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- Defensoría vuelve a cuestionar al Gobierno por exhibición de cadáveres
El choque institucional generado por la narrativa y la forma en que el Gobierno nacional presenta públicamente las operaciones militares contra los grupos armados ilegales sumó un nuevo capítulo. La defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, respondió formalmente al ministro del Interior, Rodrigo Lara, quien horas antes había calificado como una "triste equivocación" las observaciones críticas manifestadas por el órgano defensor en torno a la exhibición de los cuerpos de personas abatidas durante acciones ofensivas, incluidos los bombardeos aéreos. Lejos de replegarse en sus postulados, Marín sostuvo firmemente su postura ética y constitucional sobre la necesidad de imponer límites al discurso estatal en medio de las confrontaciones bélicas. Sin embargo, en un esfuerzo por evitar la parálisis burocrática o el escalamiento de la disputa política, la funcionaria instó a las autoridades a trascender la controversia verbal y concentrarse de inmediato en la articulación técnica para mitigar la crisis de seguridad y derechos humanos que impacta a las comunidades en los territorios. Lea también: Del reclutamiento a la muerte: la tragedia de los menores en la guerra La controversia por el lenguaje y la dignidad El origen de este diferendo se remonta a un pronunciamiento previo en el que la Defensoría del Pueblo expresó su preocupación por el modo en que el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Militares difunden los balances operativos. En dicho documento, Marín cuestionó de manera explícita la práctica de exponer públicamente imágenes y relatos detallados sobre los cadáveres de los combatientes caídos, advirtiendo que el Estado no puede entrar en una contienda comunicacional por demostrar qué actor puede resultar más implacable o cruel. La defensora reiteró que el ejercicio de la fuerza pública para encarar la criminalidad organizada y proteger a la ciudadanía constituye un mandato constitucional ineludible. No obstante, subrayó que la condición de autoridad estatal impone barreras infranqueables marcadas por el Derecho Internacional Humanitario y el respeto a la dignidad humana. A juicio de la entidad, utilizar la muerte como un trofeo o una demostración simbólica de poder debilita la estatura moral de las instituciones republicanas y desvirtúa la legitimidad con la que deben actuar ante la sociedad civil. La posición del Ministerio del Interior y el viraje en la política de seguridad La réplica inicial del ministro del Interior, Rodrigo Lara, reflejó la clara molestia del gabinete frente a las apreciaciones de la Defensoría. En sus declaraciones, Lara aseveró que los planteamientos de Iris Marín incurrían en un desacierto conceptual al establecer un paralelismo implícito entre las acciones de las Fuerzas Militares y los métodos empleados por las organizaciones narcoterroristas. El jefe de la cartera política argumentó que el Estado ejerce la violencia legítima amparado en la ley y que en ningún momento compite en niveles de barbarie con los grupos al margen de la ley. En el mismo sentido, Lara aprovechó el escenario para ratificar el desmantelamiento de la estrategia conocida como 'Paz Total', una política a la que responsabilizó de haber propiciado el fortalecimiento delictivo y de haber dejado a numerosas poblaciones vulnerables bajo el yugo de las estructuras armadas. El ministro enfatizó que la instrucción gubernamental es avanzar de forma contundente en el sometimiento y neutralización de estos grupos, asegurando que el Ejecutivo continuará utilizando todas las herramientas legales a su alcance para recuperar el control territorial. De la disputa discursiva al trabajo técnico en las regiones Frente al señalamiento del ministro Lara, Iris Marín optó por una respuesta orientada a la concordia institucional sin renunciar a la sustancia de sus reparos. A través de sus canales oficiales, la defensora agradeció las observaciones del titular del Interior y expresó su expectativa de que tanto la Presidencia de la República como los mandos militares adopten un espacio de reflexión interna sobre la forma en que comunican los triunfos tácticos. Simultáneamente, Marín hizo un llamado directo a pasar de la confrontación pública a la ejecución de acciones concretas sobre el terreno. Propuso activar de manera urgente el seguimiento riguroso a las alertas tempranas que la Defensoría del Pueblo ha emitido en las zonas más afectadas por la violencia. Esta propuesta busca garantizar que la inteligencia institucional y las recomendaciones de prevención no se queden en diagnósticos de papel, sino que se traduzcan en esquemas efectivos de protección a la población civil. Para respaldar la necesidad de un trabajo coordinado, la defensora del Pueblo recordó la reciente entrega al ministro Lara de la radiografía actualizada sobre violaciones a los derechos humanos en el país. Este informe plasma la acelerada degradación de las condiciones de seguridad en diversos departamentos, caracterizada por la adopción de nuevas tácticas de guerra y el ensañamiento contra la población no combatiente. Lea también: Nuevo freno judicial a bombardeos en zonas conde haya menores Entre las variables más críticas identificadas por la Defensoría destaca el uso sistemático de drones cargados con explosivos por parte de las organizaciones ilegales, una modalidad que ha alterado las dinámicas del enfrentamiento armado y elevado el riesgo de daños colaterales. Asimismo, la entidad alertó sobre el aumento sostenido en las cifras de reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes, el avance de la expansión territorial de redes vinculadas al narcotráfico y la minería ilegal, así como la persistencia de graves fenómenos de confinamiento poblacional y desplazamiento forzado. La defensora concluyó ratificando la absoluta disposición del órgano de control para trabajar hombro a hombro con el Ministerio del Interior y las demás carteras gubernamentales. Según enfatizó, el combate a la criminalidad no está en discusión, pero la preservación de la legitimidad institucional pasa indefectiblemente por el acatamiento de las normas humanitarias y el respeto incondicional a la vida y la dignidad en cada una de las actuaciones del Estado.
- Sequía y desabastecimiento de agua en el Caribe debido a ´El Niño´
La región del Caribe colombiano se encuentra atravesando una de las coyunturas climáticas más severas de los últimos años como consecuencia del fenómeno de El Niño, cuya consolidación ya empieza a dejar profundas huellas en la economía, el medio ambiente y la salud pública de sus habitantes. De acuerdo con las estimaciones más recientes de la Organización Meteorológica Mundial, el evento no solo se encuentra plenamente asentado, sino que mantiene una clara tendencia a intensificarse de manera progresiva durante los próximos meses hasta alcanzar la categoría de un fenómeno excepcionalmente fuerte. Aunque los pronósticos oficiales preveían que los impactos más contundentes se manifestarían hacia el cierre del año, los diversos territorios norteños ya registran graves traumatismos en sus dinámicas cotidianas debido al rigor del clima. Una evaluación realizada por las autoridades departamentales evidencia un panorama alarmante marcado por una sequía prolongada, desabastecimiento agudo de agua potable, proliferación de incendios de cobertura vegetal y severas pérdidas en los sectores agrícola y ganadero. En el departamento de Bolívar la situación ha alcanzado niveles críticos, convirtiéndose en uno de los focos de mayor preocupación dentro de la geografía nacional. Según lo expuesto por Daniel Franco, quien se desempeña como director de la Oficina de Prevención de Riesgos de la gobernación bolivarense, de los 46 municipios que componen esta sección del país, 40 ya enfrentan complejas dificultades asociadas al desabastecimiento hídrico. La gravedad de la coyuntura se refleja en que 15 poblaciones han tenido que ser declaradas en alerta roja, al tiempo que cinco de ellas formalizaron la declaración de calamidad pública para poder hacer frente a la contingencia. Los reportes de las mesas de trabajo instaladas con los alcaldes locales constatan la ruina de diversos cultivos y el embate de extremas olas de calor, factores que a su vez han detonado brotes de enfermedades transmitidas por vectores y episodios recurrentes de hipertensión entre los pobladores. Para aplacar la crisis, la administración departamental ha despachado asistencia humanitaria y dispuesto la distribución de agua mediante carrotanques en localidades como Santa Rosa, Villanueva, San Estanislao, Clemencia, Santa Catalina, Arroyo Hondo, Mahates, Calamar, San Juan, San Jacinto, El Carmen de Bolívar, Córdoba y el Distrito de Mompox. No obstante, Franco hizo un llamado desesperado al Poder Ejecutivo central para que incremente el auxilio técnico y logístico, enfatizando que la capacidad operativa del departamento es insuficiente para atender la dimensión de esta emergencia. Lea también: El Niño alcanzará su fase más crítica a finales de año y llegará hasta 2027 Por su parte, en el departamento de La Guajira las inclemencias del tiempo han generado un escenario desolador, con especial dureza sobre los sectores productivos de la península. Sandy Toro, un reconocido líder del gremio ganadero en la zona, denunció que la escasez de pastos e insumos alimenticios, combinada con la falta prolongada de lluvia, ha provocado la muerte de al menos 3.042 reses. A la par con la mortandad del hato ganadero, la Gobernación de La Guajira ha registrado emergencias de consideración en municipios como Uribia, Maicao, San Juan del Cesar y Barrancas, donde proliferan los incendios forestales, la falta de líquido vital y la ocurrencia de vendavales. Como respuesta inmediata, la Dirección Operativa para la Atención de Emergencias y Desastres ha movilizado maquinaria amarilla destinada a la rehabilitación física de jagüeyes, en tanto que se ha reforzado el suministro de agua dulce con vehículos cisterna en San Juan del Cesar, Uribia, Manaure y Barrancas. De igual modo, las autoridades guajiras avanzan en la entrega de recipientes para el almacenamiento seguro y filtros especializados para la potabilización domiciliaria del recurso hídrico, al tiempo que brindan asesoría técnica a las alcaldías para formular sus respectivos planes de contingencia. Para respaldar financieramente estos despliegues, se autorizó una asignación presupuestal de 4.000 millones de pesos a la Empresa de Servicios Públicos de La Guajira con el fin de robustecer el transporte de agua y ampliar la cobertura institucional. En la sabana sucreña la aridez del terreno ha conducido a que 17 de los 26 municipios del departamento permanezcan bajo la figura jurídica de calamidad pública por sequía. Entre las localidades más afectadas por el fenómeno atmosférico figuran Tolú, Coveñas, San Onofre, Galeras, Ovejas, Sucre, Guaranda, Majagual, Caimito, San Benito, Sampués, Buenavista, Sincé y Los Palmitos. Para contrarrestar la carestía de agua, la Gobernación de Sucre ha ejecutado faenas de mantenimiento en jagüeyes estratégicos y ha puesto en marcha la perforación de pozos profundos alimentados por paneles solares, logrando además la reconversión energética hacia la tecnología fotovoltaica en 19 acueductos comunitarios. El plan integral trazado por el gobierno de Sucre contempla asimismo la articulación de consejos de seguridad subregionales en áreas neurálgicas como La Mojana y la subregión del San Jorge, espacio donde interactúan alcaldes, la