La sombra del narcotráfico en el empalme militar de De la Espriella
- Acta Diurna
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El inicio formal de la transición en el sector Defensa ha quedado bajo el foco de la opinión pública. El mayor general en retiro Wilson Neyhid Cháwez Mahecha, designado por el presidente electo Abelardo De la Espriella para coordinar el equipo de empalme en el Ejército Nacional, y quien había sido retirado por Gustavo Petro en 2022, resultó salpicado en los expedientes que documentan la infiltración del narcotráfico en la cúpula militar en el suroccidente del país.
Aunque la Fiscalía General de la Nación confirmó que el oficial en retiro jamás fue vinculado formalmente a la causa penal ni cuenta con investigación o imputación alguna en su contra, su aparición en audios de la red narcotraficante de Juan Larinson Castro Estupiñán, alias ´Matamba', máximo jefe de Cordillera Sur -una estructura filial que operaba como brazo aliado del Clan del Golfo en el departamento de Nariño- genera ruido político sobre el equipo de transición seleccionado para recibir la información estratégica de las Fuerzas Militares.
La estrategia de interferencia en Nariño
Según la investigación periodística publicada originariamente por la revista Cambio, los hechos se remontan al segundo semestre de 2019, cuando Cháwez Mahecha se desempeñaba como comandante de la Tercera División del Ejército, con jurisdicción en los departamentos de Valle del Cauca, Cauca y Nariño.
En las llamadas telefónicas interceptadas por los investigadores al coronel en retiro Robinson González del Río —quien ejercía como enlace de la estructura criminal de Matamba— se evidencia una estrategia coordinada para manipular operaciones militares a favor del Clan del Golfo. El plan consistía en fabricar informes de inteligencia "paralelos" que debían escalar hasta el despacho del general Cháwez. El objetivo final era inducir a la fuerza pública a atacar de manera prioritaria a la estructura de alias Sábalo, rival directo de Matamba por los corredores de la cocaína hacia el Pacífico.
En las grabaciones del 20 de octubre de 2019, González del Río le aseguró al jefe narcotraficante que los datos ingresarían a la división militar a través del excomandante de las Fuerzas Militares, general (r) Leonardo Barrero (identificado en la jerga criminal como El Padrino), quien se encargaría de hacerlos llegar "directamente a mi general Cháwez". Días más tarde, la red delictiva tramitó un documento reservado con el que lograron justificar el despliegue de tropa que terminó con la neutralización de Sábalo, consolidando el dominio del Clan del Golfo en la cordillera nariñense.
Interceptaciones en la Tercera División (Octubre de 2019)
González del Río y alias 'Matamba' coordinan la entrega de inteligencia manipulada al comando de la Tercera División militar para eliminar a una estructura rival.
Capturas e incriminación castrense (Febrero de 2022)
La Fiscalía ejecuta una redada contra coroneles y oficiales activos. Salen a la luz los audios que mencionan a la alta cúpula militar de la época.
Cierre de indagación previa (2022 - 2023)
El ente acusador determina que las menciones a Cháwez no superaron la fase de indagación al no hallar pruebas de un vínculo material o directo con la red ilegal.
Designación en el empalme (Agosto de 2026)
El presidente electo Abelardo de la Espriella nombra al general (r) Cháwez como responsable de la transición en el Ejército, desencadenando la controversia periodística.
Jactancia delictiva vs. responsabilidad penal
Desde el punto de vista estrictamente procesal, el caso contra el general (r) Cháwez refleja una distinción técnica fundamental en el derecho penal: la diferencia entre ser mencionado en una conversación de terceros y existir evidencia probatoria de complicidad.
La Fiscalía General de la Nación explicó que las alusiones a Cháwez corresponden a lo que técnicamente se conoce como "testimonios de oídas" o jactancia entre delincuentes que buscaban proyectar poder e influencia ante alias Matamba. Durante el proceso de verificación judicial:
No se documentaron reuniones: La policía judicial no halló registros de encuentros directos entre el alto oficial y los emisarios de la estructura criminal.
Sin traza financiera: Tampoco se probaron pagos ni transferencias directas hacia el mando militar, a diferencia de los coroneles y oficiales subalternos que sí fueron capturados e imputados.
Cierre de la indagación: Al no superar el umbral de la sospecha ni encontrar elementos de corroboración periférica, la Fiscalía se abstuvo de abrir una investigación formal contra el general, manteniendo incólume su presunción de inocencia.
Silencio de las partes y falta de descargos
Un elemento crítico en el desarrollo de esta controversia es la postura asumida por los involucrados. De acuerdo con los reportes de los medios investigadores, el mayor general (r) Wilson Cháwez optó por no responder a los requerimientos periodísticos para ofrecer su versión o precisar si en su momento conoció los informes manipulados que ingresaron a su unidad.
Por su parte, el equipo de comunicaciones del presidente electo Abelardo de la Espriella tampoco ha emitido pronunciamientos oficiales ni aclarado los mecanismos de validación de antecedentes (vetting) aplicados al equipo de veteranos encargado de revisar la documentación reservada de la Inteligencia Militar.
Contradicción política y costo en la doctrina de seguridad
Más allá del estatus jurídico del general (r) Cháwez, la decisión de mantenerlo al frente del empalme genera una fricción de carácter político e institucional:
Incoherencia discursiva de Abelardo De la Espriella
De la Espriella cimentó su victoria electoral bajo una narrativa intransigente de restauración del orden, depuración institucional y combate frontal contra las estructuras del narcotráfico. El nombramiento de un oficial salpicado por sombras de infiltración criminal —incluso si fueron descartadas judicialmente— debilita el alcance moral de ese discurso.
Señal hacia las Fuerzas Armadas
Para el Ejército activo, la presencia en el empalme de un mando que estuvo al frente de una división permeada por redes ilegales envía un mensaje ambiguo respecto a la exigencia de estándares de transparencia para la futura línea de mando.
Tensado del empalme con el gobierno saliente
La revelación añade suspicacia a una transición que de por sí se anticipaba compleja entre la administración saliente de Gustavo Petro y el equipo entrante, elevando el costo político del empalme militar antes de la toma de posesión formal.