Lo que permitió la democracia: un cambio radical de poderes

Por: Sara Marín V.



Al estilo de Gabo mucho se dijo que algo muy grave iba a suceder en este pueblo, tomando como este pueblo a nuestro país, ese algo muy grave era nada más y nada menos que un fraude, un fraude electoral.


Pero no, en menos de dos horas el domingo 19 de junio, Alexander Vega, el registrador nacional lideró un excelente trabajo de escrutinio que dio como resultado la victoria tan trabajada de Gustavo Petro.


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Más de once millones y medio de colombianos decidieron que sería este el nuevo presidente, por fortuna el candidato perdedor Rodolfo Hernández aceptó los resultados, y Petro dejó de lado el peligroso discurso que manejó en un inicio de su campaña en el que afirmaba que en Colombia la tal democracia no existía.


Porque paradójicamente fue a través del voto popular que llegó después de treinta años de carrera política un exguerrillero del M-19 a ocupar el máximo cargo, algo que constituye un hito para la democracia en la historia del país, y que como han dicho algunos analistas, demuestra que es posible llegar al poder por medio de vías legales y deslegitima de gran forma las luchas armadas.


El triunfo de Petro sí o sí es histórico para un país como el nuestro, que hace más de doscientos años manejaba una misma línea política, existen quienes incluso han afirmado que es la muestra de que la democracia ha madurado.


Sin embargo, el nuevo presidente se encuentra ante grandes y nada fáciles retos en diversos temas que a la larga terminan siendo transversales: credibilidad en las instituciones por parte de los ciudadanos, recuperación de la economía después de las secuelas que dejó la pandemia, crisis de gobernabilidad, aspectos sociales manifestados en el estallido social, solo por mencionar algunos.


Y la creación de un consenso nacional que permita un diálogo entre los diferentes actores del país y logre disminuir la gran polarización en la que hemos estado inmersos desde hace años.


División que también se hizo visible en las elecciones del pasado domingo donde Hernández sacó 10.580.412 votos, un resultado que a decir verdad sorprendió teniendo en cuenta que era la primera vez que este candidato aspiraba a la presidencia.


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La diferencia entre Petro y Hernández fue tan solo de un poco más de 700.000 votos, marcando de nuevo en nuestro mapa electoral la visión de lo que parecen ser dos países diferentes, por un lado, unas periferias olvidadas, con pocas oportunidades de desarrollo integral que está vez optaron por Petro y por el otro una zona central, a excepción de la capital, que decidió apoyar a Hernández.


Pero con todo esto, ¿Quién ganó en las pasadas? Sin pensarlo dos veces ganó la democracia.