top of page

Perdiendo el tiempo



El gran capital que tienen los jóvenes de hoy es el tiempo, aunque la mayoría no se percate de ello. Por algo alguien dijo: “La mejor época de la vida es la juventud, lástima que esté en manos de jóvenes”


En teoría, la corta edad con que cuentan les permitiría a los jóvenes experimentar una y otra vez, si fuere necesario, hasta encontrar al final la mejor forma de realizar su proyecto de vida. Por supuesto que, en condiciones ideales, en donde haya de dónde elegir.


En el caso de los jóvenes colombianos son muy pocas las posibilidades de elección. De hecho, un estudio de Statista, basado en las cifras de la OCDE, concluyó que en Colombia se necesitarían 11 generaciones para que las personas nacidas en las familias más pobres puedan recibir ingresos promedio. Es decir, el círculo de la pobreza es muy difícil de romper.



También es cierto que las élites del poder son muy cerradas en las opciones para los jóvenes que no pertenecen a ellas. A menos que entre en acción “la palanca” o recomendación familiar, de amistad o política.


Ante los altos índices de desempleo juvenil y la falta de oportunidades en Colombia quedan entonces las opciones del emprendimiento (con muchas dificultades por la falta de educación o de financiamiento), la salida hacia otro país buscando mejores horizontes o, en el peor de los casos, la informalidad o la ilegalidad.


No es nada claro el futuro de los jóvenes. Y si a eso sumamos que están perdiendo, o regalando, gran parte de su principal activo, el tiempo, el panorama se complica aún más.


En efecto, los jóvenes parecen no darse cuenta de que la mayor parte de su tiempo – su verdadero y valioso capital – les es arrebatado diariamente, mediante la seducción inescrupulosa y maquinada, por parte de las redes sociales, las plataformas de entretenimiento, los influencers, los medios de comunicación, etc.


Lo grave, además, es que ese tiempo de los jóvenes – y de todos en general – se convierte en el producto que venden estos pulpos del entretenimiento para obtener multimillonarios ingresos, sin retribuirles nada a sus fieles espectadores.


Más preocupante resulta entonces el reciente informe de Fedesarrollo – entidad orientada al estudio del desarrollo económico y social – según el cual la tecnología, la automatización y la inteligencia artificial podrían reemplazar 6 de cada 10 empleos existentes en Colombia. Lo anterior, en un país como el nuestro, con el 60 % de informalidad, altos niveles de ilegalidad y un desempleo juvenil que supera el 20 %, es catastrófico.


Dicho informe recalca que por ahora los más afectados son los trabajadores con nivel de secundaria, en edades entre los 30 y 50 años, pertenecientes a la industria manufacturera, la agricultura, los dedicados a labores administrativas o contaduría, tele marketing, limpieza, seguros y servicios de comida rápida.



En contraste, los que menos riesgo presentan son los sicólogos, artistas, trabajadores sociales, enfermeras, terapeutas ocupacionales y obreros de la construcción.


De todo lo anterior se deduce que es urgente una reorientación de la oferta educativa. Al respecto, Saadia Zahidi, directora gerente del Foro Económico Mundial y jefa del Centro para la Nueva Economía y Sociedad de esta organización, recomienda implementar estudios en: Especialista en inteligencia artificial y experto en aprendizaje automático, o en sostenibilidad ambiental o en transformación digital; Analista de inteligencia comercial o en seguridad de información o en datos; Ingeniero en robótica, Fintech o electro tecnología y Operador de equipo agrícola, entre otros.


¡Esta obligada reorientación de la oferta educativa en todos los niveles debe comenzar ya!

Comments


bottom of page