Inseguridad alimentaria en América Latina: progresos y brechas
- Acta Diurna
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A pesar de la paulatina recuperación económica tras la pandemia, un 22,9% de la población de América Latina y el Caribe sufrió inseguridad alimentaria moderada o grave en 2025. Aunque la región muestra señales de avance al reducir el número absoluto de personas en situación de hambre, persisten profundas disparidades entre países: mientras Haití encabeza la crisis con más del 83% de su población afectada, naciones como Brasil, Costa Rica y Chile registran los niveles más bajos.
La radiografía del hambre y la nutrición en la región
América Latina y el Caribe han logrado revertir la tendencia negativa que dejó la crisis sanitaria global. Sin embargo, la brecha de acceso a una alimentación adecuada sigue siendo un desafío prioritario. Según el más reciente informe conjunto publicado por cinco agencias especializadas de Naciones Unidas —la FAO, el FIDA, el PMA, la OMS y Unicef—, cerca de 23 de cada 100 habitantes en la región debieron reducir la calidad o cantidad de los alimentos consumidos por limitaciones económicas u otros factores de vulnerabilidad.
En términos absolutos, el hambre extrema afectó al 4,8% de la población latinoamericana en 2025 (aproximadamente 32 millones de personas). Esta cifra representa una mejora respecto a los 33 millones registrados en 2024 y marca un descenso de 7,5 millones de personas en comparación con los picos más críticos observados durante 2020.
Brechas de género y brecha rural-urbana
El informe enfatiza que la inseguridad alimentaria no impacta a la población por igual:
Zonas rurales: Siguen registrando niveles de inseguridad alimentaria significativamente más altos que los sectores urbanos y periurbanos.
Sesgo de género: Las mujeres continúan sufriendo un impacto desproporcionado en comparación con los hombres, si bien se observó una leve reducción en la brecha de género durante el período analizado.
Ranking de países: de la crisis crítica a la estabilidad relativa
Las diferencias entre los países de la región son muy pronunciadas. La prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave para el trienio 2023–2025 ubica a los países en las siguientes posiciones:
País | Prevalencia (% de la población) | Clasificación de Riesgo |
Haití | 83,5% | Crítico |
Jamaica | 55,8% | Muy Alto |
Guatemala | 49,0% | Alto |
El Salvador | 41,7% | Alto |
República Dominicana | 41,3% | Alto |
Honduras | 39,3% | Alto |
Perú | 33,6% | Moderado - Alto |
Argentina | 31,7% | Moderado - Alto |
Ecuador | 31,1% | Moderado - Alto |
Bolivia | 29,6% | Moderado |
Surinam | 28,1% | Moderado |
Colombia | 28,0% | Moderado |
Trinidad y Tobago | 27,6% | Moderado |
Paraguay | 25,8% | Moderado |
Guyana | 25,5% | Moderado |
México | 16,5% | Bajo |
Chile | 16,0% | Bajo |
Uruguay | 15,5% | Bajo |
Costa Rica | 13,9% | Bajo |
Belice | 12,8% | Bajo |
Brasil | 9,6% | Bajo |
Nota: Para países como Cuba y Venezuela, la ONU señaló que los datos no estuvieron disponibles para el período 2023–2025.
El panorama en la escala global
A nivel mundial, la inseguridad alimentaria moderada o grave afectó al 25,8% de la población (unos 2.100 millones de personas) en 2025, lo que representa una ligera mejora frente al 27,1% de 2024 y al 28,7% de 2020.
En la comparación internacional por continentes:
África: Registra la situación más compleja, con más de la mitad de su población (56,6%) en situación de inseguridad alimentaria.
América Latina y el Caribe: Mantiene un 22,9%, ubicándose por debajo del promedio mundial.
Asia: Se sitúa en el 20,3%.
América del Norte y Europa: Muestran el indicador más bajo, con un 8,7%.
En cuanto al hambre a nivel global, afectó al 7,8% de la población mundial (unos 645 millones de personas) en 2025, confirmando una trayectoria de recuperación paulatina hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.