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- Jorge Laverde sería elegido como nuevo Contralor General
En una jornada decisiva para la conformación de los organismos de control en Colombia, el panorama político para la elección del nuevo Contralor General de la República parece haber quedado definido en el papel. Jorge Hernando Laverde Vargas llega a la votación del Congreso Pleno de este 12 de agosto como el aspirante con la mayoría matemática requerida para asegurar el cargo, tras sumar el respaldo decisivo de bancadas clave, encabezadas por el Pacto Histórico. El pulso político en el Capitolio Nacional dio un giro definitivo cuando bancadas mayoritarias oficializaron en un comunicado conjunto su decisión de apoyar de forma unificada la candidatura de Laverde. Lea también: El Congreso inicia entrevistas a candidatos para Contralor General El acuerdo firmado por las colectividades le otorga un piso político de amplia transversalidad. Esta convergencia multipartidista no solo le garantiza un respaldo holgado en el Senado y la Cámara de Representantes, sino que desmanteló las aspiraciones de otros candidatos de la lista de diez convocados por el Congreso. "Buscamos una Contraloría con capacidad técnica, independencia y garantías para todos los sectores en las regiones", señalaron voceros de los partidos firmantes al sellar la adhesión. El factor determinante en el impulso definitivo de Laverde fue el cambio de postura del Pacto Histórico. Aunque inicialmente en la bancada se contemplaban distintas cartas o reservas frente a perfiles tradicionales, la necesidad de asegurar un consenso pragmático llevó a la coalición a inclinarse formalmente por el exsecretario de la Comisión Sexta del Senado. Con la adhesión del Pacto, Laverde logró romper los sesgos partidistas y posicionarse como la figura capaz de tender puentes entre el oficialismo y sectores independientes o de oposición. Este respaldo consolidó su ventaja, transformando lo que era una disputa ajustada en una virtual victoria anunciada antes de iniciar el conteo de votos. En la dinámica del Congreso, la suma de las credenciales de los partidos que han anunciado su apoyo sitúa a Laverde holgadamente por encima del umbral de votos necesarios para salir victorioso en la sesión conjunta de ambas cámaras: Lea también: Preocupante balance de la Contraloría sobre las EPS intervenidas Aunque la votación para el cargo de Contralor General se realiza mediante voto individual y secreto en el Congreso Pleno, la disciplina de bancada anunciada previamente deja un margen mínimo para sorpresas de última hora. De confirmarse el resultado proyectado en el papel durante la sesión ordinaria de este 12 de agosto, Jorge Laverde asumirá las riendas del máximo órgano de fiscalización del país para el período constitucional saliente, con el reto inmediato de demostrar independencia técnica en la vigilancia de los recursos públicos.
- C.R.A. emite alerta por posible intrusión salina en el río Magdalena
La Corporación Autónoma Regional del Atlántico (C.R.A.) emitió una alerta preventiva ante el riesgo inminente de intrusión salina en el río Magdalena. La disminución continua de los niveles de agua dulce está permitiendo que el agua de mar avance río arriba desde la desembocadura en Bocas de Ceniza, situando en riesgo la calidad y continuidad del abastecimiento de agua potable en los municipios de Puerto Colombia y la capital del departamento, Barranquilla. Lea también: Atlántico activa Plan Departamental de Contingencia de ´El Niño´ Según la explicación técnica brindada por la autoridad ambiental, el fenómeno responde a la ruptura del equilibrio de presiones entre el agua dulce que fluye hacia la costa y la masa de agua salada del mar Caribe. Al bajar el caudal del río, el agua marina —de mayor densidad— avanza por el lecho fluvial en forma de una "cuña salina". Los sectores expuestos y sus umbrales de riesgo son: Puerto Colombia (Kilómetro 7): Se posiciona como el punto con mayor grado de exposición. Su bocatoma se ubica aproximadamente a 7 kilómetros de la boca del río y corre el riesgo de ser alcanzada por la salinidad cuando el caudal decrece por debajo de los 4.000 m³/s. Barranquilla (Kilómetro 21): En proyecciones de caudales extremadamente bajos, cercanos a los 2.000 m³/s, el frente salino podría desplazarse hasta las inmediaciones del Puente Alberto Pumarejo, afectando los puntos de captación que abastecen a la ciudad. Niveles por debajo de los promedios de seguridad El seguimiento en los puntos de control hidrológico ratifica la tendencia a la baja. La estación limnimétrica de Calamar registró una altura media de 3,17 metros, un valor que se ubica por debajo del nivel de referencia de 3,50 metros necesario para sostener el caudal mínimo de seguridad de 4.000 m³/s. Lea también: Gobierno decreta desastre nacional para enfrentar el fenómeno de El Niño Ante esta coyuntura, la C.R.A. instó a las empresas prestadoras de los servicios de acueducto a mantener un monitoreo ininterrumpido sobre la salinidad del recurso hídrico captado y a adoptar de forma inmediata las medidas operativas exigidas para prevenir emergencias sanitarias. Asimismo, la entidad recordó la obligación de dar estricto cumplimiento a los protocolos contemplados dentro del Plan de Contingencia para la Prevención y Atención del Fenómeno de El Niño 2026–2027, cuyo propósito es mitigar el impacto de la temporada seca y proteger la disponibilidad de agua para las comunidades del departamento.
- El engañoso argumento del alivio tributario a las grandes fortunas
El reciente anuncio del presidente Abelardo De la Esperiella de eliminar de forma permanente el impuesto al patrimonio ha sido presentado como un choque de confianza destinado a reactivar el aparato productivo nacional. Bajo el relato gubernamental, la supresión de este tributo directo sobre los activos netos de los contribuyentes de mayores ingresos liberará una masa crítica de capitales que, por un supuesto efecto de derrame, se canalizará de inmediato hacia la inversión productiva, acelerando el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), impulsando la contratación masiva de mano de obra y contribuyendo a estabilizar el nivel general de precios. Sin embargo, desde una perspectiva seria y rigurosa, este argumento adolece de profundas inconsistencias teóricas y empíricas. La eliminación del impuesto al patrimonio no solo fallará en alcanzar los objetivos de PIB, empleo e inflación anunciados, sino que provocará un deterioro severo en la sostenibilidad fiscal del Estado, forzando un endeudamiento más costoso o una redistribución regresiva de la carga tributaria sobre las clases medias y trabajadoras. Lea también: Brasil presenta un plan de impuestos globales para multimillonarios El PIB: la ilusión de la oferta frente a la realidad del consumo y la inversión El dogma de la economía de la oferta postula -al asimilar el patrimonio con el capital- que gravar la acumulación de capital desincentiva la inversión y distorsiona las decisiones de ahorro. Según esta doctrina, al retirar la carga del impuesto al patrimonio, los poseedores del gran capital reinvertirán su excedente en proyectos productivos. Esta premisa comete un error diagnóstico fundamental sobre la propensión marginal a consumir y los canales de transmisión del capital. Propensión Marginal al Consumo (PMC) vs. Propensión Marginal al Ahorro (PMA) La ciencia económica ha demostrado de manera persistente que la propensión marginal al consumo (PMC) es inversamente proporcional al nivel de riqueza de los hogares. Los contribuyentes sujetos al impuesto al patrimonio exhiben una PMC cercana a cero sobre sus flujos marginales de liquidez y una propensión marginal a ahorrar (PMA) sumamente elevada. Por consiguiente, el dinero que el Estado deja de recaudar no se vuelca al mercado interno en forma de demanda de bienes de consumo ni de formación bruta de capital fijo local. En su lugar, el excedente patrimonial liberado busca maximizar su rendimiento en portafolios de renta fija y variable internacional, inmuebles de alto valor especulativo no productivo, cuentas y estructuras financieras offshore, o mecanismos de recompras de acciones para elevar artificialmente el valor bursátil sin expandir la capacidad instalada. El multiplicador fiscal desbalanceado El PIB se calcula por el lado del gasto como Y = C + I + G + (X - M). Cuando el gobierno elimina el impuesto al patrimonio, la inversión privada (I) de las grandes fortunas apenas experimenta una variación marginal, dado que la inversión real responde a expectativas de ventas futuras y no a la liquidez en las cuentas personales de los socios. En contraste, la reducción del recaudo disminuye directamente los ingresos corrientes del Estado. Si el gobierno opta por ajustar el gasto público (G) mediante la paralización de obras de infraestructura, ciencia, salud o educación, el multiplicador fiscal negativo de esa austeridad (que suele oscilar entre 1.0 y 1.5 en economías en desarrollo) supera con creces el modesto o nulo multiplicador de la exención tributaria a los superricos. La consecuencia matemática final sobre la trayectoria del PIB es nula o recesiva. Lea también: Recomendaciones del Banco Mundial para generar empleo El mito de la generación de empleo: La demanda efectiva de Keynes y Kalecki La narrativa del nuevo gobierno asume que reducir los impuestos personales de los propietarios de capital se traduce de forma casi lineal