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  • Traslado de cabecillas busca frenar la extorsión desde las cárceles

    La mañana del martes marcó un giro estratégico en la lucha contra la delincuencia organizada que azota a Barranquilla y su área metropolitana. A las 10:22 a. m., un estricto despliegue de seguridad irrumpió en los alrededores de la Penitenciaría El Bosque para coordinar la salida de los primeros reclusos incluidos en la lista de traslados aéreos hacia la capital del país. La operación, ejecutada de forma conjunta por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) y la Policía, responde a una instrucción presidencial que busca desmantelar la capacidad de mando que las estructuras criminales mantenían desde el centro penitenciario. Lea también: Crimen organizado, extorsión y colapso judicial en el Atlántico El contingente inicial estuvo compuesto por diez personas privadas de la libertad que permanecían en la Penitenciaría El Bosque y la Cárcel Distrital, sumadas a otras diez que se encontraban bajo custodia en distintas estaciones de policía de la ciudad. Todos ellos abordaron vehículos oficiales fuertemente custodiados hasta la pista del Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz, desde donde abordaron un vuelo con rumbo a Bogotá. En la capital colombiana permanecerán durante un período máximo de quince días mientras el Inpec formaliza su distribución definitiva hacia centros de máxima seguridad como La Picota en Bogotá, Cómbita en Boyacá y la penitenciaría de Girón en Santander. Entre los reclusos trasladados figuran nombres de alto perfil dentro del mapa delictivo del Atlántico, vinculados a las organizaciones de 'Los Pepes' y 'Los Costeños'. Las autoridades identificaron a Rodrigo Javier Pantoja Linero, alias 'Rodrigo' o 'El Gamo', y a Erick Fabián Molina Mendoza, ambos señalados como piezas clave de 'Los Pepes'. Por el lado de 'Los Costeños', la lista la encabezan Brayan Camilo Lobo Guerrero, alias 'El Lobo' o 'Comandante Gabino'; Fabio Andrés Diazgranados Pallares, alias 'Caballo'; y Adrián Hernán Guerrero Peña, alias 'El Miquito'. El grupo de trasladados lo completan Carlos Mario Polo Pérez, alias 'Pastel'; Jesús Andrés Arrieta Mercado, alias 'Makelele'; Andrés Felipe Londoño Cáceres, alias 'Chocolate'; José Eulises Flórez Blanco, alias 'Ñeco'; José Luis Barrios Álvarez, alias 'El Huequito'; Dairo Luis García Quintero, alias 'El Pequeño'; y Wuainer Jesús Altamar Medina, alias 'El Gordo Pan'. La decisión gubernamental se gestó tras un consejo de seguridad celebrado el fin de semana previo, donde los organismos de inteligencia de la Policía Nacional y el Gaula expusieron los mecanismos con los cuales estos individuos continuaban operando. Según los informes oficiales, diversos pabellones locales se habían transformado en auténticos centros de llamadas delictivos. Desde allí, mediante dispositivos móviles de alta gama que ingresaban de forma irregular con la complicidad de funcionarios corruptos, los procesados accedían a bases de datos comerciales y registros públicos para ubicar a propietarios de negocios en la ciudad. El mercado negro detrás de estas comunicaciones mueve sumas considerables dentro de los penales. Reportes de la fuerza pública detallan que un teléfono celular usado puede alcanzar un precio de hasta 5 millones de pesos en los patios, mientras que cada tarjeta SIM se comercializa hasta por 300 mil pesos. Con este equipamiento, los cabecillas no solo coordinaban llamadas extorsivas e intimidaciones a comerciantes, sino que también impartían órdenes directas a sicarios en los barrios para ejecutar disparos contra fachadas o cometer homicidios selectivos cuando las víctimas se negaban a pagar las cuotas exigidas. Las autoridades esperan que el traslado masivo impacte de manera inmediata la logística de la extorsión en el plano local. La interrupción del contacto directo entre los articuladores del delito y sus redes en el territorio generará una reducción en los indicadores delictivos a corto plazo. Lea también: Homicidios de 2026 ya superan la totalidad de muertes registradas en 2025 Uno de los principales obstáculos institucionales radica en la ubicación geográfica de los penales, muchos de los cuales quedaron inmersos en medio de zonas urbanas consolidadas. La activación de inhibidores de señal de gran potencia en estos establecimientos suele interferir con las telecomunicaciones de los barrios residenciales vecinos, provocando choques de índole constitucional y legal con las comunidades aledañas. Para hacer frente a esta limitación, la cartera de Justicia y el Ministerio de las TIC han adelantado mesas de trabajo con los operadores de telefonía móvil para desarrollar bloqueos focalizados de señal. Asimismo, las autoridades evalúan fortalecer el régimen de aislamiento en celdas individuales con monitoreo continuo durante las 24 horas, una modalidad que ha demostrado mayor efectividad para cortar el flujo de información y neutralizar el accionar delictivo desde la cárcel.

  • El amor es una contradicción

    Por: Nerio Luis Mejía Ese sentimiento que nace de lo más profundo del alma es, tal vez, la mayor fuerza que mueve al mundo. Por amor se promete y se cumple, superando obstáculos que están más allá de la razón y de la fuerza humana. Por amor se resiste, se acepta o se niega lo contrario a él. Sin embargo, cuando esa misma fuerza cambia de dirección, ocurre todo lo contrario: una completa distopía. Donde hubo fuerza y esperanza, una vez que desaparece el amor, solo queda fragilidad y decepción; se pierde el interés por continuar en el camino de la vida, al cual, después de todo, llegamos solos. El amor es la mayor fuerza destructiva cuando cambia el curso del idilio. He visto hombres con grandes sueños, algunos que se aventuran a dominar el mar profundo y a conquistar los cielos; guerreros que han salido airosos de las más brutales batallas... pero su debilidad siempre reside en el amor. La soledad, la culpa, la tristeza y la desilusión tienen sus orígenes en amores no correspondidos o en aquellos que se marchitaron. Es difícil imaginar cómo un ser humano crea una dependencia de otro solo por una interconexión remota, muchas veces hacia alguien desconocido, pero alimentado por un sentimiento indescriptible que no solo se manifiesta: se vive con tal intensidad que termina dependiendo de otro triste mortal, alguien que, con tan solo aceptar sus pretensiones, lo hace feliz. Qué difícil —o imposible— sería imaginarnos el mundo sin la presencia del amor. Nadie le escribiría a las tardes grises, ninguno le compondría un solo verso a las noches de luna llena, ni al cantar de los pájaros, mucho menos al revolotear de las mariposas. Sería un universo inexistente, habitado por la oscuridad en el más absoluto silencio, donde no habitaría ni el caos; porque para entender la vida y nuestro paso por ella, es necesario el amor. No solo el que despiertan en nosotros los hombres y las mujeres: existe el amor a la familia, a los paisajes, a la naturaleza en su conjunto. Pero el más fuerte de todos es el que despierta el deseo de acariciar otra piel; el que, a través de los besos, logra polinizar el alma que habita solo en las rosas del amor; el que hace de los recuerdos un verdadero viaje en el tiempo donde no existe otro ser que aquel que complementa nuestra vida. No es casualidad que esa corta palabra sea la causa de millones de páginas guardadas en bibliotecas, de la existencia de infinitas canciones y de miles de historias sobre quienes se han convertido en mártires de este, el sentimiento más intenso. Una verdadera contradicción entre amar y sufrir, aquello que compartimos en común todos los seres humanos. Por ello, ya no sé si escribir: «¡Viva el amor!», o rogar: «¡Cesen los sufrimientos causados por él!».

