Estamos mal de candidatos
- Acta Diurna

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Por: Víctor Herrera M.

No la tenemos fácil los colombianos con las opciones a la presidencia de la República que, hasta ahora, se presentan como las más seguras para la primera vuelta de las elecciones de mayo próximo.
El favoritismo de las encuestas coincide básicamente en tres alternativas. Veámoslas.
Iván Cepeda es la antítesis de un candidato a una elección presidencial. Con rostro siempre fruncido y adusto. Sin empatía ni simpatía. Con una pinta de libre pensador y voz dura y fuerte, propias de un líder de izquierda, de esos de la Juco de una universidad pública de los años 80. Si llegare al final es más por la fuerza y las estrategias de Petro y las fallas prominentes de la competencia.
Por su parte, Abelardo de la Espriella es la antítesis del estadista. No ha sido serio ni coherente con su pasado. Es el del impacto publicitario momentáneo sin soporte suficiente. El que se monta en el bus de moda. El que dice lo que la gente quiere oír. Con pinta de “Buckele” colombiano. Si llegare al final es porque concentraría en él al anti-petrismo que nadie más ha podido encarnar.
Finalmente, Sergio Fajardo que es la antítesis de un líder visionario, decidido y con el empuje que necesita un mandatario. Es una especie de culebrero con el mismo discurso que nadie le entiende, escudado en la decencia y la buena educación. Con pinta de profesor universitario. Si llegare al final sería más por el rechazo de los votantes a los candidatos de la polarización extrema que por sus propios méritos.
Que decepción. Estos candidatos casi no despiertan emociones y, recordemos, que el factor emocional es casi que determinante en una elección, sobre todo cuando entra en juego la opinión pública.
No hay propuestas concretas que contengan datos, cifras o hechos verificables. Pura metáfora sin evidencia. Pura retórica sin análisis. Solo se escuchan frases a favor o en contra de Gustavo Petro, sin darse cuenta que ambas cosas lo hacen más fuerte ante la población regular. Siguen insistiendo en que la guerra es ideológica. Contra la izquierda, contra el comunismo. Se olvidan de las necesidades reales y básicas de la mayoría de la gente.
Al pueblo no le interesa lo del déficit fiscal o si se va a explotar más petróleo o, incluso, si resulta lo de la Paz Total …la gente quiere su propio bienestar.
Y Petro haciendo lo suyo.: 3 millones de abuelitos recibiendo por primera vez una mesada; Un aumento del 23% en el salario mínimo que beneficia enormemente a más de 2 millones de trabajadores; Miles de hectáreas de tierra repartidas a los campesinos por todo el país; En fin Y, para rematar, ahora habla y se reúne con quien podría ser su “nuevo mejor amigo”: el presidente de los EE.UU., Donald Trump. Completa el panorama el buen momento de la economía colombiana.
Mientras, en la denominada Gran Consulta por Colombia, se destacan Vicky Dávila que es la antítesis del buen periodista. Amarillista. Manejando a conveniencia verdades a medias. Solo esgrime el argumento de estar en contra de Petro. Y Paloma Valencia que encarna la decepción que ha cosechado en los últimos años el otrora poderoso Centro Democrático del nuevamente candidato al senado Álvaro Uribe.
Por su parte, un gran número de candidatos a Senado y Cámara están jugando a ganar o repetir su propia curul con el fin de negociar, individual o colectivamente, con el próximo gobierno, sea quien sea el presidente. Casi sin percatarse del verdadero gran propósito de Petro: alcanzar la mayoría en el congreso.







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