en la creación de nuevos puestos de trabajo. Este planteamiento incurre en una confusión microeconómica entre la riqueza personal del empresario y la función de producción de la empresa. El principio de la demanda efectiva Las decisiones de contratación en las empresas no están restringidas por la riqueza acumulada en el balance personal de sus accionistas mayores, sino por el principio de la demanda efectiva. Una firma no contrata ingenieros, operarios o vendedores adicionales simplemente porque su propietario pague menos impuestos sobre sus mansiones, acciones o saldos bancarios. Una empresa expande su plantilla únicamente cuando enfrenta un incremento sostenido en los pedidos de sus productos o en la demanda de sus servicios. La asimetría del flujo circular de la renta Al desfinanciar las arcas públicas mediante la abolición del tributo patrimonial, el Estado pierde margen de maniobra para ejecutar programas de inversión social y obras públicas que generan empleo directo e indirecto en la base de la pirámide social. Los estratos bajos y medios, que poseen una PMC cercana a 1 (gastan la totalidad de sus ingresos en subsistencia, transporte, vestuario y vivienda), ven reducido su poder adquisitivo real. Al debilitarse el consumo de las familias de ingresos medios y bajos, las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) —que representan la inmensa mayoría del tejido empresarial y del empleo contratado— observan una caída en sus ventas. Ante un mercado interno contraído, las PyMEs congelan la contratación e incluso inician procesos de reestructuración y despidos. Así, la exención fiscal a las grandes fortunas termina destruyendo empleo en la economía real al ahogar la demanda de la que dependen las PyMEs. Eliminar el impuesto al patrimonio no baja los precios Esta medida tampoco servirá para contener la inflación, pues resulta conceptualmente erróneo dentro de la teoría de formación de precios y la dinámica monetaria. Impuestos directos vs. impuestos indirectos en la estructura de costos La inflación se produce por presiones de demanda sobre una oferta rígida o por impulsos en la estructura de costos de producción (costos de materias primas, energía, fletes, salarios). El impuesto al patrimonio es un gravamen directo a la propiedad neta de las personas naturales; no constituye un costo marginal de producción ni un impuesto indirecto sobre las ventas (como el IVA o los aranceles). Por lo tanto: Su presencia no incrementa el precio de la leche, el transporte público o los arriendos. Su eliminación no reduce en un solo centavo los costos operativos de las cadenas de producción de bienes básicos. Lea también: Impacto del aumento del salario mínimo sobre el empleo y la inflación Deterioro fiscal, riesgo país y presión cambiaria Lejos de bajar la inflación, la eliminación irresponsable del impuesto al patrimonio puede desencadenar presiones inflacionarias: Ampliación del déficit fiscal: La abrupta caída de los ingresos tributarios deteriora la posición financiera del Gobierno Central. Mayor prima de riesgo y devaluación: Para financiar el déficit, el Estado debe emitir más deuda soberana. Los mercados internacionales exigen tasas de interés más altas para absorber esa deuda y perciben un mayor riesgo fiscal, lo que genera fugas de capitales y depreciación de la moneda local. Inflación importada: La depreciación del tipo de cambio encarece de inmediato los insumos importados, la maquinaria y los alimentos de la canasta básica, trasladando la brecha fiscal a los precios finales que paga el consumidor. Dominancia fiscal y rigidez monetaria: El Banco Central se ve imposibilitado para bajar las tasas de interés de referencia debido al descalabro de las cuentas públicas, manteniendo el crédito costoso para las familias y la industria local. La evidencia empírica global Frente a las especulaciones teóricas, la ciencia económica ha evaluado el impacto real de los recortes de impuestos a las capas más acaudaladas de la sociedad. El marco de referencia analítico más exhaustivo sobre esta materia fue desarrollado por los investigadores David Hope y Julian Limberg (2020) en su estudio "The Economic Consequences of Major Tax Cuts for the Rich", publicado por el International Inequalities Institute de la London School of Economics (LSE). En el estudio los autores analizaron datos longitudinales de 18 países miembros de la OCDE (incluyendo Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Japón, Australia y países nórdicos) durante un período de 50 años (1965-2015). Para evitar sesgos y medir relaciones causales estrictas (y no simples correlaciones), los autores desarrollaron un índice latente bayesiano abarcador sobre la fiscalidad a los ricos, que combina 7 indicadores clave: tasa superior del impuesto de renta personal, tasa efectiva sobre el 1% de mayores ingresos, tasa sobre dividendos, impuesto corporativo, tasa efectiva sobre el capital, impuesto a las sucesiones/herencias y recaudo de impuestos sobre la propiedad y el patrimonio neto como porcentaje del PIB. Lea también: Colombia: entre la reactivación económica y el control de la inflación Los hallazgos fueron indiscutibles y desmantelan punto por punto las promesas del gobierno de Abelardo De la Esperiella: Cero impacto en el PIB: Los grandes recortes de impuestos a las altas rentas y patrimonios no generan ningún efecto estadísticamente significativo sobre el crecimiento del PIB real per cápita. Las estimaciones a 1, 3 y 5 años posteriores a las reformas muestran trayectorias del PIB indistinguibles entre los países que bajaron impuestos a los ricos y los que los mantuvieron o aumentaron. Cero impacto en el desempleo: Las reformas de alivio tributario a las élites económicas no reducen la tasa de desempleo. La trayectoria del empleo sigue respondiendo a los ciclos macroeconómicos globales y a la demanda agregada, no a la laxitud fiscal superior. Explosión de la desigualdad: El único efecto causal robusto, de gran magnitud y estadísticamente significativo es la concentración de la riqueza. En promedio, cada gran reforma de recorte de impuestos a los ricos provocó un incremento de 0.8 puntos porcentuales en la participación del 1% más acaudalado dentro del ingreso nacional total antes de impuestos en los 5 años siguientes a la medida. El trabajo de Hope y Limberg ratifica que la eliminación de tributos a los más ricos opera únicamente como un mecanismo de transferencia de riqueza desde las arcas públicas hacia la cúspide de la distribución socioeconómica, sin retorno productivo para la sociedad en su conjunto. Lea también: Colombia es el país latinoamericano con mayor desigualdad Destrucción del recaudo y sustitución regresiva de la carga tributaria El efecto inmediato, certero e ineludible de la propuesta del presidente Abelardo De la Esperiella será la erosión del recaudo tributario nacional. El impuesto al patrimonio cumple una función estratégica en los sistemas fiscales modernos: grava la riqueza acumulada que, mediante resquicios legales o planeación tributaria, suele eludir el impuesto sobre la renta corriente. Al eliminar esta fuente de ingresos progresiva, el gobierno se enfrenta a una encrucijada fiscal crítica de dos vías, ambas nefastas para el desempeño económico nacional: Transferir la carga tributaria a los sectores vulnerables y medios Para cubrir la brecha fiscal dejada por la abolición del impuesto al patrimonio, los gobiernos suelen aumentar impuestos indirectos, como el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a productos de consumo masivo o gravámenes a la nómina salarial. Esto constituye un ajuste de carácter altamente regresivo. Al encarecer los bienes de consumo básico, se contrae de forma directa el poder de compra de las familias trabajadoras, acelerando la desaceleración del mercado interno y deprimiendo aún más la actividad de las PyMEs. Austeridad en inversión pública e incremento desmedido de la deuda Si el gobierno decide no sustituir el recaudo mediante otros impuestos, la consecuencia inevitable es el incremento descontrolado del déficit fiscal. La cobertura de esta brecha exige recurrir al endeudamiento público interno y externo. La mayor emisión de títulos de deuda soberana desplaza al crédito privado, encareciendo las tasas de interés para la compra de vivienda, vehículos y proyectos de inversión industrial, paralizando la dinámica de la economía real. Lea también: Salario mínimo en Colombia es uno de los más bajos en Latinoamérica Un dogma costoso que la nación no debe pagar El anuncio de eliminar el impuesto al patrimonio por parte del presidente Abelardo De la Esperiella representa una apuesta basada en dogmas superados y promesas falaces. Como han demostrado la teoría macroeconómica moderna y cinco décadas de evidencia rigurosa en los países más desarrollados del mundo, recortar impuestos a la riqueza no hace crecer el PIB, no genera empleos y no detiene la inflación. Por el contrario, la medida destruye la capacidad recaudatoria del Estado, debilita la inversión pública indispensable para la competitividad del país y exacerba la brecha de desigualdad social. Una política macroeconómica seria, orientada al crecimiento sostenible y a la estabilidad de precios, debe basarse en la solidez fiscal, el fortalecimiento de la demanda agregada y el incentivo a la innovación productiva, y no en privilegios fiscales que enriquecen a una minoría a expensas de la estabilidad y el bienestar de toda la nación.
