretensiones de ser una potencia regional, pero el grado de «revolucionariedad» de su política podría disminuir. China Pekín aumentará su poderío militar en muchos ámbitos (armas nucleares, misiles, fuerzas navales y aéreas), con el objetivo de alcanzar la paridad militar y estratégica con Estados Unidos y la supremacía regional sobre este en la parte occidental del océano Pacífico. Las relaciones entre la República Popular China y los Estados Unidos seguirán deteriorándose, pero es poco probable que se produzca una crisis aguda con un conflicto armado en torno a Taiwán. Paralelamente a las relaciones entre China y Estados Unidos, las relaciones entre Pekín y Tokio se deteriorarán. Al igual que los países europeos, Japón busca afirmarse frente a la gran potencia vecina, sin depender ya del apoyo automático de Estados Unidos. En la práctica, esto significa militarización y disposición a completar, si es necesario, el desarrollo de su propio arma nuclear, lo que, en caso de que se tome la decisión correspondiente, requeriría unos pocos meses, si no semanas. Península de Corea La RPDC seguirá reforzando su poderío nuclear y balístico, así como sus relaciones de alianza con Rusia y China. Así, en el noreste de Asia, las alianzas estadounidenses con Japón y Corea del Sur se enfrentarán a la alianza entre Moscú, Pekín y Pyongyang. Sin embargo, y en parte como consecuencia de todo ello, parece poco probable que se produzca un enfrentamiento militar entre la RPDC y la República de Corea y/o los Estados Unidos. Lea también: El impacto geopolítico de la agresión de EE.UU. contra Venezuela Los países vecinos de Rusia En el contexto del continuo conflicto militar en Ucrania, la integración en el marco de la Unión Estatal de Rusia y Bielorrusia se reforzará sobre una base militar, incluida la nuclear. El debilitamiento de las posiciones de Trump y la creciente hostilidad de Europa hacia Minsk limitarán las perspectivas de la multivectorialidad bielorrusa. Moldavia, que se ha convertido definitivamente en un satélite de la UE, difícilmente iniciará un conflicto armado con Transnistria. Lo más probable es que la Unión Europea intente llegar a un acuerdo con la élite de la República Popular de Moldavia para que se distancie de Rusia. La cuestión del destino de Transnistria se resolverá definitivamente tras los resultados de la Operación Militar Especial (la guerra en Ucrania. Nota del traductor), pero es poco probable que esto ocurra en 2026. En Armenia, es probable que el partido de Pashinyan gane las elecciones de junio y que continúe su política de acercamiento a Occidente, manteniendo al mismo tiempo las relaciones económicas con Rusia, que son beneficiosas para Ereván. El acuerdo entre Armenia y Azerbaiyán está controlado con bastante seguridad por Washington, Ankara, Bruselas y Londres, por lo que es poco probable que el conflicto vuelva a estallar en 2026. Moscú mantendrá unas relaciones frías, pero en general funcionales, con Bakú. También se mantendrá un diálogo pragmático con Tibilisi. Las relaciones de Rusia con los países de Asia Central se fortalecerán, pero seguirán siendo principalmente comerciales. Los países de la región desarrollarán colectiva e individualmente una política exterior multivectorial y construirán su identidad única (en el marco de este proceso, el período en que formaron parte del Imperio ruso y la Unión Soviética se presentará como una aberración temporal). Ambos factores alejarán gradualmente a la región de Rusia. ´Occidente colectivo´ y la ´mayoría mundial´ Desde el año pasado, el concepto de «Occidente colectivo» designa una civilización común, pero