Fuerza Pública y los gremios económicos. Asimismo, la administración departamental gestiona la consecución de forraje suplementario y suplementos alimenticios dirigidos a salvaguardar los inventarios de los pequeños y medianos criadores de ganado y agricultores, mientras se ejerce un riguroso monitoreo a las redes de distribución de agua rural. El mapa del impacto ambiental se extiende también hacia el departamento del Cesar, donde el déficit de precipitaciones y las elevadas temperaturas han propiciado incendios devastadores y desabastecimiento en la red de acueductos. De acuerdo con las cifras suministradas por Petra Romero, jefa de la Oficina Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres y Cambio Climático, las conflagraciones forestales han arrasado un total de 14.396 hectáreas de vegetación, mientras que unas 4.556 hectáreas dedicadas a diversos cultivos agrícolas han sufrido daños irreparables. Romero advirtió además sobre la muerte de especímenes de ganadería bovina, porcina y avícola, estando miles de animales en una condición de vulnerabilidad extrema ante la falta prolongada de bebederos adecuados. En la actualidad, los municipios que enfrentan una falta apremiante de agua potable en el Cesar comprenden a Río de Oro, La Gloria, Pailitas, Becerril, Valledupar, Bosconia, El Copey y La Paz. Ante esta dura realidad, las dependencias de gestión del riesgo del departamento vienen ofreciendo asistencia técnica continua para redactar planes operativos junto a los operadores de servicios públicos, expidiendo al mismo tiempo directrices para instar a los mandatarios locales a formalizar convenios con los cuerpos de socorro. En el plano insular, el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina padece con rigor la escasez de lluvias y el sobrecalentamiento de la atmósfera. El secretario de Servicios Públicos insular, Alfred Hudgson, explicó que la entidad se encuentra trabajando en coordinación con las empresas prestadoras de acueducto en mesas técnicas para estructurar medidas de adaptación que aseguren el suministro a los habitantes de las islas. La coyuntura en el territorio insular viene agravándose desde mayo, mes en el cual el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales registró marcas térmicas superiores a los promedios históricos de la zona. Una dinámica idéntica ocurre en el departamento del Magdalena, donde las olas de calor han mostrado un crecimiento constante durante los últimos dos meses, conforme a las observaciones del investigador ambiental de la Universidad del Magdalena, Luis Miguel Moisés García. En contraste con sus vecinos, el departamento de Córdoba no ha oficializado por el momento reportes sobre daños de magnitud atribuibles a El Niño. Sin embargo, la Gobernación cordobesa estructuró de manera preventiva un esquema de intervención que comprende la provisión de agua dulce mediante carrotanques a comunidades rurales, la realización de talleres comunitarios para desestimar las quemas agrícolas y una vigilancia epidemiológica permanente para atender a tiempo posibles contingencias de salud. Lea también: Histórico súper ´El Niño´ pone al planeta en alerta máxima hasta 2027 La situación alcanza tintes dramáticos en la capital del Atlántico y su área metropolitana, donde los termómetros registraron sensaciones térmicas de hasta 53 grados centígrados durante las horas del mediodía y la tarde del reciente fin de semana. Los voceros del Ideam corroboraron que Barranquilla y las zonas circundantes atraviesan un periodo seco caracterizado por una masa de aire con poca humedad y nula nubosidad, lo que impide la dispersión del calor y genera condiciones ambientales agobiantes. La entidad meteorológica señaló que, si bien las marcas promediaban habitualmente los 40 grados, la imprevisibilidad de los modelos actuales abre la posibilidad de que la sensación de calor continúe elevándose durante los días venideros. Paralelamente a las altísimas temperaturas, el Atlántico sufrió el embate de intensos vendavales y precipitaciones puntuales que destrozaron los techos de varias viviendas en los barrios Nuevo Triunfo y El Porvenir del municipio de Soledad, emergencia que está siendo atendida por el Comité de Prevención local mediante la caracterización de los damnificados. Finalmente, la disminución prolongada de las lluvias ha provocado un marcado descenso en los niveles del río Magdalena, afectando directamente la operatividad de los sistemas de captación de agua en la región. Ernesto Barros, secretario encargado de Agua Potable de la Gobernación del Atlántico, advirtió que la reducción del caudal del cauce fluvial y del canal del Dique compromete el abastecimiento de 14 bocatomas que suministran agua cruda a diversos acueductos municipales. El caso más delicado se presentó en la población de Campo de la Cruz, donde un brazo del río Magdalena perdió profundidad crítica imposibilitando el bombeo regular. Frente a este evento, la gobernación debió coordinar trabajos de dragado mecánico de urgencia con maquinaria especializada para remover los sedimentos y restablecer el flujo hacia el canal de acceso de la bocatoma. Barros puntualizó que el nivel actual de la arteria fluvial ronda los 3,20 metros, razón por la cual las autoridades sostienen un monitoreo ininterrumpido sobre la cuenca con el fin de reaccionar oportunamente ante cualquier nueva eventualidad.
- Nuevo freno judicial a bombardeos en zonas conde haya menores
El margen de maniobra táctica de las Fuerzas Militares en los cielos colombianos acaba de sufrir un estoconazo judicial decisivo. En un lapso de apenas cuatro días, las decisiones emanadas de los tribunales le han trazado una línea roja infranqueable a la estrategia de combate aéreo del Poder Ejecutivo. La más reciente estocada provino de la Amazonía colombiana, donde un juez penal le ordenó formalmente al gobierno del presidente Abelardo De La Espriella y a los mandos de las Fuerzas Armadas abstenerse de ejecutar bombardeos contra objetivos de grupos armados ilegales si existe información, indicio o evidencia sobre la presencia de niños, niñas y adolescentes en el sitio blanco del ataque. La providencia, emitida por el Juzgado Tercero Penal del Circuito de San José del Guaviare, resolvió una acción de tutela interpuesta por el ciudadano Roxemhberg Rozo Sánchez, quien acudió a las vías legales con el propósito explícito de proteger los derechos fundamentales a la vida, la integridad y el debido amparo de los menores de edad que son víctimas del delito de reclutamiento forzado en ese departamento. Esta determinación no llega de manera aislada al escenario nacional. Apenas el jueves anterior, un juzgado de la capital de la República había decretado una medida cautelar en términos casi idénticos, configurando un cerco jurídico en tenaza que despoja al Ejecutivo de una de sus herramientas ofensivas más contundentes contra las disidencias de las FARC y otros actores armados. Lea también: Del reclutamiento a la muerte: la tragedia de los menores en la guerra El detonante de este sacudón institucional fue la estela de muerte dejada por una incursión aérea realizada el pasado 27 de agosto en la vereda o zona rural del municipio de El Retorno, en el corazón del Guaviare. Aquella madrugada, una operación de precisión del Ejército Nacional cayó sobre un campamento de la estructura disidente, dejando un saldo inicial reportado de diez personas muertas. Sin embargo, los peritajes forenses practicados días después por el Instituto Nacional de Medicina Legal sacaron a la luz una realidad devastadora: tres de los diez cuerpos recuperados en el terreno correspondían a menores de edad, de los cuales dos tenían tan solo 15 años y el tercero acababa de cumplir los 16. Far de matizar el impacto ético y social de la operación o de disponer revisiones internas en la doctrina de guerra, la administración de Abelardo De La Espriella reaccionó respaldando de forma irrestricta el proceder militar. Desde el Ministerio de Defensa se sostuvo públicamente la legalidad del ataque, argumentando que los menores se encontraban completamente integrados a la estructura combativa del grupo armado y que, bajo los estándares del Derecho Internacional Humanitario interpretados por la Casa de Nariño, debían ser considerados «blancos legítimos». Este encuadre desató de inmediato una ola de reproches por parte de defensores de derechos humanos y organismos multilaterales, dado que la premisa de que un niño reclutado pierde su condición intrínseca de víctima por vestir prendas militares contraviene de fondo la jurisprudencia constitucional que rige en el país. El trágico episodio en El Retorno no constituyó un hecho aislado dentro de la escalada del conflicto. Apenas unas semanas antes, el 10 de agosto, otro operativo aéreo desplegado en la convulsa región del Catatumbo, en el nororiente colombiano, culminó con la muerte de otro menor de edad, reactivando una encendida polémica que en épocas pasadas ya había provocado severas crisis políticas y la caída de altos funcionarios. Frente a la reiteración de estas fatalidades, la orden emitida desde el juzgado de San José del Guaviare no se limitó a una prohibición teórica. El fallo fijó un plazo perentorio e improrrogable de 48 horas para que el Ministerio de Defensa, el Ejército Nacional, la Fuerza Aérea y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) notifiquen de manera pormenorizada las medidas, protocolos y mecanismos de verificación que han implementado o que piensan reforzar para detectar oportunamente la presencia de menores en áreas proyectadas como objetivos de fuego. Adicionalmente, la sentencia impone la obligación imperativa de someter a un escrutinio riguroso la información que entregan las agencias de inteligencia militar. Las autoridades deberán ponderar en cada caso los riesgos colaterales para la población civil antes de autorizar cualquier incursión de la aviación de combate, asegurando que la planeación táctica incorpore de forma obligatoria un enfoque diferencial de protección reforzada hacia la niñez. Lea también: La Regeneración del "Tigre": la ilusión del orden sin Constitución Esta pugna entre la rama judicial y la cúpula militar se desencadena en un contexto de deterioro de la seguridad territorial. De acuerdo con los registros e informes de la Defensoría del Pueblo, entre el año 2024 y el 31 de julio de 2026, la entidad conoció de al menos 1.173 casos de niños, niñas y adolescentes que fueron víctimas de reclutamiento forzado a lo largo del territorio nacional. La tragedia del conflicto expone así una paradoja cruel: los menores son victimizados en primera instancia al ser arrebatados de sus familias y entornos comunitarios por la coerción de las organizaciones criminales, para luego quedar expuestos a los bombardeos estatales en los campamentos donde permanecen retenidos. El dictamen judicial acorrala la postura del Gobierno nacional y fuerza un viraje estratégico. Mientras la Casa de Nariño sostiene que limitar el uso de la aviación en zonas con presencia de menores termina convirtiendo a los niños en escudos humanos utilizados deliberadamente por los cabecillas de los grupos ilegales, los jueces de tutela le recuerdan al Estado que el combate a la criminalidad no puede desplegarse a costa del sacrificio de la población infantil. Con este nuevo fallo, la inteligencia militar estará obligada a privilegiar las operaciones terrestres de captura y combate cercano, quedando suspendida de facto la vía rápida de los ataques aéreos devastadores en las selvas colombianas en tanto persistan las dudas sobre la presencia de niños en las filas enemigas.
