La encrucijada del mercado laboral juvenil en Barranquilla
- Acta Diurna

- hace 16 horas
- 8 min de lectura

El área metropolitana de Barranquilla atraviesa un proceso de reconfiguración en su modelo de desarrollo económico. Mientras el tejido productivo y las empresas locales demandan de forma creciente perfiles con competencias tecnológicas avanzadas y habilidades socioemocionales complejas, la realidad social expone una fractura estructural: cerca de uno de cada dos jóvenes ocupados trabaja sumergido en condiciones de informalidad, sin estabilidad contractual, protección social ni ingresos suficientes para garantizar un bienestar sostenible.
Esta es la conclusión central del diagnóstico presentado por el centro de pensamiento Fundesarrollo y la red GOYN Barranquilla (Global Opportunity Youth Network) —iniciativa impulsada a nivel internacional por el Aspen Institute y ANSIS bajo la consigna "El Futuro es Joven"—.
Contexto demográfico y segregación socioeconómica
Según las estimaciones microestadísticas basadas en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH - DANE 2025) y registros del Ministerio de Educación Nacional, el área metropolitana de Barranquilla cuenta con una población de 492.402 jóvenes entre los 15 y 28 años de edad. La distribución por género evidencia una paridad demográfica casi perfecta, compuesta por un 50,2% de hombres y un 49,7% de mujeres.
Sin embargo, el entorno socioeconómico de origen refleja un marcado sesgo de vulnerabilidad:
8 de cada 10 jóvenes (80,65%) pertenecen a los estratos de más bajos ingresos.
El 52,94% reside en viviendas clasificadas en Estrato 1.
El 27,71% habita en Estrato 2.
El 12,33% se ubica en Estrato 3.
Únicamente una minoría pertenece a los niveles socioeconómicos medios-altos y altos: Estrato 4 (4,52%), Estrato 5 (1,72%) y Estrato 6 (0,78%).
Uso del tiempo, brechas de género y labores de cuidado
La inserción en el mundo laboral de la juventud barranquillera presenta una marcada inequidad de género. Mientras que el 44% de los hombres jóvenes se encuentra trabajando, solo el 27% de las mujeres jóvenes participa de forma activa en el mercado laboral ocupado.
El determinante fundamental de esta brecha radica en la asignación desproporcionada del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado:
Una de cada cuatro mujeres jóvenes (25%) se dedica exclusivamente a oficios del hogar y tareas de cuidado familiar, en comparación con apenas el 3% de los hombres.
En materia educativa, las tasas de asistencia se mantienen equilibradas: el 42% de los hombres y el 41% de las mujeres se dedican a estudiar.
En búsqueda activa de empleo se halla un 6% de los hombres y un 5% de las mujeres.
Por incapacidad u otras actividades se registra un 5% de varones frente a un 2% de mujeres.
El estudio define como "Jóvenes con Potencial" a aquellos individuos desconectados del sistema de formación y del empleo formal, quienes permanecen fuera de la educación, desempleados o vinculados a ocupaciones informales de muy baja calidad. En el área metropolitana de Barranquilla, este grupo asciende a 175.231 personas. La afectación recae predominantemente sobre las mujeres, quienes representan el 56% de esta población, frente al 44% de hombres.
Los cuatro retos estructurales en la trayectoria juvenil
Fundesarrollo y GOYN sintetizan en cuatro grandes nudos críticos los obstáculos que truncan la movilidad social de los jóvenes:
Reto 1: Falta de orientación y oportunidades pertinentes.
Existen 58.142 jóvenes que están excluidos simultáneamente del mercado laboral y del sistema educativo (el 26% de los jóvenes fuera del mercado de trabajo). De este universo de jóvenes "desconectados", el 91% proviene de los estratos 1 y 2, y el 72% corresponde a mujeres que asumen cargas familiares tempranas.
Reto 2: Restricciones económicas e información limitada.
El 49% de los jóvenes que culminan la educación media (bachillerato) no logra transitar hacia la educación terciaria. Solo el 38% de los jóvenes de estratos 1 y 2 alcanza a titularse en educación posmedia. Asimismo, de aquellos que inician estudios técnicos, tecnológicos o universitarios, solo el 50% logra graduarse, debido a presiones económicas y falta de orientación.
Reto 3: Desarticulación entre formación y demanda laboral.
