Investigan posibles fallas en edificaciones y corrupción en Cali
- Acta Diurna

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El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió recientemente a la capital del Valle del Cauca dejó tras de sí una estela de dolor, pérdidas humanas e innumerables escombros. Sin embargo, a medida que las labores de rescate van cediendo espacio al diagnóstico técnico de los daños, ha comenzado a instalarse una profunda inquietud entre la ciudadanía y las autoridades locales: ¿por qué se desplomaron estructuras de construcción reciente que, en teoría, debían estar sujetas a las estrictas exigencias de la normativa sismorresistente colombiana?
Ante esta encrucijada, la Alcaldía de Cali anunció la apertura de un peritaje técnico e independiente con el firme propósito de determinar si detrás de los derrumbes existieron errores de ingeniería, inconsistencias en los códigos de edificación, graves negligencias en los controles de inspección o directamente episodios de corrupción en el sector inmobiliario y de la construcción.
El mandatario local, Alejandro Eder, ha sido enfático en manifestar que las imágenes de edificios relativamente modernos reducidos a ruinas no pueden pasar desapercibidas para la administración pública ni para los órganos de control. Resulta sumamente preocupante observar el comportamiento que tuvieron inmuebles cuya antigüedad hacía suponer un nivel superior de resistencia ante movimientos telúricos de gran escala.
Por esta razón, el gobierno municipal resolvió articular un trabajo conjunto con instancias de alta credibilidad técnica y académica, entre las que sobresalen la Sociedad Colombiana de Ingenieros y un selecto grupo de docentes e investigadores de la Universidad del Valle. Este bloque de expertos tendrá la responsabilidad de liderar una evaluación estructural exhaustiva que determine si en la edificación de los complejos residenciales y comerciales afectados se respetaron los parámetros legales o si, por el contrario, se optó por la reducción indebida de costos mediante el uso de materiales de inferior calidad, el acortamiento ilegítimo de procesos constructivos o la vulneración intencionada de los planos originales.
La magnitud de la tragedia que enfrenta la ciudad queda al descubierto en los informes oficiales consolidados durante las jornadas de atención inmediata. Las autoridades han contabilizado un saldo trágico de 144 personas fallecidas y 1.569 heridos. Paralelamente, los puestos de mando unificado registran un volumen abrumador de 7.797 reportes ciudadanos referentes a viviendas o edificios residenciales con afectaciones de diversa índole. La radiografía inicial del desastre confirma además el desplome total de 46 edificaciones, mientras que 177 sufrieron derrumbes parciales y 197 más registran daños estructurales severos que comprometen seriamente su habitabilidad futura.
Frente a semejante escenario de vulnerabilidad, más de medio centenar de equipos integrados por ingenieros estructurales especializados recorren día a día los distintos sectores de la capital vallecaucana realizando revisiones a fondo. De los más de 920 inmuebles analizados minuciosamente hasta el momento, cerca de cuatrocientas edificaciones evidencian fallas estructurales gravísimas o desplomes parciales de consideración, lo que abre la posibilidad real de que varias de ellas tengan que ser demolidas en las próximas semanas para evitar tragedias adicionales. A la par de estas brigadas especializadas, la administración local mantiene desplegadas cuadrillas de valoración preliminar cuyo objetivo es priorizar aquellos predios que exigen una intervención técnica urgente por parte de los peritos.
El alcance social del evento sísmico trasciende ampliamente la destrucción material inmediata. Los procesos de censo e inspección comunitaria liderados por más de 300 funcionarios públicos han permitido caracterizar hasta la fecha a más de 10.000 familias, cifra que agrupa a más de 25.000 ciudadanos damnificados según las proyecciones institucionales. Como ha remarcado la Alcaldía, la condición de damnificado no atañe exclusivamente a quienes vieron sus hogares convertirse en escombros en cuestión de segundos, sino también a miles de familias que se han visto forzadas a evacuar inmuebles agrietados e inestables, enfrentándose a la incertidumbre económica y habitacional de cara a un proceso de reconstrucción que se vislumbra extenso y complejo.
En el ámbito humanitario, los organismos de socorro no han cesado sus operaciones y concentran sus esfuerzos finales en la búsqueda y extracción de las últimas seis personas reportadas como desaparecidas, cuyos focos de localización se sitúan en tres puntos específicos de la ciudad. Las autoridades locales han reiterado su compromiso inquebrantable de mantener las labores hasta agotar todas las posibilidades y devolver con dignidad a las víctimas a sus seres queridos, haciendo notar que 132 de los cuerpos recuperados ya han sido plenamente identificados y entregados a sus familias para sus correspondientes honras fúnebres.
El trasfondo ético y legal de este caso sitúa a Cali en una coyuntura decisiva para la ingeniería civil y la gestión pública en el país. El alcalde Eder fue contundente al advertir que la superación de la emergencia no concluirá con el rescate de las víctimas ni con la estabilización física de las estructuras amenazados por el derrumbe, sino que abrirá paso de manera ineludible a una fase de depuración de responsabilidades.
Si los peritajes comprobaren que existieron licencias de construcción otorgadas irregularmente, omisiones deliberadas por parte de las curadurías urbanas o la supresión de elementos de refuerzo estructural por parte de los constructores, se emprenderán las acciones penales, disciplinarias y administrativas correspondientes. La búsqueda de la verdad sobre lo ocurrido en los cimientos de estos edificios busca no solo resarcir a los afectados, sino sentar un precedente contundente sobre los estándares de seguridad y la transparencia que deben regir en el desarrollo urbano de Colombia.



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