- 1899: La Guerra de los Mil Días y el desangre de la patria
SERIE HISTORIA DE COLOMBIA. TEMPORADA 2: El Siglo de las Guerras y las Constituciones (1832 - 1899) El 17 de octubre de 1899, el departamento de Santander se convirtió en el epicentro de un terremoto político que derrumbó la frágil estabilidad de la nación. Bajo el liderazgo del general Benjamín Herrera y otros caudillos locales, el Partido Liberal se levantó en armas contra el gobierno conservador del anciano presidente Manuel Antonio Sanclemente. Lo que las élites de Bogotá calcularon despectivamente como una "pequeña revuelta provincial de unas pocas semanas" terminó transformándose en la Guerra de los Mil Días, la confrontación civil más sangrienta, destructiva y traumática en toda la historia de Colombia. El siglo XIX colombiano, que había comenzado con las gloriosas batallas por la independencia del Imperio español, se cerraba de la peor manera posible: con un país sumido en el canibalismo político, el colapso financiero y las fosas comunes. Lea también: 1863: La Constitución de Rionegro y los Estados Unidos de Colombia Las causas: Una olla a presión institucional y económica La Guerra de los Mil Días no brotó de la nada. Fue el resultado inevitable de las tensiones acumuladas por el régimen de la Regeneración y la rigidez de la Constitución de 1886. La política de Núñez y Caro había construido un Estado fuerte, pero lo hizo al costo de asfixiar la democracia. Las causas de la conflagración se pueden agrupar en tres frentes críticos: Exclusión y fraude político: Bajo el andamiaje institucional de 1886, el Partido Liberal —que representaba a casi la mitad de la población y a la mayoría de los comerciantes y cultivadores de café— fue borrado del mapa estatal. El sistema electoral estaba diseñado para favorecer sistemáticamente al candidato oficialista. En el Congreso de 1898, de un total de más de cien curules, el liberalismo solo logró obtener un único escaño (ocupado por el líder civilista Aquileo Parra). Al cerrárseles las vías de las urnas, las facciones más radicales del partido, conocidas como los "Belicistas" y lideradas por el general Rafael Uribe Uribe, impusieron la opción de la guerra. La crisis mundial del café: A finales del siglo XIX, el café se había consolidado como el motor absoluto de la economía colombiana. Sin embargo, entre 1896 y 1899, los precios internacionales del grano se desplomaron a la mitad. Los hacendados cafeteros, asfixiados por los altos impuestos que el gobierno central cobraba para sostener la burocracia andina, vieron cómo sus ganancias desaparecían, empujando a los peones del campo al desempleo y a la desesperación. La división interna del conservatismo: El partido de gobierno estaba fracturado. Por un lado estaban los "Nacionales", que defendían a ultranza el centralismo autoritario de Caro; por el otro, los "Históricos", conservadores más moderados que defendían la restitución de las libertades civiles y querían pactar con los liberales pacíficos. Esta parálisis gubernamental debilitó al Estado y convenció a los rebeldes de que el régimen era vulnerable. De la guerra de caballeros a la carnicería de las guerrillas El conflicto se desarrolló principalmente en dos fases tácticas bien diferenciadas que desnudaron la evolución de la violencia en el territorio nacional. La primera fase (1899-1900) estuvo marcada por batallas de corte clásico, con ejércitos formados que chocaban en campo abierto. El primer gran hito fue la Batalla de Peralonso (Norte de Santander, diciembre de 1899), una brillante victoria liberal liderada por Rafael Uribe Uribe que revivió las esperanzas de la insurgencia. Sin embargo, pocos meses después, entre el 11 y el 25 de mayo de 1900, se libró la Batalla de Palonegro (Santander). Aquella fue una carnicería sin precedentes en suelo americano: 15 días de combate ininterrumpido bajo el sol, trincheras atestadas de cadáveres y bayonetas caladas. La derrota aplastante de los liberales en Palonegro liquidó la posibilidad de que la insurgencia ganara la guerra de manera convencional. La segunda fase (1900-1902) degeneró en una desgastante guerra de guerrillas. Fragmentados, sin municiones y replegados en las selvas de Panamá, el Tolima y los Llanos Orientales, los liberales adoptaron tácticas de sabotaje, asaltos rápidos y emboscadas. En respuesta, las fuerzas del gobierno aplicaron castigos colectivos, requisas de tierras y confinamientos. En esta etapa, el romanticismo militar desapareció y la contienda se encarnizó, viendo la aparición masiva de batallones infantiles (los "vanguardias") y masacres rurales generalizadas. Las consecuencias: Un país en ruinas y mutilado Cuando finalmente se firmaron las paces en 1902 (a través de los tratados de Neerlandia y del Wisconsin), el balance para Colombia era sencillamente apocalíptico. El costo de los mil días de pólvora transformó para siempre la geopolítica y la sociedad del país. Categoría Impacto y Consecuencias Históricas Demografía Se calcula que la guerra cobró la vida de aproximadamente 100,000 colombianos. En un país que para la época contaba con apenas 4 millones de habitantes, esto significó la pérdida de casi el 2.5% de la población total, destruyendo una generación entera de jóvenes trabajadores. Desastre Financiero El gobierno financió la guerra mediante la impresión descontrolada de billetes sin respaldo de oro. Esto desató una hiperinflación galopante que superó el 10,000%. La moneda nacional perdió todo su valor, el comercio exterior se paralizó y los campos quedaron devastados y sin ganado. La Tragedia de Panamá La consecuencia más dolorosa y permanente. Aprovechando el abandono institucional del istmo por parte de Bogotá y el desgaste absoluto del ejército colombiano, los Estados Unidos, bajo la administración de Theodore Roosevelt, intervinieron militarmente. En noviembre de 1903, apenas un año después de terminada la guerra, Panamá declaró su separación de Colombia para facilitar la construcción del canal interoceánico. Lea también: 1886: La Regeneración de Núñez y Caro. El autoritarismo de un siglo El país quedó sumido en una miseria tan profunda que los hombres se mataban por un pedazo de tasajo, y la moneda nacional valía menos que el papel en el que estaba impresa. El balance del fin de siglo La Guerra de los Mil Días cerró con sangre el siglo de las constituciones y las guerras civiles en Colombia. Dejó una lección amarga que las élites políticas tardaron décadas en digerir: el sectarismo y la exclusión institucional absoluta solo conducen a la ruina colectiva. La pérdida de Panamá operó como una dolorosa terapia de choque que obligó a los partidos tradicionales a ensayar, durante los primeros años del siglo XX, gobiernos de unión nacional y reformas constitucionales orientadas a la convivencia pacífica. De esta manera Colombia entra al siglo XX herida, empobrecida y mutilada, pero a las puertas de una era de dolorosa modernización tecnológica, luchas sindicales y transformaciones culturales que marcarán el siguiente centenario.
