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Keiko Fujimori se posesionó como presidenta de Perú



En el marco de las celebraciones por el Día de la Independencia, Keiko Sofía Fujimori Higuchi juró este 28 de julio de 2026 como presidenta constitucional de la República del Perú para el quinquenio 2026-2031. Durante la ceremonia realizada en el hemiciclo del Congreso de la República, el mandatario saliente, José María Balcázar, hizo entrega de la banda presidencial, consolidando dos hitos históricos sin precedentes: la llegada de la primera mujer elegida por sufragio directo a la Casa de Pizarro y el retorno formal del fujimorismo al Poder Ejecutivo 26 años después de la caída del gobierno de su padre, Alberto Fujimori.


El acto de investidura, que contó con la presencia de autoridades nacionales y delegaciones internacionales, estuvo cargado de simbolismo político. Al prestar juramento sobre la Constitución de 1993, Fujimori prometió defender el orden democrático, la independencia de poderes, la soberanía nacional y trabajar por la reconciliación del país.



"Sé mirar la historia de mi país. Sé qué capítulos se deben repetir y tengo muy claro cuáles no. Asumo esta responsabilidad con profunda humildad y con el firme compromiso de devolver la tranquilidad a las familias peruanas".


Un triunfo apretado y un país dividido


El camino de Fujimori hacia la presidencia ha sido uno de los más extensos y convulsos en la historia reciente de Latinoamérica. Tras tres intentos fallidos en segunda vuelta (2011, 2016 y 2021), la lideresa de Fuerza Popular logró la victoria en los comicios de junio de 2026 por un estrecho margen de menos de 50.000 votos frente al candidato de izquierda Roberto Sánchez, obteniendo cerca del 50,1% de los sufragios válidos.


Esta victoria por margen mínimo refleja la persistente polarización en el electorado peruano. En su discurso inaugural, Fujimori reconoció abiertamente esta realidad y prometió un gobierno orientado a los resultados que busque tender puentes con los sectores que no votaron por su propuesta.


Prioridades: Seguridad, economía y gobernabilidad


La nueva mandataria de Perú esbozó las que serán las líneas maestras de su administración en sus primeros 100 días de gestión:


Lucha contra la criminalidad organizada: Prometió aplicar un enfoque de "mano dura" contra la extorsión y el crimen transnacional, declarando la seguridad ciudadana como máxima prioridad nacional.


Reactivación económica y disciplina fiscal: Anunció un plan para destrabar proyectos de infraestructura clave, fortalecer el comercio exterior —aprovechando la posición estratégica del megapuerto de Chancay— y estimular la inversión privada.


Restablecimiento de la institucionalidad: Ante el desgaste institucional que ha caracterizado la política peruana reciente, Fujimori se comprometió a respetar el principio de no reelección y a mantener el equilibrio con el Legislativo.



"El reloj ha comenzado a correr"


Diversos analistas coinciden en que la luna de miel para el nuevo gobierno será excepcionalmente corta. El desafío de gobernar sin una mayoría absoluta en el Congreso, sumado a las demandas de una ciudadanía desgastada por la inestabilidad política y el avance de la delincuencia, coloca a Fujimori bajo un escrutinio inmediato.


Como señala el análisis de la coyuntura política peruana, la legitimidad de su mandato no dependerá únicamente de los gestos simbólicos de unidad, sino de la velocidad con la que responda a las necesidades básicas de la población. Para Keiko Fujimori y Fuerza Popular, la cuenta regresiva para demostrar resultados reales ha comenzado.

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