Impuesto progresivo



La renta es el precio de los insumos de oferta fija como lo son por ejemplo la tierra, el capital, etc. Se trata de un flujo de ingresos que se reciben por el uso o alquiler de dichos insumos.


Un impuesto progresivo es un sistema de impuestos en dónde se establece que a mayor nivel de renta, mayor será el porcentaje de impuestos a pagar sobre la base imponible. La finalidad de esta clase de tributos es lograr una mejor distribución de la riqueza. Se diferencia del progresivo, debido a que el impuesto proporcional siempre será el mismo, independientemente del nivel de renta.


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El impuesto progresivo es un gravamen directo, mientras que los impuestos indirectos se caracterizan por que no recaen sobre la persona sino sobre transacciones que esta realice, como consumos, compras, etc. Los impuestos indirectos son regresivos en la medida en que no consultan la capacidad económica de quien debe pagarlo, el más común es el IVA.


La idea planteada por algunos cristianos partidarios de la Teología de la Liberación en torno a que Dios nos quiere ricos a todos y por eso nos entrega la naturaleza abundante en bienes materiales es usada también para expresar que no se combate la riqueza sino la pobreza y que no es malo ser rico sino pobre sirve para ilustrar la lucha por combatir las desigualdades, no impidiendo la generación de riqueza sino controlando su crecimiento y concentración en pocas manos, poniendo en cintura a los regímenes desigualitarios hiperpropietaristas que se entronizaron a partir de la década de los 80, inicialmente con los conservaduristas Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en Estados Unidos., luego en gran parte del mundo occidental hasta la actualidad.


Los economistas no han encontrado, hasta ahora, la forma y medios para detener la circulación en espiral del capital y si lo encontraran no habría voluntad para aplicarla. Los plus valores, generan mayor plusvalor, en la circulación del capital hasta llegar a acumulaciones inconmensurables. El capital no tiene alma, su lógica es, en términos neoliberales, la maximización de la “ganancia”, por lo cual debe estar en constante circulación para no desaparecer. En esa dinámica circulante del capital los más ricos no tienen culpa, aunque no se les exime de su responsabilidad de esquilmar el plusvalor, el trabajo no remunerado, en plus tiempo de trabajo al trabajador en el proceso productivo.


Limitar la concentración y acumulación del capital es apenas una medida

Es imposible decretar la igualdad y sería un error erradicarla de tajo, a través de una revolución violenta o una medida fiscal radical (generaría caos social) si no se tuvieran en cuenta consideraciones como la “legitimación” u origen dudoso de la obtención de la propiedad en el curso de varias centurias y la heterogeneidad de la sociedad en términos de emprendimientos individuales y acceso a la educación.


Es oportuno recordar que Lenin, en su denodado esfuerzo para que la Revolución Bolchevique en Rusia transitara sin sobresaltos hacia el socialismo, propuso, en marzo de 1921, la Nueva Economía Política (NEP) ante el X Congreso del Partido Comunista Bolchevique, la cual fue aprobada, aplicando formas de capitalismo de estado cuando se entrega en concesión fábricas y empresas a los capitalistas. Lenin entendió que era imposible decretar la igualdad económica absoluta para todos los ciudadanos, por lo cual su NEP es flexible, dando libertad para la constitución de cooperativas campesinas y la creación de empresas de economía mixta.


SI indujéramos el concepto de tradición utilizado en sentido identitario, para bien o para mal, hay que expresar que con frecuencia se crean situaciones de conflicto entre las situaciones dadas modificables, pero que pretenden permanecer siempre "in statu quo", y las nuevas situaciones creadas o en vías de creación: entre lo tradicional y lo creacional. Al hombre no se le puede negar su carácter proyectivo, utópico, creador, a nombre de lo dado o tradición. El tradicionalismo, en cuanto actitud que trata de conservar lo dado, fijado en la vida humana en formas pretéritas y preteridas, es un estéril conservadurismo. Pero, sin esa entrega (tradición), la creación de nuevas situaciones carecerían de piso. Sin tradición no hay vida humana posible, porque el hombre no puede vivir en el ancho mundo a la intemperie, sino atemperado o cobijado en su forma propia de estar en el mundo que debe asumir, o incluso, si quiere, romper con ella para buscarse otra. Pero la misma ruptura indica que se ha recibido previamente aquello con lo que se rompe. Entonces, frente a las situaciones conflictivas hay que saber situarse.


No obstante, las movilizaciones sociales, políticas e ideológicas y los escenarios previos y posteriores a la Primera Guerras Mundial y el lapso de tiempo entre las dos guerras mundiales, hicieron factible la tendencia a la redistribución equitativa de la renta, mediante impuestos progresivos que permitieron disminuir las desigualdades y el mayor acceso a la propiedad para la mayoría de la población perteneciente a los estratos socio-económicos más bajos.


