Air-e proyecta renovación de redes eléctricas con inversión de $1 billón
- Acta Diurna

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La crisis del servicio de energía eléctrica en el Caribe colombiano, marcada por una infraestructura obsoleta, interrupciones recurrentes y un constante descontento social, busca dar un giro definitivo con la ejecución de un ambicioso plan de inversión. Un contrato cuantificado en un billón de pesos concentrará sus recursos en la edificación de seis subestaciones eléctricas completamente nuevas, así como en la reconfiguración masiva y modernización de los circuitos de distribución en puntos críticos del territorio.
El plan de trabajo responde a un diagnóstico técnico que durante años ha señalado la fragilidad de las líneas de alta y media tensión frente a las severas condiciones climáticas de la costa y a la creciente demanda residencial e industrial. Con la inyección de este volumen de capital, se busca estabilizar los niveles de voltaje, reducir las fluctuaciones que averían electrodomésticos y equipos industriales, y recortar drásticamente los tiempos de respuesta ante fallas no programadas.
Las seis nuevas subestaciones se convertirán en nodos estratégicos de redistribución de carga. Estas infraestructuras contarán con tecnología de potencia avanzada y sistemas de automatización que permitirán aislar fallas de manera remota, evitando que un daño puntual en un circuito provoque apagones masivos en sectores colindantes. Acompañando a las plantas físicas, el contrato contempla el tendido de nuevos kilómetros de redes blindadas y la sustitución de transformadores sobrecargados que hoy operan al límite de su capacidad operativa.
El impacto de estas obras va más allá de la mejora en los indicadores técnicos de calidad del servicio, como el SAIDI y el SAIFI, que miden la frecuencia y duración de los cortes. En las comunidades locales, la precariedad de la red eléctrica ha representado históricamente un freno directo para el crecimiento económico y un factor de tensión en los presupuestos familiares, agravado por el debate nacional alrededor de las tarifas energéticas. La renovación del entramado eléctrico pretende aliviar esta carga al disminuir las pérdidas técnicas asociadas al deterioro del cableado antiguo.
Desde el punto de vista operativo, los trabajos de reestructuración de redes se desplegarán por fases programadas para minimizar la afectación a los usuarios durante las jornadas de instalación. Se prevé que el despliegue técnico incluya la reconversión de circuitos monofásicos a trifásicos en zonas de alto desarrollo, permitiendo que la industria manufacturera, el sector comercial y los nuevos desarrollos habitacionales cuenten con la factibilidad técnica necesaria para operar sin recurrir de forma permanente a plantas de respaldo a diésel.
El inicio formal de estas obras marca una etapa crucial en los esfuerzos por cerrar la brecha de infraestructura que ha rezagado la competitividad del norte del país durante décadas. Las autoridades del sector energéticos y los ejecutores del contrato mantendrán mesas de seguimiento periódico para certificar que el cronograma de construcción de las subestaciones y la repotenciación del cableado se cumplan estrictamente, garantizando que el multimillonario presupuesto asignado se traduzca en una mejora real y tangible en la continuidad de la corriente eléctrica.



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