ya no un bloque político. El cambio de enfoque en la política exterior de Estados Unidos, que ha pasado de centrarse en el imperio a centrarse en la metrópoli, priva a Europa de la posición privilegiada que ocupaba desde el comienzo de la Guerra Fría. Europa ha pasado de ser un objeto de cuidado y apoyo a convertirse en un recurso de la política exterior de la «Gran América». En las nuevas condiciones, la OTAN se mantendrá como instrumento de dominio y control estadounidense, pero la Unión Europea ya ha sido declarada de facto «un obstáculo» para la política exterior de Estados Unidos. Aquí se impone una analogía con el Imperio Británico, que durante la Segunda Guerra Mundial fue aliado de Estados Unidos, lo que no impidió que Washington trabajara para su destrucción. En 2026, debemos replantearnos otro concepto clave, el de «mayoría mundial», que se formuló acertadamente al comienzo de la guerra como la definición de un grupo de países que no siguieron al «Occidente colectivo» en la imposición de sanciones contra Rusia. En otras palabras, se trataba de un grupo de socios actuales y potenciales de nuestro país en unas condiciones internacionales que habían cambiado drásticamente, nada más. Pero muy pronto este concepto se empezó a utilizar para designar a todos los países que se encontraban fuera de la órbita occidental, es decir, como sinónimo de «no Occidente mundial». De ahí solo quedaba un paso para presentar a la mayoría mundial, organizada en formatos como el BRICS y la Organización de Cooperación y Seguridad de Shanghai (OCS), como la antítesis del Occidente colectivo con su «siete», la OTAN y la UE. Dar ese paso significa engañarse a uno mismo. Lea también: La decisión de un hombre que cambió el mundo En 2026, es poco probable que la «mayoría» muestre un deseo de mayor consolidación. Cada país de la «mayoría», desde China hasta Qatar, Camboya y Kazajistán, actuará ante todo en función de sus intereses nacionales, incluso en sus relaciones con Occidente. Esto se ve claramente en las votaciones de la ONU. El año pasado fuimos testigos de conflictos armados entre India y Pakistán, miembros de la OCS, y Camboya y Tailandia, miembros de la ASEAN. A las puertas de 2026, se agravaron las relaciones entre los principales países del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita (lo que se reflejó inmediatamente en el curso de la guerra en Yemen). Así, en 2026 seguirá formándose un mundo multipolar, real y no deseado. En este mundo, los principales actores serán Estados Unidos y China, así como Rusia e India. No hablarán en nombre de diferentes civilizaciones, pero, de hecho, representarán la diversidad civilizatoria del mundo, la tarjeta de presentación de la multipolaridad. Cada una de las potencias se centrará principalmente en su propio desarrollo, pero al mismo tiempo tratará de «adaptar a su medida» su área geográfica. Algo similar ocurrirá a nivel regional, donde las potencias líderes ya son Brasil, Israel, Irán, Arabia Saudita, Turquía y Sudáfrica. La transformación del mundo occidental puede volver a dar cierta autonomía al Reino Unido, Francia, Alemania y Japón, pero si esto ocurre, no será en el transcurso del año que viene. (*) Dmitri Trenin es director del Instituto de Economía Militar Mundial y Estrategia de la Universidad Nacional de Investigación «Escuela Superior de Economía», investigador principal del Instituto de Modelización y Matemáticas Aplicadas de la Academia Rusa de Ciencias. Artículo publicado originalmente en ruso en: https://profile.ru/politics/prognoz-ostorozhnyj-kakimi-budut-mezhdunarodnye-otnosheniya-v-2026-godu-1804226/

