crossorigin="anonymous">
top of page

La economía colombiana creció 3,5% en el segundo trimestre



La actividad económica en Colombia mostró un claro síntoma de aceleración durante el periodo comprendido entre abril y junio de 2026. Los datos revelados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) confirman que el Producto Interno Bruto (PIB) del país experimentó un crecimiento del 3,5% en su serie original frente al mismo trimestre del año anterior. La cifra sobrepasó las estimaciones de la mayoría de analistas e instituciones financieras, quienes preveían una expansión más moderada cercana al 2,4%, y contrasta favorablemente con el resultado del segundo trimestre de 2025, cuando la economía creció a una tasa del 1,9%.


Al revisar la serie ajustada por efectos estacionales y de calendario, el ritmo de la producción nacional avanzó un 1,3% al comparar el segundo trimestre directamente con los primeros tres meses de 2026. Gracias a este dinamismo, el balance acumulado para la primera mitad del año marca una variación positiva del 2,9% respecto al mismo periodo del año anterior. Las cifras constatan que, tras meses de ralentización y prudencia comercial, el aparato productivo ha retomado fuerza apoyado en un vigoroso impulso del gasto gubernamental, una reactivación paulatina de la demanda interna y un destacado repunte de la inversión fija.



El empuje de la administración pública y el entretenimiento


Al desagregar el desempeño de las doce grandes ramas de la actividad económica, queda en evidencia que el verdadero motor de la aceleración estuvo concentrado en los servicios estatales y sociales. El grupo que reúne a la administración pública y defensa, los planes de seguridad social, la educación y la atención de la salud humana registró una notable expansión interanual del 10,0%. Este renglón representó por sí solo una contribución de 1,7 puntos porcentuales a la variación total del PIB, consolidándose como el eje gravitacional que sostuvo la dinamización de la oferta nacional.


En segundo lugar de protagonismo se ubicaron las actividades artísticas, de entretenimiento y recreación, que junto a otros servicios personales registraron un aumento anual del 9,5% y aportaron 0,4 puntos porcentuales al crecimiento económico. La reactivación de eventos culturales, espectáculos masivos y el consumo asociado a grandes certámenes deportivos internacionales, incluyendo el ambiente festivo en torno al Mundial de Fútbol de 2026, crearon un terreno fértil para el dinamismo de los servicios recreativos y el gasto de ocio.


De igual forma, el bloque del comercio al por mayor y al por menor, reparación de vehículos, transporte, alojamiento y servicios de comida creció a una tasa del 2,2%, aportando 0,5 puntos porcentuales a la cifra global. Aunque este avance es modesto en comparación con los sectores de cabeza, su gran tamaño relativo dentro del tejido productivo ayudó a estabilizar el empleo urbano. Por su parte, la explotación de minas y canteras avanzó un 4,2%, mientras que el suministro de electricidad, gas, agua y saneamiento ambiental se incrementó en un 4,8%.


El tropiezo del sector agropecuario y las manufacturas


En el terreno de las cifras negativas, la actividad agropecuaria, silvicultura y pesca se posicionó como el sector de menor desempeño en el segundo trimestre de 2026, sufriendo un descenso anual del 2,1% y restando 0,2 puntos porcentuales al dato consolidado del PIB. Esta caída obedeció principalmente a la contracción en los cultivos agrícolas transitorios y permanentes, con reducciones visibles en la producción de insumos y cultivos industriales como el banano, el plátano, las flores y la yuca. A esto se sumó un pronunciado desplome en la pesca y la acuicultura, que cayó un 36,4% en el trimestre.



Sin embargo, el sector cafetero logró marcar un contraste significativo dentro del panorama rural. El cultivo permanente de café anotó un notable aumento del 16,4% en comparación con el mismo periodo del año pasado, impulsado por una mejor recolección y precios favorables en los mercados internacionales, lo que mitigó la caída general del campo colombiano. Paralelamente, el sector de información y comunicaciones anotó una leve variación negativa del 0,1%, evidenciando una pausa en la contratación de infraestructura tecnológica de gran escala.


Comportamiento de la demanda: gasto público e inversión


El análisis del PIB desde la perspectiva del gasto deja ver transformaciones relevantes en la estructura de la demanda colombiana. La demanda final interna creció impulsada por el gasto de consumo final, el cual registró un incremento general del 4,4% anual.


Al interior de este indicador resalta con contundencia el comportamiento del gasto de consumo del gobierno general, el cual se disparó un 12,2% interanual. Esta aceleración en el gasto fiscal estuvo orientada al funcionamiento institucional, la ejecución de transferencias sociales y la prestación de servicios públicos de salud y educación. Por el contrario, el consumo de los hogares mostró una senda de recuperación más pausada pero constante, supeditada al comportamiento de la inflación y la cautela crediticia.


Uno de los datos más alentadores del reporte del DANE se encuentra en la formación bruta de capital, indicador representativo de la inversión, que se expandió un 7,1% en comparación con el segundo trimestre de 2025. Este crecimiento señala una renovada disposición empresarial para la renovación de maquinaria, equipo de transporte y proyectos de infraestructura. En el ámbito del comercio exterior, el balance fue heterogéneo: las exportaciones retrocedieron un 1,0% debido a menor demanda de ciertos productos clave, mientras que las importaciones crecieron un 7,5%, arrastradas por la necesidad de materias primas y bienes de capital para sostener la producción interna.



Valoración de analistas y retos para la segunda mitad del año


Las cifras presentadas por el organismo estadístico generaron reacciones moderadas entre analistas e instituciones económicas. José Ignacio López, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), destacó que aunque el crecimiento del 3,5% es una buena noticia que supera las expectativas del mercado, es indispensable poner atención al origen del impulso productivo. El dirigente señaló que la elevada contribución de la administración pública contrapuesta a la caída del sector agropecuario evidencia una recuperación asimétrica que requiere mayor tracción por parte del sector privado.


De cara al cierre del año 2026, los centros de investigación económica estiman que el crecimiento acumulado para la totalidad del ejercicio se situará alrededor del 2,4% o 2,5%. La evolución de la economía durante los dos trimestres restantes estará supeditada a factores cruciales como el rumbo de las tasas de interés trazado por el Banco de la República, la capacidad de los gobiernos locales y nacionales para ejecutar proyectos de infraestructura y la estabilidad de los costos de los insumos agropecuarios para permitir un repunte del campo.

Comentarios


bottom of page