Los grupos armados miden pulso con el ultimátum de De la Espriella
- Acta Diurna

- hace 2 días
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La victoria electoral de Abelardo De la Espriella ha sacudido de inmediato el tablero del orden público en Colombia. Su declaratoria de que "en la era del tigre se acabó la complacencia con el crimen", acompañada de un tajante ultimátum de 30 días para que las organizaciones criminales se sometan a la justicia ordinaria sin concesiones políticas, ha provocado reacciones urgentes —y drásticamente distintas— por parte de los principales grupos armados del país.
A pocas semanas de la posesión presidencial del próximo 7 de agosto de 2026, el panorama nacional oscila entre el desafío frontal y las propuestas de negociación con condiciones. Este es el mapa de respuestas al ultimátum que marcará el inicio del nuevo ejecutivo.
El desafío armado de las disidencias de Alias 'Calarcá'
La respuesta más violenta provino del norte de Antioquia. Pocas horas después del anuncio de De la Espriella, el Frente 36 de las disidencias de las FARC, bajo el mando de alias 'Calarcá', perpetró una ofensiva terrorista en el sector de La Paulina, en el municipio de Valdivia. El grupo instaló cuatro artefactos explosivos de alto poder en la Troncal de Occidente, paralizando el transporte hacia la Costa Caribe.
Tras la intervención del Ejército para desactivar las amenazas, quedó al descubierto un grafiti en el asfalto con una dedicatoria explícita: "No copiamos de Tigre ni de paramilitares". Este acto no solo buscó desafiar la retórica de mano firme del mandatario electo, sino medir la capacidad de respuesta militar en una zona donde De la Espriella obtuvo el 44,03% de los votos en la segunda vuelta.
La propuesta de negociación condicionada del Clan del Golfo
Por su parte, la mayor estructura de crimen organizado y narcotráfico de Colombia, el Estado Mayor Central de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) o 'Clan del Golfo', optó por una estrategia política. A través de una carta abierta, manifestaron su disposición de avanzar hacia la pacificación, pero fijando sus propias líneas rojas.
En lugar de aceptar un sometimiento incondicional ante los tribunales ordinarios como exige el gobierno entrante, el Clan del Golfo planteó formalmente el establecimiento de una mesa de diálogo que reconozca las realidades sociales y las dinámicas territoriales de sus zonas de influencia. El movimiento representa un temprano pulso de legitimidad, buscando forzar un estatus de negociación que la plataforma del presidente electo ha rechazado históricamente.
Conquistadores de la Sierra Nevada también ponen condiciones
En el departamento del Magdalena y el Parque Nacional Natural Tayrona, las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) emitieron un documento público solicitando un acercamiento formal antes del 7 de agosto.
Acorralados por una doble confrontación —combates intermitentes con el Ejército y una cruenta disputa territorial contra el Clan del Golfo que mantiene en confinamiento a comunidades indígenas como los Arhuacos—, las ACSN exhortaron a De la Espriella a "escuchar las voces de los territorios". Argumentan que cualquier proceso de transición o eventual sometimiento debe incluir garantías comunitarias, inversión social y un fortalecimiento real de la presencia institucional en la Sierra Nevada.
El silencio crítico del ELN
Por su parte, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha optado por mantener hasta ahora un hermetismo estratégico frente a las declaraciones del nuevo mandatario, aunque sus frentes urbanos y regionales ya preparan el terreno ideológico para el choque institucional. Históricamente reacio a los esquemas de "sometimiento judicial" ordinario —al autodefinirse como una organización político-militar de insurgencia—, se prevé que el ELN reciba el final del plazo de 30 días en una posición de total distanciamiento de la agenda del presidente electo.
Analistas en seguridad advierten que este grupo armado ilegal utilizará este período de transición para consolidar sus posiciones fronterizas y sus fuentes de financiamiento ilícito, previendo una inevitable reactivación de los combates de alta intensidad en regiones críticas como el Catatumbo y Arauca tan pronto se consume la posesión presidencial el próximo 7 de agosto.
El país en total expectativa
Mientras el equipo técnico de De la Espriella y su vicepresidente, José Manuel Restrepo, ordenan priorizar el fortalecimiento de las Fuerzas Militares, los grupos ilegales ensayan distintas estrategias (el terrorismo vial, la carta política, la presión humanitaria y el silencio estratégico) para demostrar que el control de las zonas que tienen bajo su control.
El mes de plazo otorgado por el nuevo gobierno avanza en medio de una profunda expectativa nacional. La efectividad de la política de seguridad y sometimiento judicial sin atenuantes de la administración entrante se medirá, precisamente, por su capacidad de someter estas diversas realidades regionales al imperio de la ley, sin que el costo de la transición lo paguen las comunidades confinadas en los territorios.



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