- El papel de las redes sociales en la política colombiana
Por: Nerio Luis Mejía De no haber existido estas nuevas formas de intercomunicación, de seguro no habría sido posible la existencia de este escrito. La aparición de las redes sociales no solo revolucionó las comunicaciones; transformó de fondo la estructura de nuestra sociedad. Desde el cultivo de amistades a distancia y el intercambio de ideas, hasta la integración cultural y la dinamización de la economía regional, estas plataformas lograron acortar la histórica brecha que separa a los centros urbanos desarrollados de las regiones históricamente olvidadas. Sin embargo, esta herramienta de doble filo también trajo sombras profundas. En las zonas más vulnerables de Colombia, las estructuras del crimen organizado han encontrado en estas plataformas un canal eficaz para el reclutamiento de jóvenes y la difusión de propaganda, convirtiéndolas en un peligro latente para la seguridad nacional. Por otro lado, en la arena política, las redes se transformaron en la plaza pública donde la ciudadanía finalmente pudo fiscalizar y enterarse de las acciones, abusos y escándalos de la clase dirigente. Lea también: Así es como el lenguaje se deteriora entre redes sociales y eufemismos Es tal el poder de fiscalización y convocatoria que han alcanzado, que desde hace tiempo circulan intenciones en diversos sectores políticos por regular su uso. Esta iniciativa es leída por gran parte de la sociedad como una forma velada de censura y un intento por restringir el derecho fundamental a estar informados. Las redes sociales no son buenas ni malas por definición; su impacto depende exclusivamente del uso que les demos. Hoy, cuando muchos pensaban que la turbulencia electoral había cesado tras la posesión de un nuevo gobierno y la asunción de las derrotas, la realidad demuestra lo contrario. El país parece incendiarse a diario: mientras el gobierno entrante denuncia las irregularidades y escándalos dejados por la administración saliente, la contraparte se defiende con vehemencia. En este escenario, la política y las plataformas digitales se combinan para generar una espiral de confrontaciones que devora el debate público. Años atrás, la contienda política concluía el día en que se daban a conocer los resultados electorales. Hoy no. Las redes sociales se han transformado en una trinchera permanente desde donde los usuarios disparan descalificaciones sin medir las consecuencias, profundizando la polarización de nuestra nación. Pero Colombia somos todos; el país no se reduce a Petro ni a De la Espriella. Nos necesitamos mutuamente para construir, si no una sociedad perfecta, al menos una nación fundada en el respeto recíproco, donde las ideas de todos tengan cabida y donde la Constitución y la ley sean el marco infranqueable que regule nuestras diferencias. Nadie debe actuar por fuera del orden constitucional. En él están consagrados nuestros derechos y deberes: el derecho a la vida, a la protesta, a la diversidad y a la libre expresión. No tenemos por qué inventar fórmulas extremas que fracturen aún más a nuestra sufrida sociedad. Lea también: ¿Ansioso por no estar mirando redes sociales? Puedes sufrir de Fomo El país requiere del esfuerzo conjunto de los campesinos, los profesionales, los transportadores, los comerciantes y los industriales para poner en marcha la patria con la que todos soñamos. Que las redes sociales no sigan siendo el cañón desde donde se dispara odio y rencor; que sean, en cambio, los canales por donde transite la sana convivencia y la reconciliación que tanto nos hace falta. Las redes deben seguir aportando a la construcción de lazos comunitarios, al fortalecimiento de las relaciones humanas y al descubrimiento de los rincones más hermosos de nuestra geografía que antes permanecían ocultos. Hagamos un buen uso de ellas: rechacemos la censura que algunos pretenden imponer, cerrémosle el paso al crimen organizado que busca instrumentalizarlas, y ejerzamos el derecho a que los campesinos y las comunidades rurales sigamos construyendo memoria a través del compartir de nuestros saberes.
- La domesticación de las plantas y origen de la agricultura
Durante aproximadamente 190.000 años, la especie Homo sapiens satisfizo sus requerimientos metabólicos integrándose en la dinámica trófica de los ecosistemas silvestres. Como cazadores-recolectores, los seres humanos dependían de la disponibilidad estacional de recursos biológicos cuya evolución respondía a presiones de selección puramente naturales. Sin embargo, hace unos 12.000 años, al concluir el Pleistoceno y dar inicio al Holoceno, se desencadenó la transformación ambiental, sociobiológica y demográfica más profunda en la historia de la Tierra: la domesticación de plantas y el origen de la agricultura. La agricultura no surgió como un "invento" repentino ni como un descubrimiento intelectual aislado, sino como un proceso coevolutivo de intensidad creciente entre comunidades humanas y determinadas especies vegetales. Al alterar conscientemente el éxito reproductivo de ciertas plantas, el ser humano modificó su arquitectura genética, anuló sus mecanismos de dispersión silvestre y las subordinó a la escala humana, al tiempo que la propia especie humana quedaba irrevocablemente atada a los ciclos de cultivo, el sedentarismo y la gestión del suelo. Lea también: Estos son los cultivos más antiguos de la humanidad La genética de la selección artificial: el síndrome de domesticación Desde la genética de poblaciones, la domesticación es la sustitución de la selección natural (que prioriza la supervivencia de la planta en el entorno silvestre) por la selección direccional humana (que prioriza el rendimiento, la facilidad de cosecha y la palatabilidad). Este proceso derivó en un conjunto convergente de rasgos morfológicos y fisiológicos conocido como el síndrome de domesticación vegetal. La mutación del raquis: la pérdida de la dispersión autónoma En los ancestros silvestres de los cereales —como el trigo silvestre (Triticum dicoccoides) o la cebada silvestre (Hordeum spontaneum)—, el eje central de la espiga o raquis posee zonas de abscisión frágiles. Al madurar el grano, el viento o el mero roce de un animal rompen el raquis, dispersando las espiguillas individualmente para garantizar la siembra natural. Para un cosechador humano, este mecanismo silvestre es ineficiente, pues los granos caen al suelo antes o durante la recolección. En las poblaciones silvestres existía una mutación recesiva infrecuente en los genes que regulan el desarrollo de la capa de abscisión del raquis (como los loci Btr1 y Btr2 en la cebada). Las plantas mutantes conservaban un raquis tenaz o rígido: los granos no se desprendían solos. Cuando los humanos recolectaban espigas mediante hoces de sílex o arrancado manual, recolectaban desproporcionadamente las plantas con raquis tenaz. Al sembrar intencionalmente parte de ese grano almacenado en la siguiente estación, la frecuencia del alelo mutante en la población cultivada aumentó de forma exponencial según el modelo de selección direccional. En un lapso de entre 500 y 2.000 años de cultivo continuo, el alelo del raquis tenaz se fijó en el 100% de la población, haciendo que la especie vegetal fuera incapaz de reproducirse sin la intervención mecánica humana. Pérdida de la latencia de las semillas Las plantas silvestres sincronizan su germinación mediante mecanismos fisiológicos de latencia que impiden que todas las semillas broten tras la primera lluvia, protegiendo a la especie de sequías imprevistas. Sin embargo, el agricultor requiere que todas las semillas sembradas germinen simultáneamente. La selección