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14 grupos criminales se disputan el control del territorio en Atlántico



En una jornada marcada por la crisis eléctrica y el recrudecimiento de la violencia, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, presidió este viernes un consejo de seguridad en el municipio de Baranoa. Tras seis horas de deliberaciones con la cúpula militar y mandatarios locales, el jefe de la cartera reveló un panorama alarmante: la guerra por el control territorial en el Atlántico ya no es solo cosa de tres grandes estructuras, sino de un complejo entramado que incluye a 11 grupos delincuenciales adicionales.


El ministro Sánchez reconoció que, a pesar de haber cumplido con el 83 % de los 38 compromisos adquiridos en reuniones previas, los índices de criminalidad no ceden. El incremento de homicidios en varios municipios se atribuye directamente a las cruentas disputas por el control del microtráfico, la extorsión y el contrabando.



“La amenaza persiste. Muchos de los enfrentamientos ocurren entre bandas criminales donde las víctimas presentan antecedentes, lo que evidencia claros patrones de reincidencia”, señaló Sánchez.


La inteligencia militar identifica dos niveles de riesgo:


  • Estructuras de alto impacto: Clan del Golfo, Los Costeños y Los Pepes.

  • Bandas emergentes: 11 grupos con fuerte incidencia en al menos seis municipios del departamento.


Las medidas: inteligencia y prevención


Para frenar la escalada, el Gobierno Nacional anunció una hoja de ruta centrada en cuatro ejes:


  • Fortalecimiento Operativo: Se instalarán dos unidades adicionales de Policía Judicial (Sijín) en articulación con la Dipol y el Gaula para robustecer la "cápsula operacional".


  • Justicia y Reincidencia: Mesas de trabajo con el Ministerio de Justicia y la Fiscalía para evaluar la efectividad del sistema judicial frente a delincuentes recurrentes.


  • Prevención Social: Un plan de choque junto al ICBF y la Gobernación para evitar el reclutamiento de menores.


  • Incentivos: Recategorización del sistema de recompensas para agilizar la captura de cabecillas.


El grito de auxilio de los alcaldes


La visión técnica del Ministerio contrasta con la urgencia en los territorios. Óscar Javier Avilés, alcalde de Polonuevo, advirtió que municipios como Sabanalarga, Usiacurí y Juan de Acosta se encuentran en una "alerta roja" sin precedentes.



“Estamos viviendo un pico de violencia que está asfixiando nuestra economía local. Comerciantes y emprendedores están cerrando sus negocios porque no pueden costear las extorsiones”, denunció Avilés. Las cifras respaldan su angustia: en Polonuevo, los homicidios ya superaron en un solo trimestre (6 casos) la cifra total de todo el año anterior (4 casos).


El mandatario local también puso el foco en una herida abierta: la falta de oportunidades, que sirve de caldo de cultivo para que los jóvenes sean seducidos por la criminalidad. Aunque el pie de fuerza ha aumentado, el consenso entre los alcaldes es unánime: la intervención policial es necesaria, pero sin una inversión social profunda, el Atlántico seguirá atrapado en el fuego cruzado.

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