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El Congreso, a media máquina



Poco se ha movido el Congreso pese a que ya pasaron tres semanas desde que se instaló la segunda legislatura. Las anunciadas nuevas reformas del Gobierno no han sido radicadas y los congresistas cuentan que los ministros poco se han pasado por los pasillos del recinto desde el 20 de julio.


Las ausencias son una señal de lo que puede ser un síntoma que se quede hasta noviembre cuando ya hayan pasado las elecciones regionales del 29 de octubre: las fuerzas políticas están concentradas en la campaña, tienen poco tiempo de ir a sesionar y prefieren esquivar debates que les puedan quitar votos.



Pero legisladores consultados señalaron que ese no es el único motivo por el que la agenda no ha arrancado. Apenas el miércoles fue la reunión de los voceros de los partidos, un desayuno para sentar las reglas de juego en el Legislativo en este periodo y se está planificando lo que les pedirán a los presidentes de las cámaras y las comisiones priorizar en sus calendarios.


Hay dos cronogramas: el que ponen los congresistas con sus proyectos de ley y el que pone la Casa de Nariño con las reformas, textos que aún no han sido radicados aunque ya fueron anunciados por el Ejecutivo, desde el discurso del presidente Gustavo Petro del 20 de julio.


El catálogo de demoras legislativas es tan amplio como la cantidad de reformas mismas. En trámite solo están la reforma a la salud y la pensional, las dos pendientes del segundo debate en la Cámara de Representantes.


A los legisladores no les han comentado cuándo se harán esos debates y menos se ha mencionado cuándo se radicarán las otras reformas.


El segundo intento de la reforma laboral –de la misma que hundió el Congreso en junio– no ha sido presentando, tampoco el proyecto de ley de la reforma a la educación superior con la que prometen modificar la Ley 30. Este proyecto se presentaría apenas dentro de un mes y para el articulado aún no hay consensos sobre el texto, por lo que solo se sabe que este llegaría a la discusión legislativa en algún momento de este año y se demorará más que las otras reformas.


Se había anticipado un segundo intento para la reforma política y la ley de sometimiento que tampoco se ha concretado y el Ejecutivo también tiene pendiente definir la reforma al código penal.



El problema, dice el representante a la Cámara Hernán Cadavid, es que “el tiempo para avanzar era este primer mes de la legislatura porque el próximo mes será más difícil”. Justamente, porque los partidos estarán concentrados en el momento central de la campaña y los congresistas estarán moviendo a sus fichas en los territorios, no sesionando en el hemiciclo.


Control político


¿Pero qué ha pasado en el recinto? La plenaria del Senado del martes, en la que se iba a discutir el proyecto de reducción del salario de los congresistas, fue aplazada porque los legisladores no pudieron llegar por el paro de taxistas.


La ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, no apareció al debate de control político citado en la Comisión Primera del Senado para revisar la ejecución presupuestal de esa cartera y está en veremos el que le habían citado al ministro de Defensa, Iván Velásquez. Al funcionario lo habían llamado para la Comisión Primera de la Cámara, pero esa jornada se terminará moviendo porque su despacho no ha enviado las respuestas del cuestionario que le hicieron los congresistas, que se niegan a hacer la sesión si no tienen tiempo de estudiarlas.


Pero no todo son ausencias. La ministra de Ambiente Susana Muhamad sí se presentó a su debate de control político sobre la situación de los hipopótamos en el Magdalena Medio.


¿Sin votos?


No obstante, hay otra versión de las demoras. Según una persona de uno de los partidos de Gobierno, no han citado a debate para los proyectos clave porque la bancada petrista sabe que aún no tiene los votos necesarios para pasar las reformas a la salud y pensional en segundo debate, o para iniciar el trámite en comisiones de las otras que necesitan radicar.


Cuentan, incluso, que el Gobierno sí se está moviendo para concretar a los congresistas y sus votos a las reformas antes de radicarlas o de atreverse a pedir que se debata alguna de las que ya están en trámite.



Lo que sería una prueba de ello es que la Alianza Verde aplazó la reunión que habían convocado el miércoles para estudiar su posición sobre el Gobierno como coletazo del escándalo de los dineros de campaña que salpicó a Nicolás Petro.


Además, se conoció que los ministros Luis Fernando Velasco y Mauricio Lizcano llamaron a reunión a los del Partido de la U para el próximo martes. De esos partidos, y de amarrar a los liberales, depende que el Gobierno le ponga acelerador a la agenda del Congreso. EL COLOMBIANO

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