humana eliminó los inhibidores químicos de la cubierta seminal, favoreciendo fenotipos de germinación rápida, uniforme y sin latencia. Gigantismo del órgano cosechable y reducción de defensas Se seleccionaron genes que incrementaban la asignación de recursos metabólicos hacia el fruto o la semilla (incrementando el índice de cosecha) y que reducían los metabolitos secundarios tóxicos o amargos (alcaloides, glucósidos o taninos) que las plantas utilizaban como defensa química frente a herbívoros. Lea también: La transformación que cambió el destino de la humanidad Los focos independientes de la agricultura global Uno de los descubrimientos más fascinantes de la arqueobotánica contemporánea es que la agricultura no se inventó en un único lugar para luego difundirse al resto del globo. Entre el 10.000 y el 3.000 a.C., al menos ocho a doce regiones del planeta desarrollaron la domesticación de flora de manera completamente independiente, aprovechando los ensamblajes botánicos locales. Región de Origen Cronología Aproximada Cultivos Fundacionales (Founder Crops) Rasgos del Ensamblaje Agrícola Creciente Fértil (Próximo Oriente) 11.500 - 10.000 AC Trigo escaña, trigo escanda, cebada, lenteja, garbanzo, guisante, lino. Basado en cereales de alto contenido proteico y leguminosas complementarias. Cuenca del Río Yangtze (China) 10.000 - 8.000 AC Arroz (Oryza sativa var. japonica). Sistemas de humedales e inundación controlada; hidroponía primitiva. Cuenca del Río Amarillo (China) 9.000 - 7.500 AC Mijo mayor (Setaria italica), mijo menor (Panicum miliaceum). Adaptado a suelos loéssicos semiáridos de la meseta norteña. Mesoamérica (México / Centroamérica) 9.000 - 6.000 AC Maíz (Zea mays devisto del teosinte), frijol, calabaza, chile, aguacate. Sistema policultural simbiótico (la Milpa); ausencia inicial de grandes cereales de grano pequeño. Andes Centrales y Amazonía 8.000 - 5.000 AC Papa, quinua, yuca/mandioca, camote, maní, algodón. Agricultura vertical microclimática en gradientes altitudinales extrema. África Subsahariana (Sahel/África Occidental) 5.000 - 3.000 AC Sorgo, arroz africano (Oryza glaberrima), mijo perla, ñame. Cultivos continentales adaptados a sequías intermitentes y suelos pobres. Norteamérica Oriental 5.000 - 3.500 AC Girasol, goosefoot (Chenopodium berlandieri), marshelder. Complejo agrícola basado en pseudocereales y semillas oleaginosas nativas. La transformación anatómica y biológica del Homo sapiens Existe una profunda discrepancia entre la percepción popular de la agricultura como un "progreso inmediato en la calidad de vida" y la evidencia osteoarqueológica real. El paso del forrajeo nómada al monocultivo agrícola trajo consigo lo que los paleopatólogos denominan la Transición Demográfica Neolítica, marcada por un deterioro agudo en la salud individual compensado por un aumento masivo en la fertilidad global. Deterioro nutricional y reducción de estatura Los cazadores-recolectores consumían cientos de especies distintas de plantas, frutos, carnes y pescados, garantizando una dieta equilibrada rica en micronutrientes, proteínas y fibra. Los primeros agricultores, en cambio, basaron hasta el 70-80% de su ingesta calórica en un solo monocultivo rico en carbohidratos complejos pero pobre en lisina, hierro y vitaminas esenciales. El registro bioarqueológico de los esqueletos neolíticos revela: Reducción de estatura promedio: Una caída de entre 8 y 15 cm en la estatura media de las poblaciones neolíticas en comparación con sus ancestros del Paleolítico Superior. Porótica hiperostosis y criba orbitalia: Lesiones óseas en las órbitas oculares y el cráneo causadas por anemias ferropénicas severas y desnutrición crónica. Líneas de Hypoplasia en el Esmalte Dental: Marcas transversales en los dientes que atestiguan periodos recurrente de hambruna o enfermedades graves durante la infancia. Patologías bucodentales y desgaste biomecánico La ingesta masiva de almidones cocidos generó un sustrato idóneo para la proliferación de Streptococcus mutans, disparando la tasa de caries dentales y pérdida prematura de piezas dentales del 1-3% en cazadores a más del 20-30% en agricultores neolíticos. Asimismo, el trabajo agrícola introdujo un patrón de desgaste articular por sobreuso repetitivo: Osteoartritis severa: Lesiones en las vértebras lumbares, rodillas y falanges de los pies, derivadas de largas jornadas arrodillados moliendo grano en metates o molinos de piedra manuales. Lea también: Los conceptos básicos de la evolución humana Impacto socioeconómico y político: la génesis del Estado y la desigualdad Desde una perspectiva sociológica y política, la domesticación de plantas no solo modificó la dieta: inventó la propiedad terrenal, la estratificación social y la arquitectura del Estado fiscal. La «legibilidad» de los cereales y la fiscalización estatal Como ha analizado brillantemente el politólogo e historiador James C. Scott, no todos los cultivos tuvieron el mismo impacto en la organización política. La inmensa mayoría de los primeros Estados antiguos se fundaron sobre el cultivo de cereales de superficie (trigo, cebada, arroz, maíz) y no sobre tubérculos (papa, yuca). Los cereales poseen características físicas idóneas para la fiscalidad: Visibilidad: La cosecha ocurre sobre la superficie en un periodo predecible del año, permitiendo a los cobradores de impuestos evaluar fácilmente el rendimiento del campo. Divisibilidad y Almacenamiento: El grano seco es altamente divisible, transportable y puede almacenarse durante años en graneros estatales sin pudrirse. Legibilidad: Es sencillo calcular la masa de grano producida por unidad de superficie y confiscar una fracción para el mantenimiento de las élites no productivas. La delimitación del espacio: propiedad privada y territorialidad A diferencia del recurso silvestre, que pertenece a quien lo encuentra, la parcela agrícola requiere un trabajo diferido acumulado: desmontar el terreno, arar, sembrar, desmalezar y regar. Este esfuerzo invertido a lo largo de meses generó el concepto de derecho sobre la tierra y propiedad privada. La necesidad de defender los campos sembrados y los graneros centralizados de los ataques de grupos nómadas rivales impulsó la formación de castas militares profesionales, la construcción de murallas defensivas y la consolidación de jerarquías sociales piramidales, desplazando para siempre las estructuras relativamente igualitarias del forrajeo paleolítico. Lea también: El nitrógeno en cultivos de trigo explicaría aumento de celiaquía Impacto histórico La domesticación de plantas representa el momento pivotal en que la humanidad abandonó su rol de observadora adaptativa de la naturaleza para convertirse en su ingeniera biogeoquímica. Al intervenir en la expresión genética del trigo, el arroz y el maíz, nuestros ancestros rediseñaron la superficie del planeta, deforestando valles, desviando cursos de agua y creando ecosistemas artificiales dedicados a la monocultura. Fue un contrato faustiano de alcance planetario: a cambio de una abundancia calórica capaz de sostener a miles de millones de personas y alimentar el desarrollo de las ciudades, la escritura, la ciencia y la tecnología, la humanidad pagó el precio de una mayor vulnerabilidad a las hambrunas por fallas de cultivo, la aparición de las clases sociales, la carga del trabajo extenuante y la pérdida de su libertad nómada. Cada espiga de trigo que ondea en un campo cultivado contemporáneo es el testimonio vivo de aquella primera gran manipulación genética de la Antigüedad: el pacto silencioso que sacó a la humanidad de las selvas y la colocó de camino hacia las metrópolis del mundo moderno.
