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¿Es el salario mínimo el culpable de la inflación?: el fin de un dogma

Por: Dany Oviedo Marino



Durante décadas, la fijación del salario mínimo en Colombia ha sido tratada como un juego de suma cero: un aumento "generoso" era visto como el combustible inevitable de la inflación. Sin embargo, el panorama económico de 2026 sugiere que este temor, más que una regla científica, ha operado como un dogma. Un reciente y revelador análisis técnico de César Giraldo, codirector del Banco de la República, propone que la relación entre la remuneración básica y el costo de vida es mucho más elástica y menos mecánica de lo que dicta la ortodoxia.


El núcleo del argumento de Giraldo reside en una mirada de largo aliento. Al examinar los datos desde 1985 hasta la fecha, surge una paradoja que desafía los libros de texto: en múltiples periodos de las últimas cuatro décadas, los incrementos reales del salario han coexistido con una inflación en descenso.



Esta desconexión sugiere que las correlaciones estadísticas son, en el mejor de los casos, débiles. La ausencia de una causalidad directa implica que el índice de precios al consumidor (IPC) responde a fuerzas estructurales mucho más potentes que el simple ajuste de nómina de los trabajadores menos remunerados.



El equilibrio de fuerzas: un efecto neto neutral


¿Por qué no se dispara la inflación cuando suben los salarios? El análisis de Giraldo identifica un choque de fuerzas contrapuestas que se neutralizan entre sí:


Presión por costos: Es cierto que un aumento salarial puede elevar los costos de producción, empujando los precios al alza si las empresas trasladan ese costo al consumidor.


Ajuste por demanda: Simultáneamente, el mercado laboral puede reaccionar reduciendo la demanda de trabajo en sectores sensibles. Esto genera una moderación en el ingreso agregado y, por ende, un enfriamiento del gasto que presiona los precios a la baja.


Al operar ambos mecanismos de forma simultánea, el resultado neto sobre el IPC tiende a ser marginal, eliminando la posibilidad de una "espiral inflacionaria" automática.



La tendencia regional en cifras


Colombia no está sola en este descubrimiento. El informe de Giraldo subraya que diversas economías latinoamericanas han logrado mejorar el poder adquisitivo sin sacrificar la estabilidad de precios.



Los verdaderos motores de la inflación en 2026


Si el salario mínimo no es el culpable, ¿qué explica el comportamiento actual de los precios? Giraldo señala cuatro factores determinantes que tienen un peso específico mucho mayor:


  • Soberanía alimentaria: El aumento en la oferta interna de alimentos ha estabilizado la canasta básica.


  • Apreciación del peso: Un dólar más competitivo ha abaratado las importaciones de insumos y bienes finales.


  • Rigor monetario: La política restrictiva del Banco de la República ha mantenido ancladas las expectativas de mercado.


  • Gestión de tarifas: El control estatal sobre los servicios públicos ha servido como un ancla adicional.


El factor informal: el dato revelador


Quizás el hallazgo más disruptivo del análisis es el comportamiento del sector informal. A finales de 2025, mientras el salario mínimo legal subía un 9,5%, los ingresos en la informalidad se dispararon un 12,8%.


Esto sugiere que el dinamismo del consumo doméstico (que crece a un ritmo real del 5%) está siendo impulsado por la economía informal, la cual opera bajo sus propias reglas de oferta y demanda, independientemente de los decretos gubernamentales.



Hacia un debate de mayor altura


El análisis de Giraldo no solo es una pieza técnica; es un llamado a la madurez democrática. "Es sano que el país analice estos temas en su complejidad para no caer en afirmaciones simplistas que empobrecen el debate", concluye el Codirector. En 2026, la realidad parece confirmar que la justicia social y la estabilidad macroeconómica no son enemigas, sino aliadas en la construcción de una economía más robusta.


Al demostrar que el aumento del poder adquisitivo de los trabajadores no ha sido la causa de la inflación reciente, el Banco de la República ofrece un respaldo técnico a las políticas que buscan recuperar el bienestar de los colombianos sin sacrificar la estabilidad macroeconómica.

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