Reunión Petro - Trump: desescalada de las tensiones diplomáticas
- Acta Diurna

- hace 1 día
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Lo que ocurrió este martes 3 de febrero en el corazón de Washington no fue simplemente una cita diplomática de rigor, sino el cierre de un capítulo de hostilidades que amenazaba con fracturar una de las alianzas más antiguas del continente. El presidente Gustavo Petro cruzó el umbral de la Oficina Oval para encontrarse con un Donald Trump que, hasta hace poco, parecía su némesis ideológica y personal. Tras meses de dardos mediáticos y decisiones administrativas que pusieron a Colombia contra las cuerdas, ambos mandatarios optaron por el pragmatismo, transformando lo que se preveía como un choque de trenes en una conversación de dos horas que redefinió, al menos en las formas, el futuro de la relación bilateral.
Para entender la magnitud del apretón de manos en la Casa Blanca, es imperativo recordar el lodo del que venían. La relación no estaba solo desgastada; estaba herida. Trump, en un despliegue de su habitual retórica brabucona, había llegado a descertificar parcialmente a Colombia en su compromiso contra el narcotráfico y, en un movimiento que tocó las fibras más íntimas del poder en Bogotá, incluyó a Petro y a su círculo cercano en la Lista Clinton. Las acusaciones de que en Colombia se lideraban "fábricas de drogas".
El clima de paranoia llegó a tal punto que el propio Petro confesó sentir el asedio de una posible intervención militar, un temor alimentado por la captura de Nicolás Maduro semanas atrás. Sin embargo, la diplomacia del teléfono logró lo que parecía imposible: una llamada de 55 minutos hace un mes sirvió como bálsamo. En ese diálogo, Petro no solo se defendió, sino que explicó su visión del mundo a un Trump que, para sorpresa de muchos, decidió bajar la guardia y extender una invitación oficial a la capital estadounidense.
Intimidad, regalos y el simbolismo de la gorra roja
La jornada estuvo marcada por gestos que buscaron humanizar a dos figuras caracterizadas por sus egos fuertes. Petro no llegó solo; se presentó en la Embajada rodeado de su familia —su hija, su nieta y su nuera—, utilizando su propia historia de exilio como una credencial de sacrificio personal en la lucha contra el narcotráfico. "No es un discurso", enfatizó antes de la cita, recordando que sus debates legislativos enviaron a prisión a un tercio del Senado por nexos con el "narcoterrorismo". Era su forma de decirle a Washington que él también ha puesto los muertos y las batallas en esta guerra.
Dentro de la Oficina Oval, el hermetismo fue total, pero los detalles que filtraron después pintaron un cuadro de cordialidad casi surrealista. Trump, el maestro de la estrategia de manejo de imagen, le obsequió un ejemplar de su libro "The Art of the Deal" (EL arte de la negociación) con una dedicatoria que Petro, que este compartió en redes: "You are great" (Eres genial).
Pero el momento cumbre del simbolismo ocurrió con la famosa gorra roja de "Make America Great Again" (Hacer a América grande de nuevo). En un acto de audacia diplomática, Petro tomó un bolígrafo y añadió una "s" minúscula a la palabra América. Al decirle a Trump "hagamos grandes las Américas", el mandatario colombiano intentó transformar un eslogan nacionalista en una consigna de unidad continental, subrayando que el respeto entre "dos civilizaciones distintas" es la única vía para el éxito común.
Los acuerdos bajo la mesa
Más allá de las gorras y los libros, la reunión abordó temas de seguridad que quitan el sueño a ambos gobiernos. Trump fue enfático en que trabajará con Colombia para cercar a los grupos guerrilleros que operan desde suelo venezolano, un punto de convergencia con Petro.