  • La vanidad de grabarse ayudando a quienes lo perdieron todo

    Por: Lizandro Penagos Un terremoto destruye mucho más que casas, edificios o negocios. Una tragedia de esta magnitud interrumpe los sistemas sociales de las poblaciones afectadas y por extensión de toda una región o un país por sus efectos colaterales (negativos y positivos, que los hay); fragmenta el tejido de la comunicación entre las víctimas y su contexto, entre quienes padecen directamente y quienes quedan a salvo, pero sufren sus efectos; y lo peor, surge lo más execrable de la condición humana con robos, saqueos y oportunismo gubernamental. Al tiempo, la catástrofe encumbra ciertos discursos con los que la cultura popular se mantiene en pie y oculta bajo los escombros, inequidades, responsabilidades, negligencias o corrupción, que se amparan en la fe o en alguna creencia. Decirle a una persona que lo perdió todo, que lo importante es que está viva y que lo material se consigue, debería proscribirse del diálogo cotidiano y del mediático. ¡O que Dios lo quiso así! Lea también: Cuando la tierra tiembla, también se sacuden las responsabilidades No. Perder todas las cosas no es tan simple, aunque se conserve la vida. Y no es un apego materialista o una actitud resultante del consumo desbordado o la mera tenencia. No. Develar y asumir responsabilidades también ayuda. Vale la pena recordar la frase de Jorge Luis Borges, que hasta cuando se equivocaba era brillante: “Es tan triste el amor a las cosas; las cosas no saben que uno existe”. Si bien refleja la idea melancólica de apegarse a objetos inanimados o cotidianos que son totalmente indiferentes a nuestra vida, el escritor casi ciego sentía no sólo un apego emocional sino una dependencia real por su bastón y por sus libros. La materia carece de conciencia, pero nosotros no. Una casa no es un montón de ladrillos organizados, ni un cúmulo de cemento y varillas. Las cosas ignoran que existimos, pero existimos en bienestar en buena medida gracias a ellas, por ellas y para ellas. No. No podemos reducir las cosas a la nada absoluta. El impacto de ellas sobre los seres es inexorable y devastador cuando desaparecen en estas situaciones. Es cierto que no todas las culturas ni generaciones actúan bajos los mismos parámetros. Para los indígenas su casa es parte del territorio, que lo es todo, su Pachamama milenaria. Para los afros, significa menos, porque fueron desarraigados de su espacio y arrastran ese desapego histórico. Para un ‘gringo’, para un europeo, para un joven de la Generación Z, incluso para los Millennials, ciudadanos del mundo, la casa es una limitación a su nómada y moderna autonomía. Pero para alguien cuyo apartamento resume su objetivo de vida, el resultado de su esfuerzo vital y el refugio de sus últimos años, la casa es casi todo. Una fotografía, que congeló un momento y mantiene vivo a ese ser querido ido del que se desciende; una figura religiosa, que acoge y protege espiritualmente a toda la prole; una joya, cuyo valor afectivo es más grande que todo el oro del mundo. Muchas cosas viven y hasta sobreviven en las casas. No. No debemos normalizar, ni romantizar, ni minimizar, la pérdida material. Como toda pérdida requiere un trabajo de duelo y de acompañamiento, de trabajo para superarla, una ética del cuidado que comienza a través de la palabra. Decirle a alguien que lo material no importa, es una falta de conciencia y de respeto. Una casa es un hogar y su desaparición física es una pérdida que supone un dolor que va mucho más allá de lo económico. Así como una familia no es una manada a la que se le arroja comida tres veces al día, el lugar que se habita encierra mucho de lo que somos, porque allí hay símbolos de lo que fuimos o hemos sido. Incluso de lo que seremos, cuando las familias se apoyan, se reúnen y crecen. Todo en un hogar informa, da cuenta de un pasado, de una persona, de un momento, de algo que trasciende lo objetivo y se instala en los sentimientos y anhelos. No. Un techo no es solo aquella figura literaria de nombre extraño para referirse a toda la casa o el hogar. No es solo una sinécdoque, una palabreja que informa del todo con una parte. Una casa o un apartamento son una cosa y muchas cosas: historia, emociones, proyectos, cooperaciones, logros, afecto, luchas, pasiones, herencias… y nada de lo anterior en términos estrictamente monetarios. Por eso su derrumbe arruma también las esperanzas, por eso no importa si es una choza o una mansión, guarda mucho más que el calor y protege mucho más allá del frío. Por eso no importa si es propia, cedida o arrendada, su afectación arrincona emocionalmente y agrieta los sentimientos. Por eso hay que fortalecer el pensamiento crítico frente a las consecuencias de las voces de aliento, tanto como de cara a las repercusiones de las ayudas, que no deben generar o agravar otras situaciones. No. No volvamos a decirle a nadie en medio de la tragedia que lo material no importa y que lo más importante es la vida. Hay personas más derrumbadas que su vivienda. Y qué tal si la vida se levanta y se sostiene con una casa y qué tal si la vida es apenas un relámpago fugaz y la casa esa difícil probabilidad adquirida perdida en poco más de un minuto. No es necesario morir para perder la vida. No nos dejemos llevar ni reducir por discursos lastimeros que revictimizan, por ideas con las que se evaden compromisos. En la tragedia inmediata o rápida la solidaridad se destaca, pero va pasando en unos días o semanas, porque la vida de todos sigue y cada quien debe buscar su acomodo y su forma de sobrevivir. El pueblo ayuda y salva al pueblo. Pero esa solidaridad espontánea no puede terminar convertida en rutina, porque se vuelve mendicidad. No dejemos que eso suceda. Las grandes tragedias en Colombia son el testimonio de dos cosas: la inmensa solidaridad de la mayoría de sus ciudadanos y la enorme incapacidad del Estado para ejercer el trabajo que debería hacer oportunamente. Es incomparable cómo actúan los gobiernos de EE.UU. ante los huracanes o los japoneses ante los terremotos. Aquí se enseña y aprende a mendigar, escribió William Ospina en su ya mítico ensayo ¿Dónde está la franja amarilla? (1996) De ahí que la tragedia lenta —a diferencia de la rápida—no genere la misma actitud solidaria. Hay poblaciones que sobreviven o superviven cada día, sin que se movilice mucho para ayudar. Hay familias que han comido mejor en la última semana que en toda su vida y han tenido cobijas más calientes y palabras más alentadoras frente a su precariedad y presencia en los medios que los han invisibilizado por años. Lea también: Lavado de activos y codicia: la receta mortal de la vivienda en Cali No fueron esta vez los más pobres los únicos que lo perdieron todo, que suele ser casi nada. Esta vez fueron también quienes tenían algo que, si bien no es riqueza, simboliza logros que les son esquivos a la mayoría. Ya para finalizar, valga traer a colación al protagonista de La caída (1956), la novela de Albert Camus escrita en clave de monólogo, quien revela que la limosna era un acto egoísta para sentirse superior y alimentar su vanidad, no por compasión genuina; pues esta supuesta caridad funcionaba como una máscara para adorarse a sí mismo y buscar admiración de los demás. Noto mucho de Jean-Baptiste Clamence en tanta gente que ayuda para figurar en redes. Ayude todo lo que pueda, pero hágalo en silencio. Porque la gran ayuda —la ineludible ayuda, la más importante, es la reconstrucción de esos miles de casas y apartamentos, de hogares— le corresponde al Estado y a sus gobiernos.

  • Organoides cerebrales de cinco años "recuerdan" el paso del tiempo

    En el interior de una incubadora de laboratorio, inmerso en un medio líquido cuidadosamente nutrido, reposa un fragmento de tejido biológico no más grande que un grano de pimienta. A simple vista parece una masa insignificante, pero bajo el lente del microscopio late un universo diminuto: más de un millón de células de la corteza cerebral humana organizadas en redes tridimensionales que emiten impulsos eléctricos de forma ininterrumpida. Ese pequeño conglomerado celular no solo lleva más de cinco años vivo fuera del cuerpo humano, sino que ha logrado algo que la ciencia consideraba improbable: ha continuado madurando, envejeciendo epigenéticamente y registrando el paso del tiempo en su propio código genético. El hallazgo, publicado en la revista científica Nature bajo el título "Human brain organoids record the passage of time over multiple years" (Los organoides de cerebro humano registran el paso del tiempo a lo largo de múltiples años), constituye el experimento de cultivo de tejido cerebral más prolongado del que se tenga registro en la historia de la biotecnología. Encabezado por las investigadoras Irene Faravelli —actualmente en la Universidad de Milán— y Noelia Antón-Bolaños —hoy en el Centro Médico Universitario de Utrecht—, junto a la catedrática Paola Arlotta en la Universidad de Harvard y el Instituto Broad, el trabajo pulveriza la marca anterior de longevidad en cultivo (que rondaba los 23 meses) y demuestra que las células cerebrales poseen un reloj biológico interno capaz de marcar las horas durante años de manera completamente autónoma. Lea también: Desarrollan nuevo protocolo para crear minicerebros humanos La paradoja cronológica de la mente humana Comprender la arquitectura y el desarrollo del cerebro humano ha sido históricamente uno de los desafíos más complejos de la biología. Mientras que el cerebro de un ratón completa su desarrollo en cuestión de semanas, la corteza cerebral humana requiere cerca de dos décadas para alcanzar la madurez funcional. Durante este dilatado periodo, las poblaciones celulares del cerebro nacen, migran, establecen billones de conexiones sinápticas y cambian gradualmente su perfil genético y estructural. Hasta ahora, los neurocientíficos que intentaban estudiar esta larga travesía tropezaban con limitaciones metodológicas severas. Las muestras de tejido cerebral posmortem solo ofrecían instantáneas estáticas en un punto fijo del tiempo, imposibilitando la observación continua de la maduración. Por su parte, los modelos animales, aunque valiosos para entender procesos básicos, difieren profundamente de nuestra especie en los tipos celulares, los patrones de expresión génica y los ritmos cronológicos. Los organoides cerebrales —estructuras tridimensionales derivadas de células madre pluripotentes capaces de autoorganizarse en modelos de tejido cerebral— surgieron hace más de una década como la gran promesa para salvar esta brecha. Sin embargo, los cultivos tradicionales padecían un problema crónico: su corta vida útil. La mayoría de los organoides se degradaban en cuestión de meses debido a la falta de vascularización, la acumulación de desechos celulares o la carencia de soporte metabólico adecuado. En consecuencia, la ciencia solo podía observar las etapas más tempranas y embrionarias del neurodesarrollo. La vasta etapa posnatal —los años en los que el cerebro infantil y juvenil se esculpe— permanecía encerrada en una suerte de caja negra inalcanzable para la experimentación directa. Un reloj celular que no se detiene El equipo liderado por Faravelli, Antón-Bolaños y Arlotta se propuso desafiar esos límites temporales. Mediante la optimización continua del entorno de cultivo, lograron mantener vivas y funcionales más de un centenar de muestras durante más de cinco años, teniendo incluso algunos especímenes que han alcanzado ya los siete años de incubación continua. Al analizar minuciosamente más de 425.000 células individuales procedentes de 110 organoides mediante secuenciación de ARN de célula única y análisis epigenéticos, las investigadoras descubrieron que el tejido no se limitó a sobrevivir de forma pasiva o a permanecer congelado en su estado inicial. Los organoides continuaron ejecutando una secuencia de maduración rigurosamente programada. La prueba más irrefutable de este cronómetro biológico interno se encontró en la epigenética, específicamente en la metilación del ADN. A medida que un organismo envejece, ciertas marcas químicas se añaden o se retiran del genoma de forma altamente predecible, sirviendo como un "reloj epigenético". Al aplicar los algoritmos del reloj de Horvath y marcadores específicos de la corteza cerebral, los científicos constataron que la edad epigenética estimada de los organoides correlacionaba de forma casi perfecta con el tiempo real transcurrido en el laboratorio. Diferentes familias de neuronas emergieron exactamente en el mismo orden cronológico en que lo hacen en un feto y en un recién nacido. Durante las etapas tempranas se generaron neuronas destinadas a las capas profundas del cerebro; con el paso de los meses y los años, aparecieron las neuronas de las capas superiores; finalmente, al cabo de más de un año de cultivo, los organoides comenzaron a conmutar progresivamente su producción hacia células gliales —astrocitos y oligodendrocitos—, recreando la transición precisa que ocurre en el cerebro humano tras el nacimiento. Lea también: Cultivan minicerebros humanos capaces de actividad neuronal El experimento del "pliegue temporal": las células recuerdan su edad Para confirmar si este calendario interno era una simple respuesta pasiva al entorno o un programa intrínseco arraigado en la memoria celular, las investigadoras diseñaron un experimento quimérico revelador. Tomaron células progenitoras neurales procedentes de organoides "viejos" —que llevaban años madurando en el laboratorio— y las disociaron para combinarlas con organoides "jóvenes" de apenas unas semanas de desarrollo. El resultado sorprendió a la propia comunidad científica. Las células maduras trasplantadas no se contagiaron del entorno joven ni reiniciaron su reloj biológico. Tampoco comenzaron a producir las neuronas iniciales que fabricaban sus vecinas recién nacidas. Por el contrario, conservaron intacta la memoria del tiempo transcurrido en cultivo y procedieron de inmediato a generar únicamente los tipos celulares maduros correspondientes a etapas tardías del desarrollo. Paola Arlotta definió este fenómeno como un warping of developmental time (un pliegue o distorsión del tiempo de desarrollo). Las células maduras demostraron que llevaban anotado en su epigenoma cuántas etapas habían completado y cuánto tiempo había transcurrido, comportándose como verdaderas cápsulas del tiempo biológicas capaces de retomar su programa de maduración exactamente donde lo habían dejado. Los secretos detrás de la longevidad en el laboratorio El éxito de mantener tejido neural activo durante más de media década no fue producto de la casualidad, sino de una refinada estrategia de ingeniería de cultivos. Dos factores clave hicieron posible esta marca sin precedentes: Estímulo de la actividad eléctrica espontánea: El equipo descubrió en fases previas que la disparidad sináptica y la actividad eléctrica continua son factores de supervivencia críticos para las neuronas humanas. Para potenciar este fenómeno, formularon un medio de cultivo líquido optimizado que favorecía el disparo eléctrico espontáneo entre las redes neuronales. Pasados los primeros nueve meses, los organoides mostraron una densificación notable en sus conexiones sinápticas, lo que consolidó su viabilidad a largo plazo. Suplementación energética auxiliar: Dado que la actividad neuronal continuada exige un consumo metabólico elevado, los científicos integraron suplementos de aminoácidos específicos en la dieta química de los organoides. Esto actuó como una fuente de energía secundaria que previno la acumulación de estrés oxidativo y la muerte celular central por inanición. Gracias a este entorno propicio, el tejido no solo sobrevivió, sino que mantuvo una plasticidad estructural y molecular que abre horizontes inéditos para la investigación médica. Lea también: Organoides cerebrales: ¿deberían considerarse “personas”? Implicaciones para la medicina y los trastornos neurológicos La posibilidad de cultivar tejido cerebral humano a lo largo de lapsos multianuales promete transformar la comprensión de múltiples condiciones de la salud mental y la neurología. En primer lugar, muchas alteraciones del neurodesarrollo —como las condiciones pertenecientes al espectro autista o la predisposición a la esquizofrenia— involucran sutiles desviaciones en la trayectoria de maduración celular que solo se manifiestan en etapas posnatales o durante la adolescencia. Contar con organoides que representan años de desarrollo posnatal permite a los investigadores introducir mutaciones genéticas o factores ambientales en momentos específicos del tiempo biológico para observar cómo se desvía la trayectoria normal de la arquitectura cerebral. En segundo lugar, la técnica ofrece un marco revolucionario para abordar las enfermedades neurodegenerativas asociadas al envejecimiento, como el Alzheimer y el Parkinson. Uno de los mayores obstáculos para modelar el Alzheimer en el laboratorio ha sido la imposibilidad de "envejecer" neuronas derivadas de células madre en periodos cortos. Al haber demostrado que las células progenitoras envejecidas conservan su memoria temporal y pueden ser disociadas y reagrupadas en "quimiroides" maduros en cuestión de semanas, se abre la puerta a crear plataformas de cribado rápido de fármacos basadas en células verdaderamente viejas, sin tener que esperar años en cada nuevo ensayo. Un nuevo horizonte científico A pesar del hito alcanzado, las investigadoras señalan que el objetivo del proyecto nunca fue la mera búsqueda de un récord de longevidad. Los especímenes que hoy rondan los siete años de vida en los laboratorios de Harvard, Milán y Utrecht continúan siendo estudiados con un propósito claro: desentrañar cómo los estímulos externos y la estimulación sensorial —como la exposición controlada a impulsos lumínicos o patrones eléctricos— pueden influir en las fases más tardías de la maduración cerebral. El trabajo de Faravelli, Antón-Bolaños y Arlotta ha demostrado que el tiempo no es un mero espectador en la biología del cerebro, sino un ingrediente activo grabado a fuego en la química de nuestras células. Al haber aprendido a descifrar y sostener ese reloj en una placa de Petri, la neurociencia da un paso de gigante hacia la comprensión de lo que nos hace biológicamente humanos y hacia la búsqueda de respuestas a las dolencias más complejas de la mente.

