Laura Fernández es elegida presidenta de Costa Rica
- Acta Diurna

- hace 16 horas
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En una jornada electoral que marca un giro drástico en la política costarricense, la politóloga de derecha Laura Fernández se alzó este domingo con la presidencia de Costa Rica. Con una promesa central de "mano dura" contra el narcotráfico, Fernández logró capitalizar el miedo de una nación que, tras décadas de ser oasis de paz, hoy enfrenta una crisis de violencia sin precedentes.
Con el 94% del escrutinio procesado por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Fernández obtuvo el 48,3% de los votos, superando por ocho puntos el umbral necesario para evitar una segunda vuelta y dejando atrás al socialdemócrata Álvaro Ramos (33,4%).
A sus 39 años, Fernández se convierte en la segunda mujer en gobernar el país, pero bajo una narrativa muy distinta a la de sus predecesores. Su campaña se nutrió del modelo del salvadoreño Nayib Bukele —el primero en felicitarla—, proponiendo medidas drásticas:
Megaprisiones: Finalización de una cárcel de máxima seguridad inspirada en el modelo salvadoreño.
Estados de excepción: Aplicación de medidas restrictivas en zonas marginales controladas por bandas.
Reforma judicial: Un ataque directo a la arquitectura del Estado, acusando al Poder Judicial de permitir la impunidad.
"El cambio será profundo e irreversible", advirtió Fernández ante una multitud enfervorizada, añadiendo una frase que ha encendido las alarmas en la oposición: "Cambiaremos ciertas reglas del juego político".
Entre la democracia y el delfinato
Pese a que en su discurso de victoria se declaró una "demócrata convencida", la sombra de su mentor, el actual presidente Rodrigo Chaves, es alargada. Los críticos sostienen que Fernández es el vehículo para que Chaves mantenga las riendas del poder, evadiendo la prohibición constitucional de la reelección consecutiva.
La retórica confrontativa de Fernández contra la prensa y el Congreso —idéntica a la de Chaves— ha generado fuertes reacciones:
"Las mayorías electorales no son patente de corso para silenciar a las minorías ni para sofocar las voces disidentes", advirtió la expresidenta Laura Chinchilla.
Por su parte, el Nobel de la Paz, Óscar Arias, fue más tajante al señalar que los intentos de reformar la Constitución suelen ser el primer paso de los dictadores para perpetuarse.
La victoria de Fernández no solo afianza el bloque de derecha en Latinoamérica, sino que responde a una realidad social asfixiante. Costa Rica cerró el último periodo con una tasa récord de 17 asesinatos por cada 100.000 habitantes, con el 70% de los crímenes ligados al narcotráfico.
Aunque la pobreza mostró un descenso (del 18% al 15,2% en el último año), el país sigue siendo el segundo más caro de la región y uno de los más desiguales. Para votantes como Jéssica Salgado, de 27 años, la seguridad justifica el riesgo: "La violencia explotó y hay que sacar a las ratas de las cloacas".
Fernández asumirá el 8 de mayo con una proyección de 30 diputados a su favor. Una mayoría sólida, pero insuficiente para la reforma constitucional que ambiciona, lo que augura un cuatrienio de alta tensión entre el Ejecutivo y los contrapesos democráticos de la nación.







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