crossorigin="anonymous">
top of page

1811-1815: La Patria Boba, por qué empezamos a matarnos



Si un guionista de televisión intentara vender la historia de la Nueva Granada entre 1811 y 1815, se la rechazarían por inverosímil. Dirían que es una comedia negra demasiado exagerada. Fue el mismísimo Antonio Nariño quien, años después y con profunda amargura, bautizó este período como la "Patria Boba".


¿Por qué boba? Porque tras el grito de libertad de 1810, el enemigo común —el Imperio español— no había desaparecido; simplemente estaba tomando aire. En lugar de aprovechar ese valioso tiempo para armar un ejército sólido, comprar fusiles y asegurar las fronteras, los criollos prefirieron enfrascarse en una guerra civil de egos, discursos y papel sellado.


Cualquier parecido con la Colombia del siglo XXI no es coincidencia: es nuestra partida de nacimiento.



El ring político: Un país, dos visiones irreconciliables


El caos se originó por una discusión teórica sobre cómo organizar el territorio. El mapa se dividió en dos bandos que inauguraron la larga tradición colombiana de preferir destruir al compatriota que ceder un milímetro en una discusión ideológica.


Los Centralistas (El bando de Bogotá y Antonio Nariño): Sostenían que el país debía gobernarse desde un único núcleo fuerte (Bogotá). Su argumento era pragmático: si venían los españoles a reconquistarnos, necesitábamos un mando unificado y un solo ejército para defendernos. Su talón de Aquiles era que sonaban autoritarios y "bogotacentristas".


Los Federalistas (El bando de las Provincias Unidas, liderado por Camilo Torres): Inspirados por la Revolución Norteamericana, exigían que cada región (Tunja, Cartagena, Antioquia, Socorro) fuera un estado soberano con sus propias leyes, su propia economía y su propio miniejército. El problema era que el "país" real no era Estados Unidos; era un archipiélago de pueblos aislados por tres cordilleras imposibles.


El delirio de la micro-independencia


La fiebre autonomista llegó a niveles ridículos. No solo las grandes ciudades querían ser independientes; municipios pequeños decidieron que no le rendían cuentas a nadie. Mompox se declaró independiente de Cartagena. Sogamoso se independizó de Tunja. El país se desmigajó en una sopa de letras de "Repúblicas" diminutas con fronteras invisibles.


La tragicomedia en el campo de batalla


El debate no se quedó en los escritorios. En 1812, la Nueva Granada se convirtió en el único lugar del planeta que, estando en plena guerra de emancipación, desató una guerra civil interna.


Camilo Torres y el Congreso de las Provincias Unidas instalaron su capital en Tunja, declarándole la guerra a la Cundinamarca centralista de Nariño. Los ejércitos neogranadinos marcharon, no a vigilar las costas por donde entrarían los barcos del Rey, sino a matarse entre parientes en los campos de Ventaquemada y en las goteras de San Victorino en Bogotá.


Mientras los soldados campesinos morían defendiendo los tecnicismos legales de Torres o las proclamas centralistas de Nariño, la economía se fue al piso, el comercio por el Río Magdalena se paralizó por bloqueos entre provincias vecinas y la moneda se devaluó. Estábamos jugando a la república ideal en un territorio que se desangraba en lo real.



El despertar de la turba: El precio de la soberbia


La gran tragedia de la Patria Boba es que los criollos jugaron a la política de salón olvidando el tablero internacional. En 1814, Napoleón fue derrotado en Europa y el rey Fernando VII recuperó el trono de España. Lo primero que hizo el monarca fue mirar hacia América con sed de venganza.


Para cuando la élite granadina se dio cuenta de que debía unirse, ya era demasiado tarde. Mientras Nariño caía preso en el sur y Camilo Torres seguía redactando actas parlamentarias en el norte, un imponente contingente militar español ya cruzaba el Atlántico bajo el mando del general Pablo Morillo.


Los cuatro años de debates abstractos, constituciones locales que nadie leía y guerras civiles absurdas nos dejaron vulnerables, desarmados y divididos. La tragicomedia estaba a punto de convertirse en una película de terror.

Comentarios


bottom of page