ĀæEstamos construyendo el paĆs que queremos?
- Acta Diurna
- hace 1 hora
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Por: Nerio Luis MejĆa

A pocos meses de acercarnos nuevamente a las urnas para elegir al próximo presidente de Colombia, la situación polĆtica se sacude entre escĆ”ndalos. El actual gobierno ha firmado contratos de manera apresurada antes de la entrada en vigor de la Ley de GarantĆas, lo que genera gran preocupación en sectores de la oposición, pues podrĆa inclinar la balanza en la elección de quien portarĆ” la nueva banda presidencial.
Por otro lado, el paĆs se ve sorprendido por las revelaciones sobre candidatos inscritos mediante firmas. La RegistradurĆa Nacional identificó serias inconsistencias en la recolección: muchas no coinciden con el registro del Archivo Nacional de Identificación (ANI). En algunos casos, hasta un 62% de las firmas resultaron inexistentes. Esto nos obliga a reflexionar: Āæestamos realmente construyendo el paĆs que queremos y merecemos?
Este no es un asunto de ideologĆa, de ser de izquierda o de derecha. Lo que verdaderamente importa es a quiĆ©n vamos a confiar la misión de gobernar una nación golpeada históricamente por el flagelo de la corrupción. ĀæCómo podrĆamos depositar semejante responsabilidad en candidatos implicados en la adulteración de firmas, quienes aparentan respaldo popular mediante prĆ”cticas tramposas?
Es ingenuo pensar que los responsables desconocĆan lo que ocurrĆa en la recolección. CuĆ”nto se aƱoran aquellos tiempos en que, tras ejercer el voto, el dedo se teƱĆa de rojo o azul como sĆmbolo de pertenencia polĆtica y orgullo patrio. Hoy, esa imagen de honestidad y compromiso democrĆ”tico parece lejana. El desprestigio de la clase polĆtica ha llevado a que incluso algunos votantes se lucren de la necesidad de los candidatos, exigiendo compromisos que no buscan el bien comĆŗn, sino intereses particulares. La credibilidad en nuestros representantes se erosiona con cada nuevo escĆ”ndalo, mientras la corrupción se normaliza como un mecanismo real y cotidiano.
Lo positivo, si algo puede rescatarse, es que en medio de la contienda electoral salen a la luz verdades ocultas. El desempolvamiento de procesos judiciales y las revelaciones entre candidatos, aunque muchas veces usadas como armas para destruir al adversario, permiten al menos conocer aspectos que de otro modo permanecerĆan ocultos.
Sin embargo, el apetito voraz por el poder ha llegado a tal extremo que se pierden los valores que sostienen la RepĆŗblica. La democracia deberĆa fortalecerse con transparencia y honestidad, pero hoy parece dominada por intereses mezquinos. Por eso, la pregunta sigue vigente: Āæcon nuestra participación en las urnas estamos construyendo los colombianos el paĆs que realmente queremos?