- La plata para el agua de Santa Marta sigue frenada por disputas políticas
Por: Álvaro Cotes Córdoba En Santa Marta el agua no es un tema de campaña. Es una herida vieja. Tan vieja que hay samarios que han vivido tres y cuatro administraciones sin verla salir con regularidad del tubo. Por eso, cuando la senadora del Pacto Histórico Isabel Zuleta recorrió el barrio San Martín y el sector de Pescaíto, en el norte de la ciudad, no estaba haciendo un acto protocolario. Estaba pisando el mismo suelo donde las familias llevan años midiendo el día no por las horas, sino por si llegó o no el agua. La acompañaron Abraham Katime, dirigente progresista y líder de Un Pacto por Santa Marta, y un grupo de líderes comunitarios, sociales y pescadores. No hicieron falta discursos largos. Bastó con escuchar. En esos barrios la gente no habla de “déficit hídrico”. Habla de tanques vacíos, de madrugadas con canecas, de niños que se bañan a medias y de cocinas que esperan. Quien ha vivido Santa Marta sabe que esa escena no es de ahora. Es de siempre. Lea también: Essmar abre licitación para la planta desalinizadora de Santa Marta Zuleta anunció que hará seguimiento desde el Congreso a los recursos y proyectos destinados a garantizar el abastecimiento de agua potable. Y lo dijo con números, no con promesas sueltas: más de 730 mil millones de pesos dejados por el gobierno del presidente Gustavo Petro para el abastecimiento hídrico de la población más pobre de la ciudad. “Venimos aquí a defender esa plata, porque es para el abastecimiento hídrico de la población pobre de Santa Marta. Merece ser respetada”, afirmó. También fue directa con la administración distrital y con el costo humano de cada atraso. “Todos ustedes saben qué es un mes sin agua. Llevamos un mes de retraso por el chistecito de Abelardo de la Espriella, que no sabe qué es tener sed. La gente sí sabe qué es tener sed”. En una ciudad que ha convertido la falta de agua en costumbre, esa frase no suena a consigna. Suena a memoria. Entre las salidas que se ponen sobre la mesa está el proyecto de desalinización de agua de mar: tomar el recurso que la ciudad tiene frente a la bahía, tratarlo y volverlo apto para el consumo. Su ejecución está proyectada en unos tres años. No es la varita mágica de un discurso. Es una obra de fuste, pensada para atacar un déficit que Santa Marta arrastra como una deuda histórica. Katime insistió en que, por una vez, el problema logró sentar en la misma mesa a sectores que en lo demás no se miran. “Aquí el presidente Petro lideró un pacto verdadero y auténtico por resolver el problema de agua potable que llevaba 80 años aplazado”. Recordó que esa ruta quedó en un CONPES y la defendedió como política de Estado: “Un CONPES se respeta. Aquí, cualquiera que sea presidente de Colombia, alcalde de Santa Marta o autoridad ambiental, debe respetarlo”. Lea también: El agua de Santa Marta se volvió un veneno silencioso Y cerró con la frase que debería servir de frontispicio a cualquier debate sobre el tema: “El agua no tiene color político. El 80% de los samarios sufrimos problemas de agua y aquí nadie se salva, desde el estrato uno hasta el seis.” Eso, en Santa Marta, no es literatura. Quien vive en Pescaíto, en San Martín, en Mamatoco o en un edificio del Rodadero lo sabe: cuando el servicio falla, no pregunta cédula ni voto. Pregunta sed. Zuleta reiteró que seguirá el rastro de los recursos desde el Senado y que acompañará a las comunidades. El agua, dijo el recorrido aunque no lo haya escrito en un cartel, no puede seguir siendo promesa aplazada ni ficha de pelea coyuntural. Es un derecho. Y en esta ciudad, después de tantas décadas de espera, ya no admite más demoras disfrazadas de disputa.
- Del reclutamiento a la muerte: la tragedia de los menores en la guerra
Por: Dany Oviedo Marino El pasado 27 de agosto, las Fuerzas Militares de Colombia llevaron a cabo una operación de ataque aéreo estratégico en la zona rural de El Retorno, departamento del Guaviare, contra un campamento de las disidencias de las FARC al mando de alias "Calarcá". El saldo militar inicial reportó la neutralización de diez integrantes de la estructura. Sin embargo, la confirmación posterior por parte del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses develó una realidad trágica: tres de los cuerpos recuperados correspondían a menores de edad —dos adolescentes de 15 años y uno de 16—. Este hecho, sumado a reportes previos sobre afectaciones a la niñez en acciones bélicas recientes en regiones como el Catatumbo, desencadenó un estallido de indignación social y un complejo debate legal que alcanzó su punto de inflexión el 3 de septiembre. En esa fecha, la justicia ordenó suspender de manera provisional los bombardeos aéreos contra campamentos de grupos armados cuando existan indicios, información de inteligencia o alertas preventivas que señalen la posible presencia de niños, niñas o adolescentes reclutados. La medida, adoptada tras una acción de tutela que buscaba frenar el riesgo inminente para la infancia vulnerable, no implica un veto general a las operaciones militares en el territorio, sino una exigencia estricta de evaluación previa de riesgos e identificación de la población protegida antes de autorizar el despliegue de explosivos de gran impacto. Lea también: Los riesgos del espectáculo político de Abelardo De la Espriella La respuesta del Gobierno nacional y de las carteras de defensa no se hizo esperar, argumentando que imponer un estándar de verificación previa tan alto paraliza la operatividad de las Fuerzas Armadas contra las cúpulas criminales y le otorga a las estructuras delictivas una forma de inmunidad táctica sustentada, precisamente, en el secuestro y utilización de los menores. Esta colisión entre la eficacia táctica y la tutela judicial de los derechos fundamentales de menores expone las fracturas estructurales de la sociedad y del Estado colombiano. Para comprender la dimensión de la tragedia, resulta imprescindible desplazar la mirada de la cabina del avión militar al suelo de las periferias olvidadas. La presencia de menores en los campamentos de la guerrilla o las bandas criminales no responde a un acto voluntario ni a una elección ideológica madura. Los grupos armados convirtieron a la infancia en un insumo operativo de bajo costo: un niño o adolescente es moldeable en el adoctrinamiento, económicamente barato de alimentar, prescindible en las dinámicas del combate y, trágicamente, funcional como escudo humano contra la aviación militar. No obstante, la raíz del problema desborda la crueldad intrínseca de los victimarios armados. Es la omisión histórica de un aparato estatal incapaz de disputar eficazmente la soberanía y la protección civil en la periferia profunda del país. En las veredas castigadas por la miseria, la falta de agua potable, la inexistencia de escuelas con infraestructura mínima y la ausencia total de un horizonte de desarrollo, el único rostro tangible del poder ha sido, durante décadas, hombres con fusiles al hombro. En esos entornos, el reclutamiento forzado actúa como una sentencia a los menores se le arrebata la identidad, la familia, la educación y, finalmente, la propia condición de ciudadano. En esta situación de completa desprotección, la respuesta institucional y parte de la retórica política caen en una contradicción moral reprochable. El mismo Estado que no llegó a las zonas alejadas del territorio con aulas, agua, salud ni redes de protección comunitaria para evitar que un menor de 15 años fuera raptado, coaccionado o engañado por la delincuencia, aparece años después a través de la Fuerza Aérea declarando ese territorio como zona de conflagración y descargando toneladas de explosivos sobre el campamento donde el menor duerme. Es la doble victimización en su máxima expresión: primero el abandono y la desprotección que los dejan sin futuro; después, la aniquilación física justificada como daño colateral. Lea también: De la negociación a la confrontación: lo que marcará el final del ELN El plano legal complejiza aún más el conflicto de principios. Desde el Derecho Internacional Humanitario (derecho de la guerra), los campamentos de estructuras armadas organizadas son considerados objetivos militares legítimos. Los principios de distinción, necesidad militar y proporcionalidad admiten trágicamente la posibilidad de bajas civiles o incidentales en un ataque si la ventaja militar anticipada es directa y sustancial. Sin embargo, cuando se traslada esta lógica al ámbito del los Derechos Humanos y al marco constitucional colombiano —que en su artículo 44 decreta de manera tajante la prevalencia incondicional de los derechos de los niños—, la l+ogica de la guerra se rompe. Un niño reclutado ilegalmente es, ante la legislación internacional y la jurisprudencia de derechos humanos, una víctima de un crimen de guerra continuado, no un combatiente voluntario ordinario. Tratar a un menor en condición de reclutamiento forzado como un objetivo militar pleno equivale a convalidar el crimen de sus captores, completando la labor del grupo armado: si la guerrilla le robó su infancia, la bomba estatal le borra la vida y el estatus de víctima. La reciente decisión judicial de restringir los bombardeos en donde no haya presencia de menores recuerda que la legítima defensa del Estado no puede ejercerse destruyendo los imperativos constitucionales de la protección a la infancia. En el terreno ético, la controversia derrumba cualquier intento de justificación utilitarista. La tesis de que la muerte de tres menores es un costo "soportable" o "aceptable" si a cambio se logra la neutralización de algunos criminales reduce la vida y la dignidad de los menores a una simple relación de costo-beneficio que es realmente difícil de calcular. ¿Se puede establecer un número determinado de menores asesinados por un cierto número de delincuentes neutralizados? Desde una visión ética verdaderamente democrática y respetuosa de la condición humana, el Estado no puede adoptar la barbarie de los grupos criminales ni aceptar que la seguridad de la nación se edifique sobre el sacrificio de los colombianos más vulnerables a quienes, faltando a su responsabilidad, no supo proteger de la violencia. Precisamente, lo que legitima y diferencia a la fuerza pública de cualquier otro tipo de grupo armado es el cumplimiento irrestricto de la Constitución y las leyes y el respeto a los colombianos menos desfavorecidos. Lea también: La Regeneración del "Tigre": la ilusión del orden sin Constitución Celebrar o tolerar la muerte de menores bajo la narrativa del éxito militar refleja el colapso moral de una sociedad fragmentada que ha naturalizado e interiorizado la violencia y la barbarie. La verdadera fortaleza militar de una democracia no se mide por la facilidad con la que sus mandos autorizan el uso desmedido de la fuerza de las armas en zonas de riesgo civil, sino por la precisión de sus inteligencias, la supremacía del principio de prevención y la capacidad efectiva de rescate y desvinculación de las víctimas. Proscribir o condicionar con rigor los bombardeos donde se conozca de la presencia confirmada de menores no constituye un acto de debilidad estratégica ni una concesión a las estructuras al margen de la ley; es el límite ético e infranqueable que separa el uso legítimo de la fuerza de la violencia indiscriminada sin un objetivo estratégico. La respuesta al reclutamiento forzado no puede ser la barbarie, sino la presencia integral de la institucionalidad civil en los territorios que restituya la dignidad, la justicia y la vida a la infancia colombiana.