- El final de Petro y el peligro de entregarle el país a la extrema derecha
Por: Daniela Tatiana Navarro Jaramillo Después de cuatro años de marchas, discursos, reformas, escándalos, rupturas, ministros que entraban y salían, ministros que no sabían si entraban o salían y una Casa de Nariño convertida muchas veces en escenario de disputa política permanente, Gustavo Petro dejó el poder. Y lo hizo como llegó: dividiendo opiniones. Para unos, fue el presidente que finalmente puso a hablar al país de quienes durante décadas apenas aparecían en los márgenes del discurso oficial: los pobres, los campesinos, las regiones olvidadas, la justicia ambiental, la transición energética y la desigualdad. Para otros, fue el mandatario que convirtió la confrontación en método de gobierno y terminó atrapado por aquello mismo que prometió transformar: la burocracia, la ineficiencia, la improvisación y las resistencias de un Estado mucho más grande que cualquier voluntad presidencial. Quizá ahí esté la verdadera paradoja del petrismo. Lea también: La Regeneración del "Tigre": la ilusión del orden sin Constitución Llegó al Palacio de Nariño prometiendo cambiarlo todo y terminó descubriendo, como tantos antes que él, que gobernar Colombia no es lo mismo que denunciarla desde una tarima. La izquierda llegó al poder. Y no pasó nada de lo que durante décadas algunos temieron y otros desearon. No se derrumbó la democracia. No desaparecieron las instituciones. No se acabó el capitalismo. Tampoco llegó la revolución prometida. Llegó, en cambio, la política. Sigue a Las2orillas.co en Google News Con todas sus miserias. Con sus negociaciones, sus contradicciones, sus egos, sus escándalos, sus congresistas, sus ministros, sus sindicatos, sus gremios, sus cortes y esa interminable maquinaria estatal que sobrevive a los presidentes como si los presidentes fueran apenas huéspedes temporales de la República. El experimento, sin embargo, sí dejó algo irreversible: Colombia comprobó que la izquierda podía llegar al poder. Y ahora está a punto de comprobar qué ocurre cuando el péndulo comienza a devolverse. Porque en política los vacíos duran poco. Y el desgaste de un proyecto termina siendo, casi siempre, la oportunidad del proyecto contrario. Ahí aparece Abelardo de la Espriella. No como una figura accidental, sino como la expresión más evidente de una reacción que llevaba tiempo incubándose. Su discurso no intenta reconciliar a Colombia. No parece interesado en vestir de moderación aquello que considera necesario hacer con contundencia. Su apuesta es otra: orden, autoridad, mercado y una reducción drástica del Estado. No es la derecha pidiendo permiso para regresar. Es una derecha que parece haber entendido que ya no necesita pedir disculpas por ser derecha. Y eso, en la Colombia posterior a Petro, puede ser políticamente poderoso. De la Espriella ha construido una narrativa que encuentra terreno fértil en empresarios cansados de la incertidumbre, sectores de clase media golpeados por el costo de vida y ciudadanos que sienten que el Estado les exige mucho, les promete demasiado y les resuelve poco. Su receta es conocida, pero la forma de venderla no lo es tanto: menos Estado, menos impuestos, menos regulación, más inversión privada, más explotación de los recursos minero-energéticos y una defensa mucho más agresiva de la libertad económica. Traducido al lenguaje de la calle: que el Estado deje de meterse en todo y permita que quienes producen vuelvan a producir. Suena sencillo. Demasiado sencillo. Porque gobernar Colombia nunca ha sido sencillo. El verdadero problema de la propuesta de De la Espriella no está en defender el mercado. Está en demostrar hasta dónde puede retroceder el Estado sin dejar abandonados precisamente a aquellos que más necesitan que funcione. Ahí estará la prueba. Porque una cosa es adelgazar un Estado obeso y otra muy distinta es adelgazarlo hasta dejarlo sin capacidad para responder. Una cosa es combatir el despilfarro y otra desmontar políticas sociales necesarias. Una cosa es bajar impuestos para estimular la economía y otra esperar que la inversión privada, por sí sola, resuelva desigualdades que llevan generaciones acumulándose. Y una cosa es hablar de libertad económica desde una tribuna y otra gobernar un país donde la pobreza, la informalidad y la desigualdad no desaparecen porque se reduzca una oficina ministerial. Ese será el verdadero examen de la nueva derecha. Porque después de Petro no basta con ser la antítesis de Petro. Colombia no necesita simplemente otro presidente que haga exactamente lo contrario del anterior. Necesita uno que sea capaz de entender por qué el anterior llegó hasta donde llegó. El fenómeno Petro no nació de la nada. Nació de una Colombia cansada de sentirse excluida, de una desigualdad persistente, de regiones históricamente abandonadas y de una clase política tradicional que durante años creyó que gobernar consistía en administrar el mismo país para los mismos de siempre. La izquierda leyó ese malestar y llegó al poder. El problema fue lo que hizo después con él. Y allí está la lección que la derecha debería aprender antes de celebrar demasiado pronto. Porque el péndulo político puede moverse hacia la derecha, sí. Pero también puede volver a moverse. Si De la Espriella pretende construir una restauración, tendrá que demostrar que esa palabra no significa simplemente devolver el poder económico y político a quienes sienten que lo perdieron durante estos cuatro años. Deberá convencer a los que no tienen empresa, a los que no tienen capital, a los que viven del rebusque, a los jóvenes que no encuentran oportunidades y a las regiones que llevan décadas esperando que el Estado deje de visitarlas únicamente durante las campañas electorales. De lo contrario, la restauración será apenas eso: una restauración. El regreso de los de siempre con un discurso nuevo. Colombia acaba de cerrar un capítulo que hace apenas unos años parecía improbable. Un gobierno de izquierda llegó al poder, gobernó, se desgastó y finalmente entregó el mando. Lea también: Los riesgos del espectáculo político de Abelardo De la Espriella Ahora el país mira hacia el otro extremo. La pregunta ya no es si Colombia girará a la derecha. La pregunta es qué clase de derecha llegará al poder y para quién gobernará. Porque la historia política colombiana tiene una costumbre incómoda: cuando un extremo decepciona, el otro suele presentarse como salvación. Y pocas cosas son más peligrosas en política que confundir una reacción con una solución. Petro deja el Palacio de Nariño, pero deja también una sociedad profundamente politizada, una izquierda que tendrá que explicar sus errores y una derecha que tendrá que demostrar que sabe algo más que oponerse. El nuevo gobierno tendrá cuatro años para responder una pregunta que parece sencilla, pero no lo es: ¿Colombia quiere cambiar de modelo o simplemente cambiar de dueño? Ahí comienza la verdadera disputa.
- Gravedad: ¿Por qué la fuerza más débil de la naturaleza domina el Cosmos?
