El colapso del campo magnético cambió la historia de la humanidad
- Acta Diurna
- hace 2 dÃas
- 3 Min. de lectura

Hace 42,000 años, la Tierra se sumergió en un escenario apocalÃptico. No fue un meteorito ni una glaciación repentina lo que alteró el curso de la vida, sino un fenómeno invisible pero devastador: la inversión de los polos magnéticos de la Tierra.
Un nuevo estudio multidisciplinario publicado en la revista Science revela que este evento, combinado con cambios en el comportamiento solar, provocó una crisis ambiental global que pudo haber sentenciado a los neandertales.
El evento de Laschamps y el caos global
El polo norte magnético no es estático; suele oscilar cerca del polo geográfico. Sin embargo, hace 42,000 años ocurrió el Evento de Laschamps, una migración drástica donde los polos prácticamente intercambiaron lugares.
Los efectos fueron dignos de una pesadilla climática:
Escudo roto: La capa de ozono fue desmantelada por la radiación.
Cielos eléctricos: Tormentas eléctricas sin precedentes azotaron los trópicos.
Auroras globales: El viento solar generó luces espectaculares en todo el planeta, no solo en los polos.
Clima extremo: El aire ártico invadió América del Norte, mientras los glaciares avanzaban y los patrones de lluvia se alteraban violentamente.
"Durante este periodo, la fuerza del campo magnético se desplomó a menos del 6% de su intensidad actual. Una brújula de entonces habrÃa sido incapaz de encontrar el norte", explican los investigadores.
Los árboles Kauri: la "Piedra Rosetta" de la prehistoria
Para reconstruir este caos, los cientÃficos analizaron los antiguos árboles kauri de Nueva Zelanda. Estos gigantes, conservados en sedimentos durante más de 40,000 años, guardan en sus anillos de crecimiento un registro impecable del pasado.
Al estudiar estos anillos, se detectó un aumento masivo de radiocarbono en la atmósfera, prueba irrefutable del colapso magnético. "Los árboles kauri nos permiten unir los registros de cambios ambientales en cuevas, núcleos de hielo y turberas de todo el mundo", afirma el profesor Alan Cooper, codirector del proyecto.
Consecuencias biológicas inmediatas
Gracias a esta nueva escala de tiempo, se ha podido vincular el colapso magnético con eventos clave:
Extinción de la megafauna: En Australia, la alteración de los vientos del oeste y los cinturones de lluvia provocó sequÃas que acabaron con canguros y vombátidos gigantes.
El fin de los Neandertales: En Europa, el cambio climático abrupto y la exposición a la radiación ultravioleta (UV) aceleraron la desaparición de nuestros parientes evolutivos.
El Sol como catalizador del desastre
El estudio no solo culpa al magnetismo terrestre. Durante este cambio, el Sol pasó por varios "mÃnimos solares", periodos de baja actividad pero con llamaradas solares inestables y masivas.
Sin el escudo magnético habitual, los rayos cósmicos de alta energÃa penetraron la atmósfera superior, cargando las partÃculas de aire y destruyendo el ozono estratosférico. La Tierra quedó, literalmente, a merced del espacio exterior.
Refugio en las cuevas y el nacimiento del arte
Este bombardeo de radiación ultravioleta sin precedentes obligó a los humanos modernos a buscar protección bajo tierra. Según los investigadores, esto explica un fenómeno arqueológico intrigante: el florecimiento repentino del arte rupestre hace 42,000 años.
Las cuevas no eran solo galerÃas de arte; eran búnkeres naturales contra un sol que quemaba la piel y un cielo que parecÃa romperse. Para los humanos de la época, debió sentirse, genuinamente, como el fin de los tiempos.