- Las sombras que amenazan a los profesores universitarios
Por: David Auris Villegas Cada semana, como columnista especializado en educación, salgo en búsqueda de novedades en un ecosistema educativo que velozmente se transforma como un camaleón andante. Mis pesquisas me conducen al callejón cuya salida no puede dejar de preocuparme: la precarización docente. En muchas universidades, sobre todo en Latinoamérica y nuestro país, el profesor parece un profesional decorativo, cuando, en realidad, es el alma de la fiesta académica. Si aspiramos a profesionales universitarios de alta competencia, potenciemos su talento y asignémosle el rol protagónico de la película. Lea también: El incierto futuro de la educación superior Mientras recorro, pienso, tropezando en voz alta: ¿Hasta cuándo precarizaremos al docente universitario? ¿Acaso nos hemos acostumbrado a verlo como un actor de reparto? Preso de estas preguntas inquietantes, encuentro el Informe sobre las tendencias de la educación superior de la UNESCO 2026, publicado el pasado junio, y plantea diez tendencias en la educación superior. Su propósito es orientar a los responsables de políticas públicas en la toma de decisiones y reformas educativas. Un aspecto del documento aborda la precarización de la docencia universitaria, marcada por la inseguridad laboral, contratos precarios, sobrecarga de trabajo y exigencias burocráticas. Aunque el 69% de países prioriza el desarrollo profesional, pocos estiman el bienestar docente. Esto significa que, si no valoramos integralmente al profesor, arriesgamos el éxito académico y lo abandonamos solo ante circunstancias adversas. Otro aspecto relevante del informe muestra las amenazas a la libertad académica del profesorado, que trabaja cada vez bajo mayor presión. No olvidemos que la libertad es el germen de la creatividad, ingrediente crucial en la universidad. Si bien el 65% de los países la garantiza legalmente, 34 registran retrocesos; situación preocupante que constituye un urgente llamado a actuar por el bien común. Lea también: El veneno en la famosa "calidad dela educación" Asimismo, la desigualdad y la representación académica persisten latentes. Aunque existen más mujeres que hombres en el planeta, el Informe sostiene que, en 2023, ellas representaban solo el 44% del profesorado universitario mundial, mientras su participación en programas STEM permanece paralizada en 35%. Este cuadro exige replantear las políticas educativas, pues de lo contrario no avanzaremos en equidad, tal como reclama el compromiso transformador de los ODS. Finalmente, este informe nos recuerda que no debemos romantizar la educación superior, sino abrazarla como un salvavidas intergeneracional. Mientras sigamos precarizando al docente universitario, debilitaremos su papel y pondremos en riesgo nuestro porvenir, en un mundo donde soplan vientos nada favorables para nuestra especie.
- La atención de pacientes no puede depender de que el caso se haga viral
Por: Amalfi Rosales El caso de Lucas Francesco Murillo, el niño de siete años que pidió ayuda públicamente al presidente Abelardo de la Espriella para continuar su tratamiento cardíaco, debería producir algo más que una solución individual. Por encima del “chuchu” de Petro están los enfermos. El nuevo Gobierno no puede permitir que la crisis de la salud se convierta en otra batalla política mientras miles de colombianos siguen esperando medicamentos, citas, cirugías y tratamientos. Hay una realidad que no admite discursos, enfrentamientos políticos ni explicaciones burocráticas: los colombianos se están enfermando mientras esperan que el sistema de salud les responda. Lo que muestran los datos es preocupante: las barreras de acceso a la salud aumentaron y el organismo encargado de vigilar el sistema no logró evitar que los usuarios terminaran recurriendo a tutelas, redes sociales y protestas para conseguir atención. Lea también: ¿Son las EPS en un parásito que se come el presupuesto de la salud? Entre 2022 y 2026, Colombia no solamente ha vivido una crisis financiera y administrativa de las EPS. También se ha producido un deterioro de la capacidad efectiva del Estado para garantizar que el paciente reciba oportunamente el servicio que le fue ordenado. La Defensoría del Pueblo reportó que entre 2022 y 2025 recibió cerca de 107.000 quejas relacionadas con el derecho a la salud. Además, las quejas por falta de oportunidad para citas con especialistas pasaron de 4.262 en 2022 a 9.349 en 2024, mientras las relacionadas con deficiencias en servicios médicos esenciales aumentaron de 4.607 a 7.714. Las quejas por retrasos en medicamentos también se dispararon. Y hay otro indicador todavía más contundente: la propia Supersalud registró 1.247.137 reclamos en 2022 y 1.417.221 en 2023, un aumento significativo. El caso de Lucas Murillo estremeció al país porque hizo visible una situación que miles de familias viven en silencio. Un paciente necesita un procedimiento, un medicamento, una cita especializada o un tratamiento y, después de tocar puertas durante semanas o meses, descubre que la única manera de conseguir atención parece ser grabar un video, publicarlo en redes sociales y esperar que se vuelva viral. Eso no puede convertirse en el modelo de salud de Colombia. Un niño no debería necesitar un video viral para que el Estado recuerde que existe. El presidente puede intervenir en un caso particular y resolverlo, pero el verdadero desafío está en evitar que mañana aparezcan otros cien Lucas Murillo esperando que alguien los descubra en Facebook, TikTok, Instagram o X. La nueva ministra de Salud, Ana María Vesga Gaviria, asumió con el reto de enfrentar la crisis financiera y asistencial del sistema. Su agenda inicial incluye un plan de choque para medicamentos represados y citas médicas, revisar la UPC, mejorar el flujo de recursos y atender la situación de Nueva EPS. Pero el verdadero desafío será llevar esas decisiones al paciente. No basta con inyectar recursos al sistema: los colombianos necesitan medicamentos, especialistas, cirugías y tratamientos a tiempo. La nueva ministra tendrá que demostrar que el rescate financiero también se convierte en un rescate de la atención médica. La Superintendencia debe recuperar la confianza La Supersalud tiene la responsabilidad de vigilar a las EPS y proteger a los usuarios, pero para un paciente no basta con recibir un número de radicado: necesita una solución. Una respuesta administrativa no entrega un medicamento ni consigue una cita o una cirugía. Las cifras muestran la dimensión del problema. En enero de 2026, la Supersalud reportó que los reclamos por cada 10.000 afiliados aumentaron de 322,03 a 420,83, en medio de problemas estructurales del sistema. Uno de los mayores obstáculos son las demoras para acceder a especialistas. Hay pacientes que, después de recibir una remisión médica, encuentran citas disponibles para tres, cuatro o hasta seis meses después. Aunque los tiempos deben depender de la condición clínica y la prioridad del paciente, una espera excesiva puede retrasar diagnósticos y tratamientos. El Ministerio de Salud creó en 2025 un Modelo de Gestión de Tiempos de Espera para reducir estas demoras. Ahora corresponde demostrar que esa herramienta está funcionando. La Superintendencia debe medir su gestión por algo más que el número de quejas recibidas: cuántos pacientes lograron finalmente obtener sus medicamentos, citas, procedimientos y tratamientos. Porque para el paciente, tres meses no son una estadística. Son tiempo de vida esperando una respuesta. Los pacientes llevan meses hablando Las redes están llenas de colombianos pidiendo ayuda. En Barranquilla, cerca de 15 pacientes con VIH afiliados a Nueva EPS denunciaron en agosto que llevaban más de dos meses sin recibir sus medicamentos antirretrovirales a través de la IPS Quimiosalud. En mayo, un usuario de Nueva EPS aseguró llevar más de tres meses esperando medicamentos para la diabetes. La denuncia se produjo durante una visita de la Superintendencia de Salud a un punto de dispensación en Barranquilla. En enero de 2026, la Gobernación del Atlántico tuvo que activar acciones institucionales para exigir soluciones a Nueva EPS por fallas en medicamentos y servicios que afectaban a unos 440.000 afiliados en el departamento. La Secretaría de Salud del Atlántico había recibido durante 2025 reiteradas denuncias de usuarios por demoras en la dispensación de medicamentos. El problema, por tanto, no apareció ayer. Las autoridades tenían conocimiento de las dificultades y los pacientes llevaban meses denunciándolas. La salud no puede depender del algoritmo Aquí está una de las mayores injusticias. Lucas pudo hacer llegar su mensaje. Pero miles de pacientes no tienen esa posibilidad. Está la mujer que vive sola. El campesino que no tiene internet. El adulto mayor que no sabe utilizar TikTok. La familia que no tiene contactos, periodistas ni seguidores. Todos tienen exactamente el mismo derecho. El derecho a la salud no puede depender de la capacidad de una persona para convertir su enfermedad en una noticia. La prioridad debe establecerse por la gravedad de la enfermedad y la necesidad médica, no por el número de reproducciones de un video. La verdadera eficiencia del Estado no se demuestra cuando un video viral obliga a actuar. Se demuestra cuando el video nunca fue necesario. Prevenir antes de curar La crisis tampoco puede enfrentarse únicamente atendiendo al paciente cuando ya está enfermo. El Estado tiene una responsabilidad esencial en la prevención, la atención primaria y la detección temprana. Colombia cuenta con el Plan Decenal de Salud Pública 2022-2031, que incluye promoción de la salud, prevención, vigilancia y atención. En 2026 también se adoptó el Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026-2035, que contempla prevención, detección temprana y diagnóstico oportuno. Pero los planes deben convertirse en resultados. La prevención significa detectar hipertensión, diabetes, cáncer y otras enfermedades antes de que avancen. Significa realizar tamizajes, controles, vacunación, educación sanitaria y seguimiento a las poblaciones en riesgo. Detectar una enfermedad seis meses antes puede cambiar la vida de un paciente. Encontrar un cáncer en una etapa temprana puede modificar completamente su pronóstico. Controlar oportunamente una enfermedad cardiovascular puede evitar una complicación grave. Prevenir también es salvar vidas. Por eso el nuevo Gobierno debe medir su política de salud no solamente por el número de pacientes atendidos, sino también por las enfermedades detectadas a tiempo, las complicaciones evitadas y los tratamientos iniciados oportunamente. Lea también: La corrupción como desencadenante de la crisis del sistema de salud La salud no puede convertirse en otra pelea política Esta columna no pretende defender al Gobierno de Gustavo Petro ni atacar al presidente Abelardo de la Espriella. La discusión debe estar por encima de los nombres y de las disputas políticas, porque el problema de la salud afecta a todos los colombianos. El Gobierno anterior debe responder por las decisiones y problemas que dejó. Si hubo errores, malos manejos o responsabilidades, corresponde investigarlos y establecerlas. Pero la nueva administración también tiene la obligación de resolver los problemas que encuentra y evitar que la situación continúe deteriorándose. La crisis de la salud no puede convertirse en una competencia para determinar quién tiene la culpa mientras los pacientes siguen esperando atención. El paciente no pertenece a ningún partido político. El niño que necesita un tratamiento, el adulto mayor que espera sus medicamentos y el enfermo de cáncer que necesita atención tienen una sola prioridad: ser atendidos a tiempo. Por eso, el Gobierno de Abelardo de la Espriella tiene la oportunidad de demostrar que puede superar la confrontación política y concentrarse en soluciones concretas.