  • Sin perder la fe

    Por: Nerio Luis Mejía El intenso verano que golpea a varias regiones del país, acompañado por una sofocante ola de calor que se siente con mayor saña en el Caribe colombiano, también deja al descubierto la resiliencia de nuestra gente. En medio del polvo y la sequía, la solidaridad florece como la principal herramienta de subsistencia a la hora de compartir las escasas gotas del preciado líquido. La suma de experiencias y de saberes populares para llevar el agua hasta las casas es algo que sobrecoge. Quizá sea yo uno de los pocos escritores privilegiados en el mundo al vivir verdaderamente al interior de las comunidades rurales; de los que se visten con el overol de tela áspera —a veces donado por empleados de empresas públicas o privadas— que no solo resiste al sol y a la maleza afilada, sino que encarna la misma resistencia con la que soportamos el olvido del Estado y de la sociedad. Yo no solo escribo sobre hojas de papel arrugado; escribo en la pizarra del sentimiento el dolor campesino, documentando sus luchas en esta desenfrenada carrera por existir y producir los alimentos que llegan a las mesas de quienes, tal vez, olvidan que cada bocado lleva el sello indeleble del sudor y las lágrimas de una familia del campo. Estas letras tienen nombre propio: son para mi vecino y amigo Espitia y su esposa, Muñe. Ambos habitan un lugar donde cualquiera diría que la vida es imposible. Rodeados de rocas, han sabido abrirse paso entre la dureza de la piedra para sembrar maíz, ahuyama, yuca, árboles de mango y limón. Sin perder jamás la fe, pese a los pronósticos adversos del IDEAM, riegan cada semilla con la fuerza de sus deseos. Sus clamores han terminado por abrir las compuertas de un cielo que hoy nos envía la anhelada lluvia en medio de las sequías del fenómeno del Niño. Lea también: Colombia desde la mirada campesina Es desde esta tierra donde se eleva mi reclamo, convertida mi pluma en protesta dirigida al Gobierno y a las organizaciones internacionales. ¿Por qué deben esperar a que nuestros campesinos abandonen sus cultivos lícitos para recién enviar ayudas, como sí ocurre en los territorios donde las economías ilícitas financian la violencia? Debería ser todo lo contrario: a estas comunidades del Caribe que lidian con el clima y siembran a pérdida se les debe escuchar ese reclamo silencioso que solo se percibe cuando se activan los receptores del amor. Dios sigue escuchando las plegarias de Espitia y Muñe, pero al llegar la tan esperada lluvia, sus recipientes resultan insuficientes. Es desgarrador ver la figura de Espitia moverse en medio de los aguaceros, intentando reparar un tanque que ya no soporta el peso de los años ni la fuerza del agua, del mismo modo en que nosotros ya no soportamos el peso del abandono estatal. Mientras tanto, yo seguiré acompañando sus luchas, aguardando con la esperanza de que estas letras sean impulsadas por buenos vientos y logren mover la voluntad del Estado, para que nuestros campesinos jamás pierdan la fe como habitualmente pierden sus cosechas: esas que riegan con tanto amor y que, como un milagro, se convierten en el pan de cada mesa.

