crossorigin="anonymous"> Secuestro de 39 civiles por el ELN en Chocó desata cruentos combates
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Secuestro de 39 civiles por el ELN en Chocó desata cruentos combates



Un nuevo e indignante hecho de violencia estremece al departamento del Chocó y sume al país en un profundo debate sobre las garantías de seguridad en los territorios. En la mañana de este martes 14 de julio de 2026, la Séptima División del Ejército Nacional de Colombia confirmó un secuestro masivo sin precedentes recientes: 39 civiles, entre ellos un bebé de solo dos años de edad, fueron retenidos en el sector de "Toldas", ubicado sobre el estratégico y congestionado corredor vial que une a Quibdó con el municipio de El Carmen de Atrato.


Los hechos se registraron en las primeras horas de la mañana, cuando un comando fuertemente armado, integrado por presuntos subversivos del Frente Manuel Hernández "El Boche" (Bloque Occidental) del Ejército de Liberación Nacional (ELN), interceptó dos autobuses de servicio de transporte intermunicipal que transitaban habitualmente por la ruta.



Bajo intimidación violenta con armas de largo alcance, los guerrilleros obligaron a los conductores de los dos vehículos a atravesarlos en la vía para bloquear totalmente el tráfico y evitar la llegada de las autoridades o la huida de otros civiles. Acto seguido, los criminales forzaron a descender a todos los ocupantes: 35 pasajeros, 2 conductores y 2 auxiliares de viaje. Las 39 personas fueron conducidas bajo amenazas de muerte hacia las profundidades de la densa selva húmeda chocoana, perdiéndose su rastro con rumbo desconocido.


"Rechazamos y condenamos de la manera más enérgica el secuestro de estas 39 personas, entre ellas un menor de edad. Exigimos al ELN el respeto absoluto por su integridad física y su inmediata liberación incondicional", rezaba el enérgico pronunciamiento emitido por la Séptima División militar en sus canales oficiales de comunicación.


La respuesta de la Fuerza Pública consistió en el despliegue inmediato de un robusto contingente militar para asediar la zona del secuestro e impedir que los rehenes fueran movilizados hacia áreas de más difícil acceso. No obstante, las intenciones estatales de salvaguardar las vidas de los cautivos chocaron de frente con una mortífera trampa insurgente.


La patrulla militar que encabezaba la vanguardia del bloque de persecución fue víctima de una emboscada mecánica de alta letalidad. Según informes preliminares de inteligencia militar, los guerrilleros del ELN activaron artefactos explosivos improvisados sembrados en la maleza al paso de las tropas y de inmediato abrieron fuego concentrado desde posiciones elevadas y fortificadas. El sorpresivo y violento ataque desató encarnizados combates de fusilería que se prolongaron por varias horas en los parajes de Toldas.


Como doloroso saldo de la agresión armada, se confirmó la muerte en combate del soldado profesional Elibert Ducuara Mosquera, quien falleció de manera instantánea a causa de la onda explosiva y múltiples impactos de bala. Asimismo, otros seis uniformados sufrieron heridas de diversa consideración. El panorama médico es especialmente reservado para el soldado profesional Jean Carlos Vallejo Vargas, quien fue trasladado de urgencia vía helicóptero al hospital de Quibdó tras sufrir graves impactos en la cabeza y el cuello. Los demás uniformados lesionados, identificados provisionalmente como Edwin Loaiza Rodríguez y Juan David, reciben atención médica bajo estricta observación pero se reportan estables.



Este cruento episodio asesta un durísimo golpe al ya debilitado de por sí orden público en la región del Pacífico y enrarece el panorama nacional frente al accionar armado del ELN en medio de sus complejas relaciones políticas con el Gobierno Nacional. Líderes sociales, gremios de transportadores y la comunidad del Chocó han levantado su voz con desesperación, exigiendo garantías reales de seguridad en los corredores viales nacionales y el cese de los atropellos contra la población civil indefensa, que sigue siendo el principal botín de guerra de los grupos ilegales.


Al cierre de esta edición, intensas y dramáticas operaciones por aire y tierra se mantienen activas en las estribaciones del río Atrato. Las Fuerzas Militares han ratificado que no retrocederán y que continuarán con las maniobras de presión armada en el cañón del Atrato hasta conseguir rescatar con vida a las 39 personas confinadas y neutralizar a los responsables de esta barbarie que enluta nuevamente a las familias colombianas.

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