- Los jeroglíficos egipcios: la sacralización del código visual
A finales del IV milenio a.C., de forma casi simultánea al desarrollo de la escritura cuneiforme en la cuenca del Tigris y el Éufrates, el valle del Nilo presenció el nacimiento de un sistema de registro radicalmente distinto en su estética, su soporte físico y su concepción ideológica: los jeroglíficos egipcios. Mientras que en Mesopotamia la presión administrativa de la ciudad-estado transformó rápidamente los pictogramas primitivos en un entramado geométrico de cuñas abstractas, el Egipto dinástico prefirió mantener la fidelidad figurativa del mundo natural durante más de tres milenios. Para la mentalidad nilótica, la representación gráfica no era un mero sustituto arbitrario de la palabra, sino una extensión ontológica de la realidad capaz de cobrar vida en el plano metafísico. Denominados por sus creadores como medu netjer ("las palabras divinas" o "palabras de los dioses"), los jeroglíficos no nacieron únicamente como un instrumento de contabilidad mercantil, sino como una tecnología sacralizada de ordenamiento cosmológico y legitimación del poder regio. Hallazgos arqueológicos decisivos, como las etiquetas de hueso y marfil descubiertas en la tumba U-j del cementerio real de Abydos (datadas hacia el 3250 a.C.), demuestran que el Estado egipcio arcaico integró desde sus orígenes la necesidad burocrática de identificar el origen fiscal de los tributos con una elaborada simbología de soberanía ritual sobre el territorio. Lea también: Nuevas revelaciones sobre el origen de la escritura La estructura del código: logogramas, fonogramas y determinativos La escritura jeroglífica no es una colección de símbolos primitivos ni un simple sistema alfabético, sino un código logosilábico de extraordinaria complejidad semiótica. Su arquitectura interna opera mediante la interacción simultánea de tres categorías de signos que combinan la representación de ideas con la transcripción de sonidos del lenguaje hablado. la arquitectura tripartita de la semiótivca del signo jeroglífico se basa en tres componentes básicos: LOGOGRAMA / IDEOGRAMA ──► Dibuja directamente el objeto o acción. Ejemplo: El dibujo de una casa = "Casa" (pr). FONOGRAMA ──► Transcribe valores acústicos (consonánticos). Unilíteros (1 sonido), Bilíteros (2) o Trilíteros (3) DETERMINATIVO ──► Signo mudo colocado al final de la palabra. Clasifica la categoría semántica del concepto. Fonogramas y el principio de acrofonía A diferencia de los alfabetos modernos, el sistema jeroglífico omitía la representación de las vocales en su escritura monumental, registrando únicamente el esqueleto consonántico de las palabras. Los fonogramas se dividían según la cantidad de consonantes que representaban: Signos Unilíteros: Un catálogo de 24 signos que representaban una sola consonante. Este subconjunto constituía un "proto-alfabeto" funcional dentro del sistema general, aunque los escribas nunca abandonaron el uso de signos más complejos en favor de este esquema simplificado. Signos Bilíteros y Trilíteros: Símbolos que condensaban dos o tres consonantes consecutivas en una sola figura visual. Por ejemplo, el dibujo del escarabajo (escarabajo pelotero) transcribía las consonantes ḫ-p-r (kheper), que denotaban el verbo "transformarse" o "llegar a ser". Lea también: La sorprendente estatua egipcia de 4.500 años Determinativos: la taxidermia visual del sentido Debido a que las palabras compartían a menudo el mismo esqueleto consonántico, el sistema requería un mecanismo para resolver la ambigüedad semántica. Los escribas introdujeron los determinativos: signos que no poseían valor fonético y no se pronunciaban, pero que se colocaban al final de una secuencia de fonogramas para indicar la categoría semántica del vocablo. Si una palabra iba seguida del determinativo de un hombre llevándose la mano a la boca, el lector sabía que el término estaba relacionado con comer, beber, hablar o pensar. Si el determinativo representaba un par de piernas caminando, la palabra indicaba movimiento o desplazamiento físico. Orientación y sintaxis espacial A diferencia de los sistemas rígidos modernos, los jeroglíficos poseían una flexibilidad espacial impresionante. Podían escribirse en columnas verticales o en líneas horizontales, y leerse de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. La clave de lectura la dictaban las propias figuras animadas (humanos, aves, animales): la mirada de los seres representados siempre apuntaba hacia el inicio del texto, de modo que el lector debía "avanzar hacia el rostro" de las figuras para descifrar el mensaje. Tecnología del soporte: la química del papiro y la caligrafía de pincel La longevidad y versatilidad de la escritura en el Antiguo Egipto se sustentaron en un avance biomecánico y de la ciencia de materiales de primer orden: la invención de la hoja de papiro (Cyperus papyrus) y la formulación de tintas estables basadas en pigmentos minerales. La ingeniería del soporte laminar El papiro era una planta helófita abundante en los pantanos del Delta del Nilo. Para convertir su tallo de sección triangular en una superficie de escritura, los artesanos extraían la médula interior y la cortaban en tiras finas y longitudinales. Estas tiras se disponían sobre una mesa en dos capas superpuestas en ángulo recto (una capa vertical y otra horizontal). Posteriormente, la estructura se sometía a un prensado mecánico prolongado y a un martillado suave. La presión rompía las paredes celulares de la planta, liberando una savia viscosa rica en carbohidratos que actuaba como un pegamento natural al secarse. La hoja resultante se pulía con conchas marinas o piedras lisas para reducir la porosidad de la superficie. El papiro era un material infinitamente más ligero, flexible y fácil de transportar que las pesadas tablillas de barro mesopotámicas. Lea también: El amanecer de la escritura: de Sumeria a Egipto La química de las tintas y las herramientas del escriba El escriba egipcio no trabajaba con un estilete rígido de incisión, sino con un pincel de junco (Juncus maritimus) cuyo extremo se deshilachaba masticándolo previamente para crear una punta suave y porosa. El equipo básico de escritura comprendía una paleta de madera con dos cavidades para pastillas de tinta seca: Tinta Negra: Formulada a partir de negro de humo (carbono elemental) obtenido del hollín de los hornos, mezclado con una solución acuosa de goma arábiga (extraída de la acacia) como ligante. Esta tinta era químicamente inerte, no se desvanecía con la luz solar y conservaba un contraste perfecto durante milenios. Tinta Roja: Elaborada mediante la molienda de ocre rojo o hematita (óxido de hierro). Reservada para los títulos de los textos, el inicio de los párrafos, las fechas rituales y la corrección de errores administrativos (de donde proviene el término moderno rúbrica). La bifurcación del código: Jeroglífico, Hierático y Demótico La dificultad técnica de esculpir jeroglíficos figurativos sobre piedra limitaba su uso a los monumentos templarios y las tumbas reales. Para la administración diaria, los escribas desarrollaron adaptaciones cursivas aceleradas: Jeroglífico Monumental: Sistema pictórico formal trazado sobre piedra, madera o estuco. Escritura Hierática: Cursiva sacerdotal contemporánea a los jeroglíficos, donde los trazados de las figuras se simplificaron en ligaduras fluidas a pincel sobre papiro. Escritura Demótica: Introducida hacia el siglo VII a.C., constituía una cursiva popular extremadamente abstracta y rápida, utilizada para contratos comerciales, literatura profana y asuntos legales. Lea también: Encuentran tumba de un faraón en Egipto desde hace más de 100 años Jeroglíficos egipcios frente a la Escritura Cuneiforme A pesar de ser sistemas contemporáneos que surgieron en regiones geográficamente próximas, el código egipcio y el mesopotámico representan dos filosofías tecnológicas divergentes en la historia de la información. Divergencia en la ontología del medio El arado del barro en Mesopotamia convirtió a la escritura cuneiforme en una tecnología eminentemente terrenal, moldeada por la contabilidad del templo y la codificación de la ley civil. La arcilla exigía rapidez y estandarización; el dibujante sumerio fue reemplazado por el contable que imprimía trazos mecánicos en segundos. Por el contrario, el jeroglífico egipcio nació profundamente entrelazado con las artes plásticas y la arquitectura eterna. Para el egipcio, esculpir el jeroglífico de un león sobre el muro de un templo no era simplemente escribir la palabra "león"; era fijar una presencia viva que requería ser mutilada figurativamente en ocasiones (cortando el cuerpo del signo tallado) para evitar que la imagen atacara mágicamente al difunto dentro de su tumba. La flexibilidad de la cursiva frente a la rigidez del estilete Mientras que en Mesopotamia un solo sistema caligráfico (las cuñas) debía adaptarse tanto para redactar un recibo de ganado como para grabar el Código de Hammurabi sobre diorita, Egipto optó por una dualidad funcional del código. Los egipcios mantuvieron intacto el jeroglífico figurativo como un arte sacro inmutable para la eternidad, mientras desarrollaban paralelamente el hierático y el demótico para la gestión cotidiana. Esta estrategia permitió conservar la belleza visual del sistema monumental sin sacrificar la eficiencia operativa de la burocracia estatal. Criterio Técnico y Funcional Escritura Cuneiforme (Mesopotamia) Jeroglíficos Egipcios (Egipto) Sporte Físico Primario Tablillas de arcilla aluvial húmeda. Hojas de papiro flexible y muros de piedra. Herramienta de Trazo Estilete de caña de sección triangular. Pincel de junco y escofina/cincel de cantería. Mecánica de Escritura Impresión por impacto y presión sobre el barro. Depositado de pigmento (tinta) o tallado escultórico. Evolución Visual Abstracción total rápida hacia formas de "cuña". Fidelidad figurativa y naturalista ininterrumpida. Simbología y Ontología Laica, pragmática, contable y jurídica desde su origen. Sacralizada (medu netjer), monumental e inmortalizadora. Estructura Lingüística Logosilábica con acento en la fonetización silábica. Logosilábica consonántica (sin representación de vocales). Preservación Arqueológica Resistencia pasiva (incendios cuecen y salvan la arcilla). Resistencia en climas áridos (descomposición en humedad). Lea también: Inteligencia artificial reconstruye