  • De la Espriella y la jugada de entregarle las llaves del país a Israel

    Por: Felix Antonio Cossio Romero El presidente Abelardo De La Espriella todavía no ha empezado su gobierno y ya ha generado grandes tensiones diplomáticas a nivel internacional. Decidió establecer nuevamente relaciones políticas, económicas y militares con el gobierno de Tel Aviv, tomando decisiones polémicas como la suspensión de la apertura de la embajada colombiana en Palestina y trasladar nuestra embajada a Jerusalén donde apenas solo un pequeño grupo países sin importancia geopolítica han tomado esa arriesgada decisión. Pero, lo más triste es que la mayoría son latinos y ahí encontramos a Paraguay, Guatemala, Honduras y ahora se suma Colombia. Lea también: ¿Hasta dónde llegará la cooperación en seguridad entre Colombia y EE.UU.? También se atrevió a reconocer de manera descarada a los altos del Golán como territorio que hace parte de Israel asegurando que es indispensable para su seguridad. Pero este territorio hace parte de La República Árabe Siria el cual Israel tomó durante la guerra de los seis días en 1967 y no ha querido devolver a pesar de toda la presión de la comunidad internacional y La Liga árabe (socio importante con el que Colombia tiene relaciones económicas, políticas y culturales), y países como Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y la misma Siria condenaron en los términos más duros posibles. Aparte de EE. UU. con la administración de Donald Trump y ahora Colombia con De La Espriella, ningún otro gobierno en el mundo se ha atrevido a cometer semejante burrada diplomática. Ni siquiera “el presidente más sionista del mundo” Javier Milei, presidente de Argentina, que ha mostrado un apoyo ciego a el estado de Israel y a su presidente Benjamín Netanyahu que lo ve como un profeta el cual como todos saben tiene una orden de captura por la corte penal internacional por genocidio y crímenes de guerra cometidos en Gaza, donde se calcula que más de 73.000 mil personas perdieron la vida y 22.000 eran niños entre los 0 y 14 años. Algo que el expresidente Gustavo Petro condenó repetidamente en las Naciones Unidas y se lo comunicó al país desde el primer momento, que su gobierno no tendría ningún tipo de relaciones con un estado genocida y que si Gaza moría, la humanidad entera también. Petro fortaleció las relaciones con el mundo árabe-musulmán y se puso del lado correcto de la historia al defender al oprimido frente a la salvaje embestida del sionismo. Logros diplomáticos que este reciente gobierno quiere destruir de un solo plumazo. No podemos olvidar como Israel ha tenido participación en algunos conflictos de Latinoamérica. Por ejemplo, en Colombia estuvo entrenando grupos de autodefensas en la década de los 80 a cargo del mercenario israelí Yair Klein. Después estos grupos paramilitares perpetraron las peores masacres en todo el territorio nacional. Ahora el sionismo se posiciona en toda América latina con el triunfo de varios gobiernos de derecha que venden la soberanía y le dan la espalda a la causa palestina. no es antisemitismo el lobby judío está entre nosotros y nos vigila desde donde menos lo pensamos. Por ejemplo, Gustavo Petro denunció hace algunos meses que estaba siendo espiado por Israel por medio del Software Pegasus de origen israelí el cual se ha convertido en una máquina para perseguir a movimientos opositores de los gobiernos neoliberales y hace algunos días volvió hacer la misma denuncia y les dijo a los miembros de su bancada que estaban siendo “chuzados” y que evitaran en la mayor medida posible utilizar el celular. Ahora con De La Espriella en el poder se dio luz verde para que Israel y Estados unidos intervengan directamente en el conflicto armado colombiano. Por medio de suministro y compra de armas, inteligencia militar y bombardeos conjuntamente. Por otro lado, el 19 de abril del 2026 se firmaron los acuerdos de Isaac entre Benjamín Netanyahu Y Javier Milei, el cual busca fortalecer la alianza y cooperación entre Israel y América latina, enfrentar juntos el terrorismo y frenar la influencia de la república islámica de Irán en la región. Las cuales varios países latinos ya se sumaron incluyendo Colombia bajo la administración de Abelardo De La Espriella. Ahora con el gran triunfo de la derecha en casi toda Latinoamérica intentan silenciar la causa palestina de manera directa y vender nuestra tierra fértil, el agua dulce y nuestros recursos a precios irrisorios. Lea también: ¿Pasó el miedo a la dictadura o entramos al ´modo dictadura´? Y así como varios analistas políticos señalan que Milei les prometió a los dirigentes de Israel que si la cosa se ponía mal en oriente medio, él haría todo lo posible por darle el sur de la argentina especialmente la Patagonia en lo que se conoce como el Plan Andina que más que una teoría de la conspiración coje mas fuerza con la polémica ley de tierras que busca la venta del suelo a extranjeros sin límites y paradójicamente los mayores interesados son personas y empresarios de origen judío. De la misma manera el presidente Abelardo de la Espriella de manera directa le entrega las llaves del país a los israelíes y con todos los favores que le dio en tan solo la primera semana de su gobierno les dice de manera clara y precisa. ¡Bienvenido pueblo escogido por Dios! “Colombia es su tierra prometida” ni me quiero imaginar los que nos espera estos cuatro años. Ojalá Abelardo se lea el libro el conflicto árabe-israelí para dummies para que tome como referencia ese marco histórico y no nos meta en problemas con países con los cuales Colombia ha tenido buena relación hasta el momento.

  • La invención del eje y el nacimiento de la rueda maciza

    Existe una paradoja historiográfica recurrente en torno a la invención de la rueda: a pesar de ser considerada por la cultura popular como el símbolo más elemental del progreso humano, la rueda no apareció en los albores de la tecnología, sino en una etapa sorprendentemente tardía del Neolítico Final o Calcolítico (c. 3.500 a.C.). La humanidad ya había erigido monumentos megalíticos, domesticado especies de fauna y flora, dominado la cocción cerámica y descubierto la reducción pirometalúrgica del cobre mucho antes de que el primer carro rodara sobre el suelo. La razón de esta tardanza no reside en la ignorancia del concepto de la forma circular —presente en la alfarería y en la observación de la naturaleza—, sino en la extraordinaria complejidad cinemática de la junta rueda-eje. Crear un disco de madera no constituye en sí mismo una revolución logística; el verdadero salto de ingeniería consistió en resolver mecánicamente la fricción interna en el punto de contacto entre un cuerpo cilíndrico en rotación y un soporte estático de carga. Lea también: El chispazo que nos hizo humanos: el control del fuego De la fricción por deslizamiento a la resistencia de rodadura Antes del advenimiento del vehículo rodado, el transporte de cargas pesadas por tierra dependía del arrastre directo sobre trineos o del uso de rodillos de madera sueltos situados bajo la carga. Aunque los rodillos reducían la resistencia, exigían un esfuerzo constante de recolocación manual: a medida que el trineo avanzaba, los rodillos traseros quedaban libres y debían ser transportados a mano hacia el frente de la trayectoria. La rueda maciza fijada a un eje integró el principio del rodillo permanente dentro de la estructura misma del vehículo, transformando la física del transporte a través de dos variables fundamentales: La sustitución del coeficiente de fricción En el arrastre de un trineo, la fuerza de tracción necesaria está dictada por el coeficiente de fricción por deslizamiento o cinético entre las patines y el terreno. Por el contrario, cuando una rueda maciza rueda sobre el suelo, la fuerza necesaria para vencer la resistencia de rodadura para mover la misma masa se reduce drásticamente, disminuyendo el gasto metabólico del animal de tiro entre un 70% y un 80%. El momento de fuerza y la ventaja mecánica El radio de la rueda funciona como una palanca continua. Al aplicar una fuerza horizontal sobre el eje, la rueda convierte ese empuje en un par o momento de fuerza respecto al punto instantáneo de contacto con el suelo, lo que permite superar irregularidades y obstáculos del terreno que habrían detenido por completo un trineo plano. La ingeniería del acoplamiento: Eje fijo frente a Eje rotatorio La arqueología del transporte calcolítico ha documentado dos soluciones mecánicas incompatibles entre sí para resolver la interfaz entre la rueda y el chasis del carro: Parámetro de Diseño Sistema de Eje Rotatorio Solidario Sistema de Eje Fijo con Buje Libre Mecanismo de Giro La rueda y el eje forman una sola pieza rígida que gira unida sobre abrazaderas de madera bajo el chasis. El eje permanece inmóvil y clavado a la plataforma; las ruedas giran de forma independiente sobre las puntas del eje. Localización del Desgaste Se produce en las abrazaderas del chasis, expuestas al peso directo de la carga. Se produce en el interior de la perforación central del buje de la rueda y en el muñón del eje. Comportamiento en Curvas Presenta un elevado arrastre parásito; en giros cerrados, una rueda debe deslizarse forzadamente sobre el suelo. Permite que las ruedas izquierda y derecha giren a velocidades angulares distintas ($\omega_1 \neq \omega_2$), facilitando las maniobras. Complejidad de Mantenimiento Reemplazo completo del conjunto eje-rueda en caso de fractura por fatiga mecánica. Posibilidad de cambiar o reengrasar una sola rueda individualmente sin alterar el chasis. Lea también: El Arco y la Flecha: la primera máquina de acumulación cinética El sistema de eje fijo terminó imponiéndose en la historia de la tecnología debido a su versatilidad biomecánica. Sin embargo, este diseño introdujo un nuevo desafío de ingeniería: la fricción del buje. Si la madera seca de la rueda giraba directamente sobre la madera seca del eje sin lubricación, la fricción generaba un calor considerable que terminaba por carbonizar la madera, desgastando el orificio hasta descentrar la rueda. Para mitigar esta degradación termomecánica, los artesanos neolíticos aplicaron los primeros lubricantes industriales de la historia: sebo animal y grasa de ganado. La carpintería del Neolítico Tardío: la estructura tripartita Fisiológicamente, resulta imposible cortar una rueda maciza de gran diámetro (usualmente entre 60 cm y 90 cm) como una sección transversal directa del tronco de un árbol. Si se corta un disco perpendicular a la veta del árbol (corte en rodaja), las tensiones higroscópicas causadas por la pérdida de humedad provocan que la madera se agriete radialmente desde el centro hacia la periferia en cuestión de semanas. Además, la resistencia de la madera al esfuerzo cortante es drásticamente menor a lo largo del grano. Para resolver este fallo estructural, los carpinteros calcolíticos inventaron la rueda tripartita de madera encajada. Selección anatómica de las maderas La fabricación de un conjunto de transporte exigía un conocimiento profundo de las propiedades organolépticas y mecánicas de la flora forestal europea o mesopotámica: El Eje: Requería maderas con altísima resistencia a la flexión, al cizallamiento y a la compresión tangencial, seleccionándose preferentemente el roble (Quercus) o el freno (Fraxinus). Las Tablas de la Rueda: Exigían maderas tenaces, ligeras y poco propensas a la deformación por humedad, siendo el olmo (Ulmus) o el aliso (Alnus) los materiales más extendidos en el registro arqueológico. La técnica de ensamble: Tres tablas cortadas en la dirección longitudinal del grano de la madera se pulían con hachas y azuelas de cobre o piedra pulida. Las tablas laterales se unían a la tabla central mediante espigas internas de madera dura (clavijas) insertadas en cormos ciegos excavados en las aristas. Posteriormente, se calaban dos gruesos travesaños transversales en cuña sobre una de las caras de la rueda para mantener las tres piezas firmemente apretadas contra la dilatación o contracción térmica. Lea también: El Anzuelo de pesca de hueso y concha De los pantanos de Europa a las llanuras mesopotámicas La conservación arqueológica de objetos de madera exige condiciones anaeróbicas especiales, presentes únicamente en depósitos turbosos, medios anóxicos inundados o tumbas selladas en climas extremadamente áridos. Hallazgos clave en el registro arqueológicos: 1. Rueda de los Pantanos de Liubliana (Eslovenia, c. 3.140 - 3.040 a.C.) - La rueda de madera maciza preservada más antigua del mundo. - Construida en olmo con un eje cuadrado de roble; muestra la técnica tripartita con ensambles de fresno y travesaños integrados. 2. Modelos de Carro de la Cultura Maykop (Cáucaso, c. 3.500 a.C.) - Evidencia indirecta en bronce y cerámica de carros de cuatro ruedas asociados a entierros de élite en Kurganes (túmulos funerarios). 3. Estandarte de Ur (Mesopotamia, c. 2.500 a.C.) - Paneles de mosaico que representan "carros de guerra" sumerios tirados por onagros (asnos salvajes) con ruedas macizas bipartitas y tripartitas unidas por pernos. Durante décadas, la historiografía debatió si la rueda fue inventada en un único foco meso-oriental (Mesopotamia) y difundida rápidamente hacia el resto del Viejo Mundo, o si surgió de forma multirregional paralela. La datación por carbono-14 de alta precisión sobre la Rueda de Liubliana en Eslovenia y los hallazgos contemporáneos en los Alpes y el Cáucaso sugieren que la tecnología del transporte rodado se propagó con una velocidad sin precedentes a lo largo del IV milenio a.C., impulsada por la existencia de redes comerciales interconectadas que ya compartían el uso de bueyes como fuerza de tracción. La reestructuración logística y socioeconómica El desarrollo de la rueda maciza transformó la escala espacial de la actividad humana, desencadenando mutaciones estructurales en la organización de las sociedades complejas: La escala del transporte agrícola: Un solo buey uncido a un carro con ruedas macizas podía transportar una carga útil de más de 500 kg, multiplicando por cinco la capacidad de carga de un animal de albarda. Esto permitió concentrar cosechas masivas de cereal en graneros centralizados y trasladar abono de estiércol hacia campos lejanos. Explotación minera y construcción monumental: La movilización de bloques de piedra para fortificaciones y minerales de cobre desde minas montañosas hacia los valles de fundición dejó de requerir la movilización de cientos de trabajadores a pie, optimizando la mano de obra. Militarización y dominio del territorio: El carro de ruedas macizas fue el precursor directo de la tecnología bélica del Bronce. La capacidad de trasladar suministros, proyectiles y mandos a lo largo de distancias territoriales amplias facilitó la formación de las primeras entidades territoriales de escala estatal en Sumeria y el Éufrates. Lea también: La domesticación animal: biología y capacidad bioenergética Impacto histórico La rueda maciza es el testimonio de cómo la innovación tecnológica no depende únicamente de la intuición de una forma geométrica abstracta, sino de la madurez sistémica de toda una cultura material. Sin hachas de metal o piedra pulida capaces de labrar tablas planas de olmo, sin el dominio de la tracción animal y sin el desarrollo de lubricantes y técnicas de carpintería de precisión, la rueda habría permanecido como una mera curiosidad cinemática. Al conectar la fuerza motriz de los ungulados domésticos con la física de la rodadura, la humanidad rompió la escala geográfica del asentamiento local. La rueda no solo transportó grano, madera y minerales; transportó la estructura misma de la civilización hacia una escala continental, pavimentando metafórica y físicamente los caminos por los que transitaría la historia antigua.