Por su parte, Petro defendió su gestión asegurando que, aunque su enfoque prioriza la vida sobre la muerte, su gobierno ha sido el que más ha extraditado narcotraficantes. Su tesis central ante Trump fue que la lucha ya no es contra campesinos cultivadores, sino contra una "multinacional del crimen" que amenaza con inundar el mundo de fentanilo. En cuanto a la Lista Clinton, aunque no hubo una promesa de exclusión inmediata, Petro salió convencido de que Trump no cree en el camino de las sanciones perpetuas como herramienta eficaz, prefiriendo la franqueza de las negociaciones y los resultados tangibles.
¿Qué significa el deshielo de las relaciones para el futuro?
La lectura de los expertos sugiere que este encuentro es, ante todo, un tanque de oxígeno político para las relaciones entre ambas naciones. Al desescalar el conflicto con Washington, el presidente colombiano le arrebata una bandera fundamental a la oposición interna, que durante meses construyó la narrativa de un mandatario aislado y enemigo de un socio estratégico del país.
Para analistas como Yann Basset y Camilo González, la moderación de Petro "desarmó" a Trump. Aunque los problemas de fondo —como la política de sustitución de cultivos y la crisis en la frontera con Ecuador— permanecen intactos, el clima de cooperación ha vuelto. La presencia de figuras como el senador Bernie Moreno, de origen colombiano y cercano a Trump, sugiere que ahora existen puentes donde antes solo había muros de desconfianza.
Petro abandonó Washington con una sensación de victoria simbólica, cerrando su jornada con una palabra que resume su aspiración: "Libertad". Ahora, el reto será ver si este idilio pragmático sobrevive a las realidades de una guerra contra las drogas que no da tregua y a las complejidades de una región donde las alianzas suelen ser tan volátiles como el clima político de la capital estadounidense.
Trump dispuesto a permitir vínculos entre Ecopetrol y PDVSA al eliminar sanciones
Petro explicó que durante el encuentro planteó un esquema de integración energética entre Colombia y Venezuela, sustentado en infraestructura existente y con participación de Ecopetrol, la empresa venezolana Monómeros y proyectos relacionados con energía eléctrica, gas natural y petróleo.
“Trump vio la posibilidad inmediata de abrir las posibilidades de que Ecopetrol, que sería la empresa eje de esa reactivación, junto con la empresa venezolana en Monómeros, en el petróleo, en el gas y, sobre todo, en una Colombia que ofrezca muchísima energía limpia eléctrica para reactivar el occidente de Venezuela”, señaló Petro.
El presidente indicó que la propuesta se apoya en interconexiones ya construidas entre ambos países. Según explicó, existen cables de transmisión eléctrica, gasoductos y tuberías que permitirían transportar gas y petróleo desde Venezuela hacia Colombia y facilitar procesos de refinación y exportación. “Tenemos energía eléctrica ya conectada por cable, tenemos tubos para el gas ya conectados, el gas puede llegar a Colombia y el gas puede exportarse”, afirmó.
"Nos llevamos muy bien": Trump
Donald Trump, ofreció sus primeras impresiones luego de la reunión con su homólogo colombiano, Gustavo Petro, en la Casa Blanca. El mandatario subrayó que el encuentro fue positivo y que ambos lograron acercar posturas en temas sensibles como el narcotráfico y las sanciones.
“Nos llevamos muy bien y estamos trabajando en ello”, afirmó Trump al referirse al combate contra el tráfico de drogas. El presidente estadounidense reconoció que antes no había tenido trato directo con Petro y que, pese a las tensiones previas, la reunión se desarrolló en un ambiente constructivo. “Él y yo no éramos precisamente los mejores amigos, pero no me sentí ofendido porque nunca lo había conocido. No lo conocía en absoluto, y nos llevamos muy bien”, agregó.
Trump también mencionó que la conversación incluyó otros asuntos de la agenda bilateral. “Estamos trabajando en otros temas, incluidas las sanciones. Y tuvimos una reunión muy buena, me pareció fantástica”, señaló, sin dar mayores detalles sobre las medidas específicas.







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