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Samper alerta sobre la ofensiva de Trump y convoca a un frente común



La tensión política y geopolítica en el hemisferio occidental sumó un nuevo capítulo de confrontación discursiva este viernes durante la instalación del Congreso Panamericano en el Palacio Legislativo de Montevideo. Desde la capital uruguaya, el expresidente colombiano Ernesto Samper Pizano lanzó una dura advertencia sobre el rumbo de la política exterior de Estados Unidos hacia el subcontinente, acusando a la administración del mandatario estadounidense Donald Trump de desplegar una estrategia abiertamente hostil que busca vulnerar las soberanías nacionales e imponer una dominación de corte autoritario en la región.


Frente a un auditorio integrado por más de un centenar de legisladores, exjefes de Estado, diplomáticos y dirigentes de la izquierda y el progresismo latinoamericano, el exsecretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) sostuvo que la región no atraviesa un simple giro ideológico hacia la derecha, sino una embestida estructural que atenta contra el tejido democrático y la convivencia pacífica de los pueblos suramericanos.



Durante su intervención en la jornada inaugural del encuentro, el exmandatario colombiano enfatizó que los países latinoamericanos están siendo testigos de una especie de incursión sistemática sobre sus instituciones y modelos económicos. En palabras de Samper, las fuerzas conservadoras y los sectores más radicales impulsados desde Washington no persiguen una mera moderación política, sino la instauración de dinámicas autoritarias en las relaciones bilaterales entre la potencia norteamericana y los países al sur del río Bravo, calificando este fenómeno como un intento explícito de "fachistizar" el vínculo continental.


El diagnóstico presentado por Samper describe a un continente convulso, sometido a presiones que amenazan la estabilidad geopolítica regional. Según expuso el dirigente colombiano, la agenda promovida por Trump se ha caracterizado por la conquista paulatina de espacios de poder e influencia a través de métodos coercitivos. Para el expresidente de Colombia entre 1994 y 1998, las acciones de la Casa Blanca han rebasado los canales diplomáticos habituales para instalar una retórica y una práctica política marcadas por la confrontación directa y el desmantelamiento de los espacios de concertación multilateral.


Entre las evidencias señaladas durante el discurso en el Parlamento uruguayo, se destacaron medidas punitivas de alcance económico y social que impactan de manera directa a la población de la zona. Samper puntualizó cómo la elevación unilateral de aranceles comerciales se ha convertido en una herramienta de chantaje económico hacia las economías emergentes de la región. Asimismo, reprochó con dureza el endurecimiento de la política migratoria estadounidense, la cual, a su juicio, trata la movilidad humana desde un enfoque eminentemente punitivo, reduciendo la crisis de miles de familias migrantes a un asunto de criminalización institucional.


El exmandatario también hizo hincapié en el impacto de las decisiones financieras y de cooperación internacional tomadas en Washington, señalando de manera particular el recorte drástico y la suspensión de los fondos destinados a programas asistenciales y de desarrollo a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). No obstante, Samper advirtió que estas medidas económicas y migratorias representan únicamente el comienzo de una agenda más agresiva que ha escalado hasta incluir disputas y pretensiones de carácter territorial en la geografía hemisférica.



La crítica del líder político colombiano se extendió al panorama global, alertando que la postura norteamericana no es un hecho aislado. Al analizar las tendencias globales, argumentó que el unilateralismo adoptado por Washington, sumado a inercias geopolíticas de corte similar provenientes de ciertos centros de poder en Europa, está socavando de manera acelerada el edificio del multilateralismo. Este debilitamiento de los organismos e instancias internacionales invalida, según su perspectiva, cualquier posibilidad real de construir un proceso de globalización equitativo, regulado y respetuoso de las soberanías nacionales.


Frente a este escenario, la convocatoria realizada en Montevideo busca refundar las bases de la integración regional y redefinir la balanza de poder en el continente. El Congreso Panamericano, que se desarrollará a lo largo del fin de semana en la sede parlamentaria uruguaya, tiene como meta primordial construir una propuesta coordinada que permita restablecer un punto de equilibrio político, económico y diplomático entre el Norte y el Sur de América, evitando que la región quede relegada a una posición de subordinación.


El encuentro reúne a una muestra representativa del espectro progresista latinoamericano. Entre los asistentes de mayor perfil figura el expresidente chileno Gabriel Boric, junto a la dirigente política de ese mismo país Jeannette Jara. La delegación argentina cuenta con la presencia del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y del exministro de Relaciones Exteriores Jorge Taiana. Por parte del país anfitrión, la apertura contó con la participación de la vicepresidenta uruguaya Carolina Cosse y del secretario de la Presidencia Alejandro Sánchez.


La nómina de participantes se completa con referentes de diversos puntos de Suramérica, entre los que sobresalen el exministro ecuatoriano Andrés Arauz, la exministra de la Mujer de Perú Anahí Durand, y el coordinador de Relaciones Internacionales del Partido de los Trabajadores de Brasil, Humberto Costa, entre otros legisladores y académicos de la zona.



La agenda de trabajo trazada para las distintas comisiones del cónclave abordará ejes transversales para la soberanía de los países de la región. Se prevé que los paneles de discusión elaboren pronunciamientos conjuntos e iniciativas legislativas orientadas a la defensa de la paz, la seguridad colectiva y la reactivación del multilateralismo. De igual forma, los debates profundizarán en estrategias de desarrollo sostenible, mecanismos de integración económica regional y el fortalecimiento de los sistemas de cuidados y bienestar social para las grandes mayorías populares.


Un componente novedoso del encuentro radica en la inclusión de temas de vanguardia tecnológica en la agenda política regional. Los participantes discutirán propuestas vinculadas a la soberanía digital y el marco regulatorio de la inteligencia artificial, áreas estratégicas donde América Latina busca evitar nuevas formas de dependencia tecnológica y económica frente a las grandes potencias mundiales. La meta final del congreso será la redacción de una declaración conjunta que sirva de hoja de ruta para articular a las bancadas parlamentarias de izquierda y de centroizquierda en todo el continente durante los próximos años.

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