  • Norte de Santander: la cooperación binacional como imperativo de seguridad

    Por: Nerio Luís Mejía El departamento de Norte de Santander atraviesa uno de sus momentos más críticos en materia de orden público. La recrudecida oleada de ataques contra las estaciones de Policía, y unidades del Ejército Nacional en zonas como el Catatumbo, el área metropolitana de Cúcuta y los municipios limítrofes no es un hecho aislado, sino la manifestación de una crisis estructural de control territorial. Ante este escenario, la discusión sobre la relación diplomática y operativa con Venezuela trasciende lo ideológico y se convierte en un imperativo de seguridad nacional y protección a la Fuerza Pública. Lea también: La hoja de ruta de Colombia para impulsar el comercio con Venezuela La geografía fronteriza de más de 2.200 kilómetros —de los cuales Norte de Santander es el epicentro estratégico— ha sido históricamente instrumentalizada por grupos armados organizados. Estructuras como el ELN y las disidencias de las FARC y las bandas del crimen transnacional, han utilizado la línea limítrofe no solo como corredor para el tráfico de estupefacientes y economías ilícitas, sino como un "santuario táctico". Tras perpetrar atentados contra las Fuerzas Militares y de Policía en suelo colombiano, estas estructuras repliegan sus unidades cruzando los pasos informales (trochas), sabiendo que la falta de coordinación entre los Estados genera una laguna jurídica y operativa de la cual se benefician impunemente. Mantener una relación distante, reactiva o fragmentada con Venezuela condena a la Fuerza Pública colombiana a combatir con una mano atada a la espalda. La contención de la delincuencia transnacional requiere de tres pilares fundamentales que solo son posibles mediante un diálogo fluido e institucional entre Bogotá y Caracas: 1. Inteligencia y contrainteligencia compartida: El intercambio de información en tiempo real es vital para anticipar ataques, desarticular redes de finanzas criminales y rastrear el movimiento de cabecillas a ambos lados de la frontera. 2. Operaciones espejo y control coordinado: La presencialidad militar efectiva en ambos márgenes de la frontera evita el "efecto globo", donde el despliegue del Ejército en Colombia únicamente desplaza al grupo armado hacia territorio venezolano para reorganizarse y volver a atacar. 3. Puntos de control legal y lucha contra las economías criminales: El contrabando, la extorsión transfronteriza y el narcotráfico alimentan el poder de fuego con el que posteriormente se ataca a nuestros uniformados. La regulación y vigilancia coordinada asfixian la fuente financiera de estas estructuras. Lea también: ¿Para qué sirve la zona binacional que acordaron Colombia y Venezuela? Fortalecer e institucionalizar las relaciones con Venezuela no significa condonar posturas políticas ni obviar las tensiones del escenario internacional. Se trata de un ejercicio de realismo geopolítico guiado por la responsabilidad del Estado colombiano de proteger la vida de sus soldados, policías y ciudadanos. Norte de Santander no soporta más diagnósticos sin ejecución. Mientras la frontera continúe operando como un territorio de nadie por la falta de articulación entre ambos países, los hombres y mujeres de la Fuerza Pública seguirán pagando el precio más alto en el frente de batalla. Es momento de entender que la seguridad de Norte de Santander no se construye de espaldas a la frontera, sino controlándola de forma conjunta y contundente.