Cualquier persona realiza una proeza física asombrosa en su vida cotidiana: levantar un clip de papel del suelo con un pequeño imán de nevera. En ese instante, un trozo de metal de apenas unos gramos vence sin esfuerzo la atracción gravitatoria ejercida por la Tierra entera, un planeta compuesto por casi seis trillones de toneladas (6 x 10^21). Este sencillo experimento casero resume uno de los enigmas más profundos y fascinantes de la física moderna: la gravedad es ridículamente más débil que las otras tres fuerzas fundamentales de la naturaleza, pero a la vez es la única que moldea las galaxias y dirige la marcha del universo. Lea también: Por qué la mecánica cuántica y la relatividad son incompatibles Las cuatro fuerzas en la escala cuántica Para entender la magnitud del problema, es necesario comparar las cuatro fuerzas fundamentales de la física: Fuerza nuclear fuerte: Mantiene unidos los quarks para formar protones y neutrones, y a estos dentro del núcleo atómico. Es la fuerza más potente del cosmos. Fuerza electromagnética: Gobierna la luz, la electricidad, las reacciones químicas y la cohesión de los materiales. Es la razón por la que no atravesamos el suelo al caminar, pues los electrones de nuestro calzado repelen a los del piso. Fuerza nuclear débil: Responsable de la desintegración radiactiva y de las reacciones que hacen brillar al Sol. Gravedad: La atracción mutua entre masas y la manifestación de la curvatura del espacio-tiempo. A escala cuántica o subatómica, las cifras son abrumadoras. Si asignamos a la fuerza nuclear fuerte un valor de 1, la fuerza electromagnética es aproximadamente 100 veces menor. ¿Y la gravedad? La gravedad es cerca de 10^-36 veces más débil que el electromagnetismo y 10^-38 veces más débil que la fuerza nuclear fuerte. A escala de partículas elementales, la atracción gravitatoria es tan insignificante que los físicos la omiten por completo en las ecuaciones del Modelo Estándar. ¿Por qué la fuerza más débil termina dominando el universo? Si la gravedad es tan tenue, ¿por qué no son el electromagnetismo o la fuerza fuerte las que mantienen unidas a las galaxias? La explicación se basa en dos propiedades físicas fundamentales: La ausencia de "cargas negativas" en la masa El electromagnetismo cuenta con cargas positivas y negativas. Debido a que las cargas opuestas se atraen intensamente, la materia macroscópica tiende a organizarse de forma eléctricamente neutra (un átomo posee el mismo número de protones que de electrones). A gran escala, las fuerzas electromagnéticas positivas y negativas se cancelan casi por completo. Lea también: Una nueva teoría de la gravedad: un paso crucial hacia la Teoría del todo La gravedad, en cambio, solo tiene un signo. No existe la "masa negativa" ni la repulsión gravitatoria en la materia convencional. Por tanto, cada átomo agregado a un cuerpo suma su fuerza gravitatoria de manera exclusivamente atractiva e ininterrumpida. Mientras más masivo es un objeto (como un planeta, una estrella o un agujero negro), mayor es su campo gravitatorio neto. Alcance infinito sin barreras Tanto la fuerza nuclear fuerte como la débil son inmensamente poderosas, pero su alcance está confinado a distancias subatómicas (10^-15 metros y 10^-18 metros, respectivamente). Más allá del núcleo atómico, su influencia cae a cero. El electromagnetismo y la gravedad son las dos únicas fuerzas con un alcance teóricamente infinito. Al estar el electromagnetismo filtrado y neutralizado en la materia macroscópica, la gravedad queda como la única fuerza que puede actuar a distancias astronómicas de forma acumulativa. El "Problema de la Jerarquía": La gran grieta de la física teórica En física teórica, esta abismal brecha de escala entre la gravedad y las fuerzas cuánticas se conoce como "el problema de la jerarquía". Según la Relatividad General de Albert Einstein, la gravedad no es una fuerza convencional que intercambie partículas sobre un fondo fijo, sino la curvatura del tejido mismo del espacio-tiempo producida por la densidad de masa y energía. Cuando los científicos intentan unificar la Relatividad General con la Mecánica Cuántica para formular una "Teoría del Todo", las matemáticas arrojan infinitos insolubles. Para explicar por qué la gravedad es tan débil a escalas cuánticas pero tan rígida a escalas macroscópicas, han surgido hipótesis revolucionarias: Lea también: La gravedad podría ser la prueba de que el universo es una simulación Dimensiones extra ocultas (Brane-World Models): Propuestas como el modelo ADD (Arkani-Hamed, Dimopoulos y Dvali) o el modelo Randall-Sundrum sugieren que nuestro universo visible es una "membrana" 3D flotando en un espacio multidimensional más amplio (Bulk). Mientras que el electromagnetismo y las fuerzas nucleares están atrapados en nuestra membrana, la gravedad sería capaz de "filtrarse" hacia las dimensiones extra, haciendo que solo percibamos una fracción de su verdadera intensidad. Mecanismo de Higgs e interacción de calibre: Otros físicos teóricos señalan que el problema no radica únicamente en la gravedad, sino en la masa de las partículas mediadoras (como los bosones W y Z) fijada por el bosón de Higgs, la cual mantiene a la fuerza débil en un régimen energético billones de veces superior al límite gravitatorio de Planck. Gravedad emergente: Teorías como la del físico Erik Verlinde proponen que la gravedad no es una fuerza fundamental en absoluto, sino una propiedad emergente nacida de la reorganización de la información cuántica y la entropía del espacio-tiempo, similar a cómo la temperatura emerge del movimiento colectivo de los átomos.
- La maldición del poder en Colombia
Por: Nerio Luis Mejía En nuestro país, las glorias del poder son efímeras: se asemejan a esas flores que nacen al amanecer y se marchitan irremediablemente bajo la severidad del sol del mediodía. En el universo político colombiano, la función pública se ha convertido con frecuencia en un atajo para amasar riquezas, sin reparar en el daño infligido a una sociedad que padece las consecuencias de la codicia. Abundan aquellos líderes que vociferan transformar el mundo, pero cuya única metamorfosis real ocurre en sus propios patrimonios y estilos de vida. Lea también: La desilusión política en Colombia Sin embargo, sus acciones no quedan exentas de la intranquilidad que devora su sosiego. Obligados a testaferrar sus bienes y poner sus fortunas a nombre de terceros para evadir las investigaciones penales y disciplinarias de los órganos de control, se descubren imposibilitados para disfrutar abiertamente de aquello que obtuvieron mediante la artimaña. El verdadero precio del abuso de poder no solo se paga en los estrados judiciales; se paga en la pérdida irreversible de la paz mental. En los últimos decenios, Colombia fue testigo del surgimiento de dos fenómenos políticos sin precedentes que rompieron el viejo paradigma bipartidista dominado históricamente por liberales y conservadores. Frente al desencanto popular, emergieron líderes que decidieron sublevarse contra las estructuras tradicionales y construir fortalezas propias, desatando un profundo despertar en orillas ideológicas opuestas. Hoy resulta imposible analizar el panorama político colombiano sin mencionar a Álvaro Uribe Vélez y a Gustavo Petro Urrego; ignorarlos equivaldría a ignorar el último cuarto de siglo de nuestra historia contemporánea. Ambas figuras han sido —y seguirán siendo— personajes hipermediáticos y polarizantes. Por un lado, Álvaro Uribe, formado en el liberalismo tradicional, supo interpretar el desgaste de las colectividades históricas y fundó una fuerza propia que dominó la hegemonía estatal durante dos décadas. Por otro lado, Gustavo Petro, exmilitante del extinto Movimiento 19 de Abril (M-19), recorrió el escalafón democrático como concejal de Zipaquirá, congresista y polemista estelar, hasta alcanzar la Presidencia de la República. Hoy, tras haber ostentado el máximo favor popular y haber dirigido los destinos de la Nación, ambas figuras lucen profundamente desgastadas, atrapadas en el crepúsculo de sus trayectorias. Álvaro Uribe enfrenta complejas batallas judiciales por delitos de alta gravedad —mientras su colectividad busca reagruparse e influir en nuevas fuerzas políticas emergentes—. Por su parte, Gustavo Petro, al concluir su mandato constitucional, refleja la profunda soledad del gobernante saliente: despojado del poder institucional, envuelto en controversias personales y enfrentando el escrutinio severo de la opinión pública y de las autoridades. Lea también: Políticos, políticos: todo cambia... para que nada cambie Es aquí donde la paradoja del poder se vuelve evidente. Pareciera existir una maldición sobre los pasillos de la política que impide a sus protagonistas gozar del retiro digno y sosegado que merece cualquier anciano al atardecer de su vida. Mientras ellos luchan desesperadamente —uno por su libertad física y el otro por la defensa de su legado frente a los fantasmas del juzgamiento—, en la ruralidad colombiana observamos el espectáculo con distancia crítica. Nos queda la dignidad de la vida sencilla, el afecto de la familia, la calma del hogar, el canto de las gallinas y la lealtad de los animales de la finca, mientras encendemos la vieja radio para escuchar cómo el viento sigue agitando la política de nuestro país.
