La Registraduría instalará nuevos puestos de votación en 2026
- Acta Diurna

- hace 1 día
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El camino hacia las urnas en Colombia se está haciendo más corto, y no es una coincidencia. Según el más reciente balance de la Registraduría Nacional del Estado Civil, la estrategia de acercar las mesas de votación a la casa del ciudadano ha sido el motor principal de un fenómeno silencioso pero potente: el aumento sostenido de la participación electoral en el país durante los últimos diez años.
Este diagnóstico no solo es una mirada al pasado, sino una hoja de ruta para lo que viene. Con la vista puesta en los comicios del próximo 8 de marzo de 2026, el registrador nacional, Hernán Penagos, confirmó que la infraestructura electoral seguirá creciendo. Para la elección del nuevo Congreso de la República, el país contará con 409 nuevos puestos de votación en perímetros urbanos y 165 adicionales en sectores rurales.
Un cambio de tendencia en las cifras
Si se comparan las cifras de 2014 con las de 2022, el salto es evidente. La participación en la primera vuelta presidencial escaló de un tímido 39.7 % a un sólido 55.0 %. En las segundas vueltas, el compromiso ciudadano fue aún mayor, alcanzando un 58.2 %. Aunque el crecimiento en las elecciones de Congreso ha sido más pausado —pasando del 44.1 % al 48.0 %—, la tendencia general indica que el colombiano está asistiendo más a las urnas cuando se le facilitan las condiciones de acceso.
Para departamentos como Bolívar y su capital, Cartagena, esta expansión es vital. La geografía del Caribe exige que los centros de votación no se concentren únicamente en los cascos urbanos, sino que penetren en la ruralidad, donde históricamente el traslado ha sido una barrera para el ejercicio democrático.
El reto de la seguridad en el campo
La relación es clara: a mayor número de puestos en zonas rurales, mayor es el incremento en la votación. El informe de la Registraduría subraya que los municipios donde se habilitaron nuevos puntos registraron un entusiasmo electoral muy superior a aquellos donde la infraestructura se mantuvo estática o disminuyó.
Sin embargo, este crecimiento físico del mapa electoral trae consigo un desafío de orden público. El registrador Penagos fue enfático al señalar que esta expansión requiere una coordinación milimétrica con la cúpula militar y el Ministerio de Defensa. No basta con llevar los cubículos y las urnas; es imperativo garantizar que la fuerza pública proteja estos nuevos puntos para que la ciudadanía pueda elegir sin presiones ni temores.
Lo que debe saber el votante
De cara a las elecciones de marzo, la Registraduría ha reforzado también los mecanismos digitales y presenciales para la inscripción de cédulas y actualización del lugar de votación, tanto para quienes residen en el territorio nacional como para los colombianos en el exterior. La premisa es sencilla: si el puesto de votación está cerca y el proceso es ágil, la democracia se fortalece.







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