  • La década que catapultó a China a la hegemonía robótica

    En las pistas del Gran Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad en Beijing, el espectáculo que presencian miles de espectadores dista radicalmente de las competencias deportivas tradicionales. Un robot humanoide de aspecto estilizado, bautizado como "Flash" y desarrollado por el gigante tecnológico Honor, acaba de cruzar la línea de meta tras completar una media maratón en un tiempo de 50 minutos y 26 segundos. Corrió sin la presencia de chaperones humanos, manteniendo un ritmo implacable de manera totalmente autónoma. La cifra no solo representa un hito de la ingeniería moderna, sino que supera en casi siete minutos la plusmarca mundial alcanzada por un ser humano apenas unas semanas antes. Este logro no es un hecho aislado ni una simple demostración de destreza circense. Forma parte de la edición 2026 de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, el evento culmen de una transformación vertiginosa que se ha gestado a lo largo de los últimos diez años. Las competencias robóticas en China han dejado de ser torneos académicos de bajo presupuesto organizados por entusiastas para convertirse en un engranaje fundamental de la política industrial del país. Bajo la mirada atenta de los medios estatales y de la cúpula política, el evento funciona hoy como un banco de pruebas despiadado en el que decenas de empresas emergentes y consorcios consolidados buscan demostrar que sus androides son capaces de dar el salto decisivo de los escenarios de exhibición a la economía real. Lea también: Científicos chinos crean robot con tejido cerebral humano La era de los proyectos escolares (1999–2014) Para comprender la magnitud del salto tecnológico de Beijing, es necesario remontarse a los inicios de este siglo. Entre 1999 y 2014, los eventos robóticos en el gigante asiático se asemejaban más a ferias de ciencia colegiales que a exhibiciones de gigantes corporativos. Respaldados apenas por asociaciones sectoriales y gobiernos locales como el de la provincia de Fujian, los torneos contaban con recursos sumamente austeros y una participación reducida casi en su totalidad a equipos universitarios. Las pruebas emblemáticas de aquel periodo consistían en pequeños artefactos provistos de ruedas que disputaban rudimentarios partidos de fútbol. Equipados con algoritmos de automatización preprogramados de alcance limitado, la mayor aspiración de los ingenieros de la época consistía simplemente en evitar que los vehículos colisionaran entre sí mientras buscaban una pelota mediante sensores básicos. La idea de ver a una criatura antropomórfica caminando sobre dos piernas, y mucho menos corriendo a velocidad de carrera profesional, parecía reservada exclusivamente a las producciones de ciencia ficción. El mandato de la "Joya de la Corona" (2015) El punto de inflexión definitivo se produjo entre 2014 y 2015. El presidente Xi Jinping declaró públicamente que la robótica constituía la "joya de la corona" de la manufactura avanzada mundial, elevando el sector al estatus de prioridad estratégica nacional. Como respuesta directa a la directriz presidencial, la capital china albergó en 2015 la primera Conferencia Mundial de Robots, marcando el inicio formal de una era donde la robótica dejaba de ser un mero pasatiempo académico para convertirse en una política de estado. En aquel certamen inaugural de 2015, los robots móviles sorprendieron a la multitud disputando exhibiciones de bádminton, donde seguían la trayectoria del volante y realizaban devoluciones. Aunque la demostración generó entusiasmo en el público, los analistas de la industria reconocieron que la tecnología subyacente distaba mucho de representar una ruptura conceptual. Los sistemas dependían de sensores de imagen de distancia desarrollados en la década de 2010 y de algoritmos de estimación de trayectorias cuya arquitectura primigenia había sido diseñada por investigadores de la defensa británica durante los años noventa. Sin embargo, la semilla de la inversión masiva ya había sido sembrada. De las aulas al mercado masivo (2023) Para el año 2023, la Conferencia Mundial de Robots había dejado de ser un escaparate de maquetas experimentales para convertirse en una arena comercial altamente agresiva. El cambio de paradigma estuvo marcado por la incursión de gigantes de la electrónica de consumo. Fue el año en que Xiaomi irrumpió en el recinto con su perro robótico cuadrúpedo, el "Cyberdog", atrayendo a multitudes de asistentes que grababan sus movimientos con sus teléfonos inteligentes. Más allá del atractivo visual, la verdadera disrupción de 2023 radicó en la estructura de costes. Mientras que empresas de referencia internacional como Boston Dynamics comercializaban su modelo cuadrúpedo Spot a precios superiores a los 75.000 dólares, el Cyberdog fue lanzado al mercado como una plataforma para desarrolladores e investigadores por una fracción mínima de ese valor: aproximadamente 1.500 dólares. El modelo chino demostró que su verdadero valor competitivo no estribaba únicamente en la sofisticación del hardware, sino en la capacidad de escala y en una cadena de suministro industrial capaz de reducir los costes de fabricación a niveles sin precedentes. Lea también: Estudiantes barranquilleros se coronan campeones mundiales de robótica Del tropiezo estrepitoso al dominio de la pista (2025–2026) El ritmo de aceleración técnica experimentado entre 2025 y 2026 ilustra la ferocidad del ecosistema chino. En abril de 2025, Beijing organizó la primera media maratón del mundo en la que participaron robots humanoides junto a corredores humanos. Aquella primera experiencia bordeó el desastre organizativo y técnico: decenas de androides se colapsaron justo en la línea de salida, otros se estrellaron contra las vallas de protección a los pocos metros, y un enjambre de ingenieros tuvo que trotar incansablemente al lado de sus máquinas para intervenir manualmente ante la mínima pérdida de equilibrio. Solo una pequeña fracción logró cruzar la meta. Un año más tarde, en la edición de 2026, la imagen fue drásticamente distinta. De las más de cien delegaciones robóticas inscritas, 47 consiguieron finalizar el recorrido de manera totalmente autónoma. Modelos como el Unitree H1 realizaron esprints impecables sin supervisión humana en la recta final, mientras que el modelo "Flash" de Honor pulverizó marcas cronométricas. Expertos del sector atribuyen esta vertiginosa evolución al impacto directo del plan quinquenal de robótica de Beijing aprobado en 2021, el cual desplegó subsidios estatales masivos, deducciones fiscales a la investigación y desarrollo, y facilidades de financiamiento para crear un engranaje industrial interconectado. Este ecosistema ha permitido abaratar drásticamente el coste de componentes esenciales como los reductores armónicos, los motores sin escobillas y los sensores servocontrolados, calcando la exitosa estrategia desplegada previamente por China en la industria de vehículos eléctricos. Durante el primer semestre de 2026, los fabricantes chinos entregaron más de 40.000 unidades de robots humanoides, concentrando un abrumador 97% de los envíos globales del sector. El reto decisivo: la precisión de las manos y el mundo laboral Pese al deslumbrante éxito en las pruebas de velocidad y atletismo, la edición 2026 de los Juegos Mundiales de Robots ha marcado un giro drástico en sus criterios de evaluación. Los organizadores han incorporado un bloque entero de pruebas enfocadas en la destreza manual y las aplicaciones en entornos laborales. En esta área, los androides ya no compiten por correr más rápido, sino por realizar tareas de precisión quirúrgica: manipular pinzas para recoger cuentas diminutas, atornillar componentes en líneas de montaje simuladas, conectar cables en armarios eléctricos, empaquetar dispositivos móviles, atender mostradores de oficina y abastecer estaciones de carga de vehículos eléctricos. Los analistas coinciden en que el desarrollo de extremidades superiores articuladas y manos robóticas representa el desafío técnico más complejo de toda la ingeniería androide. Replicar la tactilidad, la sensibilidad a la presión y la adaptabilidad de una mano humana exige no solo materiales avanzados, sino una integración profunda de inteligencia artificial multimodal que permita al robot reaccionar cuando un objeto resbala o se encuentra fuera de la posición milimétrica esperada. Esta orientación hacia el trabajo práctico responde a la mayor urgencia comercial que enfrenta el sector: demostrar que los prototipos pueden generar rentabilidad económica en entornos no controlados. Según estimaciones de firmas financieras, un robot humanoide industrial debe rondar un precio de venta y mantenimiento de aproximadamente 160.000 yuanes para amortizar su inversión en dos años en comparación con un operario humano. Si bien el dominio de las cadenas de producción da a las firmas chinas una ventaja aplastante, aún persisten desafíos clave en el margen de error de la IA cuando los entornos cambian impredeciblemente. Lea también: Leyes de la robótica: fundamentos éticos para la inteligencia artificial Fricción geopolítica y expansión bursátil El dinamismo técnico de las competencias ha venido acompañado de importantes movimientos en los mercados financieros y tensiones geopolíticas. Muestra de ello ha sido el debut bursátil de Unitree en la Bolsa de Shanghai durante la misma semana de las competencias, con una revalorización histórica en su primer día de cotización que reflejó el apetito voraz de los inversores. Al mismo tiempo, la consolidación del dominio chino en este ámbito estratégico ha encendido las alarmas en Washington. La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) implementó restricciones a la homologación e importación de nuevos modelos de robots humanoides y cuadrúpedos de fabricación extranjera por motivos de seguridad nacional. Aunque la medida no prohíbe los modelos aprobados previamente, busca frenar el desembarco masivo de la nueva generación de androides chinos en territorio norteamericano. A medida que los "Juegos Olímpicos de la Robótica" concluyen en Beijing, la señal enviada al mundo es categórica. Lo que comenzó hace un cuarto de siglo como una pequeña inquietud universitaria se ha convertido en la punta de lanza de la estrategia industrial de China. La carrera ya no consiste simplemente en hacer que las máquinas bailen o corran para cautivar al público, sino en definir quién construirá la fuerza laboral automatizada del siglo XXI.

  • ¿Hasta dónde llegará la cooperación en seguridad entre Colombia y EE.UU.?

    Por: Nerio Luis Mejía La llegada de Abelardo De la Espriella a la presidencia de Colombia da cuenta, desde muy temprano, de indicios de una estrecha colaboración en materia de seguridad con los Estados Unidos, lo que ha generado un agitado debate entre quienes defienden y quienes cuestionan el alcance de la presencia e injerencia militar estadounidense en nuestro país. Lea también: La influencia de Estados Unidos e Israel en la Presidencia de Colombia Desde la realización de operaciones conjuntas y el intercambio de información estratégica para combatir el narcotráfico y a los grupos ilegales, hasta el préstamo y adquisición de sistemas de vigilancia remota de última generación. Tal es el caso de las aeronaves remotamente pilotadas MQ-9A Reaper, cuyo anuncio fue realizado por el propio Ministerio de Defensa tras el regreso del jefe de la cartera militar de territorio norteamericano. En dicho balance se confirmó que el país recibirá tres de estas avanzadas plataformas en calidad de préstamo y adquirirá una cuarta con recursos del Estado colombiano. Estas avanzadas aeronaves cumplen múltiples roles operativos: son empleadas en inteligencia, vigilancia y misiones de reconocimiento en tiempo real sobre vastas extensiones territoriales, con el propósito de patrullar los corredores estratégicos que habitualmente utilizan los grupos armados y el narcotráfico. Sin embargo, no hay que ignorar que estas plataformas incorporan armamento letal de alta precisión en combate. Esto abre un profundo dilema jurídico y político sobre la legalidad y soberanía de las operaciones militares conducidas de forma remota o con la participación directa o indirecta de personal extranjero, sumado a las voces que cuestionan si nuestro ordenamiento constitucional permite semejante nivel de cooperación sin incurrir en una franca transgresión a la independencia nacional. Quizás los colombianos nos encontramos frente a un momento inédito en la historia reciente del conflicto. Si bien el Estado ha venido lidiando históricamente con la violencia —combinando el uso de la fuerza pública con el condicionamiento o apertura a soluciones negociadas—, en esta ocasión el panorama es cualitativamente distinto. El país transita por una compleja reconfiguración de la violencia alimentada por la fragmentación de las estructuras ilegales, la proliferación de pequeños grupos armados con gran capacidad de daño contra la fuerza pública y la población civil, y la adopción de nuevas tecnologías en el teatro de operaciones. A este escenario se suma un factor determinante: Colombia eligió a un presidente con ciudadanía estadounidense que no ha ahorrado elogios ni afinidad hacia la administración norteamericana en cabeza de Donald Trump. Abelardo De la Espriella, en su condición de ciudadano norteamericano, votante registrado e integrante del Partido Republicano de dicho país, plantea una dinámica singular en las relaciones bilaterales. Por ello, no es un ejercicio en vano examinar hasta dónde se extenderá el brazo de la cooperación militar entre Bogotá y Washington en este quinquenio, y si las decisiones adoptadas en materia de defensa respetan de manera estricta los principios irrenunciables de soberanía y libre autodeterminación. Lea también: ¿Pasó el miedo a la dictadura o entramos al ´modo dictadura´? Hacer frente a las distintas amenazas que arrebatan la tranquilidad y la seguridad de los ciudadanos es un imperativo categórico. Sin embargo, el pueblo colombiano también tiene el derecho inalienable de saber hasta qué punto están en juego sus valores e instituciones nacionales. Ello exige un debate jurídico y ético de fondo sobre el alcance real de dicha alineación militar, una discusión que ya empieza a agitar la opinión pública ante los anuncios de un nuevo gobierno comprometido con la premisa de alcanzar la paz únicamente a través de la superioridad de las armas y de una política de cero negociaciones.