La tasa de desempleo juvenil en el área metropolitana se ubica en el 18,8% (equivalente a 42.945 jóvenes desocupados), cifra que casi duplica la tasa de desempleo general de la ciudad (9,8%). El 78% de los desempleados pertenece a los estratos 1 y 2. El dato más revelador es que el 53% de los desempleados cuenta con formación posmedia (técnica, tecnológica o universitaria), lo que confirma un descalce sistemático entre lo que las instituciones enseñan y lo que las empresas requieren.
Reto 4: Escasez de empleos formales y barreras de acceso.
La tasa de informalidad juvenil alcanza el 48,6% (afectando a 90.370 jóvenes). El 80% de los trabajadores informales pertenece a los estratos 1 y 2. A su vez, el 84% de los jóvenes que laboran de manera independiente por cuenta propia lo hace en la informalidad.
Radiografía de la informalidad laboral
Aunque la tasa de informalidad juvenil (48,6%) se ubica ligeramente por debajo del indicador general para toda la fuerza laboral de Barranquilla A.M. (52,8%), las condiciones de precariedad son agudas. Entre 2021 y 2025, un promedio del 28% de los jóvenes informales estuvo afectado en simultáneo por situaciones de subempleo (insuficiencia de horas trabajadas o ingresos insuficientes).
Desigualdades poblacionales y étnicas:
Por Género: La informalidad afecta en mayor medida a las mujeres (51%) que a los hombres (47%).
Por Pertenencia Étnica: Se identifican niveles críticos de informalidad entre los jóvenes indígenas (67%), palenqueros (61%) y comunidades raizales o afrodescendientes (53%).
Nivel educativo vs. informalidad:
La educación formal actúa como un factor que mitiga el riesgo, pero no representa un blindaje definitivo contra la informalidad:
Secundaria / Media completa: Registra una tasa de informalidad del 65%.
Educación Técnica: Registra una informalidad del 37%.
Educación Tecnológica: Registra una informalidad del 35%.
Educación Universitaria: Registra una informalidad del 24%.
Posgrados: Registra una informalidad del 10%.
Al comparar la composición educativa entre ocupados formales e informales, la brecha es ostensible: mientras que el 67% de la fuerza laboral informal solo alcanzó estudios de secundaria y un 6% únicamente primaria, en el empleo formal más del 60% cuenta con educación superior o técnica (37% profesionales y 27% técnicos/tecnólogos).
Inserción precoz por grupos de edad:
De 15 a 17 años: Registran la tasa de informalidad más severa, alcanzando el 85% (4.071 jóvenes). En este segmento, el 53% no asiste a la escuela, reflejando una vinculación laboral temprana en condiciones de alta precariedad.
De 18 a 23 años: La tasa de informalidad es del 56% (37.712 jóvenes), donde solo el 16% continúa estudiando.
De 24 a 28 años: La informalidad se sitúa en el 43% (48.587 jóvenes), con apenas un 7% estudiando.
Modalidades de contratación y canales de búsqueda:
Entre los jóvenes informales, el 53% carece de cualquier tipo de contrato laboral, mientras que el 47% expresa tener uno. No obstante, la precariedad jurídica es casi absoluta: el 93% de esos contratos es meramente verbal, y solo un 7% se formaliza por escrito.
En cuanto a las vías de enganche laboral:
El 63% de los jóvenes ingresó a su trabajo actual mediante recomendación de familiares o amigos.
El 35% accedió entregando hojas de vida físicas o respondiendo a clasificados tradicionales.
Apenas el 2% ingresó por convocatorias formales.
En la era del empleo digital, solo el 16% de los jóvenes utiliza portales web de empleo (como el empleo.com, Computrabajo o páginas corporativas), mientras que el 84% permanece al margen de estos canales tecnológicos.
Vulnerabilidad de las Jefas de Hogar:
El estudio resalta que el 26% de las mujeres jóvenes que trabajan de manera independiente (cuenta propia) en la informalidad son jefas de hogar, lo que amplifica los riesgos de pobreza multidimensional para sus familias.
Dinámica sectorial, ingresos y descalce académico
Durante la última década (2015 - 2024), la distribución sectorial del empleo juvenil en Barranquilla ha mutado:
Comercio: Se mantiene como el principal motor de vinculación juvenil, representando el 25% en 2015 y el 24% en 2024.
Actividades Profesionales: Experimentaron un salto cuántico, duplicando su participación al pasar del 6% en 2015 al 12% en 2024, evidenciando la transición hacia servicios intensivos en conocimiento.
Alojamiento y Servicios de Comida: Aumentó del 8% al 12%.
Industrias Manufactureras: Se redujeron del 15% al 12%.
Construcción: Cayó significativamente del 9% al 6%.