- Defensoría alerta por civiles heridos tras bombardeo militar en Catatumbo
La Defensoría del Pueblo y autoridades locales encendieron las alarmas este martes tras conocerse el saldo preliminar de una operación militar ejecutada durante la noche del lunes 10 de agosto en la región del Catatumbo. Según los reportes oficiales, un bombardeo dirigido contra una estructura del Ejército de Liberación Nacional (ELN) habría dejado varios civiles heridos y desencadenado un nuevo episodio de desplazamiento forzado. El ataque tuvo lugar en la vereda El Sinaí, ubicada en el municipio de San Calixto, en límites con El Tarra. De acuerdo con la información recabada por la Defensoría del Pueblo a través de la Alcaldía de El Tarra, la Personería Municipal y medios de comunicación locales, al menos tres campesinos resultaron heridos como consecuencia de las explosiones, entre ellos una mujer de 44 años. Lea también: Ola de ataques y explosivos enciende las alarmas de la Defensoría Movilización humanitaria y verificación en terreno Ante la gravedad de los hechos, comisiones de la Defensoría del Pueblo y de las personerías municipales se desplazaron hacia la zona rural para verificar de primera mano el estado de salud de los lesionados y evaluar la magnitud de las afectaciones en la población civil. Asimismo, la entidad advirtió que el operativo militar provocó el desplazamiento forzado de varias familias campesinas, quienes abandonaron sus parcelas para buscar refugio en la cabecera municipal de El Tarra. "De manera preliminar, conocimos que autoridades de San Calixto y El Tarra se han desplazado hacia la zona para verificar posibles afectaciones a la población civil y coordinar la atención de las comunidades afectadas", señaló el organismo de derechos humanos a través de un comunicado. Llamado al respeto del Derecho Internacional Humanitaria (DIH) La Defensoría solicitó formalmente a las administraciones municipales y departamentales activar de manera urgente los mecanismos de atención humanitaria de emergencia para garantizar la asistencia médica a los heridos y brindar ayuda integral a las personas desplazadas. Lea también: La sombra del narcotráfico en el empalme militar de De la Espriella Al mismo tiempo, la entidad hizo un vehemente llamado a la Fuerza Pública para reforzar los protocolos de planeación, evaluación y ejecución de las operaciones militares en zonas habitadas, instando al estricto cumplimiento de los principios de necesidad, precaución y proporcionalidad contemplados en el Derecho Internacional Humanitario (DIH). Por su parte, las fuerzas militares confirmaron que en la zona se desarrollaban combates e intervenciones aéreas contra una facción del ELN que opera en la subregión del Catatumbo, donde persisten elevadas tensiones de orden público por la confrontación entre grupos armados ilegales y la Fuerza Pública.
- Congreso devuelve proyecto de Presupuesto 2027 radicado por Petro
En una decisión poco habitual en la historia legislativa reciente del país, las Comisiones Económicas Conjuntas del Congreso de la República (Comisiones Terceras y Cuartas de Senado y Cámara) aprobaron este martes la devolución del proyecto de ley del Presupuesto General de la Nación (PGN) para el año 2027, el cual había sido radicado previamente por la saliente administración de Gustavo Petro. La medida otorga al nuevo Ejecutivo un plazo perentorio hasta el 30 de agosto para replantear el texto, incorporar ajustes de fondo y presentar una nueva iniciativa ajustada a las realidades fiscales y constitucionales del país. Lea también: El Congreso inicia entrevistas a candidatos para Contralor General Exigencias de rigor fiscal y sostenibilidad La proposición aprobada ordena remitir formalmente la iniciativa de vuelta al Ministerio de Hacienda con el fin de introducir las enmiendas, aclaraciones y respaldos técnicos que aseguren su estricto cumplimiento con las normas orgánicas de presupuesto, los preceptos constitucionales y los principios de sostenibilidad y responsabilidad fiscal. A pesar de que el retorno del documento fue impulsado por la nueva administración, la postura venía tomando fuerza en el legislativo. Congresistas de diversos sectores, entre ellos el representante Óscar Darío Pérez (Centro Democrático) y la senadora Sara Castellanos (Salvación Nacional), ya habían advertido sobre la conveniencia de frenar la discusión del texto original. Un antecedente poco frecuente El procedimiento adoptado marca un hito institucional: la última ocasión en que el Congreso devolvió un proyecto de Presupuesto General de la Nación ocurrió durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Lo habitual en las transiciones de gobierno venía siendo que la propuesta presentada por el presidente saliente continuara su trámite reglamentario mientras la administración entrante concertaba modificaciones durante los debates. Lea también: Así quedaron integradas las comisiones constitucionales del Senado Sin embargo, en esta oportunidad, las profundas discrepancias sobre las fuentes de financiamiento, la estructura del gasto y la destinación de los recursos asignados para 2027 motivaron a las comisiones a optar por el retorno formal del expediente. Con el reloj en marcha, el equipo económico gubernamental tendrá que trabajar a contrarreloj para radicar antes del 30 de agosto un nuevo proyecto presupuestal para las finanzas públicas del país en 2027.
- Castor niega panfletos y asegura que solo cumple su condena
Jorge Eliécer Díaz Collazos, conocido en el ámbito judicial como alias ‘Castor’ y señalado en su momento por las autoridades colombianas como el máximo cabecilla de la organización criminal 'Los Costeños', reapareció públicamente a través de un comunicado oficial para desmentir categóricamente las versiones que lo vinculan con nuevos movimientos al margen de la ley. La aclaración surge luego de que circulara en redes sociales y medios regionales un panfleto firmado a nombre del presunto ‘Bloque Resistencia Caribe’. En dicho documento, apócrifo según el propio procesado, se declaraba una supuesta "desobediencia civil" frente al gobierno nacional alegando la falta de espacios de escucha. Lea también: ´Castor´ pide a De la Espriella mesa de diálogo para sometimiento de Los Costeños En su pronunciamiento, Díaz Collazos fue enfático al señalar que rompió cualquier vínculo con estructuras delictivas y que su único objetivo actual es responder ante la justicia por sus actos pasados. "Quiero dejar constancia de que actualmente no hago parte de ningún grupo, organización o estructura delictiva, ni participo en actividades ilícitas de ninguna naturaleza. A la fecha, me encuentro cumpliendo una pena privativa de la libertad que acepté como consecuencia de los errores cometidos en el pasado", sostuvo en el comunicado. Asimismo, manifestó que se encuentra atravesando un proceso de conversión personal y espiritual alejado de la violencia: "Mi propósito actual es cumplir con mi condena, continuar con mi proceso de cambio personal y dedicar mi vida a Cristo y a la Iglesia, buscando un camino diferente. No tengo ninguna intención de reincidir en actividades delictivas ni estoy en guerra con nadie". Lea también: "Alias ´Castor´ ya está sometido a la justicia ordinaria": fiscal general Ante la circulación del panfleto a su nombre, alias ‘Castor’ hizo un llamado explícito a la Fiscalía General de la Nación y a la Policía Nacional para que adelanten las investigaciones correspondientes que permitan dar con el origen de estas publicaciones falaces. Una condena de más de 26 años El desmentido de Díaz Collazos se da en el marco de la drástica condena que purga tras someterse a la justicia. De acuerdo con información de la Fiscalía General de la Nación, el procesado suscribió un preacuerdo en el que aceptó su responsabilidad directa y mando en una extensa cadena de delitos ejecutados entre 2014 y 2024 en Barranquilla y su área metropolitana. Como resultado de este acuerdo judicial, alias ‘Castor’ fue condenado a 26 años y 4 meses de prisión por su autoría y participación en 95 homicidios y diversos ataques armados que dejaron a 38 personas heridas, consolidando uno de los expedientes criminales más amplios contra las estructuras de crimen organizado en el departamento del Atlántico. Lea también: La falacia de un nuevo sometimiento de Digno Palomino











