´Barbalandia´, una historia frecuente



Para nuestra historia, "Barbalandia" es el lugar donde viven especies de "bárbaros". La palabra bárbaro viene del griego bárbaros. Originariamente servía para referirse a los extranjeros (el que no sabe hablar la lengua originaria) después, por extensión, a quienes son rudos e incultos. Por lo general eran barbones al dejar que creciera el pelo


El hombre es una unidad micro, una miniatura frente al universo, frente al mundo, frente a los fenómenos que aún no comprende porque no los conoce. La miniatura humana se sorprende frente a las cosas inconmensurables, gigantes.


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La relación micro-macro está presente siempre en la vida humana.

Podemos sentir miedo o admiración frente a lo omni, lo mega y lo macro. La presencia omnipotente de Dios, la presencia inconmensurable del universo y los horizontes extensos del planeta, el monte Everest, los océanos. Pero también nos sorprende como la miniatura humana ha logrado construir obras gigantes. Admiramos a nuestros mini-congéneres por el esfuerzo gigante en la construcción de obras faraónicas. El ingenio gigante de la inteligencia y los esfuerzos descomunales son dignos de admiración. La mente científica se agiganta para estudiar y comprender la naturaleza y la técnica se convierte en titán para construir obras apoteósicas. Los rascacielos nos recuerdan el desafío a la ley de la gravedad aunque resulte superfluo el intento de “conquistar” el cielo.


Entonces la historia, escrita por los historiadores oficiales (la mayoría de mentalidad pequeña) sobredimensionará los hechos y endiosará a los protagonistas. Dirá que hay grandes hombres con mentes gigantes. Las tiranías, las dictaduras, los totalitarismos, las colonizaciones, esclavitud, racismo y todo tipo de opresión son inconmensurables, es cierto, pero por el enorme daño causado a inmensas poblaciones de hombres, mujeres y niños, débiles e inocentes. Y entonces desde la perspectiva del poder para dominar, habrá hombres grandes y miniaturas humanas.


Quienes ignoran como se construyeron las gigantes obras arquitectónicas se sentirán pequeños al observarlas. Un latino, miniatura citadina, que llega a lavar platos y sanitarios a New York o Miami y que se ha aprendido algunas frases del inglés, solo atinará a exclamará: ¡Oh my God!, al ver los imponentes rascacielos.


Alguien que venga de acullá de pueblos polvorientos o de allende del monte al llegar a Barbalandia y observar las obras ´gigantes´ puede exclamar: ¡No joda cipote vaina mamellua! Pueden quedar atónitos, sorprendidos quienes acostumbrados a la batea para lavar, la letrina que todavía las usan o la alberca para almacenar agua se encuentran de topetazo con un mega tanque construido en arenas movedizas, de seguro exclamarán: ¡Jueputa!... ¿Cómo lo hicieron? Por solidaridad con esa gente pobre yo también me sorprendo y me pregunto: ¿Cómo hicieron para enterrar esa gigantesca montaña de dinero? Para no herir susceptibilidades tengo que decir que a esa vaina se le llama: mega progreso a instancias de la megalomanía chambona.


La exageración es admiración por lo grande, como cuando alguien muy rico pero de escasos estudios le celebra el cumpleaños a su pequeño hijo consentido y para ufanarse de su poder económico pide que le diseñen una piñata "mamellua" en donde introduce consolas de PlayStation, Smart tv, Smartphone, tablets y computadoras portátiles. Desde la perspectiva de su mi-cerebro no advierte el riesgo que representa para la vida e integridad física de los niños invitados a la fiesta de cumpleaños a la hora de partir la piñata.


El mini-ciudadano siente admiración por lo gigante, o por lo amplificado que es una variante del gigantismo, pero también admira la belleza, la estética como algo grandioso, exótico, fuera de lo común. Lo común es lo ordinario, feo, horrible.


Lo gigante puede significar que algo "bueno" está ocurriendo en la aldea. ¡Llegó el progreso!, dirán con admiración los más. No obstante puede resultar un regreso o un atraso y el mundo nos verá como retrasados.


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Las pirámides fueron consideradas como obras faraónicas que no servían para nada excepto para gastar innecesariamente recursos económicos y humanos. La Gran Pirámide de Giza fue construida con la fuerza vilmente explotada de 10.000 obreros la mayoría provenían de familias pobres del norte y del sur de Egipto, aunque no eran esclavos sino hombres libres, fueron explotados en trabajos extremadamente duros que causó la muerte a muchos.


Las obras faraónicas se construyeron mediante la recaudación de impuestos y contribuciones que se hacían jerárquicamente desde los diferentes nomos hasta llegar a la estructura centralizada a nivel del país.


Alguien como yo, un mini-ciudadano, le ha bastado hacer uso de un mínimo esfuerzo intelectual para descubrir que lo máximo puede resultar siendo lo mínimo o que detrás de lo grandioso se oculta lo mínimo, lo menos, lo pequeño. Lo mínimo puede ser cuantificado como: uno o unos cuantos beneficiándose de lo máximo.


El malecón puede parecer un "buenecon" a los ojos de los incautos ciudadanos barbalanderos. Puede parecer que ya no estamos de espaldas al rio, pero puede resultar en un retraso un volver atrás, a lo mismo. El vocablo atrás hace referencia a trasero, lo que está detrás del cuerpo humano y, por la pestilencia a detritus del malecón significa que nuestros traseros están detrás del rio, que cada vez que vamos al sanitario a "despedir a unos amigos del interior" estos llegan directamente al rio, a cielo abierto, por las boca salidas que están justamente debajo del mal hecho malecón y entonces rompiendo el equilibrio ecológico deja de ser un buen malecón para convertirse en un malucón.


El gigantismo-enanismo tiene visiones ópticas diferentes de acuerdo a quien este observando. Supongamos que nos invaden extraterrestres gigantes de 50 metros de estatura, para ellos, la torre Eiffel puede ser una escalera doméstica que alguien abandonó en la calle. Para King Kong la torre de Wall Street puede ser un árbol de cemento.


Es probable que las grandes ciudades de los países ricos estén sobre pobladas de mini-ciudadanos, mientras que en los Estados del mini-mundo haya ciudades grandes con mini-ciudadanos disminuidos por alienación mental.


Y luego por embrutecedora repetición mediática nos "obligan" a decir: "Mi ciudad", pero "mi" puede ser una posesión mínima o máxima dependiendo de quien sea el poseedor y cómo y con cuales medios se obtuvo la cosa poseída.


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Como en la construcción de obras faraónicas, siempre habrá sacrificios hasta de la vida misma y siempre habrá idiotas dispuestos a sacrificarse. Entonces podrán decir con admiración: "cipote obra mamellua, hermosa", sin importar que estén hambrientos porque sacrificaron el pan para que se construyera la obra, que no los beneficia a ellos ni valoriza sus predios, que en cambio beneficia los grandes negocios turbios de una minoría a costa del sacrificio de quienes sacrifican el pan para pagar impuestos y contribuciones. ¿"Mi ciudad"? ¡bueno sí!, porque ya te cobraron por adelantado el "derecho" a pisarla.


Las obras faraónicas pueden significar: fastuoso y por fastuoso se entiende: “lujoso, magnífico, digno de verse”. Sin embargo no todo lo grandioso es fastuoso, digno de verse, si es maloliente se pueden perder las ganas de verse y si está mal hecho o sirve de muy poco, también.