  • La Mojana tuvo un gigantesco sistema hidráulico hace 2.000 años

    Durante más de un siglo, la teoría arqueológica predominante sostuvo una premisa casi inamovible: para transformar el territorio a escala monumental se requería, de manera indispensable, un poder político centralizado. La construcción de grandes obras hidráulicas, pirámides o redes de caminos solía interpretarse como el reflejo directo de reyes, gobernantes o estructuras estatales capaces de imponer tributos y movilizar por la fuerza a miles de trabajadores. Sin embargo, un minucioso estudio científico centrado en las llanuras inundables del Caribe colombiano ha puesto en entredicho este dogma histórico, demostrando que una de las obras de ingeniería ambiental más extensas de la América precolombina fue erigida y mantenida mediante esquemas de cooperación comunitaria descentralizada. En las profundidades de La Mojana, una vasta región que forma parte de la Depresión Momposina, antiguas poblaciones indígenas transformaron más de 500.000 hectáreas de humedales en una sofisticada red de canales interconectados y campos de cultivo elevados, conocidos técnicamente como camellones. Una reciente investigación liderada por Jasmine Vieri, investigadora del Instituto McDonald de Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge, en colaboración con el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), ha recalculado los costes de fuerza de trabajo necesarios para erigir estas infraestructuras. Los resultados, publicados en la revista Communications Sustainability, revelan que estas imponentes modificaciones del paisaje no exigieron la presencia de despotismos ni de élites coercitivas, sino la coordinación periódica y voluntaria de familias agricultoras. Lea también: Caregato, el punto crítico de La Mojana que lleva años en intervención El estudio aéreo de la Depresión Momposina evidencia una trama de patrones geométricos que se extiende hasta donde alcanza la vista. Estas elevaciones y zanjas no solo permitieron la supervivencia humana en un entorno caracterizado por fluctuaciones hídricas extremas, sino que crearon un ecosistema fértil y altamente productivo capaz de perdurar por más de un milenio. Anatomía de un paisaje modelado a mano Para comprender la verdadera dimensión del trabajo humano invertido en este territorio, el equipo de investigación concentró su análisis cartográfico de alta resolución en un área piloto de 500 hectáreas ubicada en el municipio de San Marcos, en el departamento de Sucre. A través de sensores espaciales y modelado digital de terreno, los arqueólogos lograron identificar y vectorizar minuciosamente 1.601 camellones y 63 plataformas habitacionales, alcanzando un nivel de precisión cuantitativa inédito para la región. Los camellones no eran simples eras de siembra. Constituían un sistema dinámico diseñado para regular el exceso de agua durante las grandes crecientes y conservarla durante los periodos de sequía. La clasificación del relieve reveló cuatro categorías principales de estructuras, diferenciadas por su longitud, altura y orientación respecto a los flujos fluviales. Mientras que los canales de mayor longitud cumplían la función estratégica de conectar los asentamientos con las grandes masas de agua y articular la navegación, las crestas de menor tamaño estaban destinadas al cultivo de subsistencia y al ajuste fino del drenaje a escala local. Esta diversidad estructural refleja directamente diferentes niveles de organización del trabajo. Los canales troncales probablemente requirieron la convergencia de varios grupos de parentesco o aldeas vecinas, mientras que los pequeños camellones periféricos podías ser construidos y gestionados de manera autónoma por un solo núcleo familiar. El cálculo del esfuerzo: semanas de trabajo colectivo frente a siglos de uso A partir del número y volumen de las 63 plataformas habitacionales registradas en el área de estudio, los investigadores estimaron que la zona albergó una población estable de aproximadamente 1.600 personas. Asumiendo un criterio demográfico conservador, se calculó una fuerza laboral activa de 800 individuos. Al cruzar los metros cúbicos de sedimento removido con la capacidad física humana media, las cifras matemáticas derribaron la noción de la necesidad de grandes contingentes de esclavos o siervos. El estudio determinó que esa comunidad de 800 trabajadores habría sido capaz de construir la totalidad del sistema de 500 hectáreas analizado en un periodo de entre 0,7 y 1,5 meses. En términos estacionales, esto significa que la obra completa podía ejecutarse en menos de la mitad de una sola estación seca, la cual suele prolongarse entre tres y cuatro meses en el Caribe colombiano. Lea también: Defensoría pide acelerar decisión de findo sobre el caso de La Mojana El contraste entre la labor individual y la acción comunitaria resulta elocuente. La estructura de mayor envergadura documentada en el lote de San Marcos exigió el movimiento de unos 1.951 metros cúbicos de tierra. Si una sola familia compuesta por cinco integrantes hubiese intentado erigirla en solitario, habría necesitado entre 78 y 156 días de trabajo continuo. En cambio, cuando esa misma tarea se distribuía entre los 800 brazos de la comunidad, la monumental estructura quedaba concluida en menos de cuatro horas. Estas labores se ejecutaron bajo condiciones físicas complejas. Los suelos de La Mojana están dominados por arcillas pesadas y compactas que se vuelven extraordinariamente difíciles de excavar cuando se secan. Además, estas poblaciones no disponían de herramientas de metal ni de animales de tiro, sirviéndose probablemente de azadas y palas de maderas duras locales. En cuanto al mantenimiento, el modelo teórico demostró que mantener el sistema plenamente operativo a lo largo del tiempo no requería una servidumbre permanente. Restaurar la totalidad de las elevaciones e integrar los sedimentos fértiles una vez por generación —tomando como estándar un ciclo de 25 años— exigía apenas unos pocos días de trabajo comunitario al año. La infraestructura no era fruto de un esfuerzo desesperado ni extenuante, sino de una rutina estacional perfectamente acoplada al ritmo del medio ambiente. Una visión anfibia para enfrentar los desafíos del presente Las evidencias arqueológicas indican que el complejo hidráulico de La Mojana no fue diseñado ni construido de una sola vez como un megaproyecto estatalizado. Por el contrario, se trató de una red orgánica que se fue expandiendo, modificando y superponiendo de forma modular a lo largo de más de mil años, desde los últimos siglos antes de nuestra era hasta aproximadamente los siglos X y XI d.C. Esta comprensión histórica adquiere un valor urgente en el contexto contemporáneo. En las últimas décadas, los intentos por controlar las dinámicas hídricas de La Mojana mediante la ingeniería civil moderna han privilegiado la construcción de rígidos murallones, diques y jarillones destinados a contener la fuerza de los ríos San Jorge, Cauca y Magdalena. Sin embargo, este enfoque de contención ha mostrado serias limitaciones ante el cambio climático. Entre los años 2021 y 2023, las rupturas de diques e inundaciones en la región dejaron a más de 500.000 personas damnificadas, destruyendo cosechas y medios de vida. Frente a la rigidez de los diques modernos, la tecnología ancestral anfibia proponía una filosofía opuesta: no luchar contra el agua, sino convivir con ella. Los campos elevados actúan como esponjas territoriales que almacenan los excedentes de las crecientes durante el invierno, previniendo riadas destructivas, y retienen la humedad necesaria en el subsuelo para mantener la agricultura y la pesca durante los meses de sequía. Lea también: Continúa la emergencia por inundaciones en La Mojana Este saber no ha quedado confinado a los libros de historia. En el municipio de Córdoba, la asociación comunitaria APROPAPUR lleva desde el año 2012 liderando un proyecto de recuperación de camellones ancestrales en una extensión de seis hectáreas. Con la participación directa de unas 30 personas, la iniciativa beneficia a cerca de un centenar de pobladores pertenecientes a 30 familias locales. Durante las temporadas de lluvias intensas, estas comunidades mantienen sus cultivos a salvo en las terrazas elevadas y, cuando sobreviene el periodo seco, conservan la reserva hídrica en los canales adyacentes. El hallazgo de Cambridge y el ICANH no solo reescribe las teorías sobre la organización del poder político y el trabajo en las sociedades prehispánicas de América del Sur. Entrega también una lección de soberanía territorial para el siglo XXI: las infraestructuras más duraderas, sostenibles y capaces de resistir el embate de los siglos no siempre nacen de la imposición de reyes o gobiernos centralizados, sino de la inteligencia colectiva de comunidades que aprendieron a cooperar entre sí y a fluir con el territorio que habitan. La ingeniería anfibia de los camellones Zenú La tecnología agrícola desarrollada por la cultura Zenú en la Depresión Momposina no consistió únicamente en cavar zanjas para amontonar tierra. Constituyó un sistema integrado de ingeniería ambiental, microclima y dinámica de fluidos que funcionó de manera ininterrumpida durante casi dos milenios. En un ecosistema caracterizado por la alternancia entre inundaciones masivas e intensas sequías estacionales, los Zenúes diseñaron una solución territorial que aprovechaba las leyes de la física y los ciclos biológicos de los humedales para autorregular el agua y regenerar la fertilidad del suelo sin agotar sus nutrientes. Geometría hidráulica y control de caudales El primer desafío técnico al que se enfrentaban los Zenúes era la fuerza destructiva de las crecientes de los ríos San Jorge, Cauca y Magdalena. Construir canales en la misma dirección de la corriente principal habría acelerado la erosión y la colmatación de los cauces. Por esta razón, el diseño trazó canales artificiales orientados de forma perpendicular a los caños y ríos principales. Al disponer los canales en ángulo recto respecto a la corriente, el agua de las crecientes no ingresaba con violencia, sino que se veía obligada a perder energía cinética al chocar contra el flanco de la red de canales. Esta desorientación del flujo reducía de forma drástica la velocidad del agua, transformando una riada turbulenta en un ascenso gradual y controlado del nivel hídrico. Además de la disposición perpendicular, en muchas áreas se utilizó una geometría en patrón ajedrezado o de retícula entramada. Esta configuración creaba un laberinto acuático con Múltiples intersecciones que amortiguaban las ondas de crecida. Durante la época de lluvias, el laberinto distribuía homogéneamente el exceso de agua por miles de hectáreas; durante la temporada seca, las intersecciones retenían bolsas de agua e impedían que el líquido se escurriera velozmente hacia los grandes ríos, conservando el recurso en el territorio durante los meses de estiaje. Lea también: Fallas operativas y alertas ignoradas hunden a Córdoba bajo el agua Microtopografía y sub-irrigación por capilaridad Los camellones o crestas elevadas se erigieron con alturas que oscilaban entre 0,5 y 2 metros sobre el nivel promedio de la inundación, alcanzando anchos de entre 10 y 20 metros y longitudes que podían superar varios cientos de metros. La función microtopográfica esencial de estas plataformas era mantener el sistema radicular de las plantas por encima de la capa de saturación de agua, evitando la asfixia radicular provocada por la anoxia del suelo inundado. El verdadero prodigio hidrológico de la cresta residía en el mecanismo de sub-irrigación pasiva por tensión superficial y capilaridad. Mientras el exceso de agua permanecía estabilizado en los canales adyacentes, la humedad ascendía vertical y lateralmente desde el canal hacia el interior del lomo del camellón a través de los poros de la arcilla. Las raíces de cultivos como el maíz, la yuca, la batata o las auyama recibían un suministro constante de agua directamente en la zona subterránea, sin necesidad de riego por superficie y sin el riesgo de que la costra superior del suelo se compactara o erosionara. Biogeoquímica del suelo y auto-fertilización biológica En las regiones tropicales de bajas latitudes, las lluvias intensas y las altas temperaturas tienden a lixiviar los nutrientes solubles del suelo rápidamente. Los Zenúes resolvieron este problema convirtiendo los canales en fábricas naturales de fertilizante orgánico y mineral mediante un ciclo cerrado de mantenimiento. Durante las crecientes, las aguas fluviales transportan suspendidas enormes cantidades de limo, arcilla y minerales arrastrados desde las cadenas montañosas de los Andes. Al ingresar a la red de canales perpendiculares y reducirse drásticamente la velocidad del flujo, los sedimentos más finos y ricos en minerales decantaban de forma natural en el fondo de los canales. Paralelamente, las zanjas con agua estancada o de flujo lento se convertían en ecosistemas idóneos para la proliferación de macrófitas acuáticas, algas, bacterias fijadoras de nitrógeno y una abundante biomasa vegetal y animal. La descomposición de esta materia orgánica en el lecho del canal generaba un lodo altamente enriquecido con nitrógeno, fósforo y potasio, combinado con los excrementos acumulados de la fauna piscícola. En cada periodo de sequía o durante las faenas de limpieza estacional, los agricultores extraían manualmente este sedimento del fondo de las zanjas y lo depositaban sobre la parte superior de los camellones. Este dragado periódico cumplía dos objetivos simultáneos de vital importancia: descolmatar el canal para asegurar la navegación y la capacidad de almacenamiento de agua, y reponer de forma permanente la capa arable del camellón con abono orgánico fresco. De este modo, la fertilidad de la tierra se renovaba cíclicamente sin requerir insumos externos ni descanso prolongado de los suelos. Lea también: Gobierno decreta nueva emergencia económica por crisis en Córdoba Inercia térmica y amortiguación del clima El gran volumen de agua almacenado en la densa red de canales circundantes funcionaba como un amortiguador de temperatura para las plantas. El agua posee un calor específico elevado, lo que significa que absorbe grandes cantidades de radiación solar durante el día sin experimentar un aumento drástico de su temperatura. Durante las horas nocturnas, cuando la temperatura del aire en las sabanas caribeñas descendía, la masa de agua retenida en los canales comenzaba a liberar gradualmente el calor acumulado hacia el ambiente inmediato y hacia la base de los camellones. Esta radiación térmica infrarroja creaba un microclima estable que protegía las hojas y los tallos contra el estrés térmico, acelerando los procesos metabólicos de las plantas y acortando los tiempos de maduración de las cosechas. Policultivo integrado y ecosistema agro-piscícola La ingeniería hidráulica Zenú no estuvo concebida de forma aislada para la agricultura, sino como un sistema simbiótico de producción de alimentos donde la tierra y el agua operaban como una sola unidad productiva. Durante la época de lluvias, cuando los canales se llenaban, la red se transformaba en un entorno de cría y alevinaje para especies ícticas migratorias como el bocachico, el bagre y la dorada. Las comunidades instaladas en las plataformas elevadas practicaban la pesca directa desde las orillas de sus viviendas o mediante trampa selectiva en los estrechamientos de los canales. Al bajar el nivel del agua en el verano, se clausuraban estratégicamente ciertos tramos de canales mediante empalizadas móviles de madera o caña, reteniendo agua y peces en albercas profundas. Este manejo aseguraba proteína animal constante durante la sequía, al tiempo que las laderas de los camellones que iban quedando expuestas al desecamiento gradual se aprovechaban para sembrar cultivos de ciclo corto en los limos frescos y húmedos. La alternancia de roles entre agricultor y pescador garantizaba la soberanía alimentaria de la población independientemente del rigor de la estación climatológica.

