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Tres objetivos para el cambio en Polonuevo



Los economistas caribeños Adolfo Meisel Roca y Antonio Hernández Gamarra, reconocidos entre los más importantes de Colombia, coinciden en resaltar entre los obstáculos mayores para el desarrollo socioeconómico de la región Caribe a las bajas capacidades que se tienen a nivel local para los gobiernos y la economía.


Tienen razón. La historia ya muestra que la mayoría de los municipios han sido aportantes de cerebros para las grandes ciudades y la violencia terminó apropiándose de los poderes en numerosos municipios, especialmente en los sures, al expandirse las guerrillas izquierdistas en la década de los ochenta con agravamiento de las situaciones por la respuesta paramilitar de derecha en los noventa que, en parte, se financiaron, especialmente esta última, con las transferencias que envió la nación para salud, educación, agua y alcantarillado. Las secuelas del despojo están totalmente vigentes en insuficientes mejoras en los servicios mencionados en cuanto a coberturas, pero lejos todavía de los anhelos en calidad.



Meisel, actual rector de Uninorte, ha expuesto en lo corrido de este siglo, por tanto, que la prioridad regional es la formación de capital humano y Hernández Gamarra, ya retirado después de una intensa y extensa vida académica y como servidor público, es autor del ensayo Agenda Caribe, entre otras publicaciones. Sus trabajos, al igual que los de otros investigadores, como Amylkar Acosta y Jairo Parada, son obvias referencias para el debate en el Diálogo Regional Caribe que promueve el presidente Petro.


Me ha servido mucho leer y, a veces, conversar con los cuatro economistas. Es que cuando leo literatura sobre desarrollo territorial y comparo con la situación de Polonuevo compruebo la certeza de los planteamientos de Meisel y Hernández sobre capacidades locales. Por cierto, Amylkar Acosta y Elvia Mejía hicieron del Corpes de la Costa hace 30 años un buen sembrador de conocimientos en los municipios y departamentos en unos programas de desarrollo institucional que mucha falta están haciendo ahora con la estrategia del conocimiento como motor de desarrollo.


Las lecturas y las realidades me permiten concluir que son, al menos, tres los objetivos fundamentales que deberían comprometernos en Polonuevo en los próximos cien meses que faltan para el cumplimiento de las metas de la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).


No me atrevo a sugerir agenda para los demás pueblos de la región, pero para Polonuevo sí. Es mi tierra. Además, porque es preciso que haya respuestas de corto y mediano plazo a las tremendas secuelas de la pandemia entre cuyos efectos perversos está el que nos induce a los polonueveros a la negación de esos efectos. Como han sido tan graves las secuelas de la pandemia, ahora no las queremos reconocer.


Los tres objetivos fundamentales en Polonuevo podrían ser:


Uno, una economía que garantice el bienestar.


Dos, unos ciudadanos libres y responsables que construyan una comunidad igualitaria, cohesionada y solidaria a partir de un modelo político cabalmente democrático.


Y, tres, un Estado local eficiente que esté de veras al servicio de los ciudadanos.


Para el cumplimiento de estos objetivos estimo que los procesos de deliberación en la comunidad pueden ayudarnos a definir las estrategias frente a cada objetivo y para ello es preciso esperar las clarificaciones del Departamento Nacional de Planeación y el resto del gobierno de Petro porque así lo disponen los manuales de programación territorial en Colombia.


Pero no tengo ninguna duda de que lo primero en Polonuevo deben ser los ingresos en sus habitantes para comprar alimentos y agua, sostener los servicios públicos y el ahorro. En Polonuevo hemos sido eficiente para sostener los subsidios en salud, servicios públicos y los programas del Departamento para la Prosperidad Social (DPS). En ello son notables los logros del equipo de enlaces del municipio con las agencias nacionales y algunas departamentales. El Concejo Municipal maneja con cautela los subsidios para servicios públicos. Pero los recursos que se aplican a ello impiden la provisión de bienes públicos. Así, el municipio casi nunca puede mostrar obras o servicios con sus presupuestos. Se los tragan los gastos de operación y los subsidios.