  • Predica, pero no aplica

    Por: Jorge Vergara Carbó El presidente Petro, “predica, pero no aplica” no solo en relación con el subsidio a los combustibles, sino también en lo prometido en materia tarifaria de energía para el Caribe, la paz total y la corrupción entre otras de sus promesas. Para justificar lo de los combustibles, ha venido afirmando que el gobierno Duque le dejó un déficit de $70 billones, al subsidiar la gasolina, al respecto en una de sus tantas declaraciones dijo: “pagamos casi 70 billones por la deuda al subsidio de la gasolina generado por Duque a Ecopetrol”. Con relación a esa discusión, quisimos terciar publicando dos artículos, uno en septiembre 3 de 2024 (Ciudadano presidente “subir el ACPM, es pensar en el bienestar de los pobres”) y el otro en septiembre 7 de 2025 (Vuelve Y Juega), en los cuales demostramos que el déficit dejado por Iván Duque no fue de $70 billones, sino de $39.6 billones, de los cuales pagó $8 billones, dejando un déficit al Fondo de $25 billones de pesos. A ese déficit habría que sumarle el subsidio al ACPM por Duque que fue de $14.6 billones (ver cuadro No 1), o sea, Duque dejó un déficit por los combustibles de $39.6 billones, y no los $70 billones que dice Petro. Lea también: ¡Colombia ha gastado $49 billones en subsidio a los combustibles! En varias ocasiones el presidente Petro utilizó la siguiente frase, para contradecir al expresidente Duque ”el peor error que puede cometer un gobierno es subsidiar los combustibles fósiles”. Ese ha sido la política recomendada por el FMI y el BID, a todo el mundo, no subsidie los combustibles fósiles, hacerlo es quitarle margen de maniobra al PGN, disminuir sus ingresos, aumentar los gastos y frenar la inversión social. Es subsidiar a los ricos a costa de los pobres. A pesar de ello, presidente, usted no aumento el precio del Diesel y hoy lo sigue subsidiando. Hoy el precio nacional es de $10.861, por galón, cuando el precio internacional es de US$3.54 por galón, que al multiplicarlo por la tasa de cambio de hoy ($3.700) dado como resultado $13.098 el galón, una diferencia de $2.237 por galón, que al multiplicarlo por los galones consumidos en un mes 199 millones, da un subsidio en el mes de enero de $445.163 millones. A fin de aclarar mejor las cifras, en el cuadro No 2 y el No 3, registramos los consumos de Diesel y gasolina corriente año por año. Esa información detallada la encontramos en Internet , ya que no nos fue posible conseguir esa información por parte de Ecopetrol, o el ministerio de Minas y Energía o el DANE. Es un complemento de la información registrada en el cuadro uno, donde calculamos el consumo de ambos para todo el período, para facilitar el calculo del subsidio que el gobierno de Petro otorgo en su mandato, diferenciando los siete meses del gobierno de Duque en el año 2022. Los resultados se resumen en el cuadro No 3, que muestra el subsidio otorgado al Diesel como el sobre precio que pagamos por la gasolina en los años 2024 y 2025, y en el mes de enero. Con ese sobreprecio a la gasolina, quienes consumen ese combustible contribuyeron a financiar el subsidio dado al Diesel por el gobierno Petro, que para evitar el “estallido social” decidió subsidiarlo, así: año 2022, cinco meses $9.4 billones; año 2023 $13.2 billones; año 2024 $13.4 billones; año 2025, $8.3 billones, y en el mes de enero del 2026, $390.000 millones, para un total de subsidio al Diesel de $44.7 billones (ver cuadro No 3) Lea también: La trampa del subsidio al diésel Proceso contrario, se dio con la gasolina que actuando correctamente subió el precio de la gasolina paulatinamente, llegando a sobre pasar el precio nacional al internacional, lo que se convirtió en un subsidio cruzado de los consumidores de gasolina a los consumidores del Diesel. A partir de enero del 2023, hasta enero del 2026, los colombianos pagamos por galón de gasolina un precio por encima del valor internacional, fue así como en el año 2024, subsidiamos al Diesel en $3.8 billones, en el 2025 $7.9 billones, y en enero 2026, $1 billón, para un total en esos 25 meses de $12.7 billones, un 48% de la reforma tributaria de Petro en el año 2022, que pretendía recaudar $26.3 billones, pero que en la practica por las sentencias de la Corte Constitucional solo se recaudo alrededor de $18 , lo que significa que el sobre precio a la gasolina fue una reforma tributaria disfrazada, un 70.5% de lo recaudado realmente por esa reforma. Conclusión 1.Que el gobierno de gustavo Petro por temor al estallido social no incremento el precio del Diesel al precio internacional, como el mismo lo pregona que es “un error subsidiar los combustibles”. El valor del subsidio a las 4 puertas y transportadores le ha costado al país en su gobierno $44.7 billones. 2. Que el gobierno de Gustavo Petro, durante el año 2025, cobro un impuesto sin reforma tributaria a los que consumen gasolina corriente por $12.7 billones. Al cobrar la gasolina por encima del precio internacional. Lea también: Subir el ACPM es pensar en el bienestar de los pobres 3. El déficit fiscal en el año 2025, será aproximadamente de $117 billones, un 6.7% del PIB el 6.7% del PIB, impulsado por el subsidio a los combustibles en el gobierno Petro por $49 billones, lo que significa que el déficit fiscal esta explicado en el 41.9%, por el subsidio a los combustibles, y el resto por el gasto excesivo en burocracia, gastos inoficiosos y en el pago de la deuda. 4. El déficit que Duque dejo por subsidiar los combustibles fue de $39.7 billones, y no de $70 billones, como afirma el presidente Petro. Hasta enero del 2026, Petro a subsidiado los combustibles en $49 billones., $9.3 billones por encima de lo que subsidio Duque, y le faltan seis meses de su gobierno. En síntesis, el presidente Gustavo Francisco Petro Urrego en lo corrido de su mandado ha subsidiado a los combustibles en $49 billones. Recursos que hubiera dedicado a la inversión social, pero prefirió beneficiar a los transportadores y a los dueños de las cuatro puertas como el los llama. Ironía de la vida “Predica, pero no aplica”

