Barranquilla y el AMB bajo fuego: 24 horas de violencia y sicariato
- Acta Diurna

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La tranquilidad en Barranquilla y sus municipios vecinos se ha visto fracturada por una violenta jornada que parece no dar tregua. Entre la tarde del miércoles y el jueves, una racha de ataques sicariales cobró la vida de al menos ocho personas, dejando un rastro de sangre que se extiende desde los barrios populares de Soledad hasta los sectores periféricos de Malambo y el sur de la capital del Atlántico.
La espiral de violencia comenzó a las 5:15 de la tarde del miércoles en el barrio Tajamar de Soledad. Allí, Alfredo Luis Romero De la Hoz, conocido como ‘Pomelo’, fue sorprendido por la muerte mientras reparaba una motocicleta frente a su casa. Dos hombres en un vehículo similar lo abordaron; el parrillero descendió y, sin mediar palabra, disparó repetidamente. Aunque fue llevado de urgencia al Hospital Materno Infantil, llegó sin signos vitales. Para las autoridades, este crimen no es un hecho aislado, sino un capítulo más en la guerra por el control del microtráfico.
Apenas dos horas después, el estruendo de las balas se trasladó al barrio El Carmen, en Malambo. Jainner Steven Ríos Peláez, de tan solo 18 años, perdió la vida en plena vía pública, mientras que Adarlys María Pérez Martínez, de 45 años, resultó herida mientras descansaba en la terraza de su hogar. Los atacantes, según testigos, se movilizaban en un motocarro, una modalidad que se repitió en otros puntos de la ciudad.
Este ataque en Malambo se conecta trágicamente con el hallazgo de otros dos cuerpos horas antes: el joven Joel Valega Púa, de 16 años, y Julieth Paola Camacho López, de 35. Ambos habían sido sacados a la fuerza de una vivienda en el barrio Gladiador para ser ejecutados en zonas desoladas; el menor fue hallado cerca de la Circunvalar de la Prosperidad y la mujer en el arroyo San Blas.
La noche no dio respiro. Antes de las 8:00 p. m., en el sector de Costa Hermosa, las balas segaron la vida de Andrés Felipe Ayala Sierra y Darwin José Cervera Malo. Poco después, a las 9:25 p. m., las detonaciones alertaron a los vecinos del barrio La Floresta, en Soledad, donde otro joven cayó víctima de los sicarios.
La madrugada del jueves no fue distinta. El gremio de transportadores se vio afectado con el asesinato del taxista Hadín Alberto García Díaz, de 28 años, en el barrio Ciudad del Parque.
Ya entrada la tarde de este jueves, la violencia tocó las puertas del barrio Rebolo, en el sur de Barranquilla. Sicarios irrumpieron en una vivienda y asesinaron a un hombre en su interior, dejando a la comunidad sumida en el silencio y el temor.
Casi al mismo tiempo, en el barrio La Central de Soledad, se reportó un hallazgo macabro: el cuerpo de Carlos Andrés Buelvas Fontalvo, de 33 años, fue abandonado en una calle destapada. La víctima, que estaba maniatada y presentaba impactos de bala en la cabeza, fue arrojada desde un motocarro. Según la Policía, Buelvas tenía un extenso historial judicial relacionado con estupefacientes y presuntos vínculos con la organización delictiva 'Los Costeños'.
El diagnóstico oficial: una guerra por rentas ilícitas
Frente a este panorama, el general Miguel Camelo Sánchez, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, ofreció un balance agridulce. Si bien las cifras en Barranquilla muestran una ligera mejoría respecto a enero de 2025 (bajando de 51 a 42 casos), los municipios del área metropolitana atraviesan una crisis evidente.
Soledad, Malambo, Galapa y Puerto Colombia registran aumentos preocupantes en sus tasas de homicidios. Según el alto oficial, el trasfondo de esta ola de sangre es casi siempre el mismo: la disputa territorial entre bandas criminales por el control del microtráfico, las rutas de extorsión y los conflictos derivados del sistema de préstamos "cobradiario".
Con 79 homicidios registrados en lo que va del mes, el área metropolitana de Barranquilla enfrenta el desafío de frenar una violencia que parece alimentarse de la impunidad y las rentas ilícitas.







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