Represión, abusos y exclusión el Mundial de EE.UU.: HRW
- Acta Diurna
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La Copa del Mundo de la FIFA 2026, promocionada como uno de los mayores espectáculos de unión global, se disputa en realidad bajo un oscuro panorama de exclusión y abusos de poder. Así lo denunció este jueves la organización internacional Human Rights Watch (HRW), que afirmó que el torneo se juega sobre el "telón de fondo de una represión abusiva" por parte del Gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, y bajo la complicidad de la FIFA por no hacer cumplir sus propios estándares de derechos humanos.
La grave acusación fue presentada en Nueva York a través de un informe elaborado en colaboración con la coalición Sport & Rights Alliance. El documento expone un sistemático atropello a colectivos vulnerables, como las personas inmigrantes y la comunidad LGBTIQ+, empañando la fiesta del fútbol internacional.
La ilusión de la inclusión frente al filtro de los visados
Durante la presentación del informe, Minky Worden, directora de iniciativas globales de HRW, cargó fuertemente contra la promesa del máximo organismo del fútbol de organizar "el Mundial más inclusivo de la historia". Worden señaló directamente a las restrictivas y discriminatorias políticas de visados de la administración estadounidense como el principal instrumento de exclusión.
Entre las evidencias presentadas destaca el caso de Omar Abdulkadir Artan, un árbitro somalí de primer nivel seleccionado por la FIFA a quien el Gobierno de Estados Unidos le impidió la entrada al país de forma injustificada. Asimismo, se conoció la historia de la madre de Vozinha, el arquero de la selección de Cabo Verde, quien no pudo viajar a ver el histórico debut de su hijo frente a España debido a la denegación de su visado.
La exclusión de la hinchada de continentes enteros fue respaldada por Ronan Evain, director ejecutivo de Football Supporters Europe. "En nuestro monitoreo hemos encontrado muy pocas pruebas –por no decir ninguna– de que personas con entradas procedentes de África y Asia hayan logrado obtener visados para venir a Estados Unidos", aseveró Evain, detallando que los pocos aficionados asiáticos y africanos visibles en las tribunas ya residían previamente en el país o contaban con doble nacionalidad.
La FIFA, según denunciaron los autores del informe, ha optado por el silencio absoluto y no ha respondido a los cuestionamientos formales realizados por la coalición de derechos humanos sobre estas irregularidades.
Inseguridad para la comunidad LGBTIQ+ y violencia de ICE
El informe también pone el foco sobre la hostilidad política que rodea el certamen. HRW denunció que, tras la ofensiva legislativa y gubernamental del Gobierno de Donald Trump contra los derechos de las personas LGBTIQ+, una cantidad significativa de aficionados de este colectivo optó por no viajar a Estados Unidos debido a la falta de garantías para su seguridad personal.
Pero la faceta más trágica de este panorama represivo se vivió en las calles de manera paralela a la algarabía de los estadios. Mientras millones de espectadores seguían el desarrollo del torneo, se reportaron las muertes del ciudadano mexicano Lorenzo Salgado Araujo y del colombiano Johan Sebastián Durán Guerrero. Ambos perdieron la vida en una misma semana tras recibir disparos por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), reflejando de la manera más cruda la realidad migratoria en el territorio anfitrión.
El demoledor informe de Human Rights Watch deja en entredicho el legado ético de esta cita mundialista y reabre el debate global sobre la responsabilidad de la FIFA al asignar la sede de sus mayores eventos a países que no garantizan los derechos humanos fundamentales de deportistas, aficionados y minorías.