antiguos textos babilónicos El desciframiento lingüístico: el puente epistemológico de la Piedra de Rosetta Durante más de quince siglos, tras el cierre del último templo pagano en Philae en el año 394 d.C., la capacidad para leer los jeroglíficos se extinguió por completo. Autores clásicos y renacentistas interpretaron erróneamente el sistema como un enigma neoplatónico compuesto por alegorías místicas sin valor fonético. El hallazgo de la Piedra de Rosetta en 1799 durante la campaña napoleónica en Egipto rompió el bloqueo intelectual. El decreto ptolemaico (grabado en 196 a.C. en tres escrituras distintas: jeroglífica, demótica y griego antiguo) proporcionó la clave para la resolución del problema. El polímata inglés Thomas Young dio los primeros pasos al aislar los cartuchos (los ovalos que encerraban los nombres de los reyes) y asignar valores fonéticos a los signos que componían el nombre de Ptolemaios. Sin embargo, fue el lingüista francés Jean-François Champollion quien, en 1822, descifró la estructura interna del sistema. Champollion comprendió que la escritura jeroglífica no era ni puramente ideográfica ni puramente alfabética, sino "una mezcla compleja de signos figurativos, simbólicos y fonéticos en un mismo texto, en una misma frase y en una misma palabra". Apoyándose en su dominio absoluto del copto —la última fase evolutiva del idioma egipcio, escrita con caracteres griegos y conservada en la liturgia cristiana local—, Champollion pudo leer las palabras tras descifrar su valor fonético, resucitando la voz de la civilización nilótica. Impacto histórico La invención de los jeroglíficos egipcios y el desarrollo de la industria del papiro representan un hito monumental en la historia de la conservación del conocimiento. Si la escritura cuneiforme fue el cimiento de la contabilidad y la jurisprudencia del mundo antiguo, los jeroglíficos egipcios demostraron que el diseño gráfico y la lingüística podían fusionarse para erigir una arquitectura de la memoria inmortal. Al transformar la caña del río en un soporte de escritura ligero y flexible, Egipto creó el antepasado directo del libro moderno. Las extensas bibliotecas de papiros de Tebas y Alejandría, junto con las paredes esculpidas de Karnak y el Valle de los Reyes, no solo sostuvieron la burocracia de un imperio durante tres milenios; legaron a la posteridad una lección magistral sobre cómo la especie humana fue capaz de congelar la fugacidad del pensamiento oral para inscribirlo en la eternidad de la piedra y el papiro.
- La ONU aprueba nuevo mapa del mundo para reconocer el tamaño de África
Con el respaldo masivo de 164 países y la solitaria oposición de Estados Unidos, la Asamblea General dio luz verde a una resolución patrocinada por Togo que busca jubilar la proyección de Mercator. Aunque no es vinculante, la medida exige adoptar la cartografía "Equal Earth" para desmantelar lo que defensores africanos califican como la desinformación más longeva de la historia. Durante casi cinco siglos, la mirada colectiva del planeta sobre su propia geografía ha estado moldeada por una ilusión óptica concebida en la Europa del siglo XVI. Esa percepción distorsionada, que encogió visualmente al continente africano en las aulas, las plataformas digitales y los despachos diplomáticos, ha comenzado a desmoronarse de manera oficial en el seno de las Naciones Unidas. En una votación de profundo calado simbólico y político, la Asamblea General aprobó la resolución titulada "Corregir el mapa", impulsada por Togo y respaldada de forma unánime por los 54 Estados miembros de la Unión Africana. La iniciativa busca sustituir el tradicional mapamundi por una representación que refleje la superficie real de cada masa de tierra, situando la justicia cognitiva en el centro del debate internacional. Lea también: La capa de ozono se está recuperando: ONU El resultado del escrutinio diplomático dejó al descubierto las fracturas políticas que suscita la revisión de la historia y sus símbolos. Un total de 164 naciones votaron a favor de abandonar la visión tradicional del mundo, mientras que Estados Unidos se posicionó como el único país en votar en contra. Se registraron además seis abstenciones, correspondientes a Serbia, Georgia, Moldavia, Ucrania, Lituania y Estonia. Si bien las resoluciones de la Asamblea General no poseen un carácter jurídicamente vinculante, el peso de esta votación es incalculable, pues sentará las bases para reformar los estándares cartográficos utilizados por organismos gubernamentales, instituciones educativas y editoriales en todo el globo. El nudo del problema reside en el mapa de Mercator, trazado en 1569 por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator. Diseñado originalmente como un instrumento de navegación marítima para facilitar las travesías de los exploradores europeos, el modelo solucionaba la imposibilidad matemática de trasladar la curvatura de una esfera tridimensional a un plano bidimensional estirando las zonas cercanas a los polos y comprimiendo aquellas situadas sobre la línea ecuatorial. De ese modo, las líneas de rumbo constante se mantenían rectas, lo que resulta sumamente útil para trazar rutas con brújula, pero devastador para la representación proporcional del espacio territorial. El efecto colateral de esa técnica náutica fue la perpetuación de un sesgo geográfico masivo. Bajo la proyección de Mercator, la isla de Groenlandia aparece dibujada con una dimensión prácticamente idéntica a la del continente africano. Sin embargo, la realidad geográfica dictamina que África posee una superficie catorce veces mayor a la de la isla ártica. Para ilustrar la magnitud real del espacio africano, la campaña internacional impulsada en redes sociales bajo la etiqueta #CorrectTheMap ha popularizado un ejercicio de superposición territorial impactante: dentro de los límites de África se podrían encajar de forma simultánea las geografías enteras de Estados Unidos, China, India, Japón, México y la mayor parte del continente europeo, y aun así quedaría territorio libre. Frente a esta deformación secular, la diplomacia africana y la comunidad científica han apostado por la proyección Equal Earth (Tierra Equitativa), una alternativa cartográfica desarrollada en 2018 por un equipo internacional de geógrafos. Este diseño logra conservar la proporcionalidad real de las áreas continentales sin introducir distorsiones extremas en las formas de las masas terrestres. Tras haber sido adoptado formalmente por la Unión Africana el pasado mes de febrero, el mapa de áreas equivalentes se convierte ahora en el nuevo estándar recomendado a escala global. El debate previo a la votación en la sede de la ONU en Nueva York puso de manifiesto que la cartografía es, ante todo, una herramienta ideológica. El ministro de Asuntos Exteriores de Togo, Robert Dussey, una de las figuras más activas en la articulación del proyecto, enfatizó que la neutralidad en los mapas no existe y que la forma en que se plasma el planeta influye directamente en la autopercepción de los pueblos y en la consideración que el resto del mundo les otorga. En sus intervenciones parlamentarias, Dussey defendió la necesidad de restablecer la equidad visual al afirmar categóricamente que un orden internacional justo solo puede construirse a partir de una representación cartográfica equitativa. Esa postura encontró un aliado crucial en Europa. El ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, anunció formalmente que la cancillería gala dejará de emplear el gráfico de Mercator en sus documentos públicos y gestiones diplomáticas. Al argumentar la decisión de París, Barrot reconoció que el simple gesto de alterar un plano no transforma automáticamente las condiciones materiales del planeta, pero insistió en que corregir una distorsión histórica constituye un acto fundamental de rigor y restitución de la verdad. Por el contrario, la delegación de Estados Unidos expresó un rechazo tajante a la iniciativa. La representante estadounidense ante el organismo, Yaryna Ferencevych, calificó la resolución como una distracción innecesaria respecto a la misión medular de las Naciones Unidas. A juicio de la diplomática, el debate sobre proyecciones elaboradas en el siglo XVI y su vinculación con reivindicaciones de "justicia cognitiva" o procesos de reparación histórica desvía la atención de las crisis de seguridad internacional, la prosperidad económica y el fomento de relaciones bilaterales pragmáticas. Las tiranteces entre Washington y el bloque africano ya se habían manifestado meses atrás, cuando el gobierno estadounidense criticó la aprobación de otra resolución de la ONU que declaró el comercio transatlántico de esclavos como el crimen más grave contra la humanidad. Lea también: La ONU alerta sobre el devastador impacto ambiental de la IA Más allá de la esfera estrictamente diplomática, los movimientos de la sociedad civil y la academia africana interpretan el dictamen de la ONU como una victoria crucial en la batalla por la narrativa global. Lerato Mogoatlhe, activista de la organización Africa No Filter, una de las entidades civiles que abanderó la presión internacional para erradicar la proyección de Mercator, sostuvo en declaraciones a la prensa que el achicamiento gráfico de África no debe entenderse como un mero despiste técnico de los antiguos navegantes. Para Mogoatlhe, se trata de la estructura de desinformación más duradera y persistente de la historia, cuya perpetuación reforzó durante siglos dinámicas de condescendencia y marginación. Desde una perspectiva económica y analítica, el geógrafo keniano Kioko Muendo subrayó que el impacto de esta distorsión va mucho más allá de la estética académica. Muendo señala que al minimizar visualmente la escala de África, la cartografía tradicional ha contribuido de manera sutil pero sistemática a subestimar la inmensidad de sus recursos naturales, la escala de su dinámica demográfica y el verdadero potencial de su mercado para la inversión extranjera. Los mapas, concluyó el especialista, no operan como simples guías de navegación para viajeros, sino como marcos conceptuales que condicionan las decisiones políticas, las estrategias de desarrollo y la distribución del poder a nivel planetario. Con el respaldo de la Asamblea General, el mundo inicia así un proceso de reaprendizaje visual donde la geografía vuelve, finalmente, a alinearse con la realidad.