No existe en Polonuevo y Pitalito fuentes de empleo bien remunerado y estable ni capacidades para promoverlas y eso hace insostenible a la población en el territorio para el trabajo. De manera que las fuentes de trabajo son más bien externas al territorio. La educación que se imparte a nivel local no genera suficiente confianza para los habitantes de niveles medios en cuanto a pertinencia para el trabajo. Quien puede hacerlo, busca lugar diferente para estudiar.



De manera que en las estrategias de desarrollo económico es muy importante la investigación de la demanda laboral en el entorno y las competencias necesarias para adecuar la oferta educativa a la demanda.


Igualmente es muy importante la oferta institucional para apalancar la economía. Polonuevo carece de oficina institucionalizada que se ocupe del desarrollo productivo. El actual o el nuevo gobierno debe incorporarla en sus obligaciones o metas.


Así mismo, hay problemas en financiamiento y mercadeo. La ubicación geográfica y la historia dan pie para ensayar en los mercados regionales de más de seis millones de habitantes, pero sin acción voluntaria de producción para explorar esas potencialidades jamás se darían resultados. La confección parece ser un filón pero no hay ayuda o promoción.


Otra oportunidad económica es la producción de carnes de cerdo, pollo y res pero poco empleo local generan. Del turismo hay ideas de oportunidades pero no existe infraestructura.


Se desprende de este análisis la necesidad de liderazgos locales con enfoque empresarial, considerando, sin embargo, que funcionan muy pocos gremios. El ganadero hace algunas actividades y el porcino no existe. Polonuevo es el primer o segundo productor de carne de cerdo en el departamento del Atlántico pero el consumo de cárnicos es bajo en la población.


El segundo objetivo, ciudadanos y comunidad empoderados, con fraternidad y cohesión, en un ambiente de democracia efectiva, es urgente ya porque no existe en Polonuevo visión compartida ni suficientes liderazgos generadores de confianza. No existiendo en el territorio riquezas naturales, el desarrollo está determinado por el potencial de los habitantes puesto en producción. En algunos aspectos tenemos creatividad. Existe una base profesional o técnica. Los jóvenes reclaman oportunidades y, como ocurre en todas partes, las mujeres constituyen fuerza para el trabajo y los servicios. La cultura ciudadana puede ser la gran herramienta de cambio. ¿Por qué no empezar con la formación del Consejo Municipal de Cultura? No existe.


Y el tercer objetivo, gobernó eficiente orientado a servicios, se justifica porque en Polonuevo llevamos demasiado tiempo sin ocuparnos en serio en la conformación de un sistema institucional que le de soporte al desarrollo sostenible de los nuevos tiempos y de ahí el déficit de gobernabilidad y gobernanza tradicional y vigente.

Debe crearse, por lo tanto, el sistema institucional municipal idóneo para las necesidades presentes y futuras teniendo en cuenta que ya llevamos 130 años de ser municipio de manera ininterrumpida y 35 años de elección popular de alcaldes. Pero, sobre todo, porque lo tenemos es absolutamente ineficiente para lo que se necesita. La orientación de la burocracia hacia el servicio es filosofía crucial para el cambio en Polonuevo. Lo bueno es que ya existen servidores con esos criterios pero mal pagados, con inestabilidad laboral y no siempre bien reconocidos en la población.



Un gobierno local eficiente y orientado a los servicios está en primer lugar como legado de los políticos actuales. Es tema que no da espera.


En resumen, crear capacidades locales es el desafío de los municipios caribeños, como lo expresan Meisel Roca y Hernández Gamarra, entre otros pensadores, y mi ilusión es que Polonuevo se ponga a la vanguardia en esa tarea. Los objetivos que sugiero son tres: economía para el bienestar, ciudadanía y comunidad fraterna, y gobierno eficiente orientado a los servicios.

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