La viabilidad de la escisión de María F. Cabal del Centro Democrático
- Acta Diurna

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La unidad del Centro Democrático (CD), el bastión del uribismo, enfrenta su crisis más severa. Lo que comenzó como un "trago amargo" para la senadora María Fernanda Cabal en noviembre de 2024, ha mutado en una solicitud formal de divorcio político. Por primera vez, la figura más radical de la derecha colombiana contempla seriamente "formar rancho aparte", desafiando el liderazgo histórico de Álvaro Uribe Vélez.
La mecha se encendió con una carta de José Félix Lafaurie, pareja de la senadora y presidente de Fedegán, quien denunció presuntas irregularidades en el proceso de selección que ungió a Paloma Valencia como candidata presidencial. Las acusaciones —que incluyen conflictos de interés, encuestas no registradas ante el CNE y "negociaciones non sanctas"— apuntan directamente a una ruptura de confianza que parece no tener retorno.
Análisis de viabilidad: ¿Es posible la escisión?
La propuesta de Lafaurie de una escisión no es un capricho retórico; es una figura jurídica compleja regulada por la Ley 1475 de 2011. Sin embargo, su viabilidad enfrenta tres grandes muros:
1. El requisito de la Convención Nacional
Para que el Centro Democrático se divida y Cabal obtenga su propia personería jurídica sin incurrir en doble militancia, la decisión debe ser aprobada por la Convención Nacional del partido.
Obstáculo: La mayoría de la bancada y las directivas (Gabriel Vallejo, Ciro Ramírez, Hernán Cadavid) ya han cerrado filas en torno a la legitimidad del proceso. Es poco probable que el partido vote para "regalarle" una personería jurídica a una disidencia que los acusa de tramposos.
2. El tiempo electoral
Faltando escasos 40 días para los comicios, los tiempos legales para tramitar una escisión ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) y organizar una nueva estructura política son prácticamente nulos. Una escisión suele tomar meses de trámites administrativos.
3. El vacío legal de las encuestas
Lafaurie argumenta que las firmas chilenas CADEM y Panel Ciudadano no están inscritas en el CNE. Si bien esto es cierto, el CNE suele tener jurisdicción sobre encuestas de difusión pública en medios masivos. Al ser un proceso de "consumo interno" para la toma de decisiones de un partido privado, el argumento legal podría debilitarse, quedando más como un reclamo político que jurídico.
En conclusión, la escisión es técnicamente inviable en el corto plazo. Lo que busca Cabal, más que una división legal, es una salida política pactada que le permita llevarse su capital electoral sin ser inhabilitada por transfuguismo.
Paloma Valencia: ¿Qué tanto pierde la candidata oficial?
Paloma Valencia ha ganado la batalla interna, pero la ofensiva de Cabal golpea la línea de flotación de su candidatura de tres maneras:
Crisis de Legitimidad: Al cuestionar la transparencia del mecanismo, Cabal le arrebata a Valencia el relato de ser la "candidata del consenso". La sombra de la "trampa" debilita su autoridad ante la militancia más radical.
Fuga de Capital Electoral: Cabal no es solo una senadora; es una marca política que moviliza al sector más a la derecha del espectro. Si Cabal se margina o se une a figuras como Abelardo De la Espriella, Valencia pierde el motor ideológico que suele ganar elecciones en el uribismo.
Desgaste en la Opinión Pública: En lugar de estar debatiendo propuestas nacionales para "atajar la ruta comunista" (como dice el senador Meisel), Valencia está obligada a defender la cocina interna de su partido.
Reacciones: Un partido en estado de shock
El silencio de Cabal, mientras deja que Lafaurie hable por ella, es interpretado por expertos como luna estrategia de "agravio simbólico". El objetivo no es repetir la encuesta, sino demoler la unidad para justificar su partida.
Dentro de la bancada, el sentimiento oscila entre la extrañeza y la traición. Hernán Cadavid califica la reacción como "tardía" y centrada en la "mecánica política", mientras que Ciro Ramírez lamenta el "estigma de trampa" que queda sobre la colectividad.
¿Qué camino tomará Cabal?
Ante la posibilidad de que la convención niegue la escisión, María Fernanda Cabal se encuentra frente a una encrucijada definitiva para su futuro político: la primera opción sería someterse a la disciplina de partido y mantenerse como una disidencia interna ruidosa; la segunda, una renuncia arriesgada que podría costarle su curul o inhabilitarla para próximos comicios si no se ajusta a las excepciones legales de transfuguismo; y finalmente, la vía de la alianza externa, donde buscaría capitalizar su narrativa "antisistema" para liderar una coalición de derecha radical totalmente independiente de la estructura del Centro Democrático.
La herida en el uribismo es profunda. Mientras Valencia intenta construir un relato de unidad, la "rancho aparte" de Cabal parece estar ya construido, al menos en el terreno de las ideas.







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