- 1953-1954: El golpe de Rojas Pinilla. El voto femenino y la televisión
SERIE HISTORIA DE COLOMBIA. TEMPORADA 3: Modernidad, Violencia y Transformación (1900 - 1989). Para mediados de 1953, Colombia se encontraba en un callejón sin salida. La ola de asesinatos, masacres y desplazamientos forzados desatada tras el Bogotazo no hacía más que empeorar bajo el gobierno del ultraconservador Laureano Gómez. El Estado civilista tradicional parecía desmoronarse ante la crueldad de una guerra partidista que desangraba los campos. En este escenario de desespero colectivo, el 13 de junio de 1953 se produjo un hecho atípico en la tradición republicana del país: el único golpe de Estado exitoso en Colombia. El General Gustavo Rojas Pinilla asumió el poder no como un tirano sanguinario, sino bajo la figura de un salvador institucional. Lo que vino en los meses siguientes (1953-1954) fue un torbellino de transformaciones que mezcló la pacificación militar con hitos tecnológicos y sociales de enorme calado: el reconocimiento legal del voto femenino y la llegada de la televisión. Lea también: 1930: El fin de la hegemonía conservadora y la República liberal Las causas del "Golpe de Opinión" El ascenso de Rojas Pinilla a la presidencia no fue el resultado de una revolución militar de izquierda ni de una conspiración imperialista. Fue la respuesta directa al colapso del liderazgo civil: El extremismo de Laureano Gómez: El presidente Gómez intentó refundar el país bajo una constitución de corte corporativista y fascista, que recortaba las libertades civiles y entregaba un poder desmedido al Ejecutivo y a la Iglesia. Su intransigencia radicalizó tanto a la oposición liberal como a los sectores moderados de su propio partido. El vacío de poder: Debido a la mala salud de Gómez, el Estado quedó en manos del designado presidencial Roberto Urdaneta Arbeláez. Cuando Gómez intentó reasumir la presidencia de manera intempestiva el 13 de junio de 1953 para destituir al general Rojas Pinilla, la élite política y militar decidió que el país no aguantaría más inestabilidad. El respaldo de las élites civiles: El golpe de Rojas Pinilla ha sido calificado por los historiadores como un "golpe de opinión". Contó con el beneplácito del expresidente Mariano Ospina Pérez (conservador moderado), de Alfonso López Pumarejo (líder liberal) y de la gran prensa nacional. La consigna general era simple: "Paz, justicia y libertad". El país recibió la noticia del golpe militar no con barricadas ni protestas, sino con desfiles de júbilo en las calles de Bogotá. La gente estaba cansada de enterrar a sus muertos por los colores de una bandera partidista. 1954: El año de los hitos transformadores Una vez consolidado en el poder, y tras lograr una amnistía parcial que desarmó a miles de guerrilleros liberales en los Llanos Orientales (liderados por figuras como Guadalupe Salcedo), el régimen de Rojas Pinilla se concentró en un ambicioso proyecto de modernización del Estado con un marcado tinte populista, inspirado en el peronismo argentino. Dos acontecimientos de 1954 cambiaron para siempre la estructura cultural y política de la nación. El voto femenino: La conquista de la ciudadanía (25 de agosto de 1954) A mediados del siglo XX, las mujeres colombianas seguían siendo consideradas ciudadanas de segunda categoría en términos políticos: no podían elegir ni ser elegidas. Rojas Pinilla, buscando ampliar su base de apoyo popular frente a los partidos tradicionales, respaldó decididamente la causa sufragista. La propuesta se debatió en la Asamblea Nacional Constituyente (ANAC). Gracias a la intensa presión de líderes feministas históricas como Esmeralda Arboleda y Josefina Valencia (nombrada por Rojas como la primera gobernadora en la historia del país, en el departamento del Cauca), la ANAC aprobó por unanimidad el Acto Legislativo Número 3. La llegada de la televisión (13 de junio de 1954) Exactamente un año después de haber asumido el mando, Rojas Pinilla inauguró la televisión en Colombia. El general entendía el inmenso poder de los medios masivos de comunicación para unificar el territorio nacional y, por supuesto, para consolidar la propaganda de su propio gobierno. La operación logística fue titánica. Al no existir la infraestructura técnica en el país, el gobierno importó equipos de alta tecnología desde Alemania y Estados Unidos. Los técnicos colombianos y extranjeros instalaron antenas repetidoras en las cumbres de los Andes en tiempo récord. La primera transmisión oficial se emitió desde el Palacio de San Carlos, mostrando el rostro del general pronunciando un discurso a la nación, seguido por piezas musicales y culturales. La televisión sacó al país de su tradicional cultura puramente radial y de prensa impresa, integrando visualmente a las regiones por primera vez. Lea también: 1948: El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el estallido popular Las dos caras del régimen: Causas y consecuencias El bienio 1953-1954 representó la época dorada de Rojas Pinilla, un oasis de optimismo en medio de la barbarie. Sin embargo, este proceso sembró las semillas de las tensiones políticas posteriores. El periodo de 1953-1954 demostró que Colombia podía transitar hacia la modernidad técnica y el reconocimiento de derechos civiles fundamentales incluso bajo un régimen excepcional de facto. No obstante, la ilusión del "dictador benévolo" duraría poco. La censura y la represión militar no tardarían en aparecer, provocando que los mismos partidos políticos tradicionales que le abrieron la puerta a Rojas Pinilla en 1953 comenzaran a unirse en las sombras para sacarlo del palacio presidencial.
