Aumenta la desigualdad
- Acta Diurna

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Por: Víctor Herrera M.

Muy impresionante resulta el reciente estudio sobre la desigualdad titulado: “Riqueza sin control, democracia en riesgo. Por qué América Latina y el Caribe necesitan un nuevo pacto fiscal” realizado por Oxfam, una confederación internacional de organizaciones no gubernamentales fundada en 1942, que trabaja para combatir la pobreza, la desigualdad y la injusticia.
El estudio en mención analiza como la riqueza extrema polariza nuestras sociedades y su concentración amenaza el sistema democrático de los países y como, al no tener una política de impuestos sobre acumulación de la riqueza, va en detrimento de la soberanía e incrementa la desigualdad. Finalmente ofrece unas recomendaciones de como redistribuir el poder y la riqueza para reconstruir la democracia.
Advierte que “La riqueza extrema en América Latina y el Caribe esta mas que nunca desvinculada del crecimiento económico, el bienestar colectivo y la disminución de las desigualdades. En su lugar se ha consolidado una elite cuya prosperidad avanza al margen y a costa del resto de la sociedad”. Y agrega que “La desigualdad económica está entrando en una fase de aceleración que no solo amplía la brecha social, sino que también está debilitando los pilares democráticos en múltiples países”.
Las cifras son alarmantes:
En esta región, según Forbes, existen solo 109 multimillonarios cuya fortuna es equivalente al PIB de Perú y Chile. Sus fortunas en el último año crecieron un 39% (el PIB regional creció al 2.4%). Según la CEPAL el 53,8% de estos superricos heredaron parcial o totalmente su patrimonio. Mientras, el índice Gini (mide la desigualdad) ajustado alcanza el 0,64%
El informe también pone cifras a la relación riqueza y poder público. Según el documento, los multimillonarios tienen 4.000 veces más probabilidades de ocupar un cargo político que la gente corriente. Es más, 11% de los multimillonarios han ocupado o aspirado a cargos políticos.
Jenny Gallego, responsable del Programa Influyente de Oxfam Colombia señala: “La concentración extrema de la riqueza pone en riesgo la democracia. Cuando el poder económico se traduce en influencia política, se debilitan las instituciones y crece la percepción de que el Estado gobierna para unos pocos”.
En cuanto a Colombia, el informe indica que solo 4 personas en nuestro país acumulan cerca de US$42.000 millones. Para dimensionar esta desigualdad, un millonario colombiano promedio tardaría apenas dos minutos en ganar lo que una persona promedio obtiene en un año de trabajo.
Al respecto, debemos recordar que Peter Drucker, considerado el padre de la moderna administración de empresas, sostenía que una diferencia de ingresos excesiva entre altos ejecutivos y empleados de base destruye el espíritu de equipo y la responsabilidad social. Sugería que un directivo de una compañía no debía ganar más de 20 veces lo que gana el empleado de menor remuneración. Drucker enfatizaba que la remuneración ética debe basarse en la confianza y la cohesión interna más que en la maximización de beneficios a corto plazo.
En el ámbito fiscal, Oxfam señala que el sistema tributario colombiano es regresivo: las personas con menores ingresos terminan pagando proporcionalmente más que quienes concentran grandes fortunas. Mientras personas trabajadoras y consumidoras asumen gran parte de la carga fiscal, las grandes fortunas mantienen buena parte de su dinero fuera del país. Además, Colombia cuenta con más de 290 beneficios tributarios sin evaluaciones periódicas.
Entre sus recomendaciones, plantea que los países deberían adoptar planes nacionales para reducir drásticamente la desigualdad, frenar la influencia política de los millonarios, fortalecer el poder ciudadano, gravar de forma más efectiva a las grandes fortunas, limitar la financiación política de intereses privados y reforzar la independencia de los medios.







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