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¿Cuál será el futuro de la paz en Colombia en los próximos cuatro años?

Por: Nerio Luis Mejía



La paz en Colombia es, sin duda, uno de los temas más recurrentes y complejos de nuestra historia reciente. Esa aspiración esquiva, que tantas veces ha alimentado nuestras esperanzas, suele diluirse con el paso del tiempo, dando lugar a nuevos escenarios de violencia y a la degradación del conflicto. Décadas de negociaciones con distintas estructuras criminales han dejado la sensación de esfuerzos infructuosos, mientras los grupos armados mutan y se convierten en verdaderas empresas criminales, incluso con dinámicas de “franquicias” otorgadas por actores dominantes. Nos enfrentamos, pues, a una nueva realidad del conflicto.



Los últimos gobiernos y sus enfoques frente a la paz:


• Álvaro Uribe Vélez (2002-2010): Su gobierno combinó la negociación con el combate frontal contra las guerrillas. Esto derivó en el desarme del paramilitarismo y la debilitación parcial de las FARC y el ELN. Sin embargo, la imagen de la Fuerza Pública quedó marcada por los casos de falsos positivos y las alianzas de políticos, empresarios y militares con grupos paramilitares, un capítulo difícil de borrar.


• Juan Manuel Santos Calderón (2010-2018): Apostó por la negociación con las FARC, que culminó en el Acuerdo de Paz de La Habana. Aunque el desmantelamiento de esta guerrilla fue un hecho histórico, el acuerdo generó fuertes críticas: las curules otorgadas en el Congreso, la creación de una unidad de protección especial para excombatientes y, sobre todo, la percepción de impunidad frente a los crímenes cometidos. Muchos colombianos lo consideraron un “mal negociado acuerdo”.


• Iván Duque Márquez (2018-2022): Bajo su mandato, se produjo el rearme de excombatientes y el fortalecimiento de nuevas estructuras criminales. La violencia resurgió y se instaló el temor de que las Fuerzas Armadas, limitadas por el miedo a incurrir en excesos, perdieran capacidad de acción. Para muchos, Duque “hizo trizas” los acuerdos de paz.


• Gustavo Petro (2022-2026): Llegó con la promesa de una “paz total”, ofreciendo diálogo incluso con los actores más conflictivos. Sin embargo, la benevolencia del gobierno fue aprovechada por los grupos armados, que se expandieron y consolidaron su control en varias regiones. Las confrontaciones entre guerrillas, paramilitares y la Fuerza Pública evidencian un experimento fallido que deja incertidumbre sobre el futuro.



Mirando hacia adelante


El próximo gobierno enfrentará un panorama complejo. Con candidatos de diversas corrientes ideológicas, cada uno ofrece su propia receta para enfrentar el conflicto. Los colombianos, mientras tanto, seguimos esperando propuestas que realmente ataquen de raíz este mal que tanto aqueja a la nación.


El futuro de la paz en Colombia en los próximos cuatro años se vislumbra incierto. La pregunta que queda es si finalmente lograremos avanzar hacia una paz duradera o si seguiremos atrapados en el ciclo de violencia y frustración que ha marcado nuestra historia.

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