De la Espriella excluye al presidente de la JEP de la posesión presidencial
- Acta Diurna
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Por primera vez desde la creación de la justicial transicional en Colombia, el presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) no fue convocado a la transmisión de mando presidencial, en una clara señal del distanciamiento entre el Gobierno entrante y el tribunal.
En un hecho sin precedentes para las relaciones entre el Poder Ejecutivo y las instituciones nacidas del Acuerdo de Paz de 2016, el mandatario electo Abelardo de la Espriella no incluyó en su lista de invitados al presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el magistrado Alejandro Ramelli, para la ceremonia de posesión presidencial en Cali.
La decisión de marginar a la cabeza de la JEP rompe con una tradición protocolaria sostenida desde la puesta en marcha de la jurisdicción transicional en marzo de 2018. En las transmisiones de mando anteriores, tanto el expresidente IvÔn Duque en 2018 (quien convocó a la magistrada Patricia Linares) como el presidente saliente Gustavo Petro en 2022 (quien invitó al magistrado Eduardo Cifuentes) mantuvieron la presencia de la JEP entre las altas dignidades del Estado presentes en el acto institucional.
DiƔlogo en el aire y llamados sin respuesta
La ausencia del magistrado Ramelli en la lista de cerca de dos mil invitados se produce tras reiterados e infructuosos intentos de la JEP por tender puentes de comunicación con el equipo de empalme y el propio presidente electo.
En semanas previas, el presidente del tribunal confirmó que se habĆan enviado solicitudes formales y cartas institucionales con el fin de abrir un espacio de conversación sobre el futuro de la justicia transicional y las garantĆas para las vĆctimas y comparecientes. Sin embargo, dichos acercamientos no obtuvieron respuesta por parte del entorno del mandatario electo.
El magistrado Ramelli ha advertido de manera pĆŗblica sobre la importancia de mantener la articulación entre el Gobierno saliente y el entrante con la JEP, seƱalando que la falta de coordinación tĆ©cnica podrĆa comprometer la ejecución prĆ”ctica de las sanciones restaurativas impositivas y el cumplimiento de las sentencias del tribunal, cuya responsabilidad de apoyo logĆstico y presupuestal recae en el Ejecutivo.
Antecedentes y choque postures
La exclusión no resulta fortuita si se examina la postura que Abelardo de la Espriella sostuvo a lo largo de su campaña electoral. El presidente electo ha expresado abiertos cuestionamientos al modelo de justicia transicional, criticando las sanciones impuestas a exintegrantes de las extintas FARC y señalando en reiteradas ocasiones su intención de revisar o reformar el funcionamiento del tribunal.
No obstante, analistas y constitucionalistas recuerdan que la JEP se encuentra blindada dentro del ordenamiento constitucional colombiano como una obligación de Estado, por lo que cualquier modificación estructural o desmantelamiento requerirĆa un trĆ”mite complejo de reforma en el Congreso de la RepĆŗblica.
Actualmente, la JEP avanza en una etapa crucial de su gestión, con mÔs de 368 imputaciones contra mÔximos responsables de delitos cometidos en el marco del conflicto armado, cuatro sentencias emitidas y varias decisiones de fondo previstas para los próximos meses.
Un listado con mensajes polĆticos
La no invitación al presidente de la JEP no es el Ćŗnico vacĆo notorio en la ceremonia en la capital del Valle del Cauca. La lista oficial tampoco incluyó a expresidentes como Juan Manuel Santos y Ernesto Samper, marcando una clara lĆnea de distanciamiento polĆtico frente a sectores con los que De la Espriella ha mantenido históricas discrepancias.
Con este gesto protocolario, el nuevo Gobierno envĆa una seƱal contundente sobre la frialdad con la que asumirĆ” la relación con el sistema de justicia transicional en los próximos cuatro aƱos, planteando serios interrogantes sobre la cooperación institucional para el desarrollo de los mandatos de paz en Colombia.