Essmar abre licitación para la planta desalinizadora de Santa Marta
- Acta Diurna

- 22 jun
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En lo que se perfila como el movimiento más decisivo de los últimos 25 años para enfrentar el desabastecimiento crónico de agua en la capital del Magdalena, la Empresa de Servicios Públicos del Distrito de Santa Marta (Essmar) publicó oficialmente el aviso informativo que abre la convocatoria pública para la construcción de una planta desalinizadora de agua de mar. El ambicioso proyecto cuenta con un presupuesto blindado de $786.000 millones de pesos.
A diferencia de otras iniciativas locales envueltas en dudas de financiamiento, estos recursos ya están asegurados y asignados por el Gobierno Nacional mediante la Resolución 0829 del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio. El presupuesto se desembolsará en cinco vigencias fiscales entre 2026 y 2030, respaldado por el Conpes 4159, y su ejecución será vigilada con lupa por un Comité de Seguimiento integrado por el Ministerio, el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el Distrito y la propia Essmar.
Una radiografía crítica: el porqué de la obra
El proyecto responde a un crudo diagnóstico hídrico elaborado por la Unión Temporal EYD SM 2025 y respaldado por la Universidad del Magdalena como interventora. Las cifras no dan margen de espera: Santa Marta produce actualmente 1.171 litros por segundo (l/s), pero la demanda real asciende a 1.787,8 l/s. Esto significa que la ciudad arrastra un déficit estructural de 616,7 l/s, una brecha que se dispara críticamente en temporadas turísticas y durante el Fenómeno del Niño debido a la sobreexplotación de los pozos subterráneos y el agotamiento de los ríos Piedras, Manzanares y Gaira. El estudio advierte que, si no se incorporan nuevas fuentes, el déficit superará los 1.900 l/s para el año 2055.
Esta planta desalinizadora funcionará en paralelo con el recién adjudicado sistema de acueducto El Curval (encomendado el pasado 2 de junio al Consorcio Planta Curval por la Edus). Ambas obras buscan que para el año 2030 se sumen unos 1.400 litros por segundo adicionales a la red de la ciudad.
Así funcionará el sistema
La licitación se estructuró bajo la exigente modalidad EPC (Engineering, Procurement and Construction) o "llave en mano", lo que obliga al contratista a asumir el diseño, la adquisición de equipos, la construcción y la entrega de la planta en perfecto funcionamiento, asumiendo además el riesgo del flujo de caja.
El diseño plantea un circuito de alta tecnología diseñado para durar y resistir las condiciones extremas del entorno marino:
Captación y Redundancia: El agua de mar se captará a 1.700 metros de la costa mediante una estructura aerodinámica que evita succionar la fauna marina. Se transportará por dos líneas independientes de tuberías de polietileno de alta densidad (HDPE) de 1.600 mm; cada una diseñada para soportar el 100% de la carga (sistema de redundancia N+1). Para contrarrestar la corrosión salina, se exige el uso de aleaciones metálicas de alta gama como el acero dúplex 2205 o 2507.
Pretratamiento por Flotación (DAF): El agua entrará a tres unidades de flotación por aire disuelto que procesarán 1.830 metros cúbicos por hora. Mediante microburbujas y la inyección de cloruro férrico, se removerán los sedimentos y lodos, reduciendo la turbidez en más del 95%.
Ultrafiltración y Ósmosis Inversa: Posteriormente, pasará por 24 trenes de membranas cerámicas de óxido de aluminio con poros de apenas 30 nanómetros (cuya vida útil se garantiza por 20 años). El corazón del proceso ocurrirá en la etapa de ósmosis inversa, donde cinco trenes de membranas de poliamida operarán a una presión extrema de 60 bares, apoyados por bombas de alta potencia (1.000 kW) y sistemas de recuperación de energía PX-Q400 con una eficiencia superior al 98%.
Remineralización y Control: Dado que el agua desalinizada es altamente corrosiva e inadecuada para el consumo humano directo, será estabilizada químicamente pasándola por diez celdas de hormigón con lechos de piedra caliza de flujo ascendente. Así se ajustará su pH entre 7,5 y 8,2 conforme a las normas colombianas (Resolución 2115 de 2007). Finalmente, el líquido se almacenará en un depósito de 5.000 metros cúbicos antes de ser impulsado a las redes urbanas mediante seis bombas reguladas por variadores de frecuencia. Todo el complejo estará completamente automatizado mediante un sistema inteligente SCADA que monitoreará más de 200 variables en tiempo real.
Las pruebas de fuego y el interrogante del futuro
Para recibir la infraestructura de manera definitiva, el constructor seleccionado deberá someter la planta a una prueba de rendimiento continuo de 72 horas a plena capacidad, demostrando un caudal mínimo de 2.160 metros cúbicos por hora y un consumo energético eficiente e inferior a los 3,04 kWh por metro cúbico.
A pesar del optimismo técnico y el blindaje financiero del proyecto, los expertos señalan que el éxito a largo plazo dependerá de resolver un interrogante clave que los documentos actuales no aclaran: ¿quién operará la planta una vez construida?
Aunque el Conpes 4159 proyectaba una Alianza Público-Privada (APP) para administrar todo el sistema de acueducto y alcantarillado de Santa Marta, dicho proceso no se ha concretado. De no avanzar la APP, la responsabilidad operativa recaerá directamente sobre Essmar, entidad que hoy se encuentra intervenida tras severas crisis de gestión. El futuro operador no solo deberá dominar la compleja tecnología de desalinización, sino enfrentar con éxito el reto de reducir las pérdidas operacionales de la ciudad —las cuales hoy rondan un alarmante 60%— y construir el robusto sistema de alcantarillado complementario que la expansión hídrica va a exigir.



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