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Cormagdalena enciende las alarmas por bajo caudal del Río Magdalena



La arteria fluvial más emblemática de Colombia se encuentra atravesando una de sus fases hidrológicas más complejas de los últimos años. Como consecuencia de la intensificación del fenómeno de El Niño, el río Magdalena ha alcanzado registros definidos por las autoridades ambientales como históricamente bajos para esta temporada. Las evaluaciones técnicas adelantadas por la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena) evidenciaron que, entre los días finales de julio y la primera semana de agosto de 2026, el lecho fluvial presentó profundidades inferiores a un metro en diversos tramos críticos.



Ante la situación, Cormagdalena reforzó sus esquemas de seguimiento mediante un monitoreo constante sobre las condiciones hidrometeorológicas del río. Sin embargo, la dinámica climática reciente introdujo fluctuaciones drásticas: precipitaciones focalizadas en las cuencas aportantes generaron un aumento rápido del flujo hídrico, logrando que en la estación de medición de Barrancabermeja el nivel superara los dos metros de profundidad para el 19 de agosto de 2026.


Álvaro José Redondo Castillo, director ejecutivo de Cormagdalena, enfatizó que el país atraviesa un periodo marcado por una elevada inestabilidad hídrica. El funcionario explicó que la entidad mantiene una vigilancia estricta sobre los puntos clave de navegación para recabar datos oportunos y tomar decisiones adaptadas a las circunstancias cambiantes del cauce. Por ello, las autoridades reiteran que los repuntes temporales provocados por las lluvias no significan la superación definitiva de la grave sequía.


En lo relativo al impacto sobre el transporte fluvial, Cormagdalena aclaró que las actividades de navegación no han sido suspendidas en el territorio nacional. Las embarcaciones destinadas al transporte de pasajeros continúan prestando su servicio con normalidad debido a su menor calado. Por el contrario, la movilidad de mercancías y carga pesada se mantiene bajo restricciones operativas de calado en las zonas donde las condiciones del cauce lo exigen. La autoridad fluvial instó a las empresas operadoras a acatar rigurosamente estas indicaciones para mitigar cualquier riesgo de encallamiento y permanecer atentas a los reportes oficiales.



La alteración en el caudal del río también ha comenzado a generar afectaciones directas sobre el derecho fundamental al acceso al agua potable. Los bajos niveles registrados en las semanas pasadas crearon serios inconvenientes técnicos para la captación del recurso hídrico en municipios como Mompox, en el departamento de Bolívar, y Cerro de San Antonio, en el departamento del Magdalena. Frente a este desafío, Cormagdalena desplegó acciones articuladas con los gobiernos locales y los comités de gestión del riesgo, al tiempo que emitió un llamado urgente a las comunidades ribereñas para optimizar el consumo de agua e informarse continuamente a través de los canales institucionales y los partes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).


El monitoreo satelital y batimétrico sobre el río Magdalena continuará activo mientras persistan las condiciones atmosféricas derivadas de El Niño, en un esfuerzo por equilibrar la seguridad de la navegación comercial con la estabilidad social y ambiental de las poblaciones que habitan sus orillas.

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