  • Economía colombiana sigue creciendo por el gasto público

    Por: Jorge Vergara Carbó La economía colombiana en el primer semestre del año 2026, creció en el 2.9%, con relación al primer semestre de año pasado. En el primer trimestre de este año, el PIB creció en el 2.2% y en el segundo trimestre el crecimiento fue del 3.5% (256.9/248.1). En ambos trimestres del 2026, el crecimiento es impulsado por el gasto del consumo final (gasto de los hogares +gasto del gobierno) que crece a tasas del 4.2% y 4.4% respectivamente, impulsado por el gasto del gobierno que crece a tasas del 13.2% y 12.2% (ver CUADRO No 1). Mientras el gasto de las familias solo crece al 2.8%, y la FBK, como las exportaciones crecen a porcentajes muy bajos 0.07% y 0.03%. En su defecto las importaciones crecen al 5.6%, incrementando el déficit de cuenta corriente que es del 5.8% del PIB de 2025. Lea también: La economía colombiana crece por el gasto público Definitivamente, el PIB crece por el aumento en el gasto público a tasas por encima del 12%, de haberse mantenido el gasto público a los niveles del segundo trimestre del año 2025, unos $41.7 billones y no los $46.8 billones de este año, la economía hubiera crecido a una tasa del 1.8%, y no al 2.9%. (para obtener este resultado reste 46.8 -41.7 =5.1 y esa cifra réstela del PIB 256.9=251.8 +247.6 =499.4 PIB 2026 segundo semestre, divida499.4/490.4 = 1.8%). No hay duda, que el gasto público jalona la economía de un país, lo demostramos en el ejercicio anterior, el crecimiento del 2.9% en el primer semestre lo explica en gran parte el gasto público. Si ese gasto público obedece a un uso racional del mismo, es decir disminuyen gastos inoficiosos , subsidios otorgados a sectores productivos que no lo requieren al igual que estratos sociales que no los necesitan, disminuyen su planta de personal y las OPS ,eliminan privilegios tributarios innecesarios, evitan la corrupción en obras suntuarias , si eso lo logran bienvenido el gasto público, porque los ingresos tributarios son escasos y por ello hay que invertirlos en obras de infraestructura que generen riqueza y por ende ingresos futuros y progreso a las regiones. Si se invierten en educación pública a todos los niveles de calidad, en confianza al inversionista, en seguridad ciudadana, en obras de infraestructura podemos garantizar un crecimiento de la economía sostenible en el tiempo, a tasas mayores de las actual. Pero cuando la economía crece por un gasto público desbordado generando un déficit fiscal del 7% del PIB, un sobre endeudamiento superior al 60% del PIB, ese crecimiento no es sostenible en el tiempo. Ningún gobierno puede seguir gastando más de lo que le ingresa (déficit primario del 3.6 del PIB), ni endeudarse por encima de su capacidad de endeudamiento ($1.167 bill, $900 interna) porque puede caer en Default, y eso le cierran todas las puertas y el crédito se le encarece El gasto público del gobierno Petro se destinó en gran medida a gastos de funcionamiento, en las famosas OPS, en corrupción y subsidios que no hay como sostenerlos, el 65% de su ´presupuesto anual es para gasto de funcionamiento , frenó las obras de infraestructura representan teóricamente el 15% del PGN, no se construyeron las universidades públicas y colegios prometidos, los aeropuertos de la Guajira, Tolú-Coveñas, no se titulizó la totalidad de la tierra entregada a los campesinos, no se pagaron los subsidios de los servicios públicos, y el país está al borde de un apagón por atrasos en la entrada de los proyectos de generación y trasmisión y principalmente el Caribe por los problemas financieros, administrativos y técnicos de AIRE(intervenida) y AFINIA. Desde el punto de vista de los sectores productivos, quién jalona la economía es la Administración Pública en todo su contexto que crece al 7.9%, tal como en el gasto el sector público es la clave. Lea también: Economía colombiana creció un 2.1% durante el primer trimestre De acuerdo al cuadro No 2, el sector productivo que jalona la economía colombiana es la administración púbica 7.9%, que representa el 16.7% del PIB del primer semestre de este año, los otros sectores que aportan son: el comercio al por mayor y detal con el 2.7%, y contribuye con el 17.2% del PIB, estos dos sectores explican el 34% del PIB colombiano. La agricultura con un crecimiento negativo en el semestre (1.7), representa el 6% del PIB, y la construcción que es el otro sector que no crece (1.0), aporta el 3.9 del PIB. Por su parte la industria, que contribuye con el 2.4% del PIB, solo representa el 11% del mismo, porcentaje que demuestra el bajo nivel de la industria en Colombia sector que en vez de participar más en la actividad económica viene disminuyendo año a año, sin que los gobiernos de turnos pongan en marcha un verdadero plan de recuperación de ese sector, que es altamente generador de empleo bien remunerado. Para una referencia, señalamos la participación de la industria año 2026, de algunos países con relación al PIB: China 47%, incluye construcción; Camboya 42%; Japón 30%; Vietnam 38%, incluye construcción; India 27%; USA 17.6%; México 30%; Brasil 21%; Chile 30%, incluye minería; Perú y Argentina 17% y Colombia 11%. El país necesita contar con una política industrial de largo plazo orientada a la exportación de bienes y servicios, empresas que deben ubicarse en las regiones costeras mediante estímulos garantizados en el tiempo, proceso que debe ir de la mano del desarrollo de la agricultura como base para una agroindustria que le agregue valor a los productos del campo generando empleo productivo y de buena remuneración, igualmente ligada esa política a la industria minera para lograr transformar esos productos en bienes finales de alto valor, como también ligado al desarrollo de la industria de la construcción. Lea también: Recomendaciones del Banco Mundial para generar empleo No podemos seguir en lo mismo, que la inversión en el PIB es inferior al 16%, que los ingresos son inferiores a los gastos, y que el gasto público es el que jalona la economía, tenemos un nuevo gobierno que esperamos realice los cambios que se tienen que dar para que el país pueda alcanzar tasas de crecimiento por encima del 4.5%, pero con una participación de la industria del 25% del PIB, con exportaciones superiores a los US$100.000 millones, con la visita anual de 10 millones de turistas, con un sector minero-energético fortalecido, sin déficit fiscal superior al 3% del PIB, bajo endeudamiento , baja corrupción. Un gobierno que cambie la estructura del PGN, donde la inversión llegue por lo menos al 40% del presupuesto, el servicio de la deuda al 10%, y los gastos de funcionamiento por su inflexibilidad (gastos amarrados por ley, pensiones, SGP, educación) el 50%. Lo ideal inversión 60%. El día que se logren esos cambios el país cambiará y crecerá a tasas por encima del 4.5%. Este año creceremos posiblemente entre el 2.6% y el 3%. ¿Será posible que el gobierno de la “¿Patria Milagro”, logré los cambios que se necesitan?

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