20 años de los Char: Barranquilla atrapada en la improvisación y sin futuro
- Acta Diurna
- hace 6 dĆas
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Por: Jaime VƩlez Guerrero

La principal entidad territorial del litoral Caribe colombiano no puede continuar avanzando a la deriva, sin una visión de futuro sustentada en metas de largo alcance que orienten la evolución de una metrópoli que exige modernización de sus infraestructuras fĆsicas, fortalecimiento institucional, diversificación productiva y polĆticas pĆŗblicas sostenidas. La ausencia de una hoja de ruta seria ha permitido la persistencia de problemas sociales, el rezago en sectores clave y una pĆ©rdida de competitividad frente a otras capitales del territorio nacional.
Durante mĆ”s de dos dĆ©cadas, la administración distrital y la Gobernación del AtlĆ”ntico han estado bajo la influencia polĆtica del clan Char. Ese prolongado control del poder pudo haberse aprovechado para forjar un modelo de desarrollo y preparar a la ciudad para los retos del siglo XXI, pero no ha sido asĆ. Uno de los mayores fracasos se concentra en el sistema de movilidad, en el cual se manifiestan las repercusiones de un crecimiento desordenado.
Frente a este panorama, el incremento del parque automotor ha superado la capacidad de la malla vial, generando congestiones que afectan la productividad, aumentan los tiempos de desplazamiento y deterioran la calidad de vida de los habitantes. Por esta razón, se requieren nuevas arterias viales, conexiones perimetrales y rutas alternas que permitan garantizar una operación óptima.
Ante este escenario, la avenida Circunvalar constituye una muestra clara de la falta de proyección tĆ©cnica acorde con las necesidades venideras. Desde hace aƱos debió contemplarse su ampliación a ocho carriles por ambos sentidos. Paralelamente, era indispensable construir vĆas complementarias que evitaran concentrar el flujo vehicular sobre un Ćŗnico eje. Asimismo, el surgimiento de nuevos complejos residenciales verticales en el norte de la capital del AtlĆ”ntico no estuvo acompaƱado por una red de circulación coherente con los patrones de expansión urbana. En ese contexto, la prolongación de la calle 100 hasta la VĆa 40, atravesando el sector de Buenavista, podrĆa haber conformado un corredor estratĆ©gico para aliviar el embotellamiento. Si se hubiera extendido con rumbo a Malambo, se habrĆa logrado una articulación mĆ”s eficiente entre los principales centros urbanos.
Un aspecto adicional que amerita una revisión profunda es el terminal de transporte, situado en Soledad. Su localización fue diseƱada bajo unas condiciones diferentes a las actuales y hoy se asemeja a una estructura detenida en el tiempo, con signos de deterioro y un ambiente lĆŗgubre que contrasta con el constante movimiento de pasajeros y vehĆculos, en medio de un entorno donde la delincuencia permanece agazapada, esperando el instante para despojar a los viajeros de sus pertenencias. Dada la realidad actual, resulta conveniente evaluar su traslado con dirección a la avenida Circunvalar de la Prosperidad, puesto que conecta con las carreteras nacionales que conducen a Cartagena, Santa Marta y el interior del paĆs.
A lo anterior se suma la crónica sedimentación del canal de acceso al enclave fluvial sobre el rĆo Magdalena, sector en la que la falta de una solución definitiva sigue restringiendo el ingreso de naves de gran tonelaje, disminuyendo el rendimiento y generando el desvĆo de buques a otros nodos marĆtimos. Por ello, es pertinente analizar la construcción de un complejo portuario de aguas profundas en Puerto Colombia. La iniciativa permitirĆa recibir embarcaciones de mayor porte y reducir la dependencia del dragado permanente. AdemĆ”s, contribuirĆa a superar la recurrencia de contratos seƱalados por constituir focos de corrupción y consolidarĆa esta zona del paĆs como un referente del comercio mundial.
A partir de esa perspectiva, un centro urbano con vocación industrial y turĆstica urge contar con un aeropuerto concebido como un mega hub global y con equipamiento tecnológico para responder a las demandas de la aviación moderna. En consecuencia, su ubicación podrĆa estar entre Galapa y su Ć”rea costera, lo que facilitarĆa ampliar la actividad de carga y mejorar la conectividad terrestre.
Barranquilla no puede seguir dĆ”ndole la espalda al rĆo Magdalena ni a la franja marĆtima. Es indispensable avanzar en pro de una integración efectiva con Soledad y Puerto Colombia, convirtiendo estos dos escenarios naturales en puertas de entrada al futuro. De lo contrario, la ciudad continuarĆ” aplazando el extraordinario potencial que le ofrece su geografĆa.
La administración del alcalde Alejandro Char contó con la oportunidad de impulsar un programa en los Ć”mbitos de competencia local y gestionar, ante el Gobierno Nacional, aquellos proyectos que dependĆan de su respaldo. Sin embargo, esa posibilidad no se materializó en cambios estructurales para el distrito, que continĆŗa sin un rumbo definido.