La ola de optimismo frente a las amenazas de la extrema derecha
- Acta Diurna
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Por: Germán Peña Córdoba

Nada pierdes siendo optimista mucho ganas soñando y creando fantasÃas que pueden resultar posibles y porque no, hacerse realidad. Mucho dejas de ganar siendo un pesimista contumaz; mucho obtienes siendo un optimista irredento. Como soy un optimista incorregible algo me dice que buenas cosas están por pasar: creo, va a suceder algo que positivamente nos estremecerá de pies a cabeza y, nos trazará la hoja de ruta de los próximos cuatro años. No es mi propósito posar de taumaturgo, pero las condiciones están dadas para pensarlo. Estoy seguro que algo bueno sucederá.
Mi perspicacia no trata de aquel cuento con sabor a Realismo Mágico, donde una señora habitante de un pueblo amaneció con el presentimiento y palpito de que algo muy grave iba a suceder en el pueblo que habitaba. La señora expresó la preocupación con que habÃa amanecido a sus hijos y a sus familiares cercanos, era un pequeño grupo de personas que reunió y les dijo: "algo muy grave va a pasar en este pueblo". La preocupación expresada por la señora se fue esparciendo de boca en boca, desde el billar que frecuentaba su hijo, llegó al la carnicerÃa de la esquina y desde la carnicerÃa a todos los rincones del pequeño pueblo. Fue tal el éxito del rumor que todo el pueblo se fue vinculando imaginariamente a tan fatal premonición.
Todos sus habitantes alistaron maletas, quemaron sus ranchos y se fueron, porque algo muy grave irÃa a pasar. Al final un ambiente fantasmal se apodero del pueblo y quedó deshabitado, producto del rumor que se extendió como pólvora. La señora del palpito observaba desde su ventana el pánico formado y de inmediato grito desesperada: "creÃan que estaba loca, se los dije: algo grave iba a pasar en este pueblo".
Asà como la señora del magnifico cuento de Gabriel GarcÃa Márquez, pienso todo lo contrario para Colombia. Me atrevo a expresar que algo bueno va a suceder en nuestro paÃs. Lo bueno es que rápidamente nos vamos a dar cuenta de la grave equivocación que se cometió, pues ya son muchos los desencantados, los primeros pasos que ha dado el presidente electo nos lleva a pensar y a recapacitar en la necesidad de evitar masivamente que regresemos a épocas aciagas y este Deja Vu que ya fue experimentado.
Se observa claramente una multiplicidad de acciones y movimientos qué harán temblar al paÃs y en vez de crear la incertidumbre, el temor y el miedo que la ideologÃa extrema utiliza como arma polÃtica para el control social, nos llenará de optimismo a las personas que pensamos que el paÃs no puede retroceder en las conquistas logradas en el terreno social y cultural. Es mas: desde el Congreso se deberá seguir impulsando las reformas, apoyadas por una fuerte movilización social.
Existen situaciones y realidades polÃticas que quedan tan arraigadas en el corazón de un pueblo que se convierten en un activo imposible de arrebatar. Atreverse a hacerlo implica retroceder y, por mas que se quiera desconocer lo conquistado y no reconocer lo logrado el beneficiado se resistirá y la causa orquestada desde las alturas resultará fallida, pues se convierte en una operación polÃtica difÃcil de llevar a cabo, so pena pagar un costo polÃtico inconmensurable, al tratar osadamente derribar algo que el pueblo ya considera suyo. Todo lo anterior sin contar con el vacÃo de poder que ya se observa, igual se da una serie de tesituras que comprometen la legitimidad de un eventual nuevo gobierno, no reconocido por una inmensa mayorÃa.
Retroceder no es una buena opción cuando existe un reconocimiento generalizado de unas acciones afirmativas que van en ostensible aumento para beneficio de unas mayorÃas tradicionalmente excluidas estigmatizadas, vulneradas y segregadas. Aun no ha terminado el gobierno del cambio y ya lo estamos añorando.