- Las fotomultas siguen sin demostrar que salvan vidas
Por: Hernando Copete Ortiz En la psicología y la sociología educar una comunidad, tiene sus efectos emocionales como racionales. Lo ideal para su educación, es realizarla, mediante el reforzamiento; por cuanto es mucho más efectiva (eficaz y eficiencia) en términos que permite aumentar las conductas positivas, genera confianza entre los miembros de la comunidad, motiva y se siente un ambiente seguro. Es simplemente construir el paraíso terrenal. Lo que se busca es que el ciudadano conecte lo racional con lo emocional de manera simétrica, la acción con el bienestar. Si entre ellas existe una excelente correlación, la conducta se repetirá voluntariamente. Como ser humano se siente valioso en la construcción de un entorno libre de problemáticas sociales, fuera ansiedad, desconfianza, paranoia, temor, miedo; se fortalece la cooperación y cohesión ciudadana, la institucionalidad se legitima, respetando las normas y sus funcionarios. Es una sociedad sana mentalmente, que promueve el bienestar emocional, psicológico y social, intra como entre sus integrantes. Lea también: 131 mil fotomultas están bajo la lupa en Barranquilla Con el castigo, se genera miedo, desconfianza, estrés, ira, culpa, depresión, baja autoestima; la gente, ciudadanía, empieza es a aprender la ley del más vivo, cómo evadir las normas, anomía (se aplaude la picardía). Los malos comportamientos se detienen con presencia de la autoridad, emerge la indefensión aprendida, el ciudadano se rinde y permite el abuso de la autoridad, emocionalmente la ira, miedo, frustración, deseos de venganza, aparecen. El tejido social se rompe, surge la desconfianza, aislamiento; daño de la imagen entre vecinos con el fin de eliminar la cohesión social, crear falsos estereotipos (eso lo quieren hacer unos personajes, politiqueros, sugiriendo denunciar a los vecinos y verlo como su enemigo), surgimiento de subgrupos delictivos o marginales (dentro de las entidades del estado o con apoyo de ellas). Desde otra perspectiva, técnica de Maquiavelo, es la de ubicar sus aliados (élites económicas, tecnología, redes sociales, medios de información) en puntos estratégicos, para orientar, guiar, manipular la opinión social, apelar al miedo, dificultar el acceso a la justicia, insertar la desesperanza aprendida, motivar una necesidad colectiva irreal y proyectar una autoridad inquebrantable. A esta altura y frente a las “supuestas cámaras salvavidas” esta tecnología (sin mantenimiento y control) y los responsables de su operatividad (piensan que plata es plata), lo que están aplicando es el castigo al ciudadano, usuario de las vías, con el fin de mantener una sociedad tóxica, insana, enferma mentalmente, temerosa, donde se patrocina la comunicación inhibida, pasiva (callar las opiniones), etc. factores que contribuyen para un recaudo ilegal de dinero. El castigo, esta por encima de la educación, buena disciplina, consenso social, respeto del lenguaje vial, (que no está bien claro y established), etc. Hoy nosotros los ciudadanos, usuarios de las vías, estamos identificando estas cámaras como: Asaltantes de escritorio. Cajas registradoras de billete. Cazador a Ciegas. Cazador de multas. Francotiradores. Inteligencia criminal. Pescador de billetes. Piratas de las vías. Recaudadores fantasmas. Vacunadores digitales. Para finalizar, profesional y técnicamente, para evitar altos niveles de siniestralidad en la vía se debe tener en cuenta los siguientes factores, como variables, con el fin de elaborar profesionalmente un algoritmo, que oriente cómo debe ser el comportamiento en las vías por parte de sus usuarios y establecer que el reforzamiento positivo esta por encima del castigo. Con base en todo ello, debe aparecer los procesos de capacitación para toda la ciudadanía y llevada a escuelas, colegios, universidades, instituciones públicas como privadas, empresas de transporte público, privado, juntas de acción comunal, etc. Paralelo elaborar una cartilla de educación y comportamiento vial. Lea también: Sancionan a la Secretaría de Tránsito por uso de cámaras de fotomulta Categoría / Variable Detalle y Componentes Incluidos Información general Código del siniestro, fecha, hora, cantidad de personas involucradas y la clasificación de su gravedad o daño. Ubicación geográfica Departamento, distrito, municipio, localidad, comuna, coordenadas GPS y dirección formal. Características del escenario Tipo de vía, diseño, iluminación, señalización, kilometraje, estado de la vía, clima, visibilidad, flujo vehicular y flujo peatonal. Características del vehículo Clase (patineta, bicicleta, moto, automóvil, bus, camión, tractomula), marca, modelo, color, placas, tipo de servicio, estado del SOAT y condiciones mecánicas. Identificación del autor vial Rol (conductor, pasajero, peatón, ciclista, motorista), género, fecha de nacimiento, estado físico, prueba de alcoholemia, ocupación y estado psicológico. Hipótesis del accidente Evaluación ponderada de las características físicas y psicológicas del autor vial; condiciones mecánicas del vehículo y sus sistemas; factores ambientales (visibilidad, clima); elementos de la infraestructura y la condición de actores vulnerables. En conclusión, a través de los resultados de la investigación de la siniestralidad, debe surgir las recomendaciones pertinentes, como un sistema de alerta temprana, donde se dan a conocer las causas, como la aplicación de manera educativa, de las medidas de protección de la vida de todos los actores viales. Mas vale la vida del ser humano que la plata.
- Histórico súper ´El Niño´ pone al planeta en alerta máxima hasta 2027
La comunidad científica global y los máximos organismos internacionales han encendido todas las alarmas ante un fenómeno meteorológico que amenaza con desarticular los patrones climáticos globales en los próximos meses. El planeta ha entrado de lleno en una «zona de peligro de fenómenos meteorológicos extremos», según las palabras del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, al evaluar el rápido desarrollo de El Niño. Las proyecciones elaboradas por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sugieren que esta iteración del evento oceánico no solo podría figurar entre las más potentes registradas en los últimos setenta años, sino que sus efectos sobre el clima, la agricultura y las redes de comercio marítimo global se prolongarán al menos hasta febrero de 2027. Lea también: El Niño alcanzará su fase más crítica a finales de año y llegará hasta 2027 El detonante de este escenario reside en un calentamiento inusualmente acelerado y profundo de las aguas del Océano Pacífico. Las mediciones en las zonas clave de monitoreo ecuatorial muestran temperaturas en la superficie marina que superan ampliamente los 2 °C por encima de la media habitual, umbral que califica técnicamente al evento como «muy fuerte». Sin embargo, los modelos dinámicos anticipan que el fenómeno aún no ha alcanzado su punto máximo: las anomalías térmicas mensuales en la superficie podrían rozar los 4 °C sobre el promedio, mientras que en las capas subsuperficiales del Pacífico se han registrado incrementos de temperatura aún más extraordinarios, alcanzando en ciertos puntos hasta 8 °C por encima de los parámetros históricos. Esta hipertrofia del fenómeno atmosférico e hídrico ha llevado a los expertos a hablar de un escenario inédito. Como advirtió el propio Guterres, la ciencia no deja margen para la duda: la humanidad navega en aguas desconocidas y esas aguas están elevando su temperatura a un ritmo sin precedentes. La inquietud de las autoridades radica en la superposición de un fenómeno natural ya de por sí destructivo con la tendencia de fondo del calentamiento global antropogénico, una combinación que amenaza con sobrepasar los límites de adaptación de numerosas comunidades e infraestructuras estratégicas. Alteraciones profundas en los ecosistemas marinos Los efectos de este recalentamiento del agua no se limitan a la franja ecuatorial. En el Océano Índico, el Atlántico tropical y amplias zonas del hemisferio sur se registran temperaturas del mar significativamente superiores a la norma. Australia, un territorio cuya biodiversidad marina es especialmente sensible a las fluctuaciones térmicas, se halla en el centro de esta encrucijada. El doctor Alistair Hobday, investigador principal de la agencia científica estatal australiana (CSIRO), señala que aunque las previsiones actuales indican que la Gran Barrera de Coral podría evitar los embates más severos de esta ola de calor marina —otorgando un respiro crítico para la recuperación de las colonias coralinas—, las regiones del sur del continente y la isla de Tasmania están recibiendo un impacto severo. Las implicaciones de estos episodios en las aguas meridionales australianas revisten una gravedad constatada en eventos previos. La última vez que una ola de calor marina de esta magnitud asoló la región austral, las consecuencias ecosistémicas resultaron devastadoras: se registraron muertes masivas de peces, inanición generalizada en colonias de pingüinos, brotes asfixiantes de algas nocivas e invasiones extraordinarias de medusas que alteraron la cadena trófica. En esta ocasión, la puesta en marcha de sistemas de alerta temprana ha permitido a las autoridades oceánicas ganar un tiempo valioso para coordinar asistencias financieras a las pesquerías locales, reubicar ejemplares de especies vulnerables y reforzar la vigilancia ambiental. Sin embargo, los científicos reconocen su profunda preocupación ante la escala de los datos actuales, que amenazan con desbordar cualquier medida preventiva. Estrangulamiento en el Canal de Panamá y tensión comercial En el ámbito continental, el desplazamiento de las masas de aire caliente y la alteración de los vientos alisios están transformando de forma drástica el régimen de lluvias. Se prevén periodos de sequía prolongada e intensa en amplias zonas del sudeste asiático, América Central y el norte de América del Sur. Esta alteración del ciclo hidrológico tiene un impacto inmediato en uno de los puntos neurálgicos de la economía mundial: el Canal de Panamá. Ante la falta persistente de precipitaciones que alimenten los lagos artificiales que surten al sistema de esclusas, la autoridad del canal se ha visto obligada a anunciar una reducción superior al 10 % en el tránsito diario de buques cargo. La vía interoceánica, por la que transitan habitualmente cerca de 14.000 embarcaciones al año y que representa una fuente de ingresos fundamental para Panamá —generando alrededor de 3.000 millones de dólares anuales—, enfrenta así una drástica pérdida de operatividad. La restricción en el calado y en el número de pasos diarios no solo mella las arcas públicas panameñas, sino que amenaza con encarecer los fletes marítimos, ralentizar las cadenas de suministro internacionales e incrementar la presión inflacionaria sobre productos básicos y manufacturados a escala global. El sudeste asiático bajo una manta de humo La contraparte de esta sequía continental se vive de forma dramática en el sudeste asiático, donde el fuego se ha convertido en el protagonista absoluto de la temporada seca. En Indonesia, la prolongación de las condiciones áridas ha desatado una ola de incendios forestales que ya ha consumido más de 107.000 hectáreas de cobertura vegetal en todo el archipiélago. El impacto sobre la población civil es inmediato y severo. Testimonios recogidos en la provincia de Kalimantan Central reflejan la angustia de los habitantes que conviven desde hace más de un mes con una densa calima tóxica. Residentes locales como Darwin Romy describen cómo la polución generada por la quema de biomasa impregna el aire cotidiano, provocando ardor ocular constante, problemas respiratorios agudos e imposibilitando el desarrollo de la vida al aire libre. Frente a esta crisis, el gobierno indonesio ha desplegado aeronaves para realizar operaciones de siembra de nubes mediante el vertido de agentes químicos que fuercen la precipitación artificial, al tiempo que las fuerzas de seguridad han iniciado detenciones masivas de personas acusadas de emplear el fuego ilegalmente para la deforestación y preparación de suelos agrícolas. Lea también: El reto de la nueva ministra de minas: sortear El Niño sin apagones Proyección global y el desafío de los récords térmicos La extensión temporal de este «Súper El Niño» dibuja un horizonte complejo para el Sur Global. Países del sur de África, como Botsuana, que ya padecieron sequías extremas durante el ciclo anterior del fenómeno, se preparan para un periodo prolongado de escasez de agua que podría comprometer la seguridad alimentaria de millones de personas y diemar las cabañas ganaderas. Desde la perspectiva climatológica, el elemento más inquietante radica en la inercia térmica del planeta. Históricamente, las temperaturas medias globales alcanzan sus picos más elevados no durante el año en que se origina El Niño, sino en el año posterior a su consolidación. Teniendo en cuenta que el evento anterior contribuyó decisivamente a que 2024 se registrara como el año más cálido de la historia moderna, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, ha advertido que la humanidad no debería sorprenderse si en los próximos meses esa marca absoluta vuelve a ser pulverizada. La carrera actual, coinciden los expertos, no es solo contra la variación del clima, sino contra la velocidad con la que las sociedades e instituciones logren articular medidas de protección eficaces antes de que los desastres meteorológicos vuelvan a golpear con toda su fuerza.