Actividades Artísticas: Se ubicaron en el 11% (frente al 10% en 2015).
Administración Pública, Educación y Salud: Pasaron del 11% al 10%.
Transporte y Almacenamiento: Retrocedieron del 8% al 7%.
Resto de sectores (Financiero, TIC, Minería, Servicios Públicos): Se ubicaron en 7%.
En 2025, los hombres predominan en renglones como la Industria Manufacturera (73% hombres / 27% mujeres), Comercio (57% / 43%) y Actividades Profesionales (51% / 49%). Por el contrario, las mujeres se concentran en Actividades Artísticas (65% mujeres / 35% hombres) y Alojamiento y Comida (60% / 40%), actividades caracterizadas por ingresos más bajos e informalidad.
Niveles Salariales vs. Salario Mínimo (2024):
Los sectores que absorben la mayor cantidad de mano de obra juvenil ofrecen salarios medianos que se ubican por debajo del Salario Mínimo Legal Mensual Vigente (SMMLV), entre el 62% y el 86% de este:
Sectores con ingresos precarios (< SMMLV): Alojamiento y Comida (~$800.000 COP), Actividades Artísticas (~$800.000 COP), Comercio (~$1.120.000 COP) y Construcción (~$1.150.000 COP).
Sectores con ingresos promedio (~ SMMLV): Manufactura, Transporte, Inmobiliario y Servicios Públicos (~$1.300.000 COP).
Sectores con ingresos superiores (> SMMLV): Información y Comunicaciones (~$2.000.000 COP), Minería (~$1.800.000 COP), Actividades Profesionales (~$1.480.000 COP), Administración Pública (~$1.460.000 COP), Agricultura (~$1.450.000 COP) y Servicios Financieros (~$1.400.000 COP).
Descalce entre graduados y vacantes laborales (2024):
Al cruzar los graduados universitarios (SNIES - MinEducación, 2024) con las ofertas del Servicio Público de Empleo (SPE) en el Atlántico, se confirma la desconexión formativa:
Títulos con mayor número de graduados: Derecho (1.665), Ingeniería Industrial (1.147), Administración de Empresas (1.114), Contaduría (1.087) y Psicología (1.068).
Sectores con mayor demanda de vacantes: Actividades Profesionales concentran el 42% de las vacantes, seguidas por Administración Pública (10%), Industria Manufacturera (9%), Comercio (9%), Tecnologías de la Información y las Comunicaciones - TIC (4%) y Transporte (3%).
Sectores estratégicos y oportunidades a 2030
Mediante una metodología de priorización sintética que integró megatendencias, productividad local y dinámicas de formalización, Fundesarrollo identificó cuatro clústeres estratégicos para impulsar la empleabilidad juvenil hacia el año 2030:
Economía Turística y Creativa: Alojamiento y servicios de comida (alta absorción, urgencia de formalización).
Innovación, Tecnología y Empleo Formal: Información y comunicaciones (altos ingresos, demanda de talento STEM).
Transición Verde y Empleo Sostenible: Suministro de electricidad, gas, agua y gestión de desechos (energías limpias y economía circular).
Logística, Transporte y Provisión de Empleo: Industrias manufactureras y logística (generación de empleo formal estructurado).
Voces institucionales y recomendaciones de política pública
Durante el conversatorio los actores clave del ecosistema laboral fijaron su postura:
Lilian Urueta (GOYN Barranquilla): "Todo esto es sistémico: información, orientación, acompañamiento, desarrollo de habilidades y mejor información son variables que están jugando allí. Responder a estas transformaciones requiere una mirada integral de todos los actores."
Alberto Vives (Gerente de la ANDI Seccional Atlántico-Magdalena): "Las prácticas laborales facilitan el acceso de los jóvenes al mercado laboral y aumentan sus posibilidades de vinculación. Además, incorporar talento joven fortalece la innovación y la competitividad de las empresas."
Robert Llinás (Coordinador Regional de Formación Profesional del SENA Atlántico): "Uno de los principales retos consiste en lograr que la información, la formación y las oportunidades lleguen efectivamente a los jóvenes. Aunque a veces existen las oportunidades, estas no siempre les llegan..."
Oriana Álvarez Vos (Directora Ejecutiva de Fundesarrollo): "El mercado laboral ya está cambiando. Ahora el desafío es que los jóvenes también puedan hacerlo. Si Barranquilla logra cerrar las brechas de habilidades, formalidad y acceso a oportunidades, esta transformación puede convertirse en una de las mayores ventajas competitivas de la ciudad."



Comentarios