  • La decisión de un hombre que cambió el mundo

    Por: Nerio Luis Mejía No es que antes del tres de enero de 2026 la humanidad viviera segura, pero desde ese día en adelante el mundo se sumió en una completa incertidumbre. La decisión de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, de atacar deliberadamente a Venezuela y llevarse por la fuerza a Nicolás Maduro junto a su esposa Cilia Flores, demostró que todo había cambiado: nada era igual a antes, la fuerza se imponía sobre el derecho. Lea también: Estados Unidos y la trampa de Tucídides en la era Trump 2.0 No solo Venezuela fue agredida ese día. Las amenazas siguen vigentes en Groenlandia, México, Colombia, Cuba, Irán y muchos otros países que el mandatario norteamericano no considera afines a las políticas de Washington. El mundo se pregunta: ¿qué hacer cuando se asesina la diplomacia y las reglas las dictan las armas? Esa encrucijada se siente en Europa, África y América Latina. No podemos predecir con certeza si estamos ante un nuevo orden en el que las tres potencias nucleares se reparten el mundo: Rusia someterá a Europa mediante la fuerza, China hará lo propio en Asia y Estados Unidos ya avanza sobre Latinoamérica. Ningún continente está a salvo. Tal vez las potencias emergentes, como Brasil —que guarda un silencio inquietante— o India, puedan girar el tablero hacia un mundo multipolar donde se restablezcan las reglas del derecho internacional. La guerra no puede ser el único camino para reconfigurar lo violentado, aunque quizá sea la respuesta más dolorosa frente a la agresión que sufren las naciones pequeñas, carentes de armas nucleares, el único factor que parece disuadir. Basta mirar a Corea del Norte: la historia demuestra que si Irak, Afganistán, Libia, Venezuela y otros países víctimas de la agresión estadounidense hubieran poseído armas de destrucción masiva, no habrían sido blanco de ataques. ¿Será que el agresor, en un esfuerzo por evitar su decadencia, nos está diciendo que debemos desarrollar energía nuclear con fines militares en sustitución del derecho internacional? Desde el tres de enero de 2026 el mundo no es el mismo. Los líderes ya no proponen: solo aceptan la imposición de Trump. China y Rusia callan ante la amenaza, limitándose a mantener la seguridad dentro de sus fronteras. Los presidentes latinoamericanos no duermen tranquilos ante un vecino incómodo y peligroso. La salvación no vendrá de ningún organismo internacional, pues Estados Unidos desconoce su misión y amenaza con retirarse de las organizaciones que amparan los derechos humanos. Quizás las esperanzas del mundo recaigan en el propio pueblo norteamericano, que, para subsanar su error tras una peligrosa elección, pueda corregir a tiempo mediante luchas internas y evite que la tiranía representada en su presidente acabe con el mundo tal como lo conocemos: sin reglas, salvo las que él impone. Lea también: Donald Trump juega con fuego mientras el imperio se desmorona La paz se ha convertido en una entelequia, una noción pronunciada en discursos que nunca se concretan según la percepción de Estados Unidos. Estamos frente a un panorama de miedo y sometimiento, donde se pierde la identidad y el principio de autodeterminación de los pueblos se reduce a un término vacío. Hoy, los presidentes de Latinoamérica y del resto del mundo se preguntan, después del tres de enero: ¿Quién sigue? Porque la decisión de un solo hombre basta para cambiar el mundo.

