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Nadie es más que nadie: la diferencia cultural entre Uruguay y Colombia

Por Dany Oviedo Marino



En el panorama latinoamericano, donde la corrupción suele percibirse como un mal endémico y estructural, Uruguay se erige como un fenómeno atípico a nivel estadístico y cultural. Mientras naciones como Colombia luchan históricamente contra la captura del Estado por intereses privados y mafiosos, el país del Cono Sur consolida su posición como el menos corrupto de la región. Pero, ¿qué separa realmente a estos dos países? La respuesta no parece estar en el tamaño de su población, sino en una frase que define una nación: "Nadie es más que nadie".


En una reciente entrevista con Bloomberg Línea, el sociólogo Felipe Arocena desglosó los pilares que sostienen la transparencia uruguaya, permitiendo trazar un contraste revelador con la realidad colombiana.



El fin del Estado "Patrimonialista"


Para Arocena, el origen de la corrupción en América Latina radica en el "patrimonialismo": la creencia de las élites de que el Estado les pertenece. En Colombia, la historia política ha estado marcada por oligarquías regionales y familias poderosas que, durante décadas, gestionaron los recursos públicos como una extensión de su patrimonio privado.


En contraste, Uruguay nació como una "tierra de transición" sin una aristocracia imperial ni una oligarquía dominante. Esto permitió la construcción temprana de un Estado racional, laico y legal, donde el funcionario público se entiende como un servidor de "la cosa pública" y no como el dueño del presupuesto.


La cultura de la horizontalidad frente a la ostentación


Una de las diferencias más marcadas es la percepción social del éxito y el poder. Mientras que en Colombia la ostentación de riqueza ha sido históricamente un símbolo de estatus —a menudo ligado a la influencia política—, en Uruguay el "alarde" es castigado socialmente.


El principio de "Nadie es más que nadie" (o en su jerga popular, "Naides es más que naides") actúa como un regulador ético. Según Arocena, en Uruguay la responsabilidad y la tolerancia son valores superiores al éxito económico. Esta matriz cultural, similar a la de los países nórdicos, impide que el dinero se convierta en el único validador social, reduciendo los incentivos para el enriquecimiento ilícito a través del Estado.


Instituciones: confianza en las reglas, no solo en las personas


Aunque ambos países cuentan con marcos legales robustos, la ejecución difiere. Arocena destaca que en Uruguay existe una confianza real en la separación de poderes. La Justicia, el Legislativo y el Ejecutivo actúan con una autonomía que en Colombia ha sido frecuentemente cuestionada por la interferencia de intereses partidistas o presiones externas.


En el modelo uruguayo, los partidos políticos aprendieron a convivir y tolerarse, abandonando la idea de "eliminar al enemigo". Esta estabilidad política crea un ecosistema donde las instituciones son más fuertes que las personalidades individuales, un desafío que Colombia aún intenta superar mediante reformas que buscan blindar su sistema judicial.



El fantasma del narcotráfico


Sin embargo, Uruguay no es inmune. La entrevista señala una "alerta naranja": el riesgo de que el narcotráfico permee la esfera política, un fenómeno que Colombia conoce profundamente. Casos recientes, como la entrega de pasaportes a figuras vinculadas al crimen organizado, han encendido las alarmas en Montevideo.


La gran pregunta es si la sólida matriz cultural uruguaya —esa que valora la cosa pública por encima del beneficio privado— será suficiente para resistir el inmenso poder económico de las mafias, un poder que en Colombia logró, en sus épocas más oscuras, arrodillar a sectores enteros de la institucionalidad.


La comparación deja una lección clara: la lucha contra la corrupción no es solo una cuestión de leyes o tecnología, sino de una construcción cultural de largo aliento. Mientras Uruguay protege su identidad igualitaria, Colombia enfrenta el reto de transformar una cultura donde, por demasiado tiempo, algunos sintieron que eran "más que los demás".

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