La MOE dió a conocer los municipios con riesgo electoral en el Caribe
- Acta Diurna
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La región Caribe se enfrenta a un desafĆo institucional de grandes proporciones de cara a las elecciones nacionales de 2026. SegĆŗn el libro Mapas y Factores de Riesgo Electoral, presentado por la Misión de Observación Electoral (MOE), mĆ”s de la mitad de los municipios de la región presentan seƱales de alerta por posibles irregularidades o hechos de violencia que podrĆan empaƱar la jornada democrĆ”tica.
EL estudio advierte que 128 municipios caribeños estÔn en la mira por factores de riesgo de fraude electoral para la CÔmara de Representantes y el Senado. El informe no solo analiza la posibilidad de manipulación de votos, sino que cruza estos datos con las amenazas de violencia que persisten en el territorio.
RadiografĆa del fraude: Córdoba en el ojo del huracĆ”n
El anĆ”lisis del fraude electoral se desprende de anomalĆas estadĆsticas detectadas en los comicios de 2014, 2018 y 2022, evaluando variables como el dominio electoral, los votos nulos y los tarjetones no marcados. En este sentido, el departamento de Córdoba se posiciona como la zona mĆ”s crĆtica de la región.
CĆ”mara de Representantes: En el Caribe, 102 municipios tienen riesgo por fraude para la CĆ”mara, siendo la mayorĆa de Córdoba.
Municipios crĆticos en Córdoba: Localidades como ChimĆ”, ChinĆŗ, San Pelayo y TuchĆn presentan riesgos extremos tanto para CĆ”mara como para Senado.
Senado: A nivel regional, se identificaron 99 municipios con riesgo, de los cuales 21 se encuentran en un nivel extremo.
La violencia como condicionante del voto
El factor de violencia, según el investigador Luis Trejos de la Universidad del Norte, no es menor: 66 municipios de la región presentan amenazas derivadas del conflicto armado, ataques a liderazgos y violaciones a la libertad de prensa ocurridas durante 2025.
Lo mĆ”s alarmante es la situación de las ciudades capitales. Aunque en el papel presentan bajos Ćndices de fraude tĆ©cnico, ciudades como Barranquilla, Santa Marta, Valledupar y Riohacha han sido catalogadas con Riesgo Extremo por violencia. Esto sugiere que, si bien el sistema de conteo puede ser robusto, el entorno en el que el ciudadano ejerce su derecho estĆ” profundamente viciado por la inseguridad.
AnƔlisis detallado por departamentos
El panorama varĆa significativamente al recorrer la geografĆa del Caribe, mostrando dinĆ”micas locales propias que requieren atención inmediata:
AtlÔntico: Presenta una situación dual. La violencia extrema se concentra en Barranquilla, pero el riesgo de fraude extremo aparece de forma aislada en municipios como TubarÔ.
BolĆvar: Es un departamento de contrastes. Mientras municipios como Arenal, Cantagallo, San Pablo y SimitĆ enfrentan un riesgo extremo consolidado (coincidencia de fraude y violencia), otros como Arroyohondo y Soplaviento destacan por riesgos extremos de fraude para la CĆ”mara.
Cesar: El riesgo aquà es predominantemente de violencia. Municipios como El Paso y Valledupar lideran las alertas extremas de seguridad, mientras que el riesgo de fraude extremo se focaliza en GonzÔlez y La Gloria.
La Guajira: La vulnerabilidad es alta en municipios fronterizos. Uribia, Albania y Barrancas presentan riesgo extremo consolidado, unificando las amenazas de fraude con la violencia activa en sus territorios.
Magdalena: AdemƔs de la alerta mƔxima por violencia en Santa Marta, municipios como Pedraza presentan riesgo extremo de fraude para la CƔmara, mientras que Concordia lo hace para el Senado.
Sucre: El departamento muestra una fuerte inclinación al riesgo de fraude en el Senado, con niveles extremos en El Roble, La Unión, Los Palmitos y San Pedro.
Un llamado a la vigilancia
De los 170 municipios identificados con algĆŗn nivel de riesgo en todo el paĆs, 81 se encuentran en un nivel extremo. En la región Caribe, hay 10 municipios donde coinciden fatalmente el riesgo extremo de fraude y el de violencia.
Para Alejandra Barrios, directora de la MOE, y el profesor Luis Trejos, estos hallazgos son una hoja de ruta para las autoridades. La conclusión es clara: la transparencia de 2026 no se garantiza solo en las urnas, sino fortaleciendo la presencia institucional y fomentando un control ciudadano riguroso en cada rincón del Caribe.



