Conquistadores de la sierra Nevada plantean diálogo con De la Espriella
- Acta Diurna

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Tras el contundente ultimátum emitido por el presidente electo Abelardo de la Espriella, quien fijó un plazo inamovible de 30 días para que las organizaciones criminales se sometan a la justicia, las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) han manifestado públicamente su intención de buscar un acercamiento formal con el nuevo Gobierno antes de su posesión formal el próximo 7 de agosto de 2026.
El pronunciamiento del grupo armado, con fuerte presencia criminal e histórica injerencia en el Parque Nacional Natural Tayrona y el departamento del Magdalena, surge en respuesta al discurso de de la Espriella. En dicha alocución, el mandatario electo advirtió de manera tajante que "en la era del tigre se acabó la complacencia con el crimen" y que aquellos que persistan en actividades delictivas como la extorsión, el narcotráfico y el terrorismo enfrentarán todo el uso legítimo de la fuerza del Estado.
A través de un documento público, las ACSN exhortaron al presidente electo a "escuchar las voces de los territorios" y plantearon la necesidad de reactivar canales de diálogo. Según argumenta la organización ilegal, cualquier proceso de transición o eventual sometimiento debe venir acompañado de "garantías para las comunidades, inversión social y un fortalecimiento real de la presencia institucional" en las estribaciones de la Sierra Nevada.
Este giro en la postura de las ACSN ocurre en un escenario de alta tensión y confrontación militar en la región del Magdalena, donde el grupo no solo sostiene combates de forma intermitente contra el Ejército Nacional, sino que también libra una cruenta disputa territorial contra el Clan del Golfo (EGC). La Defensoría del Pueblo y diversas comunidades indígenas —como los Arhuacos— han denunciado graves afectaciones humanitarias a raíz de estos choques, incluyendo confinamientos, desplazamientos forzados y víctimas civiles.
Con este llamado de las ACSN, el panorama de la seguridad en el norte del país entra en una fase de profunda expectativa política. El país queda a la espera de ver cómo se articulará administrativamente la política de sometimiento y seguridad democrática del nuevo ejecutivo, cuyo enfoque inicial descarta concesiones políticas y prioriza el imperio de la ley y la acción contundente de la fuerza pública.



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