crossorigin="anonymous">
top of page

La extrema sequía europea desentierra los puentes perdidos de Roma



La persistente crisis climática y las olas de calor extremo que han azotado a Europa este año están provocando un fenómeno tan alarmante como fascinante: el secado de los principales cauces fluviales del continente está actuando como una máquina del tiempo. El drástico descenso en los niveles de agua de ríos emblemáticos como el Danubio y el Tíber ha dejado al descubierto extraordinarias estructuras del Imperio romano que llevaban siglos bajo la superficie.



El Puente de Constantino reaparece entre Bulgaria y Rumanía


En el tramo sur de Bulgaria, la persistente sequía redujo el flujo del río Danubio a mínimos históricos, registrando niveles de más de un metro por debajo de la cota mínima para una navegación segura cerca de la ciudad de Ruse. Esta drástica bajada de las aguas sacó a la luz los cimientos del legendario Puente de Constantino (Pons per Danuvium Ductus), considerado una de las obras de ingeniería civil de mayor envergadura construidas durante el periodo del Imperio Romano.



Inaugurado personalmente por el emperador Constantino el Grande el 5 de julio del año 328 d.C., este coloso medía cerca de 2,5 kilómetros de largo, 5 metros de ancho y se elevaba a casi 10 metros sobre las aguas. Su objetivo era conectar la antigua ciudad romana de Ulpia Oescus (cerca de la actual aldea de Gigen, en Bulgaria) con la fortaleza de Sucidava (en la actual Corabia, Rumanía).



Según explicó Volodya Popov, director del Museo Regional de Historia de Pleven, los cimientos —construidos con bloques y losas de piedra reforzadas con ladrillo sobre los que se erigía una plataforma de madera— se ubican actualmente a unos 70 centímetros bajo el agua. Dada su posición bajo la superficie, la localización exacta de la estructura requirió la colaboración de pescadores locales y el uso de drones para corroborar su estado. La monumental obra contó con ocho pilares separados entre 30 y 35 metros; sin embargo, solo estuvo en pie unos 70 años, ya que fue incendiada intencionadamente por los propios romanos para impedir el paso de las tribus bárbaras que amenazaban el imperio desde el norte.


Las ruinas del Puente de Nerón en el Tíber


A cientos de kilómetros al suroeste, una situación similar se vivió en el corazón de Roma, la capital italiana. El caudal del río Tíber descendió aproximadamente un metro debido a una sequía histórica, exponiendo las ruinas de piedra del Puente de Nerón (Pons Neronianus), una estructura de casi 2.000 años de antigüedad ubicada en las proximidades del actual Ponte Vittorio Emanuele II.


Construido en el siglo I d.C. durante o en torno al mandato del emperador Nerón (quien gobernó entre el 54 y el 68 d.C.), el puente conectaba el Campo Marzio con el Ager Vaticanus, permitiendo el tránsito de la Via Triumphalis en dirección a Veio. Aunque los historiadores debaten si la construcción fue ordenada directamente por Nerón o si simplemente heredó su nombre, la estructura destaca el enfoque en infraestructura pública que caracterizó gran parte de su periodo de gobierno.



A diferencia de otras épocas en las que solo un pilar asomaba tímidamente durante la estación seca habitual, las temperaturas extremas y la falta de precipitaciones permitieron visibilizar un segundo pilar y una porción mayor de su muelle. Debido a una mala planificación topográfica romana y a la fuerza de las corrientes, el puente fue quedando enterrado y parcialmente destruido con el paso de los siglos, permaneciendo como un secreto sumergido de la Ciudad Eterna.



Una ventana arqueológica abierta


Aunque el descenso de los ríos refleja una preocupante crisis ecológica y ambiental en el continente europeo, para los historiadores y arqueólogos representa una oportunidad sin precedentes. El retroceso de las aguas en el Danubio y el Tíber ha permitido constatar el nivel de sofisticación técnica alcanzado por la arquitectura imperial romana, abriendo una ventana al pasado que permite contemplar, al menos de forma temporal, las huellas de uno de los imperios más influyentes de la historia de la humanidad y, con seguridad, el más importante para la historia de occidente.



Comentarios


bottom of page