Inflación en Venezuela cede en abril, pero la acumula un 90% anual
- Acta Diurna

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La economía venezolana registró una inflación del 10,6 % en abril, marcando una desaceleración de 2,5 puntos porcentuales en comparación con el 13,1 % reportado en marzo. Según el informe mensual del Banco Central de Venezuela (BCV), aunque el ritmo de crecimiento de los precios parece moderarse, la presión inflacionaria sigue siendo crítica: la inflación acumulada en lo que va de 2026 ya alcanza el 89,9 %.
El presidente del BCV, Luis Pérez, se mostró optimista ante la tendencia a la baja observada desde principios de año. Tras un inicio de año turbulento con un 32,6 % en enero, las cifras han descendido progresivamente a 14,6 % en febrero y 13,1 % en marzo, hasta llegar al dato actual.
“Esperamos que a partir de mayo la inflación mensual se ubique en un solo dígito”, proyectó Pérez en una reciente entrevista televisiva. El funcionario anticipó que el cierre de 2026 marcará el inicio de un ciclo de “cambios significativos” que se consolidarán en el próximo bienio.
Desafíos estructurales y brecha cambiaria
A pesar del discurso oficial, el sector académico y económico mantiene la cautela. Expertos advierten que el país sigue atrapado en una inflación estructural alimentada por la constante depreciación del bolívar. La moneda local continúa perdiendo terreno frente al dólar, divisa que actúa como el marcador de precios dominante en el comercio y los servicios.
Al observar el panorama completo, la inflación interanual se sitúa en un abrumador 611,86 %, lo que mantiene a Venezuela con uno de los costos de vida más altos del continente.
El contraste: Ingreso integral vs. Salario mínimo
En paralelo a estas cifras, la gestión económica del Gobierno se ha centrado en ajustar el "ingreso mínimo integral", que recientemente fue elevado a 240 dólares mensuales. Sin embargo, la estructura de este pago genera debate:
Salario mínimo: Se mantiene congelado en 130 bolívares (menos de un dólar al tipo de cambio oficial).
Bonificaciones: El aumento se percibe a través de bonos que no tienen incidencia en prestaciones sociales, vacaciones o aguinaldos.
El ministro del Trabajo, Carlos Castillo, defendió este esquema de "bonificación del ingreso" como una medida necesaria para aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores sin generar una espiral de gasto público que alimente, paradójicamente, una mayor inflación.
Con este escenario, el mercado interno aguarda para ver si las políticas de estabilización logran finalmente romper la barrera de los dos dígitos mensuales, una racha que ya encadena más de un año consecutivo.



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