¿Es viable un cese al fuego bilateral con el ELN?



La discusión sobre un posible cese al fuego bilateral en el país volvió a tomar protagonismo esta semana, luego de que el presidente electo Gustavo Petro anunció estar dispuesto a decretar una medida de este tipo, principalmente con la guerrilla del ELN si esta se sienta a negociar un proceso de paz definitivo.


“Se reabre el mensaje que yo he lanzado no solo al ELN, sino a todas las agrupaciones armadas vigentes: llegó el momento de la paz. A través de diversos instrumentos lo que yo solicito es un cese al fuego que será bilateral y comienzo de negociaciones judiciales en la mayoría de los casos y de negociaciones políticas en la minoría de los casos para lograr que se acabe la guerra en Colombia”, dijo Petro durante una entrevista con W Radio.


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Esta discusión ya ha sido planteada en diversos escenarios en el país y tiene visiones encontradas. El expresidente y Nobel de Paz, Juan Manuel Santos, quien firmó la paz con la entonces guerrilla de las Farc, destaca en su libro La batalla por la paz que aunque lo ideal es negociar en un ambiente de no confrontación, esto muchas veces no es realista e incluso paradójico.


“En varios procesos de paz, los esfuerzos por alcanzar un cese al fuego al tiempo que se negocian los temas de fondo acaban generando una distracción mayor y no se logra ni lo uno ni lo otro”, escribe el expresidente y puso como ejemplo el fallido proceso del Caguán en el gobierno de Andrés Pastrana.


Por su parte, Andrés Aponte, investigador de la Fundación Ideas para la Paz, argumenta que este anuncio es una buena noticia, porque esto significa que desde ya se están abriendo canales de diálogo entre el Estado colombiano y el ELN.


“Mostrando que va a ser un tema prioritario y en ese sentido tendría toda la relevancia del caso, para aliviar la situación humanitaria que enfrentan varias regiones del país donde este grupo armado tiene presencia”, reseñó el analista.


Sin embargo, Aponte es claro afirmar que este posible cese al fuego debe tomarse con pinzas porque esto no significa que se pueda encarrilar una negociación de paz y menos que se pueda volver irreversible.


“Yo creería que en el caso del ELN ayudaría ese cese al fuego a alivianar esas presiones, pero creo que también que hay una cuestión importante y es que el ELN no tiene problema para coordinar ese cese al fuego a nivel nacional y sobre todo contra la Fuerza Pública, pero se me hace mucho más problemático las dinámicas territoriales donde están los frentes de guerra, es decir las disputas con otras organizaciones”, explica Aponte.


Lo anterior, según el investigador de la FIP, porque en estas disputas con otras organizaciones es muy difícil cumplir con el cese el fuego y esto puede ser tomado por sectores opositores como que no se está cumpliendo lo pactado, e incluso podría afectar los primeros pasos de la mesa de diálogo.


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“Creo que ahí sería muy importante una labor pedagógica de los organismos de verificación, pero también del mismo Estado de que hay unas dinámicas locales que no tendrían que ver con esa declaratoria al cese al fuego”, añade.


Bajo esta línea, Andrés Macías, investigador del Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales (CIPE), explica que proponer un cese al fuego cuando Gustavo Petro aún no es presidente, muestra su capacidad y su voluntad de negociación y de retomar los diálogos que se venían dando en el Gobierno de Juan Manuel Santos y que fueron desestimados en la Presidencia de Iván Duque.


Macías dice, además, que esta propuesta es viable, pero debe ir más allá, por lo que se deben entablar reuniones con parámetros específicos. “Que ese cese al fuego derive realmente en retomar la mesa de negociación, ¿dónde se va a realizar?, y definir si se va a seguir haciendo con los mismos criterios del Gobierno Santos”.


Por último, Jairo Libreros, profesor de seguridad y defensa Nacional de la Universidad Externado de Colombia considera que un cese al fuego es un mecanismo que permitirá darle viabilidad a una mesa de negociación.


“De un lado porque es un mecanismo de seguridad, que garantiza que miles de personas que día a día se juegan su integridad en medio del fuego cruzado no van a mantener dificultades para sostener sus proyectos de vida, y en segundo es una medida de confianza que obliga a cada una de las partes a mantener el control de sus operaciones”.


¿Cuál es la situación actual del ELN?


Según el informe ‘Los focos del conflicto en Colombia’, de Indepaz, el ELN tiene cerca de 3.000 hombres distribuidos en ocho frentes de guerra y el ‘Comando Central’ (COCE), los cuales tienen actividad en 211 municipios de 23 departamentos, pero concentran sus acciones armadas en Antioquia, Chocó, Cauca, Norte de Santander y Arauca.


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Sobre la cúpula del ELN pesan órdenes de captura y circulares de la Interpol solicitadas por el gobierno Duque. Incluso han sido pedidos en extradición a Cuba, donde se encuentran.


La lista del COCE la comanda Nicolás Rodríguez Bautista, alias ‘Gabino’, seguido de Eliécer Herlinto Chamorro Acosta, alias ‘Antonio García’ y Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias ‘Pablito’. COLPRENSA