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El Banco de la República subiría su tasa de interés al 12,5% en octubre

hace 3 horas
3 min de lectura


El Banco de la República se encamina a tomar una de sus decisiones más complejas y divididas en la reunión de su Junta Directiva correspondiente al mes de octubre. La persistente aceleración de la inflación y un entorno macroeconómico cargado de presiones internas y externas han llevado a que la mayoría del mercado anticipe un nuevo incremento en la tasa de interés de referencia, situándola en un 12,50%.


De acuerdo con los resultados de la Encuesta Tasa Banrep elaborada por la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), en la que fueron consultados 19 actores clave entre entidades financieras, centros de pensamiento, gremios y bancos de desarrollo, el 68,4% de los analistas (13 participantes) prevé un aumento de 25 puntos básicos sobre la tasa actual de 12,25%. En contraste, un 31,6% (6 participantes) opina que la autoridad monetaria optará por mantener las tasas sin cambios. La propia ANIF respalda la postura mayoritaria, anticipando el alza de 25 puntos.



Una Junta Directiva fragmentada


El sondeo refleja que el consenso del mercado proyecta un debate interno marcado por opiniones encontradas. El 63,1% de las respuestas apunta a que la decisión se saldará con una votación dividida de cinco miembros a favor del incremento frente a dos en contra.


Esta falta de unanimidad responde al dilema en el que se encuentra el emisor: controlar la carestía de vida sin sofocar la reactivación económica.


Inflación al alza y presiones en el costo de vida


El principal argumento para justificar un ajuste restrictivo radica en el comportamiento de los precios al consumidor. En septiembre, la inflación anual en Colombia trepó al 6,29%, superando el 6,24% registrado en agosto y situándose bastante lejos del rango meta oficial fijado por el banco central (entre el 2% y el 4%).


Los rubros de servicios y alimentos han sido los grandes motores del alza, representando cerca del 72% de la variación anual reportada. Los servicios registraron una variación anual del 7,2%, mientras que los alimentos mostraron una aceleración del 6,7%. Por su parte, la categoría de bienes dio un respiro al descender del 3,3% en agosto al 2,9% en septiembre, favorecida por la apreciación reciente de la tasa de cambio.


Las proyecciones tampoco entregan un panorama inmediato favorable. Los analistas estiman que la inflación cerraría octubre en 6,38% y finalizaría el año 2026 en 6,8%. De acuerdo con las estimaciones recogidas en la encuesta, el indicador cedería gradualmente al 5,2% en 2027, y solo hacia 2028 convergería al límite superior de la meta con un 4,0%.


Debilitamiento de la actividad económica y riesgos latentes


El ajuste monetario se produce en un momento en que la economía muestra claras señales de enfriamiento. El Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) mostró para agosto una contracción anual del 0,04% y un retroceso mensual del 3,1% respecto a julio, arrastrado principalmente por caídas en las actividades primarias y secundarias, mientras que el sector servicios logró mantenerse en terreno positivo.


A este escenario interno se suman factores de riesgo que complican el panorama prospectivo:


Fenómeno de El Niño: La prolongación de las condiciones climáticas secas amenaza con generar nuevos choques sobre los precios de los alimentos y la energía.


Discusión del salario mínimo: La próxima negociación del salario mínimo para 2027 representa un riesgo estructural, ya que incrementos elevados podrían trasladarse a las estructuras de costos de los servicios y reavivar las presiones inflacionarias.


Incertidumbre internacional: La Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo continuaron ajustando o manteniendo posiciones estrictas ante el encarecimiento de los insumos energéticos y la volatilidad geopolítica en Oriente Medio.



Trayectoria esperada de las tasas


Para el cierre de 2026, el mercado proyecta que la tasa de intervención se mantendrá firme en el 12,50%. No obstante, los analistas prevén que, condicionado al descenso paulatino de la inflación, el banco central iniciará un ciclo de flexibilización monetaria gradual a lo largo de 2027 hasta ubicar la tasa en torno al 11%, proyectando una convergencia de largo plazo hacia el 8,50% para 2028.

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