El destacado economista francés , Thomas Piketty, es un economista francés especialista en desigualdad económica y distribución de la renta, explica que no se trata de atacar la propiedad privada en su conjunto o despojar a los ricos de parte de su riqueza, pues eso provocaría un colapso en la economía, sino permitir mayor acceso a ella, mediante una norma fiscal, un impuesto progresivo a la renta de los más ricos, el 10% de la población colombiana que concentra de manera escandalosamente oprobiosa entre el 70% al 80% de la riqueza, mientras que el 50% de la población (25 millones de colombianos) apenas posee el 1%. Solo así se podría redistribuir con mayor equidad la riqueza. mediante beneficios como los relacionados a la formalización del trabajo, el establecimiento de la educación y la salud como servicios gratuitos para la población, pues eso les permitiría tener más ingresos para acumular un poco de riqueza.

Aventurándose a políticas más drásticas, Piketty cree que se daría un paso agigantado si todos los jóvenes, al cumplir 25 años recibieran un mínimo de herencia que sea el equivalente al 60 % de la riqueza promedio, los cuales se pagarían con impuestos progresivos sobre la herencia y la riqueza.


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Según un estudio publicado el 8 de febrero de 2022, portal de estadísticas Statista Research Department, en 202 la riqueza promedio de un colombiano es de 16.500 dólares (66.200.00 pesos aproximadamente), es decir, de acuerdo a la sugerencia del economista Piketty, recibiría 3.310.00 mensuales.


Otra medida puede ser creando un sistema ambicioso de renta universal, que le permitiría a los más pobres el acceso a la propiedad.


Se puede reducir la gran brecha de las desigualdades del siglo XXI caracterizado por la entronización de sociedades hiperpropietaristas, sin afectar el crecimiento económico, todo lo contrario. En el siglo XX, en algunos países occidentales se aplicaron impuestos progresivos, entre el 30% y el 40% (el que más riquezas tiene paga mayor impuesto a la renta) y no condujo a una desarticulación de la sociedad y de los derechos de propiedad, ni a la disminución de la actividad y del crecimiento económico.


Entre tanto, el decreto 624 de 1989 (Estatuto Tributario) no cumple con los principios de progresividad, equidad y eficiencia tributaria consagrados en el artículo 363 de la Constitución Política, al no disminuir los niveles de desigualdad de ingresos medidos a través del índice de GINI. Las personas naturales y jurídicas que pertenecen al 1 % y 0,1 % de los mayores ingresos en Colombia pagan en impuestos una proporción menor de sus ingresos que el resto de la población colombiana.


Duque, el escudero del modelo hiperpropietarista


El Gobierno Nacional, con Duque a la cabeza y el congreso, desempeñan un papel central en el endurecimiento, protección y sacralización a ultranza de los derechos de propiedad.


En diciembre de 2019 la reforma tributaria, de Duque, denominada Ley de Crecimiento Económico, redujo significativamente el impuesto sobre la renta para las empresas. De 2020 a 2022 pasarán de contribuir del 33% al 30%, una medida que costará al fisco 392 millones de dólares. Otros favorecimientos son: descuento en la tarida del IVA para adquisición de bienes. Rebaja del 100%. ; rebaja del 50% para 2020 y del 100% del impuesto de industria y comercio.


Posteriormente, en la tercera reforma tributaria de Duque, se mantiene la disminución del impuesto de renta a las empresas, mientras se amplía la base gravable de las personas naturales. En este sentido se propuso un mecanismo de transición por tres años en la que en 2022 se pagaría impuesto de renta desde los $4,1 millones mensuales; en 2023 sería a partir de los $2,9 millones; y en 2024 a partir de los $2,5 millones. Claramente regresivo para los más ricos y progresivo para las clases media y media baja, ahondando la desigualdad basada en la redistribución inequitativa de la riqueza y ratificando la aplicación del modelo perverso de un sistema "hipercapitalista o hiperpropietaristas global y digital", tal como lo plantea Tomas Piketi en su libro: Capital e ideología.


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Para completar el panorama sombrío está el delito de evasión de impuestos. Crear empresas fantasmas o llevar las ganancias a paraísos fiscales so practicas cada vez más recurrentes.


El profesor Jairo Villabona, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), considera que: “A los gobiernos de Colombia les ha faltado más decisión para hacer acuerdos internacionales de intercambio de información con paraísos fiscales, incluidos Panamá, donde hay secreto bancario y la información se vuelve anónima”, concluye el profesor Villabona.

Colombia está entre los 25 países con mayor evasión tributaria del mundo. Se dice que son al menos 50 billones de pesos al año, lo cual es un monto considerable para la economía del país.