crossorigin="anonymous"> De la Espriella sufre su primera derrota antes de posesionarse
top of page

De la Espriella sufre su primera derrota antes de posesionarse

Por: Dany Oviedo Marino



El resultado de la elección de la Mesa Directiva del Senado este 20 de julio marca un hito en la política colombiana reciente: Honorio Henríquez, senador del Centro Democrático, se quedó con la presidencia del Congreso tras vencer con 56 votos a Alfredo Deluque (Partido de la U), quien contaba con el respaldo directo del presidente electo, Abelardo De la Espriella, y obtuvo 45 votos.


Este hecho no solo reconfigura el mapa de contrapesos a escasos días de la posesión presidencial del 7 de agosto, sino que deja importantes lecciones sobre el pragmatismo en el Capitolio Nacional.



El triunfo de Henríquez no habría sido posible sin el acuerdo entre los dos extremos del espectro político: la bancada del Pacto Histórico y el Centro Democrático. La bancada de la izquierda inclusive formalizó su apoyo ante la plenaria del candidato uribista mostrando públicamente las papeletas marcadas a su favor.


A pesar de que algunos no puedan entender esta alianza, el cálculo del Pacto Histórico es evidente en política: bloquear al candidato del próximo inquilino de la Casa de Nariño para evitar que el Ejecutivo controle la agenda legislativa, la programación de debates y la conformación de comisiones decisivas es un golpe temprano que deja un mensaje claro al nuevo gobierno.


Y, por otro lado, el mensaje del Centro Democrático bajo la dirección de Álvaro Uribe Vélez, deja muy claro que no será un apéndice automático del nuevo gobierno. Exigieron respeto por su autonomía e influjo parlamentario, evidenciando su valor estratégico como bancada para la gobernabilidad del próximo gobierno.


En este caso, el pragmatismo prevaleció sobre el dogma ideológico. Mientras que para la izquierda significó restarle poder al gobierno entrante, para el uribismo significó consolidarse como el pivote indispensable de las decisiones en el Senado.


La primera derrota política de Abelardo De la Espriella


Para el presidente electo, Abelardo De la Espriella, la jornada representó un revés prematuro en su capital político, pues el impulso de ganador de las presidenciales no le alcanzó para lograr lo que es habitual en la política colombiana: que el presidente electo imponga su candidato en la primera legislatura aprovechando la inercia del triunfo electoral. Romper esa tradición evidencia una debilidad temprana en la coalición oficialista.



Esto demuestra que una cosa es la retórica estridente y otra la realidad política a la que tendrá que hacer frente pues la contienda demostró que la gobernabilidad no se decreta desde la Casa de Nariño ni se logra únicamente con acuerdos de cúpula; en el Congreso, la dinámica responde al pulso voto a voto y a la defensa del contrapeso entre ramas del poder.


El fracaso de Rodrigo Lara


El rol de Rodrigo Lara Restrepo, designado como ministro de la política por De la Espriella, quedó seriamente cuestionado tras la primera sesión del nuevo Congreso, considerando que la consolidación de las mayorías en el legislativo era su primera y principal tarea antes de la posesión oficial.


Como mínimo, el fracaso temprano del próximo jefe de la cartera de Interior demuestra tres cosas:

Manejo de bancadas: Falló en la lectura del tablero interno en los partidos tradicionales y en el propio uribismo, subestimando la capacidad de articulación de las dos principales fuerzas políticas del Senado.


Falta de contención: No fue capaz de contrarrestar el movimiento táctico entre Uribe y Petro, perdiendo el control de los votos clave a última hora, pues las bancadas del Centro Democrático y el Pacto Histórico no lograban por si solas los apoyos necesarios para quedarse con la presidencia el Senado.



Credibilidad ministerial: Perder la presidencia del Senado, sin haberse posesionado erosiona su margen de maniobra inicial para la negociación de las reformas del nuevo Ejecutivo, pues su primera misión como jefe de la política de De la Espriella resultó en fracaso.


El desenlace de esta elección anticipa una legislatura exigente para el gobierno entrante. De la Espriella deberá sentarse a concertar cada proyecto de ley en lugar de imponer agendas, pues queda claro que no tiene mayorías claras y con la pérdida de la presidencia del Congreso su gobierno muestra una debilidad que seguro será cobrada por las fuerzas políticas del Senado en cada votación y para ello deberá, antes de empezar a gobernar, revaluar su estrategia de interlocución con las distintas fuerzas representadas en el Congreso.

bottom of page