  • Confirman que Marte tenía un océano hace 3000 millones de años

    Un análisis morfométrico de alta resolución en la región de Coprates Chasma, situada en el corazón de Valles Marineris, ha permitido identificar estructuras sedimentarias críticas denominadas depósitos de frente de escarpe (SFDs). Estas formaciones son la prueba física de que Marte no solo tuvo agua, sino que mantuvo un nivel del mar estable que conectó los cañones con las tierras bajas del norte hace miles de millones de años. La investigación, publicada recientemente en la revista npj Space Exploration , fue liderada por Ignatius Argadestya y un equipo de la Universidad de Berna. El estudio aporta una evidencia geomorfológica sin precedentes: la existencia de un "alto nivel del mar" (sea-level high-stand) que situaría la superficie del océano marciano a una elevación de entre -3750 y -3650 metros. Lea también: Marte fue mucho más húmedo de lo que se creía El "eslabón perdido" de la hidrografía marciana Hasta ahora, la comunidad científica debatía si los valles de Marte fueron excavados por inundaciones catastróficas de corta duración o por procesos fluviales sostenidos. El equipo de Argadestya utilizó datos de las cámaras CaSSIS (a bordo del Trace Gas Orbiter), HiRISE y CTX para examinar la sedimentología de la zona. Lo que encontraron fueron fan-deltas (deltas de abanico): estructuras que se forman cuando un río de montaña desemboca directamente en un cuerpo de agua estable. Estos depósitos presentan una superficie plana con redes de drenaje radial que terminan abruptamente en un frente empinado, una geometría que en la Tierra es característica de la interacción entre ríos y mares. Cronología de un planeta húmedo Uno de los puntos más relevantes del estudio es la datación de estos eventos. El artículo científico sitúa la formación de estos deltas entre el Hespérico Tardío y el Amazónico Temprano (aproximadamente hace entre 3.000 y 2.000 millones de años). Este hallazgo es crucial por: Coincidencia de elevación: Los deltas encontrados en Coprates Chasma están a la misma altura que otros depósitos similares identificados en las tierras bajas del norte (Northern Lowlands). Esto sugiere que no eran lagos aislados, sino que formaban parte de un sistema oceánico global o masivo. Disponibilidad de agua: Los autores concluyen que este periodo representa la época de mayor disponibilidad de agua superficial en la historia de Marte, desafiando la idea de que el planeta se secó mucho antes. Implicaciones para la búsqueda de vida "La identificación de estos depósitos fluviales y deltaicos nos permite realizar una reconstrucción paleogeográfica cuantitativa", explica el profesor Fritz Schlunegger, coautor del estudio. La presencia de agua líquida persistente durante millones de años en esta región refuerza la hipótesis de que Marte pudo albergar condiciones habitables mucho después de lo que se pensaba. Lea también: El color rojo de Marte sugiere que pudo albergar vida El estudio también destaca que, aunque hoy estas estructuras están parcialmente cubiertas por dunas y depósitos eólicos modernos, la preservación de la morfología original es "exquisita", permitiendo a los geólogos planetarios leer el pasado de Marte como si fuera un libro abierto. El siguiente paso para los investigadores será el análisis espectroscópico para determinar la mineralogía exacta de estos sedimentos, buscando arcillas o sales que puedan dar pistas sobre la composición química de aquel antiguo océano marciano.

  • El alias de un ´Bendito Menor´ criminal: poder para amenazar al Estado

    Por: Nerio Luis Mejía Nain Andrés Pérez Toncel, alias “El Bendito Menor”, es un influencer criminal y cabecilla de la estructura paramilitar Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN). Utiliza las plataformas digitales para exhibir su poder delincuencial en los departamentos de Magdalena y La Guajira. Hoy se esconde en refugios improvisados, mientras la Fuerza Pública lo persigue y ofrece una recompensa de 500 millones de pesos a quien suministre información que conduzca a su captura o neutralización, tras una serie de hechos violentos que han conmocionado al país. Lea también: En el Catatumbo: después del desastre, las heridas siguen abiertas A pesar de su apodo, El Bendito Menor no es un menor de edad ni mucho menos “bendito”: es un hombre adulto cuyo poder criminal aterroriza a los habitantes de La Guajira y el Magdalena. Hasta hace pocos días se paseaba con arrogancia por distintos lugares, disfrutando de fiestas y música de acordeón, financiadas con rentas ilícitas provenientes del narcotráfico y la extorsión. Aprovechó incluso su condición de negociador en el marco de la “paz total” impulsada por el gobierno Petro bajo la resolución 091 del 1 de abril de 2025. Sin embargo, hoy huye junto a su compañera sentimental, Angélica Tarazona, alias “La Bebesita”, por los rincones agrestes de la Sierra Nevada de Santa Marta, tras un operativo militar iniciado el 14 de enero de 2026 en jurisdicciones del río Jerez, zona rural del municipio de Dibulla, La Guajira. Alias Nain exhibía su poder criminal en redes sociales, donde aparecía patrullando calles fuertemente armado, suplantando a las fuerzas del orden e imponiendo la doctrina del miedo. Bajo su mando se cometieron crímenes atroces: cuerpos desmembrados en costales, amenazas de “limpieza social” y una guerra declarada contra sus rivales del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), conocido como Clan del Golfo. Esta confrontación deja una estela de muerte en Cesar, La Guajira y Magdalena. La situación se agravó con la masacre ocurrida la noche del 9 de enero de 2026 en el barrio Altos Parrantal, municipio fronterizo de Maicao, donde cinco jóvenes fueron asesinados y dos más resultaron heridos. Las autoridades señalaron como responsables a las ACSN, bajo el mando de Pérez Toncel. Minutos antes de la masacre circulaba un video en redes sociales en el que hombres armados, dentro de un vehículo similar al usado en el ataque, anunciaban una “limpieza social”. De inmediato, el ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, activó una orden de búsqueda y ofreció la recompensa de 500 millones de pesos. Días después, El Bendito Menor difundió un video negando su participación en la masacre, pero sus palabras no convencieron al gobierno. Horas más tarde, el propio Pérez Toncel amenazó de muerte al presidente Gustavo Petro, lo que desencadenó el actual operativo militar en la Sierra Nevada. Lea también: Los muertos de la Sierra Nevada que nadie cuenta Tal vez la juventud y el poder de muerte que lo rodea lo llevaron a tomar la peor decisión: amenazar a un presidente de la República. Creyó que el Estado se sometería a sus intimidaciones, pero quedó demostrado que las instituciones tienen la capacidad de desmantelar cualquier estructura criminal cuando se lo proponen. Hoy, El Bendito Menor huye desesperado por trochas y ríos de la Sierra Nevada. Algunas versiones aseguran que está gravemente herido; otras, que su compañera sentimental murió en el operativo. Todo parece indicar que estamos cerca de presenciar el final de este criminal que se atrevió a desafiar al propio jefe de Estado colombiano.

