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Las heroínas: más allá de Policarpa y el mito de la 'esposa abnegada'

SERIE ESPECIAL: HISTORIA DE COLOMBIA



La historia oficial de la independencia de Colombia, como la de muchas naciones, ha sido escrita con tinta de testosterona. Los retratos al óleo inmortalizan a generales montados a caballo, sus espadas en alto, mientras que las mujeres, cuando aparecen, suelen ser figuras de fondo: la esposa que despide al héroe con lágrimas, la enfermera que venda una herida, o la mártir solitaria cuyo sacrificio se usa para encender el fervor patriótico.


Policarpa Salavarrieta, 'La Pola', es el ejemplo más famoso. Su ejecución en la Plaza de Bolívar es un momento icónico, pero su figura ha sido a menudo congelada en ese acto final de sacrificio, oscureciendo la complejidad de su papel y, lo que es peor, silenciando a miles de otras mujeres que fueron esenciales para la construcción de la nación. No fueron solo 'esposas abnegadas'; fueron espías, contrabandistas, logísticas, propagandistas, guerrilleras y financistas. Sin ellas, el Ejército Libertador habría colapsado.



Las espías invisibles de la red de inteligencia


Si la geografía de Colombia, como vimos en el primer artículo, aislaba las regiones, la información era la moneda más valiosa. Las mujeres, debido a las normas sociales que las hacían parecer 'inofensivas' a los ojos de las autoridades realistas, se convirtieron en las espías más efectivas de la República.


Antonia Santos: Creó la guerrilla de Coromoro y Cincelada, la primera que se formó en la provincia del Socorro para luchar contra la invasión española. Este grupo interceptó las comunicaciones de las tropas realistas y aprovisionaba a las fuerzas rebeldes. Fue ejecutada el 28 de julio de 1819, culpable de lesa majestad.


Manuela Beltrán: fue una heroína y líder popular neogranadina. En marzo de 1781, rompió el edicto que imponía nuevos impuestos abusivos de la Corona española, detonando la Insurrección de los Comuneros, un hito fundamental que inspiró la posterior independencia de Colombia y sirviendo de inspiración para las gestas independentistas


Mercedes Ábrego: Ejecutada por los realistas en Cúcuta, Ábrego no solo tejió uniformes para las tropas de Bolívar (un papel 'aceptable'), sino que utilizó su red de contactos y su acceso a la alta sociedad para recopilar inteligencia crucial sobre los movimientos de tropas españolas, que luego transmitía a los patriotas.


Contrabando de guerra: Decenas de mujeres ocultaban pólvora, municiones y mensajes cifrados bajo sus faldas anchas, cruzando líneas enemigas en mercados y caminos que los soldados hombres no podían transitar sin ser arrestados. Sus cuerpos eran fronteras invisibles que la policía realista rara vez se atrevía a registrar a fondo.


Las mujeres indígenas y el conocimiento del territorio


La independencia no fue solo una lucha de las élites criollas. Las comunidades indígenas jugaron un papel dual, y las mujeres indígenas fueron fundamentales en la logística y la resistencia.


Guías y sanadoras: Conocedoras profundas del territorio y de la medicina tradicional, muchas mujeres indígenas sirvieron como guías para los ejércitos patriotas en terrenos difíciles, evitando emboscadas. Sus conocimientos de botánica salvaron innumerables vidas de soldados afectados por enfermedades tropicales y heridas de combate.


Alimentando la guerra: Mientras los hombres eran reclutados para pelear, las mujeres indígenas mantuvieron la agricultura de subsistencia en las regiones en conflicto, asegurando que ni las tropas ni las poblaciones civiles murieran de hambre. Su resistencia económica fue tan vital como la militar.


La paradoja de la libertad: El papel de las mujeres esclavizadas


La promesa de libertad de Bolívar fue un motor poderoso, pero para las mujeres esclavizadas, la lucha por la independencia fue una doble batalla.


La libertad como recompensa: Muchas mujeres esclavizadas se unieron a la causa patriota, o enviaron a sus hijos, bajo la promesa de manumisión tras la victoria. Algunas sirvieron en los campamentos como cocineras y lavanderas, pero también como informantes.


Una lucha silenciada por partida doble: Sus contribuciones son las más difíciles de rastrear, ya que rara vez fueron registradas por su nombre en los archivos oficiales. Sin embargo, su presencia en los ejércitos libertadores y en las haciendas que sostenían la economía de guerra fue constante. La nación que ayudaron a construir tardaría décadas en otorgarles la libertad que les prometieron.



Descongelar el pasado para entender el presente


Silenciar a estas heroínas no fue un accidente. Fue una forma de consolidar un orden social postcolonial donde las mujeres debían regresar al ámbito privado del hogar. Sin embargo, su legado es innegable.


Hoy, cuando miramos la participación de las mujeres en la política, el activismo social y la economía de Colombia, debemos recordar que no es un fenómeno nuevo. Las mujeres colombianas, de todas las razas y clases, estuvieron presentes en el parto de la nación, no solo como testigos, sino como arquitectas activas. 'La Pola' es solo la punta del iceberg de una red profunda y vital de resistencia femenina que aún espera ser contada en toda su complejidad.

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