Fallas operativas y alertas ignoradas hunden a Córdoba bajo el agua
- Acta Diurna
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La emergencia invernal que hoy tiene al departamento de Córdoba con más de 120.000 damnificados, 18 fallecidos y el 90% de su territorio inundado, no es solo un desastre natural. Informes técnicos recientes y decisiones de las autoridades ambientales sugieren que la gestión de la Central Hidroeléctrica Urrá agravó una tragedia que ya se perfilaba como histórica.
La evidencia técnica: El "sobrepaso sostenido"
Mientras la empresa Urrá S.A. E.S.P. defiende que sus descargas fueron controladas y necesarias para salvaguardar la estructura de la represa, la ANLA ha revelado datos contundentes. Según la autoridad ambiental, la hidroeléctrica incurrió en un "sobrepaso sistemático" de los niveles permitidos.
El punto crítico es la Curva Guía Máxima (CGM). Este indicador técnico define el nivel máximo que debe tener el embalse para garantizar un "volumen vacío" capaz de amortiguar crecientes súbitas. La ANLA identificó que, de manera recurrente entre 2024 y lo que va de 2026, Urrá mantuvo niveles por encima de esta curva. Solo en 2024, el 20% de las mediciones incumplieron esta norma de seguridad, una práctica que se habría mantenido hasta el inicio de la actual emergencia en febrero de 2026.
“Un embalse no se llena con tres días de lluvia”
Max Henríquez, uno de los meteorólogos más reconocidos del país, calificó como “una falla garrafal” la gestión hidráulica en Urrá. “Un embalse no se llena con tres días de lluvia. Un embalse se llena con una temporada lluviosa, explicó al ser consultado.
Adicionalmente indicó que el fenómeno de La Niña está en curso desde septiembre de 2025, por lo que lo lógico hubiese sido mantener unos niveles bajos del embalse: “Uno debe recibir este fenómeno con un embalse a medio llenar”, afirmó.
Ya a mediados del año pasado se había decretado alerta naranja en el departamento de Córdoba debido a los preocupantes niveles de Urrá, que amenazaba con desbordarse a causa de las intensas precipitaciones que azotan la región. Incluso, se sabía que el sistema del embalse solo podía evacuar aproximadamente el 70% del caudal que recibe por segundo, lo que equivale a unos 690 metros cúbicos y que dicha limitación ponía en riesgo de desbordamiento, previendo sus consecuentes afectaciones.
Crisis de gobernanza y renuncias
La gestión del riesgo también se vio empañada por una crisis administrativa. El pasado 10 de febrero, Juan Acevedo Rocha, presidente encargado de Urrá, presentó su renuncia tras fuertes críticas del presidente Gustavo Petro, quien señaló directamente a la gerencia por "dejar las represas llenas" antes de la temporada de lluvias.
Aunque la defensa de la empresa sostiene que el embalse estaba a 129,6 metros (90 cm por debajo de la cota máxima) al iniciar la crisis, los expertos señalan que en un escenario de fenómeno de "La Niña", ese margen era insuficiente. La falta de un "desembalse" preventivo oportuno obligó a realizar descargas masivas cuando el río Sinú ya estaba saturado, provocando el colapso de las zonas bajas.
Un sistema al límite
Expertos del Instituto Javeriano del Agua advierten que, más allá de la represa, el problema es sistémico. La cuenca del Sinú ha perdido su capacidad natural de amortiguación debido a la construcción de diques ilegales y la degradación de las ciénagas. Sin embargo, la falta de una comunicación efectiva y alertas tempranas por parte de la operadora hacia los municipios de Montería, Cereté, Lorica y San Pelayo dejó a miles de familias sin tiempo para evacuar sus bienes.