  • El dolor de cabeza de Colombia de cara al Mundial 2026

    Mientras muchos reciben el año con optimismo y augurios de éxito, para Néstor Lorenzo el 2026 ha comenzado con una sombra de incertidumbre. Aunque figuras como Lothar Matthäus sitúan a la Selección Colombia como una de las grandes candidatas a llegar, al menos, a cuartos de final en la próxima Copa del Mundo, la realidad del departamento médico empieza a condicionar los planes del estratega argentino. A día de hoy, la "Tricolor" cuenta con cinco bajas sensibles que encienden las alarmas en el cuerpo técnico. Lea también: Roberto Martínez habló sobre el cruce ante la Selección Colombia El mediocampo, bajo la lupa El caso menos grave, en teoría, es el de Jefferson Lerma. El volante del Crystal Palace se encuentra bajo protocolo de conmoción cerebral tras un fuerte golpe sufrido el 4 de enero ante el Newcastle. Aunque los exámenes han sido favorables y se espera su regreso este fin de semana ante el Sunderland, su futuro es incierto: tras ser campeón de la FA Cup, es probable que busque un nuevo destino en el mercado, sumando una preocupación administrativa a su estado físico. Por otro lado, su compañero de equipo y escudero, Daniel Muñoz, continúa en proceso de recuperación. El lateral derecho fue operado de una rodilla en diciembre y, aunque está cerca de retomar trabajos de campo, su regreso oficial a la competición no se prevé sino hasta principios de febrero. Alarmas encendidas por Richard Ríos La mayor preocupación actual recae sobre Richard Ríos. El volante del Benfica tuvo que abandonar el clásico ante el Porto en camilla y con evidentes gestos de dolor en su brazo derecho. A falta de un parte médico oficial, el entorno de la Selección teme que deba pasar por el quirófano, lo que pondría en duda su participación en la fecha FIFA de marzo, donde Colombia se medirá ante la poderosa Francia. La defensa y el ataque no se escapan En la línea defensiva, Jhon Janer Lucumí es otra baja confirmada. El central del Bologna sufrió una lesión que lo mantendrá fuera de las canchas durante al menos un mes, interrumpiendo su continuidad en la Serie A. Lea también: Selección Colombia: 2025 con altibajos y un 2026 lleno de ilusión En el frente de ataque, Juan Camilo ‘Cucho’ Hernández atraviesa una situación similar. El delantero del Real Betis, quien se mantiene como una alternativa constante en el radar de Lorenzo, también estará de baja aproximadamente un mes por problemas físicos. Finalmente, aunque Yerry Mina retomó entrenamientos con el Cagliari este jueves, el cuerpo técnico nacional mantiene la cautela. Dada su fragilidad muscular histórica, el central es observado con lupa para evitar una recaída que lo margine del proceso mundialista.

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