Agosto culmina con 107 homicidios en el AMB, un alza del 42,7%
- Acta Diurna

- hace 7 días
- 3 min de lectura

El mes de agosto concluyó con un estremecedor balance en materia de orden público para la ciudad de Barranquilla y las cabeceras urbanas de su área metropolitana, al registrarse un total de 107 homicidios en un lapso de treinta y un días. Esta cifra representa un alarmante repunte de la violencia armada al compararse con los registros de los años inmediatamente anteriores, superando por 32 casos los 75 asesinatos contabilizados en agosto de 2025, lo que equivale a un incremento del 42,7%. La diferencia es todavía más marcada al cotejar los datos con agosto de 2024, cuando se notificaron 71 víctimas, evidenciando un alza del 50,7% con 36 casos adicionales.
El impacto geográfico de esta racha violenta se concentró principalmente en la capital atlanticense, donde ocurrieron 56 muertes. Soledad se ubicó como el segundo foco de mayor incidencia criminal con 39 homicidios, seguido por Malambo con 9 casos, Puerto Colombia con 2 incidentes y Galapa con 1 hecho de sangre. Las estadísticas oficiales ratifican una tendencia ascendente en la comisión de delitos contra la vida en toda la el área metropolitana.
Investigaciones adelantadas por las autoridades atribuyen este incremento a la pugna territorial y financiera que libran diferentes estructuras delictivas de la región. Organizaciones como 'Los Costeños', 'Los Pepes' y 'La Nueva Generación' aparecen reiteradamente en los folios judiciales como las principales causantes de incursiones sicariales, cobro de extorsiones y retaliaciones por el dominio del microtráfico en sectores estratégicos de la ciudad y sus municipios vecinos.
Dentro de la radiografía de violencia del mes, uno de los aspectos de mayor gravedad radica en la victimización femenina, habiéndose registrado la muerte de cinco mujeres en diferentes episodios armados. El primer caso documentado ocurrió el sábado primero de agosto en el barrio Rebolo de Barranquilla, a la altura de la calle 20 con carrera 28. En el lugar fue atacada con ráfagas de subametralladora mini Uzi Darianis Carolina Vásquez Rojano, de 17 años, cuando se disponía a salir a cenar tras visitar a su padre. En el mismo hecho resultaron heridos tres hombres de su núcleo familiar: Wilson José Vásquez Mendoza, Sergio Andrés Vásquez Gamero y Jean Carlos Vásquez. Sus parientes manifestaron que los agresores habrían confundido el objetivo del atentado.
Días más tarde, el 3 de agosto, se produjo el asesinato de Orlimar Pimentel Quevedo, de 26 años y nacionalidad venezolana, quien trabajaba en un establecimiento de piñatería y decoración de eventos en el centro de la ciudad. Pimentel Quevedo, residente en Barlovento, se trasladó en una motocicleta hasta un conjunto residencial en Caribe Verde, donde fue atacada a tiros por un sujeto de baja estatura que la acompañaba en otro vehículo. Posteriormente, el 7 de agosto, sicarios irrumpieron en la vivienda de la madre de Nicoll Martínez Ballesteros, de 20 años, ubicada en el barrio La Esmeralda, y le dispararon causándole la muerte e hiriendo a su pareja, Camilo Andrés Oyola Solano. Por este crimen, la Policía capturó a un menor de 17 años.
El 8 de agosto se registró el cuarto homicidio de una mujer, esta vez en el barrio Santo Domingo, donde Maritza Herrera Márquez, de 47 años, fue baleada por el parrillero de una motocicleta mientras permanecía sentada en las afueras de su residencia. A pesar de ser remitida a la Clínica Campbell, falleció debido a la gravedad de los impactos. La lista trágica concluyó con el caso de Shayleth Díaz, una adolescente de 15 años herida por una bala perdida el 22 de agosto durante un tiroteo entre delincuentes en el barrio Rebolo. La menor permaneció en estado crítico en el Nuevo Hospital General de Barranquilla hasta confirmarse su deceso al día siguiente.
Ante la gravedad del panorama, la cúpula de la Policía Nacional desplazó a la capital del Atlántico al subdirector de la institución, Mayor General Norberto Mujica Jaime, y al Jefe Nacional del Servicio de Policía, Mayor General Ricardo Augusto Alarcón Campos, para tomar la conducción directa de las estrategias de contención. Los altos mandos pusieron en marcha un plan de intervención coordinado con el Gaula, la Sijín, la Sipol y la Policía de Infancia y Adolescencia, intensificando requisas, verificación de antecedentes y controles a establecimientos y vehículos en áreas de alta peligrosidad.
El componente operativo fue reforzado con herramientas de patrullaje tecnológico que integran drones, redes de videovigilancia y cámaras de analítica avanzada interconectadas con el Centro Automático de Despacho (CAD), con el fin de mejorar los tiempos de respuesta y realizar monitoreo en tiempo real sobre los corredores viales y barrios críticos.
En paralelo, el Gobierno Nacional ejecutó traslados masivos de reclusos de la Penitenciaría y la Cárcel Distrital El Bosque hacia centros de máxima seguridad en el país. El primer grupo de 20 internos fue remitido hacia Bogotá el 25 de agosto, con posterior reubicación en las cárceles La Picota, Cómbita y Girón.



Comentarios