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La democracia colombiana se agrieta en los discursos



En Colombia, la democracia no se está derrumbando bajo el peso de un golpe institucional, pero sí se está agrietando en silencio a través de las palabras. Esta es la conclusión central de dos investigaciones recientes lideradas por Movilizatorio y Asuntos del Sur, que pintan el retrato de un país donde las instituciones resisten con firmeza mientras la conversación pública se desliza hacia un peligroso abismo autoritario.


El diagnóstico es claro: Colombia vive una "democracia bajo tensión". A diferencia de los autoritarismos del siglo XX que se imponían mediante tanques y censura directa, la erosión actual es más sutil y se cocina en los discursos. Mientras el Congreso, las cortes y el sistema electoral mantienen su autonomía y funcionalidad, el lenguaje político está sufriendo una metamorfosis que transforma al adversario en un enemigo existencial.



El laboratorio de la palabra: lo que revelan las redes


Por su parte, el documento Manual de emergencia para tiempos autoritarios analizó más de 14.000 mensajes en la red social X durante el periodo preelectoral de 2025 pone cifras a esta preocupación. Los investigadores identificaron que el 13% de los trinos analizados contienen lo que denominan Tácticas Autoritarias Discursivas (TAD): patrones de comunicación diseñados no para debatir ideas, sino para anular al otro.


La táctica más frecuente, presente en el 30% de estos mensajes, es la construcción de un "Nosotros vs. Ellos". Es el primer peldaño del autoritarismo moderno: definir quién pertenece al "pueblo" y quién es un "traidor" o "mafioso" que sobra en la democracia. Cuando un líder se apropia de la voz de toda una nación, automáticamente convierte cualquier disenso en una traición a la patria.


Esta dinámica se complementa con otras cuatro estrategias que asfixian el debate:


  • La sospecha permanente: Se instala la idea de que cualquier institución que vigile al poder —como la justicia o la prensa— está corrompida, minando la confianza en los árbitros del sistema.


  • El culto al castigo: Bajo la lógica de "garrote y más garrote", los problemas complejos se reducen a soluciones punitivas, donde gobernar se confunde con castigar.


  • La niebla informativa: Una saturación de datos mezclados con rumores que impide a la ciudadanía distinguir la realidad de la ficción.


  • Del dicho al golpe: La etapa donde el lenguaje violento y la deshumanización preparan el terreno para que la agresión física deje de verse como un límite.



La resiliencia frente a la retórica


A pesar de este clima hostil, el estudio Democracia bajo tensión destaca que el país conserva una notable resiliencia institucional. No hay evidencia de un proyecto gubernamental orientado al control coercitivo o a la censura formal. Sin embargo, el patrón retórico del Ejecutivo —que en ocasiones califica a periodistas como "muñecas de la mafia" o señala a los medios como agentes de desinformación— puede generar una deslegitimación informal que fomenta la autocensura y la hostilidad social.


El riesgo, advierten los autores liderados por el investigador Juan Federico Pino, es que esta polarización moralizante reduzca los costos sociales de un futuro retroceso democrático. Si la ciudadanía se acostumbra a que el desacuerdo sea visto como una amenaza, las defensas sociales que protegen las instituciones terminarán por debilitarse.

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